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16/5/2013 6:39:34

 

Legisladores, sectores políticos, organizaciones y movimientos sociales estadounidenses exigieron este martes al Gobierno de Barack Obama una explicación oficial por las denuncias de espionaje sobre periodistas lanzadas en su contra el pasado lunes, una acción que consideran viola las libertades civiles de los ciudadanos.

  

La lluvia de críticas de oficialistas, opositores y organizaciones de prensa tuvo como blancos principales al presidente Obama y a su fiscal general, Eric Holder, titular del Departamento de Justicia, responsable de grabar las conversaciones telefónicas de periodistas de la agencia noticiosa Associated Press (AP).

 

La cadena informativa publicó una carta dirigida al Departamento de Justicia, para quejarse de una «intrusión sin precedentes» de las autoridades federales, quienes almacenan, de manera secreta, dos meses de registros telefónicos de sus reporteros y oficinas. 

El presidente de la Comisión Judicial del Senado, el demócrata Patrick Leahy, manifestó estar «muy preocupado» por las acusaciones contra la administración Obama. 

«La carga recae siempre sobre el Gobierno cuando tratan de buscar información privada, especialmente información relativa a la prensa o sus fuentes confidenciales. Aunque quiero saber más sobre el caso, me preocupa que el Gobierno no haya cumplido con esa responsabilidad», dijo Leahy en un comunicado. 

En tanto, el presidente de la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, el republicano Bob Goodlatte, exigió respuestas al secretario de Justicia, Eric Holder, en la audiencia que tiene programada su comité programada para este miércoles. 

Goodlatte recordó que, según AP, el Departamento de Justicia también tiene registros de conversaciones con los jefes de prensa de la Cámara. 

Michael Steel, portavoz del presidente de la Cámara, John Boehner, también se refirió al escándalo. 

«La Primera Enmienda es la primera por una razón», dijo refiriéndose al primer artículo de la Constitución estadounidense que recoge el derecho a la libertad de información y expresión. 

«Si la administración Obama va tras los registros telefónicos de los periodistas, tienen que dar una buena explicación», insistió. 

Estas escuchas también provocaron el repudio de la asociación de diarios Newspaper Association of America (Asociación de Diarios de América) y el gremio de prensa (The News Media Guild), que condenaron el operativo como «una violación a la más esencial libertad de prensa». 

En conferencia de prensa, el propio Holder dijo que las grabaciones telefónicas se realizaron con autorización de la Justicia y formaban parte de una investigación que buscaba revelar la fuente anónima que trasmitió a AP información confidencial que «conllevaba un riesgo para la seguridad nacional». 

Por otra parte, aunque la Casa Blanca siguen negando tener conocimiento sobre las escuchas, el vocero presidencial Jay Carney respaldó la decisión de investigar a la agencia de noticias. 

«El presidente cree en la libertad de prensa, pero también en la necesidad de proteger la seguridad nacional y evitar la filtración de información secreta que pueda dañar la seguridad nacional», aseguró Carney. 

 

(Fuente: TeleSur)

 


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