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Taranis, dios del trueno, ocupa un lugar privilegiado en el antiguo panteón celta. En el mundo real, es el nombre con el que BAE Systems ha bautizado a su avión no tripulado más sofisticado hasta la fecha, un aparato que podría revolucionar los teatros de operaciones del futuro.

Anunciado públicamente en junio de 2010, el contratista de defensa británico ha hecho público el vídeo de su primer vuelo, un acontecimiento que tuvo lugar el 10 de agosto de 2013, y que se había mantenido en secreto hasta ahora.

Pero es que realmente gran parte de los detalles relacionados con este sofisticado prototipo de demostración permanecen en la oscuridad. El vuelo duró 15 minutos y tuvo lugar en una pista de pruebas cuya localización no ha sido revelada (aparentemente el lugar escogido fue el desierto australiano), aunque BAE Systems indica que desde entonces ha realizado otros test, incluyendo uno que se prolongó durante una hora.

La construcción del Taranis ha costado 185 millones de libras (222 millones de euros al cambio) al Ministerio de Defensa británico y sus socios tecnológicos, cuando inicialmente su presupuesto era de 140 millones. Parte de este dinero en su diseño «invisible» al radar, con una longitud y una envergadura de 11,35 y 9,1 metros respectivamente, aunque más interesante es su funcionamiento semiautónomo.

Aunque técnicamente el Taranis es controlado vía satélite desde una base en tierra, el avión ha sido diseñado para llevar a cabo misiones de alcance intercontinental con un nivel mínimo de supervisión humana, volando automáticamente hasta el lugar programado y detectando posibles objetivos en pleno vuelo, tras lo cual alerta al control de tierra para solicitar nuevas órdenes.

El Taranis es por ahora un prototipo con el que BAE Systems busca probar nuevas tecnologías aplicadas al desarrollo de drones más sofisticados. No hay por tanto planes para introducirlo en los hangares del ejército del aire británico tal y como lo conocemos hasta ahora, aunque su posible derivado de producción podría ser desplegado pasado el año 2030.

(Fuente: BBCFlight Global)