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30/12/2011 01:35:34 a.m.

 

Queridos hermanos y hermanas:


Este fin de año 2011 e inicio del año 2012 está cargado de acontecimientos de onda significación religiosa y cultural: La Navidad ya cercana, el fin de la peregrinación de la Virgen Mambisa en la Ciudad de La Habana, el comienzo de un Año Nuevo y, además, el sábado 7 de enero el inicio del Año Jubilar Mariano. Agradezco a la televisión Nacional el poder dirigirme a Uds. y llegar hasta sus hogares con un mensaje de fe y esperanza, de alegría y fraternidad, tal como expresan los lemas que nos han acompañado durante el recorrido de la Virgen Mambisa: «A Jesús por María, la caridad nos une».


«No teman, porque les anuncio una buena noticia que será de alegría para todo el pueblo…hoy…les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor»

Con estas palabras que levantan el ánimo y la confianza, el ángel anuncia a los pastores el nacimiento de Jesús; ellos, decididos y alegres, fueron a Belén y encontraron al Niño Jesús envuelto en pañales junto a la Virgen María, su madre y a San José. Con esta sencilla escena, quiso expresar el evangelista el amor que Dios siente por nosotros hasta el punto de hacerse niño, nace en una familia, se hace hombre, entra en nuestra historia, comparte nuestras alegrías y sufrimientos y muere en la cruz con el fin de enseñarnos el camino que nos conduce al bien y a la felicidad que todos deseamos.

Jesucristo, nuestro único Salvador, el Hijo de Dios, quiso manifestarse en la ternura de un niño recién nacido para que, al contemplarlo, se despierten en nosotros los mejores sentimientos y propósitos. Para celebrar este acontecimiento ocurrido hace más de 2000 años los pueblos de tradición cristiana celebramos la Navidad en familia, en las iglesias y en las casas de oración. Sí hermanos y hermanas, quisiera recordarles que mañana 24 es Noche Buena y pasado 25 Navidad. Por tal motivo deseo en nombre de los obispos cubanos que la Paz y el Bien que viene de Dios les colme a Uds. y a sus familias, y, como decían los mayores, tengan todos una «Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo».

Este año la Navidad tiene algo especial pues sirve de preámbulo y nos introduce en otro acontecimiento muy significativo para nuestro pueblo e Iglesia: La celebración de los 400 años del hallazgo y presencia de la imagen de la Virgen de la Caridad entre nosotros.

Ella ha sido para el pueblo cubano un mensaje de Dios, que llega a lo profundo del corazón creyente de cada uno de nosotros. Un mensaje de amor que todos podemos entender. Así lo muestra la larga historia que, a través de cuatro siglos, se ha escrito en el alma de nuestra nación. Caridad es su único nombre y significa amor, amor verdadero y ha sido con ese amor como Ella ha sabido suscitar los mejores sentimientos e ideales de amor a Dios, a la familia y a la Patria en el corazón de los cubanos.

Así lo experimentaron Juan y Rodrigo de Hoyos y el pequeño esclavo Juan Moreno quienes hallaron la imagen, la acogieron con amor y la cuidaron con entrañable devoción. Así también lo vivieron los próceres que lucharon en las guerras de independencia y los innumerables cubanos que, hasta nuestros días, la invocan con inquebrantable confianza y sentido cariño. Así lo experimentamos también hoy los miles de peregrinos y visitantes que ininterrumpidamente acudimos a venerarla a este Santuario de El Cobre que es la Casa de todos los cubanos porque es la casa de la madre. Este hecho constituye la tradición popular, religiosa y cultural más antigua todavía presente.

Para celebrar estos 400 años de su presencia entre nosotros, la Iglesia invita a todo nuestro pueblo a unirse en una tradición cristiana muy antigua que consiste en celebrar un «Año Jubilar», para conmemorar un acontecimiento en el que la gracia de Dios se hace presente y así obtener provecho espiritual. Su origen está en la Biblia y era considerado un Año de Gracia en el que la tierra y los hombres descansaban y la justicia era restituida para todos (cf. Lev. 25,1 ss.). Así lo expresa su nombre pues Año Jubilar significa: Año de Júbilo y alegría, gratitud, justicia y esperanza.

En el próximo año 2012, Dios nos invita a todos los cubanos, sin distinción, a despojarnos de todo lo que impide encontrarnos con la Palabra de Dios y con los hermanos, en la búsqueda de la verdad y del bien. De este modo el Año Jubilar 2012 será una manifestación y profundización de la fe, un reencuentro con nuestras raíces cristianas y una entusiasta y responsable acogida de las enseñanzas de Jesucristo, deseando que ellas nos dispongan para trabajar por un mejor futuro de justicia y de paz, de reconciliación y unidad entre todos.

El Año Jubilar dará inicio el sábado 7 de enero próximo, con una misa solemne en el Santuario del Cobre con la presencia de todos los obispos y de los fieles que deseen participar. Culminará también en el Santuario del Cobre el sábado 5 de enero del año 2013. Queremos que el espíritu jubilar sea vivido intensamente por todos los cubanos durante todo este año de gracia. Con este fin, hacemos una llamada a realizar cuatro acciones evangelizadoras y significativas en el transcurso del mismo.

-Convocamos, en Cuaresma y Semana Santa, a no pasar indiferente ante el sufrimiento del prójimo y a actuar con misericordia con los demás reconociendo que todo hombre es mi hermano.

-Convocamos, con ocasión de la fiesta de la Virgen de la Caridad, para que se acerquen a Dios, escuchen su Palabra y celebren con gozo la fiesta de la Madre de todos los cubanos en los templos y casas de oración.

-Convocamos, en Adviento y Navidad, a la reconciliación, a dejar atrás las divisiones, los rencores y las enemistades para unirnos todos como hermanos en la familia y en la sociedad. Esto supone respetar la dignidad de todas las personas.

-Convocamos, también a peregrinar al Santuario Jubilar. ¡Cuánto desearíamos que las comunidades, las familias y todos los que puedan peregrinen hasta el Santuario Nacional Basílica de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre!

A estas celebraciones se añade el gozoso anuncio de la visita del Santo Padre Benedicto XVI que ha deseado visitar nuestro país como «Peregrino de la Caridad» para acompañarnos y confirmar la fe del pueblo cubano en la conmemoración de los 400 años de la presencia de la bendita imagen de la Virgen entre nosotros.

La mejor preparación que ha tenido esta celebración jubilar es el recorrido de la Virgen Mambisa, no solo por toda nuestra geografía, sino y principalmente por el corazón de los cubanos que espontáneamente se sienten atraídos y experimentan una peculiar sintonía interior con Ella. Como los hijos ante la Madre ha hablado el alma, con palabras y silencios, con cantos, gestos y ofrendas. En ese lenguaje único, tan entrañable como personal, ha estado presente la familia, las necesidades de los enfermos, de los que viven separados de sus seres queridos dentro y fuera de Cuba, de los presos y sus familiares; también ha estado el futuro de la Patria, de sus jóvenes y de sus niños, la preocupación por los ancianos y las necesidades económicas que inquietan y preocupan a tantas personas.

Recuerden que el amor llama al amor. En nombre de estos dos amores: Jesucristo y María, es que podemos avanzar en la fraternidad y la prosperidad que merecemos los cubanos de hoy y de mañana. A nuestra Madre de la Caridad del Cobre encomendamos a toda la familia cubana; que Ella nos lleve a su Hijo Jesucristo para que en Él tengamos vida verdadera, abundante y eterna.

Termino, queridos hermanos y hermanas, con un llamado particular al pueblo de las tres provincias habaneras, en nombre del Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana, y de los obispos cubanos les invitamos a participar en la celebración de despedida de la Virgen Mambisa, en la Avenida del Puerto, con una misa solemne, el viernes 30 de diciembre a las 4 de la tarde.

Con la bendición para Uds. y su familia, en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, Amen.

+Mons. Dionisio García Ibáñez

Arzobispo de Santiago de Cuba

Presidente ce la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba