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Por Mercedes Rodríguez García.

Ante la urgencia de la Humanidad, Fidel no dedicó sus Reflexiones del 21 de septiembre a «Paz sin Fronteras», pero calificó de extraordinario el concierto celebrado el día anterior en la Plaza de la Revolución «José Martí» septiembre. Luego, en el último párrafo del artículo, volvió a referirse .al multitudinario espectáculo donde «El pueblo cubano, especialmente su magnífica juventud, demostró ayer que aún en medio de un brutal bloqueo económico es posible vencer obstáculos inimaginables.» Obligado estaba, como él mismo refiere, a «escribir sobre un peligro que amenaza no solo la paz, sino también la supervivencia de nuestra especie.»

En el cuerpo del escrito ofrece los elementos imprescindibles a tenor con la Sesión de Alto Nivel sobre el Cambio Climático (ONU), que sesionó ayer martes como preparación para la Conferencia de Copenhague, Dinamarca, entre el 7 y el 18 de diciembre del presente año. Y advierte una vez más sobre el peligro de extinción que corre la especie humana ante los efectos del cambio climático, visibles en las enormes masas de hielo que se derriten, y en las concentraciones de dióxido de carbono, fenómenos que ya afectan los sistemas naturales de toda la Tierra.

Se remite a los descubrimientos científicos acumulados durante siglos, y asociados a la existencia y la vida de todas las especies terrenales. Habla de Darwin y su Teoría de la Evolución, pero de modo particular cita a Einstein como una de las pocas personas que han influido en los destinos del mundo, pues fue el físico alemán nacionalizado norteamericano quien «persuadió a Roosevelt de iniciar las investigaciones para producir la bomba atómica por temor a que esta fuese desarrollada por los nazis.»

Pero fue Estados Unidos quien la fabricó primero y la hizo estallar sobre las ciudades japonesas Hiroshima y Nagasaki. Bien podrán sus efectos considerarse actualmente simples lastimaduras si se le compara con los que causarían las miles de armas nucleares, mucho más potentes que aquellas, que posee la nación norteamericana, «capaces de exterminar varias veces la población del mundo.»

Las conclusiones a que arriba Fidel son clarísimas: «El ritmo acelerado de las investigaciones científicas en todos los campos de la producción material y los servicios, bajo el orden económico impuesto al mundo después de la Segunda Guerra Mundial, ha conducido a la humanidad a una situación insostenible.»

Y como deber exige se diga la verdad. «La población de todos los países tiene derecho a conocer los factores que originan el cambio climático y cuáles son las posibilidades actuales de la ciencia para revertir la tendencia, si aun se dispone realmente de ellas.»

El próximo y urgente concierto por la Paz ha de ser en las Naciones Unidas. Esta organización representa a más de 6 mil 500 millones de habitantes que viven en 200 Estados.

(Ver «Una especie en peligro de extinción», Reflexiones de Fidel, en: http://www.cubadebate.cu)