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A las 2:08 minutos de la tarde (hora local), de ayer lunes 20 de marzo, un sismo de 5.5 grados en la escala de Richter, se sintió en las cinco provincias orientales, de según informó el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas citado por el diario Sierra Maestra, de Santiago Cuba. A este sismo le siguió otro de 3.6 a las 2.38 pm; otro, de 4.8 a las 3.38 pm, y a las 4.25 pm fue de magnitud 3. Al filo de las 6:00 pm, hora local, no se reportaban nuevas réplicas, y solo daños menores en las viviendas, paredes agrietadas en algunos edificios y ninguna pérdida de vidas humanas.

El sismo se sintió en las cinco provincias orientales y su epicentro se localizó en el mar, en un punto casi paralelo a la Ciudad de Guantánamo y a 19,3 kilómetros de la Playa Baconao, en Santiago de Cuba.

Para algunos colegas del semanario Sierra Maestra contactos vía correo electrónico, los temblores resultaron fuertes y duraron más de lo normal y algunos se asustaron bastante, tal vez impactados por los últimos terremotos y tsunamis ocurridos en el mundo y ampliamente difundidos por los medios de prensa.

Expertos en sismología procedentes de diversas partes del mundo afirman que los terremotos que han afectado a Haití, a Chile y recientemente a Turquía no tienen ningún tipo de relación entre sí, y el hecho de que «hayan ocurrido en seguidilla se debe a una coincidencia de la naturaleza.»

No obstante 2010 empezó con intensidad, pues ya se han registrado 40 de estos eventos, más que en la mayoría de los años para este período de tiempo. La alta cifra se debe a que el terremoto de magnitud 8,8 en Chile «generó un gran número de réplicas fuertes y tanto movimiento tan temprano en el año», según Paul Earle, sismólogo del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).

De hecho Cuba está situada en un área muy activa de la corteza terrestre. La isla surgió en la zona de colisión de dos grandes placas litosféricas, la de Norteamérica y la del Caribe, enormes segmentos de la corteza del planeta que se mueven independientemente uno del otro y que chocan entre sí, provocando los terremotos, de acuerdo con lo expresado por José Ramón Hernández, geomorfólogo cubano, profesor titular del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En tiempos atrás se han reportado 22 sismos de importancia en la región oriental cubana, entre ellos algunos extremadamente violentos, como el de Santiago de Cuba en 1766, que tuvo una magnitud estimada de 7.7 grados, superior al de Haití, y dejó 120 muertos. Otro ocurrió el del 3 de febrero de 1932, de 7 grados, que ocasionó numerosos daños a las edificaciones de la ciudad. . En 1995 lo hizo en Pilón, con casi esa magnitud, en un área poco poblada del sur de Oriente.

Pronosticar un terremoto fuerte resulta un tema cautivante y también divide a los geólogos. Una rápida ojeada a bibliografía diversa me lleva a considerar el llamado estado de retorno (o el momento que transcurre entre un sismo de gran intensidad y su repetición en el mismo lugar). «Este período es un promedio, no puede verse como una regla», refiere Bob Holdsworth, un experto en placas tectónicas de la Universidad de Durham, Inglaterra.

He leído que todos los días se producen movimientos sísmicos en el planeta Tierra, y que en «Santiago de Cuba no hay nada tranquilo, que todo permanece en movimiento continuo, y que la cuenca tectónica es sólo parte de un panorama más amplio y complejo.

Estadísticamente desde el año 1900 hasta la actualidad han ocurrido en promedio un temblor de magnitud 8 cada año, así como 17 movimientos de 7 a 7,9 y otros 130 eventos de este tipo que oscilan entre magnitud 6 y 6,9.

En estos momentos hay tranquilidad y la Defensa Civil alerta a la ciudadanía. Tampoco existe pánico, pero hay que permanecer atentos.

Fuentes: Sierra Maestra; CMKC; Radio Rebelde; Cubadebate; Reuters; BBC; Centro de Investigaciones Sismológicas de Santiago de Cuba, Servicio Geológico de Estados Unidos