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30/12/2011 01:14:48

 

 

Por Mercedes Rodríguez García

 

 

Muchas expectativas —y no pocas dudas— rondan lo relativo al Decreto-Ley 289 y las normativas que regulan la política crediticia y otros servicios bancarios encaminados a apoyar el desarrollo de las producciones agropecuarias, el ejercicio del trabajo por cuenta propia y otros modelos de gestión, así como las acciones constructivas por esfuerzo propio en las viviendas.

 

A solo cinco días de entrar en vigor el Decreto-Ley 289 y sus resoluciones complementarias, y con el objetivo de explicar, especificar y ahondar en varios aspectos que preocupan a la población, entrevistamos a dos especialistas del Banco Popular de Ahorro (BPA) en Villa Clara: la Lic. Juana Milagros Morales Ferrer, subdirectora, y la Master. María Teresa Gómez Noa, jefa de banca personal. 

Es Juana Milagros quien precisa sobre el término «personas naturales» al que alude ese cuerpo regulador, refiriéndose a quienes pueden acceder a los créditos. 

«Desde el punto de vista idiomático y legal, todos somos personas naturales, pero a los efectos de la política bancaria y crediticia, el término se refiere al grupo de personas que trabaja —o trabajó— de forma estatal, y que puede demostrar ingresos lícitos». 

¿Cuáles serían esos grupos? 

«Las personas naturales, trabajadores por cuenta propia, y los pequeños agricultores o productores agropecuarios, como también se les suele llamar». 

¿Cuantía máxima del crédito? 

«Hablemos primero de la mínima: para las personas naturales, a partir de mil pesos, y para los trabajadores por cuenta propia, a partir de tres mil. El máximo estará dado por lo que el cliente sea capaz asumir con su capacidad de pago». 

¿Pudiera pedir seis mil, ocho mil, diez mil pesos…? 

«Exacto, siempre y cuando las garantías y los ingresos le permitan devolverlo». 

Además del dinero en efectivo, siempre en moneda nacional, ¿qué otros instrumentos de pago utilizará el BPA? 

«Podemos entregarle al cliente un cheque de gerencia, hacer una transferencia hacia el lugar donde él va a realizar la comprar, en el caso de los trabajadores por cuenta propia, si lo desea, venderle el talonario para que pague con cheques nominativos, siempre que hayan abierto una cuenta corriente». 

Y si lo que necesito es cemento P3-50, adquirible solo en  moneda CUC y en tiendas que no aceptan cheques, ¿qué hago?

«Por nuestra parte siempre habrá alternativas. Muchas situaciones se irán resolviendo sobre la marcha, porque es grande y variada la cantidad de organismos involucrados». 

¿Puede una persona natural pedir financiamiento al banco para comprar un bien duradero como un televisor, un refrigerador, una lavadora, un aparato de aire acondicionado? Incluso las hay que aspiran a créditos para adquirir una casa, un auto… ¿Proceden en la actualidad? 

En esta ocasión responde María Teresa: 

«No en estos momentos. No podemos perder de vista que la nueva política bancaria se concentra, en primera instancia, en el otorgamiento de créditos para la compra  de materiales o pago de mano de obra por servicios que se prestan para la rehabilitación o reconstrucción de viviendas. Pienso que en la medida que las condiciones del país lo permitan se irán ampliando las modalidades de financiamiento. 

¿Prioridades para solicitar o recibir los créditos? 

«Ninguna, solo en dependencia de la capacidad de pago, de los ingresos personales, y el nivel de gastos que pueda tener en esos momentos. Sobre esa única base es que vamos a negociar.

¿Cómo demostrar los ingresos? 

«Siempre mediante documentación. Ejemplos, según los casos: chequeras, legitimaciones de salario extendida por el centro laboral; certificación de ingresos, expedida por la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), y certificaciones de las Cooperativas de Crédito y Servicio (CCS), entre otros». 

¿Temores en cuanto a trámites que puedan restar agilidad a este proceso? 

«Solo los necesarios, y relacionados con el tipo de crédito a solicitar. Lo demás estará en dependencia de las necesidades y las condiciones para enfrentar el pago de ese crédito. Aunque aclaramos que la obtención de los documentos siempre va a llevar determinados trámites del interesado con la entidad pertinente o afín». 

¿Qué tiempo llevaría la aprobación del crédito a partir de su solicitud?

Responde Juana Milagros: 

«Es un trámite que lleva  su tiempo, aunque no deberá  exceder los 20 días. Claro, el cliente deberá venir al banco en más de una ocasión, sea para buscar información, traer los documentos solicitados o recoger los resultados. 

El día que entró en vigor del Decreto-Ley 289, ¿cuántas personas fueron atendidas? 

«Mil 523, todas buscando información. De ellas, no sabemos cuántas regresarán, pero cuando lo hagan será para comenzar los trámites.

¿El «famoso» análisis de riesgo? 

«Se hace en todo el mundo porque la banca también debe recuperar el dinero prestado. Si el riesgo va más allá de lo que podemos asumir, pues el financiamiento no se puede otorgar, independientemente de lo que se quiera estimular y facilitar. 

Una dinámica a la que no estamos acostumbrados, distinta, incluso para ustedes… 

«Distinta para la población porque tiene una oportunidad a determinado costo y riesgo, una obligación con responsabilidad civil y penal para de devolver, en tiempo y forma, lo prestado. Y en lo que nos compete, por la gran responsabilidad  de asumir el riesgo de otorgar el crédito.  Se trata de un proceso de negocio o de pacto entre el cliente y el banco. Yo soy su acreedor, y como tal voy a actuar. 

¿Ese cliente pude estar representado por un abogado?

«No, al menos en esta primera parte en que no entran a jugar las garantías». 

¿Descuento por pronto pago? 

«Claro, si la deuda es liquidada antes del tiempo previsto». 

¿Gravámenes, intereses? 

«Las tasas son el primer gravamen que vamos a poner, son el ingreso del Banco, y está la mora, que en estos momentos está en el 4% sobre mensualidad vencida y no pagada, pero esto no quiere decir que no esté sujeta a cambio. La tasa de interés que el banco le va a cobrar estará en dependencia de cuánto pida el cliente y del tiempo en que pueda pagarlo. 

Y ante reiterados incumplimientos y aplicación de la mora, ¿cómo funcionan las garantías del cliente, digamos el llamado fiador solidario, conocido por muchos como codeudor? 

«Esa persona tiene también responsabilidad civil y penal, por cuanto se ha comprometido  a liquidar, dada determinadas circunstancias, el 100% de la deuda que contrajo el solicitante al cual él le sirvió de fiador. 

¿Otras garantías? 

«Bueno, está también la pignoración de saldos de cuenta de ahorro. (“dejar en prenda”). O sea, una cuenta de ahorro  —que puede ser de otra persona— y usted la ofrece como garantía. Desde ese momento nosotros hacemos un contrato donde dice, que tal % de esa cuenta usted no lo puede mover hasta que no se haya  liquidando el crédito. 

¿Y si ese % de la cuenta de ahorro es inferior a lo que el cliente le está pidiendo? 

«Usted tendrá que suministrar otra garantía además, porque el banco tiene que recuperar el 100%. Digamos: usted solicita un crédito de 10 mil pesos y da en garantía una cuenta que tiene 5 mil, entonces necesitaríamos  un fiador también como respaldo. 

¿Puedo poner como garantía una obra de arte, un inmueble, un artículo suntuario, pero también pudiera ser una reproductora de vídeo, un televisor…? 

«Actualmente no, pero llegará el momento. Estamos empezando». 

¿Y una cuenta en divisas? 

«Si la tiene en Cuba sí, y a uno por uno. ¿Por qué? Porque no sabemos  mañana a cuanto va a estar el canje. 

Otra pregunta que puede parecerle ingenua, ¿el Banco corre el riesgo de quedarse sin fondos? 

«No. Nunca nos vamos a quedar sin fondos. El problema es lograr que las personas entiendan hasta dónde pueden llegar por su capacidad de pago y la responsabilidad que asumen para devolver lo prestado». 

Para concluir, ¿Soporta la infraestructura de la banca cubana estas nuevas operaciones? 

«Sí. Tanto el BPA como del Banco de Crédito y Comercio (BANDEC) y del Banco Metropolitano, en La Habana, que son las tres entidades que asumimos la nueva política crediticia, contamos con el personal humano necesario y con la base tecnológica adecuada en lo que a redes y soporte informático se refiere. Pero tendremos que continuar capacitándonos, no solo para esta primera fase. No podemos perder la confianza y el prestigio que hemos conquistado ante  nuestro pueblo, llamado a ganar cada vez más en cultura económico-financiera. Se trata de un aspecto vital para nuestra reputación,  y  estratégico para el sistema socialista cubano».