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Cuando la semana pasada publicamos el primero de esta serie de reportajes sobre la deficiente calidad del cigarro Criollo que sale de la «Ramiro Lavandero» y cuánto influye en ello la añeja maquinaria, quedaron en pie varias incógnitas y reclamos de consumidores. Hoy aportamos elementos al respecto con la intención de que usted  vaya sacando conclusiones acerca de esta polémica entre...

  

Por Mercedes Rodríguez García

 

Ya tenemos  en la mano las respuestas -vía correo electrónico- de Her­nán Aguilar Parra, director de la «Lázaro Peña» de Holguín. A nuestra interrogante de si coincidía con los argumentos ofrecidos por Armando Gon­zález Martín, su homólogo en Villa Clara, Aguilar Parra se mostró solidario por estimar que la obsolescencia de la maquinaria ranchuelera, constituye un factor de primer orden, y en nada comparable con la moderna industria del oriente cubano. Y argumenta:

 

«La extracción de polvo y vena es más deficiente -aclara- y los parámetros físicos de los cigarrillos se alejan de los producidos en Holguín. Los de Villa Clara tienen mayor diámetro, presentan mayor cantidad de venas (palitos) en el interior, lo que afecta el tiro, entre otros aspectos.»

 

Sin embargo, en lo relativo a la materia prima y a la confección de la ligada, una de las explicaciones que ofrece Aguilar Parra a través de Mariela Cables Ferrás, directora técnica y de Gestión de la Calidad allí, nos deja una brecha que decidimos explorar en profundidad durante una segunda visita a la industria ranchuelera.

 

«El cigarrillo Criollos se elabora con 100 % de tabaco cubano. La mezcla intencional de varias clases conforma una ligada o liga, que constituye la receta por la cual se confecciona la hebra, comúnmente llamada picadura. Así se logran las características organolépticas (propiedades de los cuerpos que se pueden percibir por los sentidos) específicas de la marca. Un tipo de tabaco influye en su fortaleza, otro en la combustión, aroma y sabor, hasta lograr una fumada agradable. Lo óptimo sería que siempre existan las mismas clases de tabaco, de esta forma solo habría que mezclarlas usando la fórmula, pero en reiteradas ocasiones tenemos que sustituir unas por otras. Lo mismo debe ocurrir en la fábrica de Ran­chuelo, de ahí que el especialista que lo realiza juega un papel determinante en la calidad del producto final.»

 

LA LIGADA DE RANCHUELO

 

Yusimy Alejo Escorcia es ingeniera en Termoenergética, pero  desde hace diez años permanece al frente del área de producción, encargada  de confeccionar la ligada. Luego de aclararnos que todo lo que sabe sobre el tabaco y las ligadas lo aprendió del legado del viejo Milián, obrero ya fallecido, ligador por más de tres décadas de la fábrica, Yusimy nos revela:

 

«La ligada nuestra la conforma un 25% de tabaco del centro  y un 75 % de Pinar del Río. Pero puede variar: 30 y 70. En dependencia de la materia prima que recibamos, preparamos la ligada, que puede llevar hasta diez clases de tabaco.

 

«El tabaco de Pinar del Río es más ligero, y el del centro, más pesado. La combinación de ambos tabacos es lo que nos da sus características. Puede ser hasta de 18 clases. Si varía la composición, varían la fortaleza, la combustión, el aroma y el sabor.»

 

-¿Lo ideal para que no se apaguen solos ni produzcan ardentía?

 

-En la combustión debemos utilizar lo que llamamos los tabacos volados, que aseguran una buena quema. El sabor es fruto de la combinación de los dos tipos de tabacos, y a su vez de las diferentes clases.

 

-Deduzco, entonces, que el por ciento de uno y otro tabaco, así como la ligada, juegan un poco con la disponibilidad de tabaco en la fábrica; que la hebra no es la ideal porque falta determinada clase. ¿Eso explicaría el que unas veces saliera mejor o peor, como dicen los fumadores?

 

-Si varía la materia prima, varía la composición de la  ligada y en ese orden la calidad del cigarrillo.

 

-Tengo entendido que los tercios de tabaco de Pinar del Río  les llegan por carretera, por ferrocarril, en lo que se pueda; que hubo momentos en que la transportación era una novela de suspenso...

 

-Eso ha cambiado bastante, ahora estamos mejor. Nosotros picamos 240 tercios diariamente, el 70 % de Pinar del Río.

 

PARADOJAS Y CONTROVERSIAS

 

A nivel mundial existen conflicto de intereses entre la salud pública y los beneficios que reporta la industria tabacalera, tanto en ingresos netos como en términos de fuente de empleo directa e indirecta.

 

En el caso de Cuba la situación posee sus particularidades y obedece a factores determinantes, por lo que el tabaquismo se encuentra inmerso en una amplia gama de paradojas y controversias, como el hecho de ser país productor y el arraigo del hábito de fumar en la vida social, cultural y económica. Ello, unido a la idiosincrasia del cubano que prefiere caer bien antes de enfrentarse a los imprudentes y exigir lo reglamentado, por ejemplo, respeto a no fumar en lugares públicos. De este modo «sede» su derecho y se convierte en fumador pasivo.

 

Al no encontrarse solución atan compleja situación, no existe más alternativa  que la optimización de la calidad del cigarrillo de consumo nacional, ya sea Criollo, Popular o Titanes, de modo que el daño a la salud resulte menor, pues, contrario a lo que se pensó, el incremento de los precios no tuvo un efecto como deses­ti­mulador inmediato del consumo.

 

¿TABLAS O NOCAUT?

 

Olga Lidia Cabezas Rodríguez, al frente de Control de Calidad en la «Ramiro Lavandero» ratifica que a pesar de que parte del polvillo se extrae en una primera fase, nunca se elimina por completo. En cuanto a elementos nocivos a la salud, como nicotina, alquitrán y monóxido de carbono (CO),  refiere su presencia en todos, incluso en aquellos que vienen con filtro, aunque en menor cantidad.

 

-Sí, pero mientras mayor calidad tenga el tabaco y más refinada sea la producción...

 

-¡Claro!, la fumada resulta menos perniciosa, aunque históricamente la cigarrería ha utilizado el tabaco más afectado, la hoja más pequeña, porque no requiere presencia.

 

-¿Quién determina la cantidad de elementos  perjudiciales a la salud que aparecen impresos en la cajetilla?

 

El Instituto del Tabaco. Nosotros enviamos las muestras y ellos estipulan los mili­gramos que contienen por cigarrillo. De igual modo, el peso, la longitud, el diámetro, dureza y otro grupo de indicadores. Los cigarros fabricados aquí tienen un diámetro entre 7,97 y 8 milímetros, y un largo de 60 más  menos un milímetro.

- ¿No disponen ustedes de un  laboratorio de calidad?

 

-Sí, pero solamente para análisis mecánicos, o sea, conformación y aspecto de la cajetilla, y configuración y  tiempo de combustión del cigarrillo, entre otros.

 

PARA UN TERCER ROUND...

 

Solo nos quedaría la búsqueda de información que arroje luz sobre las siguientes preguntas: ¿Por qué no fabrican más Criollos en Ranchuelo?¿Por qué no se ven los Criollos de Holguín en la red de Villa Clara y sí en la de La Habana y Sancti Spíri­tus, de donde suponen lo traen intermediarios para beneficio de los revendedores, que cobran hasta 10,00 pesos la cajetilla? Cuando Holguín tenga su maquinaria totalmente modernizada ¿elevará  su nivel de producción y satisfará completamente las necesidades de Criollos del país? Incluso, ¿desaparecerá el Popular, que no compite con este?

 

Mientras tanto, hagamos un esfuerzo y abandonemos el vicio.