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Por Mercedes Rodríguez García.

¿Por qué hacer públicos comentarios negativos o insultantes, si es el propio usuario quien decide publicar lo que le llega a su buzón. Desde el punto de vista legal, el anonimato en una red social dificulta o hace casi imposible identificar a los infractores que usan este medio para «atacar».


Y es que existe un falso sentido de la impunidad que ofrecen los medios electrónicos. Y aunque sea más difícil identificar a quienes cometen la ofensa, no es imposible. En la red todo se sabe para quienes quieran y puedan. Depende también de las leyes de cada país.

El fenómeno del acoso en internet va desde los ataques individuales, hasta los grupos que promueven la violencia y el odio a personas o situaciones. Las redes sociales facilitan y agilizan la comunicación personal. Los «malos» son quienes acceden. Ese es uno de los lados oscuros de la red. Pero ya no podemos prescindir de ella. ¿Entonces?

Vienen las medidas, las prohibiciones. Hasta de los directivos o jefes para con sus subordinados porque dejan de trabajar por estar «chateando» o enviando emails ajenos a asuntos laborales. En algunos sectores, vale. Para las secretarias sin contenido, vale. En otros, inexplicable. ¿Cómo entender que un periodista no tenga acceso desde la redacción de su medio al correo electrónico? (Pero ya ese sería otro tema.)

Para nadie constituye un secreto la presencia de los llamados «grupos de odio» en internet. Sin embargo, están creciendo cada vez más rápido en las redes sociales, especialmente en Facebook.

Según un informe del centro Simon Wiesenthal (una organización defensora de los derechos humanos con sede en EE.UU) los grupos que promueven la violencia, el terrorismo, la homofobia y el antisemitismo en la red de redes, así como otras formas de intolerancia política, ideológica o religiosa, crecieron en un 20 % el pasado año.

Facebook (que no es Dios, pero tampoco el diablo), asegura haber tomado medidas ante el crecimiento de estos «grupos de odio». Algunos han sido removidos de la red y otros son monitoreados. (Aunque a estas alturas todos los seres humanos interconectados somos monitoreados.)

A nivel más personal, existen decenas de grupos que atentan contra la dignidad de personalidades como Fidel Castro, Evo Morales, Rafael Correa y Chávez. (Y ya sabemos las que se pueden armar cuando las palabras viajan a la velocidad de la luz)

El respeto al derecho ajeno, es la paz. Sabias palabras del prócer mexicano Benito Juárez, que muchos ni conocen y otros no asimilan.