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7:51:07 a.m. 

Existen pocas cosas más parecidas a una utopía que el consenso entre cubanos en cualquier tema relacionado con el béisbol. Pero si en algo coinciden los apasionados de este deporte en la mayor isla caribeña es en la necesidad de darle a la pelota un vuelco radical, en lo imperioso que resulta dinamitar conceptos establecidos y trazar nuevas estrategias que permitan revertir la crisis de resultados importantes acumulada en los últimos años. 

Para muchos, sus causas son claras e ineludibles. Parten desde los problemas de base, siguen con la prolongación de una estructura superada desde hace ya algún tiempo por las circunstancias actuales del deporte en general —y del béisbol en particular—, y llegan hasta la ausencia de una visión amplia, coherente y renovadora, que permita identificar las fórmulas viables para salir del marasmo.

Y en medio de este escéptico panorama, asoma en el horizonte la nueva edición de la Serie Nacional, sustentada en el mismo molde de su versión precedente. Tal vez la novedad más notable será el movimiento de fecha para el inicio de su fase clasificatoria, motivado más por la necesidad esta vez de parar el torneo en par de ocasiones, que por el definitivo convencimiento de que el habitual calendario de juego es incompatible con las proyecciones y necesidades actuales del béisbol cubano.

La desacostumbrada fecha programada para la celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz —mes de noviembre— obligará a la primera pausa para la selección y preparación del equipo cubano que buscará allí reconquistar el cetro regional cedido por la ausencia en la cita de Mayagüez 2010. Luego, a finales de enero de 2015, el certamen volverá a detenerse por la posible participación de la novena de Pinar del Río, campeona de la edición anterior del clásico cubano, en la Serie del Caribe que se celebrará en los primeros días de febrero en San Juan, Puerto Rico.

Así las cosas, el próximo domingo 21 de septiembre —antes se hacía durante la primera semana de noviembre— comenzarán las acciones de la 54 Serie Nacional. Afortunadamente, los organizadores tomaron nota de lo sucedido hace un año, y ese día solo se establecerá el duelo entre los vigentes monarcas pinareños y los subcampeones matanceros. Desde ya comienzan a calentarse las esquinas y a crecer las expectativas, y no pocos se animan a dar sus predicciones.

Variaciones mínimas

Por su concepción, la pasada Serie Nacional consiguió mantener la expectación a lo largo de todo su calendario. Su estructura garantizó las motivaciones que mantuvieron a la mayoría de los equipos luchando por estar entre los ocho clasificados al segundo segmento, y similar situación vivieron estos por lograr incluirse entre los cuatro que llegaron a la postemporada.

Sin embargo, la calidad vista sobre el terreno siguió mermando, pues no es un secreto que el pensamiento técnico-táctico de muchos de los jugadores cubanos aún no llega a las exigencias del máximo nivel, que los errores defensivos superan la media de ese rango, y que los problemas de los lanzadores —descontrol, estudios de rivales, falta de especialización— siguen sin encontrar correctivos.

La nueva versión llega precedida de la celebración del primer Campeonato Nacional sub-23, una cita que animaron muchos peloteros que de una forma u otra pudieran tener cierta participación en la competencia de élite. La oportunidad que tuvieron de seguir desarrollándose, de jugar con mayor continuidad, apunta hacia una mejoría en la calidad de sus respectivos elencos, sobre todo por la posible tendencia a que estos jugadores tengan que tomar, en un futuro no muy lejano, el principal protagonismo en sus equipos.

El inminente torneo élite pudiera ser también referencia sobre algunas de las novedades que han marcado -y deben seguir marcando- el futuro del béisbol cubano, como la contratación de jugadores en ligas extranjeras, aun cuando la nueva experiencia apenas ha involucrado, en diferentes circunstancias, a cinco jugadores. Entre estos, el caso más complicado es el del espirituano Frederich Cepeda, quien pudiera permanecer más tiempo participando en el principal certamen profesional japonés, pues es altamente probable que su equipo, Gigantes de Yomiuri, avance a la postemporada.

Sobre este tema no está dicha la última palabra, pero la mayoría de los especialistas coinciden en que solo después de disfrutar de un merecido descanso a su regreso los ahora capitalinos Yunieski y Yulieski Gourriel, el granmense Alfredo Despaigne y el pinero Héctor Manuel Mendoza se reincorporarán a sus respectivos equipos. Y eso debe suceder en el segundo tramo del certamen.

En el caso de que alguno de estos no avanzaran a la siguiente fase, las autoridades del béisbol cubano han mostrado su intención de que pasen directamente a formar parte de la bolsa de elegibles para reforzar los ocho equipos clasificados, y así garantizar uno de los requisitos de la nueva política de remuneración a atletas y entrenadores cubanos: los contratados en el exterior tienen que participar obligatoriamente en el principal torneo de su deporte en Cuba.

Un poco de luz larga

Adivinar el futuro siempre es una misión arriesgada. Y en el caso del béisbol, como en la mayoría de los deportes cuyos desenlaces dependen de muchos factores -incluida la llamada suerte-, predecir con cierto margen de éxito lo que puede suceder a lo largo de un campeonato se antoja una tarea complicada.

Para la nueva Serie Nacional, cada quien tendrá su equipo favorito o sus novenas con opciones a, cuando menos, incluirse entre las ocho que pugnarán finalmente por el banderín. Y en eso pesa la historia beisbolera de cada territorio, aunque en la actualidad lo más fiable sería atender además a la conformación de las nóminas anunciadas en los últimos días.

Atendiendo a la primera variante, no faltaría como serio aspirante un cuarteto formado por los equipos Pinar del Río, Industriales, Villa Clara y Matanzas, no importa el orden. Dependiendo de la segunda arista, estos mantienen su condición, junto a otros -Artemisa, Holguín, por ejemplo- que, por sus sostenidas progresiones y debido a estar entre los menos afectados por las bajas que por varios motivos han sufrido los rosters, pudieran ingresar al selecto grupo.

Los vueltabajeros, nuevamente bajo el mando de Alfonso Urquiola, mantienen la misma base del equipo campeón de hace un año, con una envidiable rotación de pitcheo integrada por Julio Alfredo Martínez, Orestes Torres, Vladimir Baños, Erlis Casanova y Vladimir Gutiérrez —el novato más sobresaliente de la pasada campaña—, que debiera ser suficiente para superar la primera ronda.

Industriales siempre concentra una gran nómina, aunque esta vez se resiente con la imposibilidad de contar con el aporte ofensivo de Yulieski Gourriel en el tramo inicial, y por la salida definitiva del toletero Yasmani Tomás, quien abandonó clandestinamente el país y busca abrirse camino por su cuenta en el béisbol profesional estadounidense.

No obstante, conserva hombres de probado nivel y suma a su staff de lanzadores desde el inicio al cienfueguero Noelvis Entenza y al guantanamero Alexander Rodríguez, quienes deben ocupar responsabilidades importantes en la rotación.

Por su parte, será una oportunidad más para que el manager Víctor Mesa encuentre el ansiado título que le falta en su vitrina como estratega, y su versión de Matanzas —quizá el equipo más estable de los últimos años— será mejorada con la inclusión del internacional lanzador Jonder Martínez, quien se desvinculó de los Cazadores artemiseños. Así, el timonel matancero volverá a contar con un grupo bastante sólido en todas las facetas de juego, y habría que ver cómo puede apuntalarlo con buen tino a la hora de los refuerzos. Lleva dos años seguidos llevando a sus pupilos a la final, y dice la sabiduría popular que a la tercera… ¿Será?

Villa Clara consigue para el torneo importantes recuperaciones como las de su receptor titular Yulexis La Rosa y su estelar serpentinero Freddy Asiel Álvarez, uno de los pilares de su título en la serie 52, y que no pudo acompañarlos en la pasada temporada por purgar una sanción disciplinaria.

El timonel Ramón Moré es otro de los que ha cumplido un ciclo con resultados notables, pero echará de menos la profundidad de antaño en su cuerpo de lanzadores, donde ahora faltan hombres como Diosdani Castillo y Yasmani Hernández Romero, castigados por intento de salida ilegal del país. Además, el grupo sigue sin contar con un torpedero de altas prestaciones, y eso puede ser determinante en algunos desenlaces.

Más allá de estos favoritos de la mayoría, faltaría valorar la posible actuación de Artemisa, que sorprendió hace un año con la clasificación, apoyado sobre todo en la calidad de su cuerpo de serpentineros, que ahora no contará con los servicios de Jonder. No obstante, alentadoras han sido las presentaciones de jovencitos como Misael Villa, Geonel Gutiérrez, Yunieski García o Navid Cosme, quienes guiaron recientemente a la versión menor de los Cazadores al título en el torneo nacional sub-23.

A los Piratas de la Isla de la Juventud, que en la pasada temporada también sobrevivieron al primer corte, les faltará el inestimable aporte del sancionado lanzador Wilber Pérez -líder de su rotación-, y para mayores males extrañará las lecciones del manager Mandy Jhonson, su conductor hacia los resultados más destacados que han tenido en su historia. Si esto fuese poco, trascendió en los últimos días la ausencia por solicitud propia de Andy Ibáñez, uno de los jugadores de cuadro más prometedores de los últimos tiempos e integrante del equipo nacional al III Clásico Mundial.

No hay un equipo que haya cambiado más la cara que el de Cienfuegos, enrolado en la postemporada hace un par de años y ahora sin ninguno de los hombres -y sin el director- que lo llevaron hasta esa instancia. El cuadro que una vez formaron Adir Ferrán, Pito Abreu, Yohan Moncada, Pavel Quesada y Erisbel Arruebaruena será defendido por jóvenes que acaban de participar en el campeonato para menores de 23. Ya no cuentan tampoco, por diferentes motivos, con el olímpico Norberto González, el mencionado Entenza, Jorge Hernández o el estelar salvador Duniel Ibarra, razón suficiente para seguir esperando tiempos mejores.

Mayabeque perdió a su as de pitcheo Ariel Miranda y está llamado a conseguir una regularidad que le permita alcanzar el objetivo, y también en amplio plan de renovación andan los Gallos de Sancti Spíritus, por lo que es muy probable que el resto de los clasificados lleguen desde más allá de sus fronteras. Holguín, tiene el reto de mantener la pujanza exhibida hace un año para volver a pasar, mientras que las expectativas son grandes en Camagüey y Las Tunas, con las llegadas al puesto de mando de Esteban Lombillo y Ermidelio Urrutia, respectivamente.

A su vez, el histórico Santiago de Cuba demostró en la categoría sub-23 contar con figuras en plena evolución, pero la gran interrogante a despejar será saber si necesitan una año más para madurar o si ya están listas las Avispas para acercarse a sus más loables actuaciones. Por suerte para ellos, lograron rescatar a los lanzadores Dany Betancourt y Yaumier Sánchez, quienes fueron comprendidos en un plan de renovación diseñado por sus autoridades que incluyó a Luis Miguel Navas y Pedro Poll, por solo citar par de nombres.

Los Tigres de Ciego de Ávila son otros de los llamados a sacar la cara por aquella zona del archipiélago, aunque dependen en gran medida de lo que puedan hacer tiradores del calibre de Vladimir García, Yander Guevara y Osmar Carrero. Asimismo, habría que ver cómo son apoyados por hombres de experiencia como Yorelvis Charles, Raúl González, Yoelvis Fiss y Yorbis Borroto.

Guantánamo aparece como otro elenco al que le faltan figuras con la suficiente formación y talento como para desbordar esperanzas, mientras que Granma vuelve a ser el grupo temible con el madero gracias al poderío de Alfredo Despaigne, Yordanis Samón, Guillermo Avilés y compañía, pero que adolece de una profundidad de pitcheo que aguante a los bateadores rivales.

En fin, que una vez más cada uno de los 16 equipos tendrá un total de 42 oportunidades de hacer mérito para no despedirse temprano del torneo. Sobre los diamantes se escribirá la historia definitiva, quizá la última de su tipo porque se estudian, seriamente según han dejado entrever las máximas autoridades del béisbol cubano, cambios radicales como la extensión del calendario, la reducción de equipos participantes o el reacomodamiento de fechas para próximas campañas. Pero ya saben… son apenas rumores.

(Fuente: CC / Favio Guerra)


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