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05/08/2011 8:37:24 PM

 

 

McLuhan fue un visionario que allá por los años 60 profetizó que la llegada de los medios electrónicos de comunicación implicaría el fin de «la galaxia Gütemberg»: el fin de la tipografía y de la letra impresa.

 

Decía McLuhan que la «civilización tipográfica» era reflexiva, analítica, introvertida e individualista. El nuevo orden electrónico, en cambio, es sensorial e interdependiente, social y gregario. El fue el primero que acuñó el término «aldea global», treinta años antes de internet.

¿Será el final del análisis de Prensa, del artículo de fondo, del escrito sesudo, del kilométrico reportaje, de la pormenorizada radiografía de la actualidad leída en una intimidad reflexiva e individualizada? ¿Se impondrá internet y su lectura fragmentaria, veloz, sensorial, intuitiva, refractaria al análisis sesudo y al reportaje kilométrico, pero comentada y compartida en múltiples redes sociales? ¿No ha invadido ya el nuevo orden tecnológico la vetusta mansión de la Prensa escrita?

McLuhan provocaba rechinar de dientes entre los venerables patriarcas de la Galaxia Gütemberg. ¡Jeremiadas!, decían. Y con razón. En la aldea global hoy se imprimen más libros que nunca. Y resiste la Prensa escrita y el lector de toda la vida. Por potente que sea el nuevo orden tecnológico, siempre habrá un lector que necesite pararse a meditar lentamente la lectura mientras acaricia las páginas de un periódico y se forma un criterio introvertido del mundo alrededor.