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Por Mercedes Rodríguez García.

No tocaban sobre el tejado del edificio de los estudios Apple, en Saville Road, Londres, sino en la azotea del Museo de Artes Decorativas, edificio situado en Parque Vidal esquina a Luis Estévez, en la ciudad de Santa Clara, y cuya construcción data del siglo XVIII.

Tampoco ejercen la música como profesión, aunque decidieron probar con instrumentos, formato, vestuario y ambiente escenográfico que recordaban los de la última actuación en vivo y sin costo alguno, del mítico cuarteto londinense. Los muchachos que casi 40 años después reeditaron la fabulosa despedida de los chicos de Liverpool, en enero de 1969, conforman la llamada Peña de Los Beatles, proyecto original que sesiona en el Centro Provincial de Patrimonio Cultural, los primeros sábados de cada mes y que hoy 8 de diciembre celebra una década de fundada.

Cerrado al tráfico desde hace años, la populosa plaza central no mantiene idéntico el entorno de los sesenta, aunque sí conserva el aliento de una de las ciudades más cosmopolitas cubanas. De tal modo, a esa hora y en ese lugar, la sui géneris «descarga» también ocurrió por primera vez. Evidentemente, la reacción del público fue de sorpresa. Mas, ni chicos ni chicas corrieron desesperados con el cuello torcido mirando a las alturas; ni tumulto, ni carros atascados, ni policías, ni cámaras ni flash de agencias disputándose primeros planos…

Sin alcanzar las dimensiones ni propósitos del show planificado por John, Paul, George y Ringo, los más entusiastas de la Peña, lograron el efecto deseado: no pasar inadvertidos en su décimo cumpleaños. Observados solo por decenas de transeúntes, la actuación terminó luego de más o menos hora y media. Los improvisados músicos cerraron con la misma canción con la que abrieron y terminaron los famosísimos Beatles: Get back, esta vez compartida con los fans de paso, la nostalgia y la frialdad matinal.