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23/11/2011 18:12:40 


 

Un desafío que convocó al Simposio de Ciberseguridad en el World Trade Center, de Rotterdam, Holanda. La ceremonia fue inaugurada por el ministro de Justicia de ese país, Ivo Opstelten. Asistieron unos 500 expertos en Tecnologías de la Información de todo el mundo, pero nadie pudo predecir exactamente cómo será el futuro de internet. El monopolio de la información de las clases dominantes se está resquebrajando. Crece el temor a un ataque de la ciber criminalidad o del ciberespionaje como el del 9/11. 

 

Unos 500 expertos en Tecnologías de la Información asistieron al 10º Simposio del Equipo de Respuesta a Emergencias Informáticas (CERT, por sus siglas en inglés). La ceremonia fue inaugurada por el ministro de Justicia de Holanda, Ivo Opstelten, demostrando así la importancia que otorga ese país al tema de la ciberseguridad.

En septiembre de 2011, un escándalo informático sacudió a Holanda cuando la empresa de certificación Diginotar fue hackeada y se robaron sus datos, un hecho que tuvo consecuencias tanto en la oposición al régimen de Irán como en la infraestructura cibernética nacional holandesa.

El Chaos Computer Club (CCC) de Berlín, presentó sus conclusiones acerca de los programas de espionaje introducidos ilegalmente —supuestamente por el Gobierno alemán— a través de troyanos. Otro de los temas debatidos fue la implementación de un «derecho al olvido» en internet, es decir, una fecha de caducidad para datos sensibles o no deseados, especialmente en cuanto a la protección de instalaciones industriales. También se discutió acerca de los métodos de robo de datos empresarios.

Algunas de las conferencias no estuvieron abiertas a la prensa, por ejemplo, aquellas en las que un funcionario de la Oficina Federal de Investigación Criminal presentaba el tema de robo de tarjetas de crédito por medio del Phishing. O cuando un agente del Secret Service de EE. UU. informa sobre el desarrollo de la protección de datos, o un agente del FBI presenta la coordinación internacional de misiones contra la cibercriminalidad. 

Dentro de cinco años, dijo uno de los ponentes, todo lo que no se come estará conectado a la red: automóviles, heladeras, tostadoras y aparatos de todo tipo. El mundo se está convirtiendo en un fluir de ceros y unos. Pero las consecuencias políticas, legales y criminales de ese cambio no son previsibles en absoluto. La inseguridad parece ir en aumento. Nadie puede predecir exactamente cómo será el futuro de internet.

El pionero canadiense de la informática Rafal Rohozinski resaltó ante el público un factor hasta ahora poco tenido en cuenta: el futuro de la red está —según él— en los países en desarrollo, allí donde la población es joven y casi la mayoría es pobre. Y donde un acceso a internet o a la red de telefonía móvil marca una gran diferencia en la calidad de vida.

Para Rohozinski, la tecnología no sólo abre las puertas a los mercados, sino también a los derechos humanos. El monopolio de la información de las clases dominantes se está resquebrajando, y hay cada vez más personas en el mundo que utilizan las redes digitales para luchar por un cambio social y político.

Al mismo tiempo, crece el temor a un ataque de la ciber criminalidad o del ciberespionaje como el del 9/11 y, con él, la presión para lograr una regulación más estricta de la red. Sin embargo, según Rohozinski, no es lo mismo regular la ciberseguridad en Pekín que en Berlín o en Teherán.

Buenas intenciones, intereses económicos y barreras burocráticas podrían transformar al amplio mundo del internet en un conjunto de jardines digitales individuales, advierte el experto. El desafío consistirá en encontrar el equilibrio adecuado.

 

(Fuente: dw-world.de)