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30/12/2011 0:16:46

 

La tendencia a abreviar todo en información en línea le ha pegado a la crónica en muchos medios noticiosos, criticó el periodista y escritor mexicano Juan Villoro, para quien este género regresará a los diarios cuando éstos recuerden que su fuerza también depende de contar historias.


Entrevistado en ocasión de la promoción de la publicación de «8.8: El miedo en el espejo», una vertiginosa crónica sobre su experiencia en el terremoto que sacudió a Chile en febrero pasado, Villoro refirió que actualmente la realidad entrega historias que pueden ser tocadas desde la crónica, que es la mejor manera de unir lo social con un destino individual; la información con emoción.

Lo paradójico, dijo, es que al mismo tiempo los medios escritos han perdido confianza respecto a sus recursos y piden textos cada vez más cortos. «Mientras los periodistas engordan (porque cada vez salen menos a la calle) los periódicos adelgazan», señaló.

Entonces, aunque ahí están los temas que entrega la realidad, sin que puedan ser soslayados, la crónica ha emigrado a las revistas y a los libros.

No obstante, el género volverá a los periódicos, «cuando éstos recuerden que su fuerza también depende de contar historias», confió el experimentado cronista, admirador del recientemente fallecido Carlos Monsiváis. 

Sobre cómo hacer una crónica de una situación dramática en la que el propio periodista es protagonista o víctima, aclaró que él no sabía que su experiencia en Chile acabaría siendo relatada en una crónica y que todo lo que recabó de información en ese momento no se debió a apuntes como tal.

Lo que pasa, señaló, es que no hay mejor proceso nemotécnico que el miedo. «Si alguien te dice algo en una situación extrema, lo recuerdas para siempre».

«En Tirant lo Blanc, el gran clásico de la novela de caballerías, que tanto admiró Cervantes, un padre le da una bofetada a su hijo sin motivo alguno. El hijo le pregunta por qué lo golpeó.
Para que nunca olvides este momento, le contesta».

Y es que las bofetadas fijan la memoria, considera Villoro, para quien cuando las cosas importan todo se te graba. «Venimos de Homero, es cronista de guerra que nunca tomó apuntes», explicó el autor, quien se encuentra en Barcelona, España, donde da clases en la Universidad Pompeu Fabra.

Hay veces, añadió, que se escribe desde la perplejidad y la ignorancia, por ejemplo, acotó, el sismo de Chile le demostró que «ante la tierra, todos somos discípulos y uno se limita a tomar apuntes».

Por eso, comentó, en algunos pasajes de su texto habla desde la ignorancia del que no sabe si va a vivir o no, en otros toma la palabra el coleccionista de sismos en que ya parece haberse convertido, por el sólo hecho de ser mexicano, o incluso el lector que ha tenido curiosidad por buscar sobre esos temas.

El secreto de una crónica, puntualizó, no depende de saber muchas cosas, sino de usar datos que no se habían combinado antes y que permiten entender la realidad de otro modo. 

Lo demás es estilo, técnica y la experiencia en el periodismo y la lectura de grandes maestros, que durante años de oficio han ido perfilando su peculiar estilo, ése que le ha valido ser considerado «un periodista de amplios recursos, capaz de interpretar realidades complejas».