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(Una colaboración de Noel Manzanares Blanco)
04/10/2010 0:40:33

«Me matarán a mí, como decía Neruda, podrán cortar las flores, pero no quitarán la primavera. Vendrán miles de Rafael Correa». «Lo que más puedo perder es la vida, que la perderé gustoso para sacar adelante la Patria» —fueron palabras del Presidente del Ecuador ante el intento de Golpe de Estado que se le practicó el pasado 30 de septiembre.

He aquí, quizás, el servicio más trascendental de los tantísimos que el mejor discípulo de El Viejo Luchador, Eloy Alfaro, le haya prestado al pueblo ecuatoriano, a Nuestra América y al Tercer Mundo. Sin duda alguna, ello fue determinante para abortar la conjura de la oligarquía de ese país sudamericano en contubernio con el «Norte revuelto y brutal» —a través de la CIA, dos años atrás, el Águila imperial había penetrado a la protagonista de esa intentona, de acuerdo con el título «Informe confirmado: inteligencia USA penetró a fondo la policía ecuatoriana»

No obstante, la jefatura de las Fuerzas Armadas ecuatorianas cumplió con su obligación de respetar y hacer cumplir la Constitución y de garantizar la inviolabilidad del Presidente de la República legítimamente electo y asegurar el Estado de derecho. Así, vale un reconocimiento a este órgano militar.

También, es oportuno resaltar las declaraciones de Presidentes latinoamericanos, particularmente de la Alianza Bolivariana para las Américas/ Tratado de Comercio de los Pueblos, y de organizaciones internacionales que exigieron el cese de la intentona golpista.

A la vez, hay que destacar que la actitud del Presidente Correa, el apoyo irrestricto de su pueblo a la Revolución Ciudadana y el respaldo internacional, evitó la repetición de la página bochornosa que tuvo lugar contra Manuel Zelaya en Honduras, con la participación de sectores de poder de los Estados Unidos y la complicidad de la derecha del Sur del Río Bravo. Es decir, se reveló una muy importante zancadilla a la reacción regional.

Entretanto, considero que debo significar lo que sigue: hasta el mismísimo El Nuevo Herald, vocero de la terrorista-mafia-gusano-yanqui radicada en la Florida, se hizo eco del asunto con el título «Ecuador: Correa sale fortalecido tras sublevación», firmado por Gonzalo Solano, de The Associated Press

Es justamente en este contexto que me atrevo a apreciar en alguna medida la relación entre el desenlace del acontecimiento de marras y el anuncio realizado por el arzobispo de Concepción Ricardo Ezzati este viernes 1ro de octubre, acerca del final de la huelga de hambre de la mayoría de mapuches chilenos que están presos, luego que las autoridades de su nación aceptaron la demanda de no ser procesados por una ley antiterrorista y al mismo tiempo por la justicia militar así como no usar en sus procesos a testigos sin rostro —aunque sigue la lucha de esa etnia, según otros trascendidos de prensa.

Por cierto, los medios de comunicación en Cuba dieron a conocer a la opinión pública internacional un tema opacado por la gran prensa mundial, a saber:

El citado viernes, en el programa de la CNN en español EN EFECTIVO que conduce Gabriela Frías, el ecuatoriano Eduardo Peña Hurtado, gorila local, explicó que la presencia de Correa en el cuartel fue el desencadenante de «Un día que no deberíamos haber vivido», raro comentario de uno de los que tal vez sabían de hacía rato lo que el 30 de septiembre último iba a pasar en su país.

Al mismo tiempo, está sin aparecer el reclamo del compañero Fidel Castro cuando dijo al calor de la asonada versus Rafael Correa que «Obama y la Clinton no tendrán más alternativa que condenar» el referido intento de golpe de Estado.

Por todo ello y mucho más, doy las Gracias a la verticalidad del Presidente de la hermana nación de Ecuador, al compañero Rafael Correa.