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Por: Miguel Angel Valdés Lizano

Estudiante de Periodismo en la Universidad Central de Las Villas. Se graduó en el curso 2006-2007 con Sobresaliente. Actualmente es corresponsal del diario Juventud Rebelde, en Sancti Spíritus. Este artículo constituyó su evaluación en  la asignatura Periodismo Especializado.

El desplazamiento del paradigma pasivo del receptor en  los estudios de la comunicación de masas, el progreso tecnológico y las particularidades del sistema mediático en las sociedades de consumo; han configurado en el lapsus de medio siglo, las tendencias del periodismo contemporáneo.

Entre los rasgos distintivos del trabajo de la prensa al modelar la opinión pública, de acuerdo con los más diversos intereses, encontramos el proceso de hibridación del quehacer noticioso con lo humanamente atractivo y hasta con aquello que pudiera generar diversión en las grandes audiencias.El fenómeno conocido como info-entretenimiento resulta apreciable hoy en revistas, diarios, en la radio, e incluso, en el ciber-periodismo. Su presencia en la televisión, debido al poder del sonido y la imagen en movimiento,  promueven polémicas entre realizadores, directivos y líderes de movimientos cívicos.Los apocalípticos del orden establecido en los mass media se persignan con la mera mención de esta tendencia. Cuestionan, entre otros aspectos, su carencia frecuente de un componente ético.

Sin embargo, según el criterio de numerosos estudiosos, no podría ocultarse el influjo vital aportado por esta modalidad al periodismo tradicional en las últimas décadas, al consolidar el nivel de recepción de los mensajes informativos.Nuestro artículo propone una revisión desprejuiciada del info-entretenimiento. Pretendemos señalar no solo sus rasgos negativos, sino también exponer aquellos elementos aprovechables para perfeccionar nuestros medios, en especial la televisión, de acuerdo a los principios del proyecto social que construye el pueblo cubano.

DE HEARST A LAS TELE-BONDADES

Desde el surgimiento de los medios de difusión el concepto de noticiabilidad ha permanecido muy vinculado al de distracción. Sin embargo, el entretenimiento, como agregado de lo informativo, comenzó a valorarse con mayor seriedad a finales del siglo XIX  y principios del XX, relacionado con las estrategias comerciales de la prensa escrita, promovidas por el nuevo periodismo de Randolph Hearst y Pulitzzer.En esta época Gargurevich enmarca el nacimiento de un género que evidencia la concientización de las exigencias de distracción propias de los públicos.

La escuela norteamericana, desarrolló el interés hacia hombres y mujeres comunes en las noticias, para producir, como su mejor resultado, la llamada crónica de interés humano (Gargurevich, 2002, 63).

Agrega el teórico que los pensamientos, emociones, ambiciones, los diversos datos sociales y psicológicos son harina para llenar sacos de atracción hacia lo cotidiano. Al respecto Jonson plantea que el género posee el objetivo de entretener y dar a conocer, remarcar la naturaleza y hábitos de la gente (Gargurevich, 2002).

En la década de 1940 ocurre otro suceso que acentúa el entretenimiento como ingrediente de lo noticioso: los primeros estudios que arrojan la hipótesis de usos y gratificaciones, síntoma del desplazamiento del modelo unidireccional en la teoría de la comunicación masiva.

La perspectiva contenida en esta corriente de la investigación mediológica desmiente el rol pasivo de los receptores, vistos por la corriente conductista como subordinados a la dictadura informativa trazada desde los buroes en las redacciones.

La comunicación de masas sería incomprensible si no se considera su importancia respecto a los criterios de experiencia y a los contextos situacionales del público: los mensajes son disfrutados, interpretados y adaptados al contexto subjetivo de experiencia, conocimiento, motivaciones. (Merton citado por Wolf, 2005, 39).

Wright agrega a las funciones de la comunicación de masas expuestas por Lasswell en 1948, la de entretener al espectador, proporcionándoles un medio de evasión de la ansiedad y de los problemas de la vida social. Katz Gurevitch también incluye la relajación de tensiones y de los conflictos como una de las necesidades que los mass media satisfacen (Ver Wolf, 2005).

Investigaciones más recientes inscritas en la misma línea han analizado las necesidades de los televidentes. El consumo televisivo está típicamente motivado y destinado a ser entretenido. El papel normativo adscrito a la televisión, en la sociedad norteamericana, por parte del público es el del entretenimiento (fenómeno extensivo a gran parte del mundo)*, aunque pueda ser considerada una importante fuente de noticias e independientemente que puedan producir efectos sobre los conocimientos y los comportamientos (Comostock citado por Wolf, 2005, 42).

El papel central de la televisión como medio de entretenimiento abarca tanto a los más instruidos como a los menos escolarizados y probablemente también a otros sectores de la población aunque entre los distintos segmentos de público existen variaciones en la actitud hacia los medios, a la cantidad de exposición y con respecto a otros factores (Comostock citado por Wolf, 2005).

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Los últimos cincuenta años poseen las marcas de transformaciones que han variado radicalmente la fisonomía de la civilización humana. Los embates de la “guerra fría”, escándalos como el Water Gate, la derrota estadounidense en Viet Nam y  la desaparición del “socialismo real”; conforman la lista de acontecimientos de profunda repercusión en el imaginario de las grandes multitudes en el ámbito global.

María Elena Hernández al referirse a  las transformaciones en las prácticas informativas plantea que deben entenderse en su contexto: el de una serie de cambios en los planos político, económico, tecnológico, jurídico y social que trastornaron el entorno general de los medios al finalizar el siglo XX, un contexto de inestabilidad en el que el gran público, por mucho tiempo visto como una entidad monolítica, se fragmentó progresivamente (Hernández, 2006).

Tal segmentación puede explicar las maniobras de sobrevivencia de ciertos medios que han venido generando productos “a la carta o a la medida” (Hernández, 2006). Ante el escepticismo masivo los medios debieron reorientar su estrategia en función de un individuo que subestima su rol en el devenir humano. Lo entretenido que debiera emplearse en función de lo noticioso aparece como elemento protagónico.

El empleo del entretenimiento como una de las principales gratificaciones de los receptores hacia sus medios, se convirtió en rasgo medular para los criterios actuales de noticiablidad. Desde este momento se agudiza la banalización del acontecer social. Trivialidades y lo frivolidades resultan priorizadas frente a temas medulares como la política, factor que agudiza el estado de enajenación del receptor como mecanismo para mantener el estatus quo. Rodrigo Gómez explica el fenómeno, al analizar la evolución de tv Azteca en México, canal representativo de las rutinas de los grandes medios en Latinoamérica.

El proceder de la empresa durante los últimos ocho años podemos relacionarlo claramente con el paradigma crítico de la economía política al plantear que los medios de comunicación, dentro de la lógica del sistema capitalista y estar controlados por las manos del negocio, tienden a limitar el rango de representación de puntos de vista y lo noticiable, sesgándolo hacia los intereses comerciales e ideológicos de sus propietarios, mediante la conversión de la información pública en info-entretenimiento (Gómez, 2004).

La orientación hacia lo cotidiano, lo trivial, sensacionalista y hacia la crónica roja caracteriza el contenido informativo como rasgo característico del info-entretenimiento. Sin embargo, esta tendencia se manifiesta además en las particularidades formales con que los periodistas construyen las disímiles parcelas de la realidad.Una de las prácticas observables en los sistemas mediáticos del mundo, la desacralización de la información o presencia creciente de comentarios, valoraciones en la noticia y tomas de posición en los espacios tradicionalmente libres de enjuiciamientos (Hernández, 2006).

Esto evidentemente se encuentra muy relacionado con las tendencias del nuevo lead. Las preguntas típicas de la entrada muchas veces resultan sustituidas por otras más atractivas desde el punto de vista humano.Además debe mencionarse dentro del info-entretenimiento la aparición de nuevos productos mediáticos promocionales en los contenidos periodísticos como resultado de la peculiar asociación entre empresas periodísticas y organizaciones públicas o privadas.

Dentro de esta arista se aprecia la multiplicación en los medios de mensajes de doble identidad, los publirreportajes y los infomerciales (Hernández, 2006).Hoy los relacionistas se han convertido en maestros en el arte de la hibridación de mensajes, apoyándose en las prácticas desarrolladas por los otros productores profesionales de la comunicación pública; los periodistas y los publicistas (Hernández, 2006).

Los infomerciales, en la televisión, y los publirreportajes, en la prensa, son un fenómeno en el que las fronteras entre las categorías de mensajes tradicionales aparecen quebrantadas, lo que también puede verse como emergencia de nuevos géneros (Hernández, 2006). Estos mecanismos evidencian las tácticas del periodismo actual para informar, transmitir ideología y aprovechar las necesidades de orientación para el consumo en las sociedades actuales.

CRISTINA 'S SHOW: MUTACIONES POSTMODERNAS

La consolidación del principio de info-entretenimiento en los últimos años ha provocado una redefinición y reestructuración de los programas informativos en la tv. Al mismo tiempo se aprecia la aparición de cambios en los formatos de los espacios noticiosos.Como aplicación de los estudios de semiótica ocurre un énfasis en el tratamiento de la imagen, que incluye desde los elementos de escenografía, infografía, diseño de presentación, sets, vestuario, musicalización y la personalidad de los comunicadores. La búsqueda de un atractivo audiovisual mediante estos elementos centró la atención de los realizadores a la hora de captar la aceptación de las multitudes.

El caso de Telesur resulta loable en este sentido. Por otro lado, en las parrillas de programación de numerosos canales reciben mayor prioridad las revistas informativas ante los noticieros. Estos últimos se mantienen como los programas estelares, pero el número de emisiones diarias ha sido reducido en comparación con décadas anteriores. En estos momentos las funciones de programas informativos se encuentran bien marcadas, se ha comprobado que no poseen los mismos públicos según criterios de calidad ni cuantitativamente.

El desenfado de las revistas informativas, más propicio para la variedad de géneros y tópicos atemporales, desplazó la solemnidad noticiaria, a pesar de su marcada inmediatez. Las teles magazines se comenzaron a grabar desde escenografía que simulaban oficinas y hasta salas familiares, en busca de desacralizar la figura del comunicador, con el objetivo de estrechar lazos de confianza y credibilidad.

Aparecen también los neo-géneros que conforman lo que autores españoles denominan tele-realidad, conjunto de prácticas productivas que construye el relato televisual de historias humanas, de gente ordinaria y extraordinaria, cuya vida resulta relatadas por sus protagonistas (Renero, 2005).Dentro de la tele-realidad se insertan los reallity shows y los talk shows, formatos que intentan venderle al perceptor la idea de representar la realidad, casi siempre en vivo (Renero, 2005) . Como poseen el objetivo de construir determinadas parcelas del devenir, de forma “objetiva”, muchos autores lo sitúan dentro del universo de lo informativo.Los reallity shows se caracterizan por realizar coberturas diferidas de acontecimientos de la vida cotidiana, destinados a llamar la atención hacia hechos comunes. Por ejemplo grandes incendios, la niña que cae en el pozo, el suicida en el último piso del edificio.

Estos seguimientos suelen realizarse dentro de espacios informativos variados o en horarios exclusivos en la parrilla del canal. Los talk shows se han convertido en el modo predominante de producir entretenimiento por parte de la industria de la televisión comercial, en su intento para satisfacer la devoradora demanda de contenidos populares (Renero, 2005).

En la mayoría de estos shows la privacidad del invitado pasa a un segundo plano porque se utiliza un trasfondo afectivo y psicológico de desahogo emocional, generado entorno a conflictos interpersonales de los invitados. Para dar sentido a la emisión el programa se auto-presenta como si fuera producto de un esfuerzo coordinado para ejercer “ayuda” institucional hacia quienes no pueden manejar con éxito su vida social y afectiva (Renero, 2005).

Resulta cuestionable la carencia casi siempre de un componente ético en estos espacios que pudiéramos considerar como deformaciones del principio de la vinculación del entretenimiento con lo noticioso, consecuencia de las exigencias de la sociedad de consumo y la normativa periodística propia del modelo liberal.

Estos programas lejos de colaborar en la solución de conflictos sociales o individuales agudizan la deformación de valores morales, la imagen de los medios ante sus receptores y ni hablar del prestigio de las “víctimas” que participan como invitados en estos espacios.Un caso tristemente ilustrativo resulta el Show de Cristina, conocido en Cuba a través de video-cassettes.

En el mes de marzo de 1993 la ciudad de Guadalajara presenció múltiples manifestaciones de indignación popular contra el mal uso del idioma y el rechazo a los valores nacionales en este espacio recién estrenado por entonces, con la conducción de la presentadora y productora de origen cubano Cristina Saralegui. ( Renero, 2005). Al asumir la visibilidad televisual a fines de los años noventa, esta mujer se autopresentaba como periodista.

Su show hereda, por así decirlo, la mala reputación de la prensa “popular”, objeto de crítica para sectores conservadores que la aborrecen, mientras que la izquierda y la centro-izquierda la menosprecian, reservándole burlas y parodias (Renero, 2005).La inserción del espacio dentro del género, caracterizado por el empleo de testimonios reales, resulta cuestionable porque en el Show de Cristina los invitados son pagados (Renero, 2005).

CUBA: UN CAMBIO DE CANAL

Nuestro país representa un caso único en el concierto mediático del mundo en el siglo XXI. En la isla la televisión se encuentra diseñada para educar e informar en primera instancia, libre de los designios enajenantes del mercado, como reflejo del proyecto social que construye nuestro pueblo.Debido a las constantes agresiones del imperialismo yanqui, la política informativa cubana apunta a contrarrestar la guerra ideológica que desde hace más de cuarenta años mantienen los grandes medios, principalmente los radicados en Estados Unidos.

La formación de un individuo comprometido por la realidad nacional e internacional constituye prioridad para nuestra prensa, en contraste con los grandes medios capitalistas que otorgan mayor prioridad a la estimulación del consumo y la banalización de la realidad.

A pesar de algunas transformaciones recientes, aún no aprovechamos suficientemente lo positivo de las tendencias contemporáneas que marcan el quehacer periodístico en el mundo, sobretodo en la televisión.No se trata de imitar patrones como los reallity shows  al estilo de Cristina, pero sí instrumentar elementos del info-entretenimiento, con el fin de lograr un mayor atractivo de los televidentes hacia las temáticas que diariamente refleja nuestra pequeña pantalla.

El exiguo interés de los jóvenes por los espacios informativos y criterios bastante generalizados como “en el noticiero todo lo bueno sucede en Cuba y lo malo en el mundo”, evidencian incorrecciones en la labor persuasiva de nuestros canales.

Tal vez uno de las deficiencias se encuentra en los criterios de noticiablidad que se manejan en las redacciones, donde generalmente se prioriza, algo muy importante, temas señalados por la dirección del país. Recordemos el rasgo clasista de la prensa desde su surgimiento. Sin embargo, muchas veces no se toman en cuenta  las gratificaciones del espectador que busca informarse, pero sobretodo, entretenimiento (Comostock citado por Wolf, 2005).

La sobresaturación de determinados temas puede provocar efectos contrarios. Según la teoría de Festinger, la aparición de inconsistencias entre dos o más elementos cognitivos provoca disonancia, lo que crea una molestia psicológica que las personas tratan de reducir mediante la evasión de informaciones y situaciones que podrían aumentar la disonancia (Bello, 2003).

El ejemplo clásico que ilustra esta relevante teoría de la psicología social lo constituye una investigación realizada en México según la cual entre los jóvenes de ese país existe una preferencia por los noticieros estadounidenses al enfocar la noticia, mientras que los espacios informativos de su propia nación resultaban deprimentes porque solo transmitían robos, asaltos y asesinatos. (González, 2006).El exceso de elementos violentos en los noticiarios de la nación latina constituía fuente de disonancia para los jóvenes mexicanos quienes convivían cotidianamente con los acontecimientos mostrados por los medios.

Por eso, tienden a evitar cualquier contacto con informaciones que les recordara su entorno. El estudio se basa en los jóvenes mexicanos pero el principio de disonancia es aplicable a toda clase de audiencia.A la televisión cubana le falta mirar  hacia lo más profundo de la sociedad. Somos un Estado construido por el pueblo y no hemos logrado en nuestros medios explotar el interés humano que pudiera generar la gente común, casi nunca humanizamos la noticia y cuando se hace, nos encasillamos en estereotipos.

Un balance entre lo políticamente jerárquico y lo atractivo o divertido beneficiaría los niveles de teleaudiencia de nuestros espacios y también el grado de persuasión. El auge de estos temas permitiría a las televisoras locales mostrar el rostro  de nuestras comunidades y de sus actores cotidianos.

Cuánto de educativo y entretenido tendría sacar con mayor periodicidad la historia del viejo campesino, de la madre que pasó hambre en el capitalismo, el profesional de la Sierra que logró estudiar gracias al socialismo, la fidelidad de un pequeño perrito…

No es que estos tópicos se encuentren ausentes en la totalidad, el problema es que no abundan.Pero el problema de la televisión en Cuba no se limita a las estrategias editoriales. Aunque se ha trabajado bastante, aún debemos perfeccionar el trabajo de los informativos con la infografía y los anuncios de bien público.

Si la prensa capitalista atiborra a los receptores con anuncios comerciales y aún así los sondeos demuestran el agrado de los receptores  ¿por qué en nuestros espacios informativos, sobretodo en las revistas, no incluimos propagandas más atractivas que realmente llamen la atención, y eduquen?Por otro lado, con frecuencia descuidamos la imagen de los comunicadores.

Recordemos que en la televisión resulta fundamental la expresión facial, el maquillaje, el vestuario, los peinados; sin pecar de frívolos. No se trata de discriminar el talento. Existen muchas personas que con su prestigio se han ganado un lugar en la pantalla aunque físicamente no resulten atractivas.

Sin embargo, hay ejemplos de profesionales frente a las cámaras con escasas aptitudes que obligan a preguntarnos: ¿por qué lo eligieron para trabajar en tv?Además no hemos asumido los cambios en las concepciones de los espacios informativos en el mundo de  hoy.

Asistimos a programas tan flexibles como las revistas informativas con el mismo carácter solemne que cuando surgió la televisión. Sin violar la formalidad ni el principio de credibilidad podemos hacer más familiares, nuestros sets, a nuestros comunicadores, esto rompería la barrera psicológica entre emisores y receptores.

El info-entretenimiento parte de la base de considerar las gratificaciones propias del receptor activo. Resultan condenables las deformaciones de esta tendencia en la sociedad de consumo, sin embargo, posee rasgos positivos de acuerdo a los retos de los medios en la sociedad de la información.

La problemática no se debe centrar en la mera discusión genérica que la ubica dentro de los límites informativos o las fronteras del entretenimiento. ¿Cómo emplearla de forma ética?; esa sí es la cuestión.

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*La acotación es nuestra. 

Bibliografía en orden alfabético:

Bello, Zoe: Psicología Social, Ed Félix Varela, La Habana, 2003.Gargurevich, Juan: Géneros periodísticos, Ed Pablo de la Torriente, La Habana, 2002Gómez, Rodrigo: “TV Azteca y la industria televisiva mexicana en tiempos de integración regional (TLCAN) y desregulación económica”, Comunicación y Sociedad, nº 1, enero- junio 2004.González Hernández, David: “En busca del entretenimiento juvenil”, Comunicación y Sociedad, nº 5, enero-junio 2006. Hernández Ramírez, María Elena: “La permanente reivindicación del periodismo”, Comunicación y Sociedad, nº 6, julio-diciembre 2006.Renero, Martha: La normativa programática del talk show y los ignorados derechos de la gente ordinaria a al imagen pública en televisión, Comunicación y Sociedad, nº 3, enero-junio, 2005.Wolf, Mauro: La investigación de la comunicación de masas, Ed Félix Varela, La Habana, 2005.