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Por Alejandro César González Rodríguez

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El a veces mal llamado movimiento nacional de rock, pese a su casi estático avance, logra despuntar luces en sus creadores. Luces que no toman el alcance que pudieran, pero que al final, alumbran.


Digo esto por un grupo que me llama poderosamente la atención. Me refiero a los santaclareños Cry out For, piquete formado hace ya cuatro años en la mencionada ciudad. Esta banda ha incursionado desde su fundación en uno de los estilos menos trillado del metal que se acostumbra a facturar en Cuba. Esa vanguardia melódica que tanto a refrescado el rock a nivel mundial y que tan buenos cultores tiene en el norte europeo. Cry out For, desde sus comienzos, sorprende por la variedad estilística que propone en sus partituras, su alta dosis técnicas, y como dije anteriormente, la frescura de la propuesta.

Durante sus primeras presentaciones, como toda joven banda, surca diferentes aguas buscando anclar un sello que los haga reconocible dentro de las vertientes que fluyen en su música. El tiempo legitima propuestas, gana adeptos y oficializa las cosas. Mueven su arte por buena parte de la Isla y logran gran aceptación por los consumidores del metal nacional.

La mayoría de edad para la banda llega con la edición de su demo "No mientas a tu corazón", grabado en los Juan Paz estudios. En dicho fonograma aparecen cuatro cortes que valen una atenta audición por lo logrado en su confección: "Freewill", "No mientas a tu corazón", "My Lord" y "Puertas del Miedo" Con esta grabación la supremacía de la banda está a punto de ser reconocida. Proponiendo así, una visión totalmente diferente del metal Made in Cuba. Una música donde confluyen elementos del metal melódico europeo, el pop, el glam de los ochenta, el power metal y el trash. Todo tan bien imbricado que resulta un producto altamente llamativo. Para completar, textos en español e inglés muy bien elaborados, donde el mensaje, gracias a la excelente dicción de su(s) cantantes, permite una acercamiento y un recordatorio para el publico.

Cierran así una primera etapa donde plantan bandera dentro de la actualidad musical cubana, un timbre agradable, cargado de melodías y buenas ejecuciones, donde nada falta ni nada sobra; donde es difícil acotar errores y sí fácil quedar enganchado a la propuesta. Enmarcan cuatro años de buen hacer y de buen proponer. Más, cuidado: la evolución existe al igual que el desarrollo. Urge ya la imposición de nuevas metas y nuevos temas. Creo en el abandono de cierto círculo vicioso y en la no tendencia al disfrute del momento. El potencial para alcanzar nuevos desafíos existe y está latente. Ha sido demostrado en el cursar del conjunto por su ya no tan corta vida.

Que no reine el triunfalismo y que el brillo de una época no empañe los ojos. Cry out For ha demostrado su valía, ha sellado un compromiso con el público. A éste se le debe, se le debe al rock cubano.