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LA TECLA CON CAFÉ

Teoricafeando

¿Por qué la política norteamericana y la sociedad están a punto de cambiar para mal? (II)

¿Por qué la política norteamericana y la sociedad están a punto de cambiar para mal? (II)

13/01/2011 0:00:15

(Traducción: Jairo Echeverri García, Coordinador editorial, FNPI)

 

Si las formas habituales que sostenían al periodismo profesional son insuficientes, ¿qué modelos hay para auspiciar las funciones públicas vitales que la prensa ha llevado a cabo tradicionalmente? ¿Cómo caben esas alternativas en el nuevo entorno digital?

Para responder a estas preguntas es necesario primero reflexionar. Junto con la demás tecnología de vanguardia, se suponía que el internet nos traería una abundancia de información y en muchos aspectos lo ha hecho. Pero si uno de sus efectos es el detrimento de las noticias elaboradas de forma profesional, tal vez necesitamos entender de otra manera el nuevo marco de la sociedad post industrial.

En los últimos tres siglos la prensa ha sido capaz de desarrollarse y florecer en parte porque sus lectores casi nunca han pagado el costo completo de la producción. Desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, muchos diarios eran subsidiados políticamente; directamente por los gobiernos o a través de los partidos políticos.

Después, mientras el mercado de consumidores se expandía, los periódicos vendían no sólo las noticias a los lectores, sino también los lectores a los publicistas. Entre más empresas publicitarias adquirían, menos dependiente se volvía de una sola de ellas.

La clave del surgimiento de diarios independientes y poderosos en los Estados Unidos a principios del siglo XIX fue su rol como intermediarios en el mercado, es decir, conectar un gran número de vendedores (anunciantes) con compradores en un área local. Ese rol requería cambios en el contenido, lenguaje y diseño para poder atraer a un público más amplio que incluyera a mujeres, la clase trabajadora y lectores inmigrantes. En vez de estrictamente centrarse en la política y los negocios, la prensa escrita tenía interés en presentar una serie de historias más variadas.

El resultado fue la sucesión de innovaciones editoriales en la cobertura de los deportes, la delincuencia, el entretenimiento, la vida en comunidad, y la suma de elementos como entrevistas, cómics y columnas de chismes. El cubrimiento de las noticias políticas y de negocios también cambió a medida que los diarios presentaban más color, contexto y análisis, en lugar de copiar largos discursos políticos o simplemente narrar eventos. Este cambio se intensificó una vez la radio y después la televisión se hiciera cargo del negocio de las noticias de última hora. Aunque el aumento del periodismo radial y televisivo cambió el negocio de los periódicos, no lo acabó porque los diarios mantuvieron sus ventajas locales en el suministro de la información a los lectores, además de continuar conectando a los anunciantes y consumidores en una ciudad. En una industria diversa y altamente competitiva a principios del siglo XIX, los diarios se lograron consolidar a mediados del siglo XX. Aunque muchos diarios desaparecieron, los sobrevivientes se tornaron altamente lucrativos.

Nadie ha explicado mejor el hecho de que los periódicos se volvieran tan lucrativos que el inversionista Warren Buffett. En su

carta anual a los accionistas de Berkshire Hathaway en 2006, Buffet escribió que «hasta el surgimiento del internet, los diarios habían sido la manera más fácil para generar altos rendimientos en América».

Como dijo un no muy brillante editor alguna vez, «Debo mi fortuna a dos grandes instituciones norteamericanas: el monopolio y el nepotismo». Ningún diario en una ciudad de un solo diario, sin importar la mala calidad del producto o una torpe administración podía evitar ganancias enormes. Los asombrosos rendimientos de la industria pueden ser explicados de manera simple.

Durante gran parte del siglo XX, los diarios eran la principal fuente de información del público norteamericano. Sin importar si el tema era deportes, finanzas o política, los diarios reinaban. Igual de importante era el hecho de que sus anuncios eran la manera más fácil de encontrar oportunidades laborales o de conocer el precio de los productos en el supermercado.

La mayoría de las familias sentían la necesidad de un periódico diario, pero comprensiblemente muchas no deseaban pagar dos. Los anunciantes preferían al diario con más circulación y los lectores optaban por el diario con más anuncios y páginas noticiosas. Este círculo vicioso dio pie a la ley de la selva en la prensa: la supervivencia del más gordo.

Así, cuando dos o más diarios existían un una ciudad importante (que era casi siempre el caso hace un siglo) aquel que iba adelante usualmente surgía como único ganador. Después de desaparecida la competencia, se incrementaban los precios tanto en los anuncios como en la circulación.

Las tasas para los anunciantes y los lectores normalmente aumentaban cada año y las ganancias entraban a dos manos. Para los propietarios esto era un paraíso económico. Si hay un factor detrás de la actual crisis financiera de la prensa es simplemente que el internet ha socavado el papel de la prensa escrita como intermediario en el mercado. Los anunciantes no necesitan de las noticias para llegar a los consumidores, y los consumidores tienen otros métodos para enterarse de productos y descuentos.

Los periódicos tampoco pueden de ninguna manera duplicar «en línea» el monopolio del que habían venido gozando en décadas recientes como únicos diarios sobrevivientes de su área metropolitana. Por lo tanto, ya no poseen el poder de fijar precios para los anuncios que Buffett describe como «paraíso económico».

Portales como Craigslist o eBay, entre otros, proveen alternativas y ninguno de estos supone costos de producción de noticias. En efecto, para leer las noticias en internet, los consumidores no necesitan pagarlas. Los periódicos han sido capaces de ganar dinero por ambas partes, cobrándole a los anunciantes por un público objetivo, y cobrándole al público objetivo mismo.

Pero «en línea» hay otras fuentes de noticias tales como portales dirigidos por estaciones de radio y televisión que nunca han cobrado a sus públicos. Entonces para los diarios impresos… ahí se van los ingresos por circulación y anuncios. Para asegurarse, más portales de noticias en internet podrían seguir el ejemplo de The Wall Street Journal y cobrar por contenidos exclusivos. Pero las fuentes de

noticias financieras siempre han podido establecer precios más altos que otros medios de noticias debido al valor que los lectores de negocios encuentran en su información confiable y actualizada.

El problema para la mayoría de diarios es que un acceso restringido a sus portales no sólo les costaría ganancias por publicidad, también permitiría que otras organizaciones noticiosas se apoderaran de su rol «en línea». De cualquier forma, regalando su contenido o limitando el acceso, pueden estar cavando sus propias tumbas. Las implicaciones de estos acontecimientos para la función pública de los diarios son nefastas. Piense en el diario como una colección de diferentes líneas de negocio representado por sus diversas secciones, desde las páginas de noticias hasta los clasificados.

En la medida que los diarios han mantenido una visión de servicio al público, han participado en subvenciones cruzadas, usando sus líneas de negocios rentables —como los clasificados— para pagar por cubrimiento de noticias que probablemente hubiera sido difícil de justificar desde un punto de vista más estricto de retorno de la inversión. Especialmente en décadas recientes, cuando los diarios eran máquinas de hacer dinero, a los dueños les alcanzaba para ejercer periodismo de servicio público y algunos hasta lo hacían —otros sólo exprimían sus diarios impresos por todo lo que podían—.

La ley de la selva en la prensa de Buffet favorecía una amplia concepción del alcance de los diarios impresos, atenta a una variedad de intereses humanos. Ahora, los incentivos están trabajando en la dirección opuesta, incitando a una visión del papel de la prensa más limitada. Como si estas tendencias no fueran lo suficientemente malas, los diarios han estado en medio de una acelerada baja de circulación y lectores.

Durante el pasado medio siglo la cantidad de público que le hace seguimiento a las noticias ha caído y la prensa escrita ha recibido un golpe especialmente duro. El porcentaje de norteamericanos que compra un diario impreso es la mitad de lo que era en 1945 y el número total de diarios vendidos ha estado decayendo desde mediados de 1980.

De acuerdo a la Oficina de Auditoría de Circulaciones, tras caer cerca del 2% anual, la circulación de la prensa escrita a mediados de 2008 estaba por debajo casi 5% comparado con el año anterior. Un estudio llevado a cabo por el Pew Research Center for People and Press encuentra que de 2006 a 2008 la proporción de norteamericanos que afirmaba haber leído la prensa el día anterior en la versión impresa (o tanto impresas como «en línea») cayó bruscamente de 38% a 30%.

Los lectores que exclusivamente leían internet no compensaban la diferencia. El público de lectores cayó de 43% a 40%, incluso juntando a los lectores de prensa escrita con los de prensa en internet.

*Paul Starr es profesor de comunicaciones y asuntos públicos en el Woodrow Wilson School en la Universidad de Princeton. Su más reciente libro se titula Freedom’s Power (Editorial Basic Books).

 

 

 

¿Por qué la política norteamericana y la sociedad están a punto de cambiar para mal? (I)

¿Por qué la política norteamericana y la sociedad están a punto de cambiar para mal? (I)

12/01/2011 4:25:36

(Traducción: Jairo Echeverri García, Coordinador editorial, FNPI) 

En el ensayo «Adiós a la era de los periódicos (se inicia una nueva era de corrupción)», del profesor Paul Starr*, podemos encontrar la respuesta. Originalmente publicado en la revista The New Republic el 4 de marzo de 2009. Gracias a la autorización de su autor, la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) publica la versión en español de este análisis sobre la actualidad de la prensa norteamericana.

Hemos tomado a la prensa escrita como algo garantizado. Ha sido una parte tan integral de la vida diaria en Norteamérica, tan central en asuntos políticos, la cultura y los negocios, y tan poderosa y rentable por derecho propio, que es fácil olvidar cuan extraordinaria invención histórica es. Los bienes públicos son notoriamente producidos por debajo del nivel de demanda en el mercado, y las noticias son un bien público.

Aun así, desde mediados del siglo XIX, la prensa escrita ha producido noticias en abundancia, a un bajo precio para los lectores y sin necesidad de subsidios directos. Más que cualquier otro medio, la prensa escrita ha servido como sistema de alarma ciudadana, además de vigilar al Estado y controlar los abusos privados.

Es verdad que en muchas ocasiones no ha realizado esas tareas tan bien como era debido. Pero hoy lo que está en duda es si en el futuro podrá continuar cumpliendo esas funciones. Antes de la recesión económica, la industria de la prensa escrita ya afrontaba una amenaza mortal debido al surgimiento de internet, la caída de la circulación, los ingresos por publicidad y la disminución del hábito de comprar el diario.

La recesión ha intensificado estas dificultades, ocasionando una caída en picada de la cual muchos periódicos no se recuperarán y otros se levantarán tan sólo como una sombra de lo que solían ser. La devastación ya es sustancial.

El diario Los Angeles Times ha reducido su sala de redacción a la mitad y eso fue antes de que su compañía matriz, Tribune, se declarara en bancarrota. Otra empresa agobiada por la deuda, la cadena McClatchy, que incluye The Sacramento Bee, The Miami Herald y otros 28 diarios, ha despedido un 17% de su fuerza laboral en el último año. Pero las empresas altamente apalancadas no son las únicas reduciendo nómina.

En el diario más grande de New Jersey, The Star Ledger, el 45% del personal editorial aceptó negociar su salida cuando el propietario, Advance Publications, amenazó con vender el diario si las metas de recortes no se cumplían. Los diarios también están disminuyendo el número de páginas, la cobertura de noticias, varios suplementos y la entrega a domicilio de ediciones impresas.

Por toda Norteamérica, mientras los ingresos de los diarios caen en picada —a finales de 2008 las ventas de anuncios disminuyeron un 25% comparado con hace tres anos— los editores no parecen despojarse de los redactores, reporteros, y las secciones de sus diarios con la suficiente rapidez. Y hay más por venir.

De acuerdo al pronóstico de diciembre de Barclays Capital, las ganancias por publicidad disminuirán otro 17% en 2009 y 7.5% más en el 2010. Ni siquiera el New York Times escapa de la contracción masiva que se acelera en la industria. Recientemente ha visto caer sus reservas de dinero y se han profundizado sus deudas. ¿Nos debería importar?

Algunos observadores, confiados en las bendiciones de la tecnología, se rehúsan a derramar lágrimas por los tradicionales gigantes del periodismo. Se basan en que esos problemas son de su propia creación y tienen poca incidencia en el bien común.

Desde ese punto de vista, independientemente de si la prensa escrita logre adaptarse exitosamente al internet o no, continuarán surgiendo nuevas y mejores fuentes de noticias en la web y llenarán cualquier vacío que dejen los diarios. Además, hay quienes están tan enfadados con los medios de comunicación tradicionales que toman la miseria económica de la prensa como un merecido castigo. ¡Qué sufran los bastardos!

Estas reacciones no tienen en cuenta las realidades inmediatas ni todos los aspectos de la crisis que afectan a la prensa escrita. De ninguna manera es hora de jactarse con el éxito del internet, hay mucho en riesgo. Casi todos los demás medios de comunicación también se están reduciendo con la excepción de las noticias en línea. Particularmente, en los niveles metropolitanos, regionales y de estado, el crecimiento «en línea» no compensa el declive en los otros sectores.

A pesar del desarrollo de otros medios, lo cierto es que la prensa escrita ha continuado realizando verdadera reportería y produciendo la mayoría de las historias originales. Con base en estudios conducidos por el Pew Research Center´s Project for Excellence in Journalism, Tom Rosentiel, el director del proyecto, afirma que en 2006 un diario metropolitano típico publicaba 70 noticias diarias contando la sección nacional, local y de negocios (sumando las de deportes y moda serían un total aproximado de 100).

Por su parte, media hora de noticias por televisión incluía sólo de 10 a 12 noticias. Mientras la televisión local se enfoca principalmente en el crimen, los incendios y el tráfico, la prensa escrita provee la mayoría de la cobertura original de los asuntos públicos. Estudios acerca del periodismo escrito y televisivo muestran constantemente que las noticias televisivas emulan la agenda de los diarios escritos, muchas veces repitiendo las mismas noticias pero con menor profundidad.

Sin duda en internet hay abundancia de opiniones, pero hay escasez de reporteria y aún menos información sujeta a la rigurosidad investigativa o al escrutinio editorial. A excepción de agregadores de noticias como Google News —que enlaza hacia artículos de publicaciones que aún obtienen sus ganancias de los medios impresos— los nuevos portales de noticias en línea más exitosos están dirigidos a audiencias especializadas.

Hasta ahora ninguna compañía de internet ha generado los ingresos suficientes para realizar un periodismo con historias originales para el público general de la misma forma en que lo hacen los periódicos.

Sería inútil predecir si internet apoyará al periodismo de interés general de la misma forma en que lo ha hecho la prensa escrita.

La realidad es que los recursos del periodismo se están desapareciendo de los viejos medios más rápido de lo que los nuevos medios pueden desarrollarlos. Asimismo, la crisis financiera de la prensa puede agravar su crisis de legitimidad. Ya bajo el feroz ataque tanto de la derecha como de la izquierda por múltiples pecados, reales e imaginados, a la prensa se le hará aún más difícil su trabajo bajo presiones económicas.

Mientras la prensa se reduce en tiempos de dificultades económicas, Rosentiel dice, «gran parte de la vida norteamericana quedará en las sombras, nunca sabremos de qué no nos estaremos enterando». Uno de los peligros de la reducción en la cobertura de noticias es la disminución de la integridad gubernamental. Decir que la corrupción brota más fácil cuando los que tienen el poder no le temen a quedar expuestos no es una simple especulación. Cada año, el Banco Mundial publica un índice de corrupción política alrededor del planeta basado en encuestas a negociantes de cada país.

En un estudio publicado en 2003 en el The Journal of Law, Economics, and Organization, Alicia Adsera, Carles Boix y Mark Payne examinaron la relación entre la corrupción y la libre circulación de los diarios impresos por persona (una medida de tanto la circulación de noticias como de la libertad de prensa).

Teniendo en cuenta el desarrollo económico, el tipo de sistema legal y otros factores, encontraron una fuerte relación: entre menos circulación de diarios hay, mayor es el índice de corrupción. Haciendo uso de diferentes medidas, también encontraron una relación similar en los estados dentro de los Estados Unidos: entre menos circulación de noticias hay, más se incrementa la corrupción.

Otro análisis publicado en 2006, un reporte histórico de los economistas Matthew Gentzkow, Edward L. Glaeser y Claudia Goldin, sugiere que el desarrollo de una prensa orientada hacia la información puede haber sido un factor en la reducción de la corrupción gubernamental en los Estados Unidos entre la Edad Dorada y la Era Progresiva.

Dichos estudios no pueden comprobar una conexión causal o predecir los efectos de una cobertura de noticias disminuida en el futuro, y hay más motivos de preocupación. Los diarios están recortando oficinas y personal que permite al público supervisar al gobierno así como a las empresas. Algunos incluso han despedido a reporteros veteranos que han sacado a la luz los grandes escándalos.

Cuando eran financieramente fuertes, los diarios tenían más capacidad no sólo para invertir en proyectos investigativos a largo plazo, también para encarar la presión política y de las industrias cuando pretendían suprimir noticias desfavorables para ellos. Con todo y sus imperfecciones, los periódicos han sido las principales instituciones que sostienen los valores del periodismo profesional.

Es más probable que una prensa con problemas financieros se vea involucrada en problemas éticos. Mientras el nuevo ambiente digital es más abierto al «periodismo ciudadano» y a la libre expresión de opiniones, también está más abierto a la parcialidad y al periodismo comprado. En internet no se distingue claramente entre los blogs y otros portales financiados para promover un particular punto de vista y los portales de noticias operados independientemente que acatan las reglas de la reportería profesional.

Entonces el peligro no es sólo más corrupción del gobierno y las industrias, también más corrupción de parte del periodismo en sí. Estas novedades generan preguntas prácticas para cualquiera interesado en el futuro de la democracia norteamericana.


*Paul Starr es profesor de comunicaciones y asuntos públicos en el Woodrow Wilson School en la Universidad de Princeton. Su más reciente libro se titula Freedom’s Power (Editorial Basic Books).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CUBA: VULNERABILIDAD A LOS EVENTOS SÍSMICOS

CUBA: VULNERABILIDAD A LOS EVENTOS SÍSMICOS

Como todo el archipiélago antillano la isla de Cuba pertenece a la faja sísmica que en América Central y se une a la gran zona sísmica del Océano Pacífico.La ocurrencia de terremotos son de dos tipos diferentes: el llamado de «entre placas», que se presenta en los mares de la región suroriental y se identifica por una alta frecuencia de ocurrencia de eventos, incluyendo los de mayores magnitudes.

Cuba forma parte de la placa norteamericana y su región suroriental se encuentra en la frontera con la placa del Caribe, donde acaecen movimientos relativos con velocidades de hasta dos centímetros/ año.

El segundo tipo de sacudidas, se identifica como de «interior de placa», y tiene lugar en el resto del territorio. Lo caracteriza una baja frecuencia de ocurrencia de eventos con magnitudes máximas inferiores a los del tipo anterior, y se asocian a desplazamientos de estructuras tectónicas de menor orden, que generalmente suceden en sus intersecciones.

Según las estadísticas los sismos de magnitudes mayores o iguales a 6 grados en la escala Richter, tienen un estado de recurrencia aproximado de 50 años. Otros movimientos sísmicos de menores magnitudes acaecen en un período de tiempo de dos años.

Otros fenómenos geológicos identificados para el país son los deslizamientos de tierra, hundimientos y alteraciones físicas del relieve, con una influencia local, que pueden ser extremadamente dañinos. Estos ocurren principalmente en áreas de relieve accidentado, con influencias cársicas y aguas subterráneas poco profundas, asociados a movimientos sísmicos y fenómenos meteorológicos extremos.

Vulnerabilidad del territorio nacional

El estado de la vulnerabilidad en Cuba se ha reducido considerablemente en las últimas tres décadas. Las causas principales son las siguientes:

  • La creación de un sistema de medidas para la protección de la población, la economía y el medio ambiente contra los efectos de los fenómenos potencialmente destructivos.
  • La incorporación de medidas preventivas y de mitigación de desastres en el proceso de planificación del desarrollo y de las inversiones.
  • El desarrollo de un cuerpo legislativo para el uso de la tierra, ordenación de las aguas y las prácticas de construcción.
  • Realización de medidas estructurales tales como; la construcción de embalses para asegurar el consumo de agua a la población, su uso en la industria y la agricultura y con carácter regulador de averías                                                                                                                                                                            súbitas.
  • La creación y el desarrollo ulterior de sistemas de vigilancia y alerta a los principales peligros que inciden en el país, así como el fortalecimiento de las instituciones científicas.
  • El mejoramiento de las condiciones de vida de la población en general y de los indicadores sociales y de salud.

Vulnerabilidad de los asentamientos humanos por fenómenos geológicos. (Sismos y deslizamientos de tierra)

En dos cuartes partes del territorio nacional, pueden ocurrir sismos con intensidad entre 6 y 9 grados en la escala MSK de 1978. Residen en él unos 4 millones 500 mil personas (40% aproximadamente de la población cubana).Tal consideración, parte de la ubicación de la infraestructura (viviendas, escuelas, empresas y otras) en zonas de peligro sísmico, el estado de la misma, así como otros factores como con su diseño sismo resistente. De tal modo se considera que la población vulnerable alcanza a más 471 mil ciudadanos, pues no obstante esfuerzos constructivos estatales y particulares en los últimos años, aún es apreciable un deterioro habitacional, principalmente en ciudades en las que no pocas viviendas datan de hasta finales del siglo XIX.

En los últimos 455 años, el total de movimientos telúricos de trascendencia económica fue de 60. Cinco han afectado considerablemente la provincia de Santiago de Cuba, dos de ellos a su ciudad capital.

Otras evaluaciones de vulnerabilidad se realizan para peligros de menor escala, pero con un significado a nivel local.

Tal es el caso de las áreas expuestas a deslizamientos de tierra en las cuales residen unas 60 mil pronas (0.55%), de ellos el 75% (45 mil) se encuentran en áreas muy peligrosas (zonas montañosas donde la causa del corrimiento tiene su origen en fenómenos sismológicos o meteorológicos extremos.)

Mapa de Riesgo Sísmico de la Ciudad de Santiago de Cuba.

Este mapa de riesgo geológico de escala 1:100 000, con el análisis de taludes y obras en condiciones geológicas desfavorables, incluye edificios, puentes, carreteras y redes soterradas.

Existe una base de datos automatizados que contiene todas las características del área de estudio para realizar evaluaciones en correspondencia con las condiciones geofísicas geológicas y sismológicas de la misma.

El mapa físico sísmico de la Ciudad de Santiago de Cuba es el resultado final, y consiste en un análisis que incluye la evaluación de los posibles daños esperados en la ciudad, atendiendo a la densidad poblacional, el costo, tipo y uso de las edificaciones.

Existe una base de datos automatizada y el análisis de vulnerabilidad, aunque debido a serias dificultades con las estaciones de monitoreo para el seguimiento sismológica, la tecnología no ha podido ser modernizada en su totalidad.

Se han dado algunos pasos para establecer la cooperación internacional con varios países interesados, pero sin resultados significativos.

Aspectos que requieren mejorarse

Aunque los terremotos que afectan el territorio nacional no se han caracterizado por la gran intensidad, existen predicciones científicas de la ocurrencia de los sismos en la porción oriental del país.

En los últimos 35 años, el terremoto de mayor consideración ocurrió el 25 de mayo de 1992, con un epicentro cercano a Cabo Cruz, provincia Granma y una magnitud de 6,3 grados en la escala de Richter, según datos iniciales. Fue perceptible en más de la mitad del país y afectó numerosas viviendas en particular en este territorio.

En los años 1992 y 1993 el promedio de movimientos sísmicos registrados fue de unos 2 mil 500. Solo 39 de ellos fueron percibidos por la población.

Los estudios de vulnerabilidad solo se han realizado para la ciudad de Santiago de Cuba y para algunas obras industriales, y no se tienen noticias de que se haya llevado a cabo algún trabajo de evaluación del riesgo sísmico.




 


 

Pitágoras y la era digital

Pitágoras y la era digital

Una colaboración de Antonio Rodríguez Salvador, La Calle del Medio

A veinticinco siglos de la muerte de Pitágoras está ocurriendo una nueva revolución numérica. El cuatro -el tetractys- símbolo de la justicia entre los pitagóricos, de pronto ha dado paso al dos -el bit- unidad de información básica digital que, entre otros adelantos, hace posible la Internet.

Para los pitagóricos eran cuatro las virtudes: prudencia, fortaleza, templanza y justicia; cuatro los elementos: tierra, agua, aire y fuego; cuatro las facultades del hombre: inteligencia, conocimiento, opinión y sensación; pero ahora, tras la creación del hombre virtual, estamos de regreso a la filosofía de Mani, el babilonio, promotor del dualismo divino; aquel que postulaba un origen para el bien, y otro para el mal. De pronto son dos las clases de personas: ganadores y perdedores, dos las formas de gobiernos: tiránicos o democráticos, dos los tipos de países: angélicos o demoníacos. Siempre de acuerdo con el ojo binario que nos mira desde el "paraíso americano".

Las cuatro virtudes pitagóricas equivalían a lo bueno y lo bello, hasta que llegó Platón a situar la belleza en lo divino. Y lo divino terminó siendo Yahvé. Un Dios blanco, varón, homofóbico, y que ve con malos ojos la fornicación por el mero disfrute de fornicar. Así, la humanidad ha visto cómo durante miles de años han sido discriminados por defectuosos o inferiores las mujeres, los negros y los homosexuales. Así, la palabra placer terminó proclamando en su significación tanto escándalo, que todavía tenemos que acompañarla de algún conjuro que nos proteja de su impudicia. Decimos honestos placeres, sanos placeres, sencillos placeres, porque cualquier placer a secas -y que no aligeremos con determinados contrapesos lingüísticos- resulta vergonzoso.

Ahora, sin embargo, todo ha cambiando. Lo bello -lo bueno- es norteamericano, y a todo aquel que se aparte del canon, se les cuelga el sambenito de populista, retórico, antiestético, arcaico... Lo feo -el mal- es todo aquello que no entra por el aro; toda voz que disienta de ese coro. Por eso la nueva revolución numérica, donde sonido, imagen y texto viajan en un mismo paquete a la velocidad de la luz, hace que tanto en Viena, como en Kinshasa o Bangkok, la gente vista, coma, y tenga pesadillas con el sueño americano. Aunque Dios creó el mundo, Estados Unidos creó Internet. Por eso los Estados Unidos pueden adoctrinar a muchas más personas que la Iglesia. No importa que en Estados Unidos 1,5 millones de niños carezcan de vivienda, y deban soñar su inocencia en moteles baratos, tiendas de campaña o simplemente bajo las estrellas. El sueño americano no se enterará de eso, porque todos sus íconos digitales duermen en sábanas de raso.

Según el modelo pitagórico, la opinión es más justa cuando el hombre es más inteligente, más sabio, más sensible. Sin embargo, ahora lo justo es lo que emana de esos íconos digitales. No importa que dicho icono sea, por ejemplo, Jack Bauer, el personaje de la serie televisiva "24 Horas", un agente que no duda en emplear la tortura para ayudar al presidente en su lucha contra el terrorismo. No importa que sea Hellboy, el Gran Investigador de lo Paranormal; y que, según su leyenda, fuera creado por los demonios nazis para dominar el mundo, pues en definitiva ya fue convertido en hombre de bien por los dioses norteamericanos... Para dominar el mundo.

Un día los pitagóricos descubrieron un quinto cuerpo regular: el dodecaedro. Esto, sin embargo, no entró en contradicción con el tetractys, pues ese quinto elemento representaba lo desconocido, lo sinérgico: un concepto que explica la manera en que dos y dos pueden sumar cinco. Sinergia es la capacidad creativa del hombre, es el fruto de su imaginación hecho realidad. Sin embargo, dentro de la realidad virtual lo creativo de pronto se reduce a una fórmula distinta, donde dos más dos suman uno: Estados Unidos.

Llegado aquí, confieso que el pie para escribir este artículo me lo brindó René González Sehwerert, uno de los cinco héroes cubanos prisioneros en Estados Unidos, en carta publicada en páginas de La Calle del Medio. Refiriéndose a la televisión norteamericana, escribió René: "Todos esos productos, hasta el más inocente, están diseñados con sumo cuidado para difundir algún estereotipo, valores, reacciones personales o colectivas; o para implantar ciertos reflejos o actitudes. En algunos casos esos elementos se incorporan al subconsciente colectivo norteamericano en complejos de superioridad, sentimientos de excepcionalismo, posiciones mesiánicas o la convicción falsa de ser la sociedad paradigmática, digna de imitar"

Y yo me pregunto si no será esa la razón por la cual no escandaliza la paradoja de un "País de la Libertad" donde hay 3 millones de presos, y 9 millones en libertad condicional; un "País del Bienestar", donde 46 millones de personas no tienen seguro médico, y 45 mil mueren cada año por esta causa. Un "País del Goce", donde el 35 % de los trabajadores no sale de vacaciones por temor a perder su empleo. Un "País de las Oportunidades", donde 40 millones de personas viven con menos de 1,25 dólar al día, y comen gracias a que reciben cupones de alimentación.

Perdón por los tantos números, pero ya avisé de Pitágoras en el título de este artículo. De modo que, en el "País de la Democracia", el 62 % de los ciudadanos aceptaría pagar más impuestos para que todos puedan disfrutar de seguros médicos, y un 72 % está absolutamente en contra de la guerra en Irak, pero esa inmensa mayoría no significa nada, porque entonces se perjudicarían los intereses de unos cuantos ricos. En el "País de los Derechos Humanos", 250 mil niños de primaria son golpeados cada año por sus maestros, y 80 mil son víctima de abusos sexuales. En el "País de los Milagros", el 12 % de la población negra aporta el 40 % de las prostitutas, y 1 400 mujeres son asesinadas a golpes por sus maridos. En el "País de la Justicia", un par de terroristas confesos, autores entre otros crímenes de la voladura en pleno vuelo de un avión civil cubano con 73 pasajeros a bordo, caminan libres por las calles de Miami, mientras los tribunales de esa misma ciudad castigan con penas arbitrarias a cinco luchadores antiterroristas cubanos.

Según los Evangelios, en el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios (San Juan 1:1,3); pero hoy, los que manejan el 75 % de la información mundial, de mil maneras distintas cada día nos dicen: en el principio existían los Estados Unidos, y los Estados Unidos estaban con Dios, y Estados Unidos era Dios. Por eso palabras como libertad, bienestar, oportunidades, justicia, disfrute y milagro, han terminado significando más que la realidad, aunque solo sean espejismos virtuales. Por eso el presidente W. Bush pudo conversar con Dios antes de atacar a Irak; y quizá también por eso los billetes de dólar rezan: In God We Trust (En Dios Confiamos).

Y naturalmente, todo eso también explica por qué el presidente Barack Obama ha ganado un Premio Nóbel de la palabra. Perdón, quise decir de la paz... virtual.


 

Periodismo: «Democracia de los oídos y opinión responsable».

Periodismo: «Democracia de los oídos y opinión responsable».

Con esta ponencia no pretendo persuadir a nadie, ni establecer criterios. Aspiro a dialogar con humildad pero con firmeza sobre achaques de nuestro discurso periodístico y propongo asumirlos desde nuestro aquí y ahora, desde nuestra singularidad, desde una postura ajena a los deslumbramientos de los seducidos por realidades otras»

(Texto íntegro de la Ponencia presentada al Encuentro de Cronistas Miguel Ángel de la Torre, en Cienfuegos, por Osmar Álvarez Clavel, profesor de la Universidad de Oriente)

Identificamos el papel de nuestro periodismo en la batalla de ideas con un verbo: participar. Entendemos esa participación como presencia de un periodismo más revolucionario en todos los órdenes: el informativo, el reflexivo, el discursivo; un hacer periodístico donde se fundan temas y problemas claves con modos creativos de abordarlos sustentados en un lenguaje capaz de asumir conscientemente su coedición de protagonista, de participar con argumentos y de exponerlos con inteligencia y elegancia. Nuestro periodismo es oficio de infinitivos: sirve para informar, para investigar, para opinar; sirve, ante todo, para servir

Esta ponencia resume una investigación colectiva que tuve la suerte de dirigir y de la cual nació un libro para la docencia. Revisamos todos los números publicados por los tres periódicos nacionales durante el último trimestre del 2003 y del 2004 y por los semanarios de las provincias orientales en el primer semestre del 2005. Quisiera compartir los resultados básicos de la pesquisa (1).

A juzgar por las valoraciones expresadas por estudiosos del discurso periodístico cubano, por los ejemplos negativos referidos, de los cuales nuestra indagación da fe, en vez de hablar de la construcción del discurso podríamos hablar de su destrucción. Mas, es justo consignar que en nuestro recorrido no hallamos disparates. Eso si, tropezamos con esquemas e inelegancias de todo tipo: frases que poco aportan, descoyuntadas, redundancias, ambigüedades, discordancias, sujetos excesivamente largos, generalizaciones inoperantes, el inventario de problemas asociados con el lenguaje es significativo.

Hay una tendencia que por sus implicaciones merece un estudio aparte. Me refiero a la copia de patrones léxicos de los grandes medios especializados en la manipulación la cual se ejerce, tambien, desde la palabra .Una sola consideración. La palabra periodística debe estar semánticamente cargada porque es ideológica por esencia. Es ideológica porque es intencional. Discutir sobre su neutralidad es asunto apropiado para personas a quienes les sobra tiempo. La palabra es fuente y recipiente, portadora de significado y creadora de sentido y de lenguaje: como sistema carece de la posibilidad de ser neutral. El lenguaje es clave para la creación del sentido de cualquier texto, aunque el sentido sea subterráneo. Las buenas intenciones y los excelentes temas no bastan, se precisa un lenguaje capaz de hacer que las palabras certifiquen lo que necesitamos que ellas digan. Con palabras construimos la realidad de cada día y nuestras intenciones sobre esa realidad porque, en tantos seres humanos, somos también palabra.

Detengámonos en los achaques que nuestra investigación revela, en sus síntomas:

Primero. Exceso de seriedad.

Parece que sí, que nuestro discurso periodístico padece de   exceso de severidad, de formalidad y formulismo. Esta aseveración excluye a las páginas humorísticas, claro; pero incluye un problema medular: la recurrencia estoica a los mismos temas y al mismo modo de abordarlos, forma de hacer periodismo distante de la idiosincrasia de la mayoría de los individuos a quienes se supone esa producción está dirigida. La palabra que me viene a la mente cuando repaso una y otra vez los textos es un calificativo: aburrido.

Nuestros periódicos tienen mil usos. Sirven, en principio para leer. Pero son útiles también para envolver o cubrirse del sol   -por eso el papel es fuerte-, y hay quienes lo utilizan para otras contingencias excesivamente conocidas y para las cuales los inconformes de siempre reclaman un papel más suave. Ninguno de los usos señalados u omitidos es nocivo, siempre que primero se lea el periódico. Después, ya se sabe. Pero, hay una posibilidad alarmante. Digámoslo con franqueza: nuestros periódicos sirven, muchas veces, para aburrirse.

¿Qué le sucede a muchos de nuestros periodistas?

A las dos características básicas del discurso periodístico: claridad y concisión, Luís Sexto añade una tercera: la imaginación. (2) ¿Tendrá razón Luís? : ¿Habrá que dar un curso de postgrado de imaginación para periodistas en activo?

Segundo síntoma. Títulos demacrados.

Nos atacan constantemente. Basta abrir el periódico para cerciorase. El inventario es considerable. Ante tanto desastre cabe la posibilidad de editar los trabajos sin títulos; opción que generaría numerosos inconvenientes administrativos, pero tendría la ventaja adicional del misterio, ese que el desarrollo científico y la manipulación internacional amenazan con dejar cesante.

El dominio de los esquemas tiene grietas. En la revisión de las fuentes hallamos una significativa variedad de títulos que cumplen las exigencias planteadas por García Luís para quien el título debe condensar la imaginación, la capacidad de síntesis y el sentido artístico del periodista y a la vez llamar la atención sobre el asunto, adelantar el contenido, reforzar la tesis y el sentido total del texto (3).

Hallamos títulos excelentes, más sugerentes que explicativos, capaces de atraer al lector, meta clave pues, como sabemos, lectores hay que del periódico solo leen el título. Disfrutamos títulos imaginativos, funcionales en el contexto donde se inscriben como: «Piñas con parto inducido», «Yo me fajo ¿y usted?», «No aterriza la indemnización», «Cero carreras, cero estadio» «Otro martillazo al bloqueo», «Reguetón o cubatón?: el perro, la moda y el olvido» , «El que no puede quedar ciego es el país»... Aun en la página deportiva encontramos títulos creativos, hecho que cuestiona el supuesto de que en esta temática la codificación constituye premisa: para el título original no hay temática vedada.

Lamentablemente la influencia de los malos títulos parece ser mayor que la de los buenos. Los malos títulos comportan riesgos: pérdida de la vocación orientadora, capacidad para decirnos la totalidad del contenido y por ende supresión de la necesidad de su lectura, o esa exquisita irrelevancia que nos induce a cerrar el periódico. Una manera para conjurar tales peligros consiste en crear titulares a partir de frases hechas, de citas y alusiones reorganizadas creadoramente.

Tercer síntoma. Comienzos tradicionales.

En la decisión de lectura el comienzo rivaliza con el título. Si logramos que el receptor traspase la barrera del título, éste deberá afrontar un nuevo obstáculo, el del inicio. El párrafo inicial funciona como un semáforo: invita a pasar o a detenerse. Y si el lector se detiene es posible que deje la lectura para después, y lo que para después se deja...

Entonces, si sabemos de la significación del comienzo por qué nos empecinamos en aplicar las mismas fórmulas. Un solo dato, en la muestra -más de 700 textos explicativos o interpretativos, aquí excluimos los trabajos puramente informativos y los instrumentales- predomina la terca recurrencia a los comienzos tradicionales. Si embargo, en el análisis de las mismas fuentes encontramos más de 20 maneras de empezar un texto, desde las más utilizadas (informaciones, comentarios, datos concretos, descripciones y narraciones) hasta otras menos frecuentes pero tan efectivas como las anteriores, como los inicios basados en   metáforas e imágenes, prolepsis y analepsis, conjeturas, ironías, caracterización de personajes o situaciones. Y así, hasta llegar a 22 modos posibles de iniciar un texto.

Cuarto síntoma. El lado más amable de la realidad.

Nos detuvimos en la expresión de la opinión. Hallamos como tendencias : la exclusión del análisis de zonas sensibles para la opinión pública nacional o asunción de sus lados menos polémicos; el  predominio del contenido propagandístico y distanciamiento  critico de modo que entre el periodista y la realidad se establece una suerte de luna de miel;  la visión  didáctica o edificante  en tal grado que algunos periodistas nos tratan como si fuéramos adultos menores de edad; la  preferencia por temas de la realidad internacional en detrimento de la nacional en la cual se privilegian solo áreas como el arte,  la cultura y el deporte y la utilización mayoritaria de géneros como el comentario, el artículo o el reportaje y excepcionalmente del ensayo.

La revisión de los textos opináticos convoca a la sensación de que producir opinión, en especial si está marcada críticamente, produce temor. Claro, el ejercicio de la opinión, específicamente de la crítica comporta riesgos y conduce con frecuencia a incomprensiones.. Casi todos queremos la crítica: unos la queremos bien, porque confiamos en su capacidad para mejorar lo que somos; otros la quieren a su manera y no faltan los ilusos que quieren matarla. Abundan las personas no entrenadas para asimilarla. Hay quienes interpretan el señalamiento más leve como un asunto personal, y si a todo esto le sumamos el hecho de que no siempre hacemos la crítica adecuada, profunda en su contenido y elegante en su discurso, entonces se comprenderá el origen de ronchas y rasguños. Probablemente quienes rechazan la crítica que habitualmente hacemos, serían más receptivos ante criterios ofrecidos de manera más elaborada.

Pero, resquemores aparte, la opinión crítica en nuestro contexto es un imperativo. Nuestros periódicos están obligados a proponer criterios sobre temas vitales, pues como apunta Odalys Riquenes, serán juzgados tanto por lo que dicen como por lo que omiten. Lo que omitimos son las respuestas que le debemos a la comunidad. Desde luego, este anhelo es más fácil de expresar que de cumplir. En ocasiones resulta difícil orientarse en la maraña de temas y problemas que la realidad ofrece u oculta.  A esta situación compleja hay que sumarle la manipulación mediática internacional y la tendencia moderna a la especialización. Y, desde luego, la censura, sus veleidades y sus disfraces. Pero, no hay opción: tenemos que orientar la brújula y afrontar los riesgos de la opinión. Hay que buscar zonas compartidas con el lector para poder influir sobre él, apoyarse en criterios sustentados y persuasivos porque no siempre un razonamiento veraz resulta convincente: a la verdad hay que enseñarle el camino de la persuasión.

Creo que ganaríamos un trecho si admitimos que nuestro periodismo tiende a concentrase en las zonas más amables de la realidad y que en las discusiones sublimamos el debate en detrimento del diálogo.

 Último síntoma. Precariedad del ensayo.

Los resultados de la búsqueda de ensayos fueron magros. Solo hallamos 12: 6 en Juventud Rebelde, y 3 en Granma y Trabajadores respectivamente. La frecuencia es uno mensual. (Aclaro que este fenómeno no es privativo del periodismo impreso cubano, es una tendencia presente en otras latitudes donde el ensayo, uno de los géneros claves del periodismo desde sus inicios se cultiva poco a pesar de sus ventajas. El ensayo no está sometido a la inmediatez, dispone de una amplia libertad temática y estructural, acepta los más variados lenguajes y sobre todo permite expresar libremente la opinión, proponer, estimular la participación. El argumento mas utilizado para explicar la precariedad de su presencia es la falta de espacio.

Pero, el análisis de las páginas digitales de las fuentes valoradas revela lo contrario: no encontramos ningún ensayo. Y allí no falta espacio, lo que falta es ensayo. Y tal exclusión es una paradoja porque en el mundo de la globalización neoliberal, donde el pensamiento único pretende que cada vez más pensemos cada vez menos, el ensayo periodístico constituye una alternativa legítima para la batalla de las ideas.

El ensayo vive en otros géneros, el estilo ensayístico trasciende al ensayo. Textos hay que sin ser ensayos asumen su estilo. Eso lo saben periodistas como Luís Sexto, Rosa Miriam o José Alejando, para solo citar tres profesionales de un solo órgano que sabe ser fiel a su nombre. Aunque la prensa escrita es el hábitat natural del ensayo, el estilo ensayístico trasciende al periódico, los comentarios de Dimas en la TV o del colectivo de Hablando Claro, en la radio, son ejemplos ilustrativos al respecto.

Parece que ninguno de los mil usos del noni puede ayudarnos a lidiar con los achaques de nuestro discurso periodístico, qué los tiene.

El deambular por zonas conflictivas de nuestro hacer periodístico, obliga a preguntarse qué hacer, porque siempre hay algo que hacer. Claro, respuestas a problemas como los referidos demandan del razonamiento colectivo para que sean asuntos compartidos.

No obstante, permítanme concluir con una propuesta que se reduce a los medios nacionales y consiste en trabajar para invertir la correlación actual entre información y reflexión, para cambiar el balance genérico dominante en nuestros medios.

En nuestro aquí y ahora el periodismo impreso no puede competir con la televisión ni la radio en inmediatez, ni en crear la sensación de objetividad.  Si sabemos que los lectores tienen la posibilidad de informarse primero de lo que sucede dentro y fuera a través de la TV y de la radio; y al mismo tiempo reconocemos que el periódico continúa siendo un medio más fácil de conservar, más apropiado para la relectura y la reflexión; ¿por qué en vez de privilegiar la información como actualmente hacemos, no priorizamos la reflexión, la investigación, la opinión?

Y, si esta propuesta tiene alguna coherencia, es hora de que nuestros periódicos rescaten decididamente la sólida tradición ensayística nacional. El esfuerzo por mejorar el periodismo cubano actual no puede darse el lujo de soslayar al ensayo, género que por sus características resulta especialmente apropiado para opinar, para participar.

El ensayo periodístico como género y el periodismo de creación como discurso favorecen la expresión de la opinión responsable y el ejercicio de la crítica. La opinión responsable también ha de ser ejercida desde y hacia las ciencias a través del tipo de ensayo que denominamos de vocación científica. La seriedad plástica del ensayo, su libertad de movimientos, le permite acudir a un discurso que sin transgredir lo científico, puede ser atractivo y hacer de la ciencia conocimiento posible de ser entendido y extendido, un tipo de texto que funcione como una forma de estimular a democracia de los oídos.

Quizás nuestro noni implique comenzar por corregir el balance genérico dominante en nuestros periódicos nacionales y por asumir las bondades del periodismo de creación.

Asimilar el periodismo de creación como un modo de hacer periodístico- no el único, desde luego- supone reconocer el protagonismo del lenguaje (la palabra y sus técnicas), validar la subjetividad del periodista, insistir en el enfoque humano del texto, pensar que si hay un periodismo para hoy hay otro que, como la literatura, se legitima en la trascendencia y, sobre todo, demanda cosechar lectores activos, participantes.

Creo que dialogar con claridad sobre este asunto es tarea inaplazable que concierne a muchos de los aquí presentes, a personas como ustedes y como este servidor. Y es bueno que lo hagamos porque como dice Paulo Freyre: «los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión».

Notas.

1. En mi libro El ensayo periodístico cubano de hoy. Propuesta para dialogar, doy cuenta de las búsquedas y ofrezco detalles valorativos de los resultados.

2. Ver Cuestión de estilo. Editorial Pablo de la Torriente B, La Habana, 2003. p. 20 y ss.

3. Ver Géneros de opinión. Editorial Pablo de la Torriente B, La Habana, 2001. p. 217 y ss.



 

Prensa tradicional e Internet ¿enemigos o confidentes?

Prensa tradicional e Internet ¿enemigos o confidentes?

 

Por Mercedes Rodríguez García

Ante la opinión pública, "los perjudicados son los medios tradicionales y el rey, lógicamente, es Internet". Expresiones como estas recorren hoy el mundo como consecuencia del vaivén económico que experimentan los medios ante el cambio de las tendencias de ocio de los jóvenes, y los no tan jóvenes.

Los más conservadores introducen la red como instrumento de primera mano para informarse al tiempo que le declaran la guerra, en lugar de aunar esfuerzos, en favor de la cultura. Sin embargo varios analistas insisten en la necesidad de replantear algunas de las posturas enraizadas, en referencia a su carácter jerárquico y endogámico. (Martínez: 2003)

Editores, ejecutivos y periodistas asumen con recelo la sombra de la decadencia de la prensa diaria. Sin embargo, parece ser un hecho: la sociedad de la información vive en la era de la abundancia y los periódicos pierden su fuerza, a pesar de sus potentes redacciones, sus recursos profesionales y su competitivo mercado.

Gran parte de la población reserva su nueva dieta informativa a la televisión -único medio de masas-; los diarios gratuitos por ser "cómodos, rápidos de leer, útiles y libres"; e Internet  por brindar información actualizada, personalizada y abierta a la participación.

El crecimiento de la gratuidad y la fragmentación de la publicidad atentan contra la rentabilidad de la información, por lo que Internet y los diarios gratuitos -también conocidos como la nueva prensa popular- constituyen actualmente los grandes desafíos para la prensa de pago, convertida ahora en un producto elitista.

Les urge a los periodistas aumentar la calidad del producto en aras de garantizar los altos índices de ventas históricamente alcanzados por el formato tradicional. No olvidemos que aún cuando la diferencia entre el periodista "digital" y el "convencional" radica en las rutinas productivas que desarrolla, la función social de la prensa sigue siendo un denominador común. Por lo tanto, el público y sus preferencias y necesidades constituyen para ambos la principal prioridad.

En la actualidad, las audiencias se despojan de las obligaciones y los hábitos informativos de antaño y prefieren la fusión de la información, el entretenimiento y la comunicación interpersonal, lo que genera desatención a los soportes tradicionales. No obstante, los medios tradicionales presentes en Internet tienen ya una audiencia definida que cambia o amplía su forma de asomarse a los contenidos del medio. Además, su desarrollo virtual parte de unos contenidos ya elaborados por una redacción según una idea editorial y de negocio que ha demostrado ser exitosa en el mundo real. (Edo, 2002)

Como señalan varios especialistas, los cambios experimentados con la aparición de la Red engendran nuevos paradigmas para comprender los procesos de comunicación pública en medios masivos aunque, más que un cambio, aparecen como una mutación de los paradigmas tradicionales.

Algunos rasgos apuntan al fin: el descenso de la difusión de los productos genera la caída de la venta de los diarios; disminuye la audiencia como resultado de la fragmentación; decrecen las inversiones; los medios producen muy poca información propia. Aislados intentos cambian esa tendencia como las decisiones de The Guardian, The New York Times, Financial Times o The Times de unificar sus redacciones y comenzar a publicar la información en la Web sin esperar a las ediciones impresas.

El desarrollo comercial de Internet resulta lento, incluso cuando  la información se libera del soporte. Las inversiones publicitarias en Internet distan muchísimo de las necesidades de los medios, aunque muchos ciberdiarios comienzan a ofrecer resultados operativos positivos.

Lastradas por escasos ingresos, las redacciones digitales producen poca información propia y continúan viviendo de los contenidos de las ediciones impresas y de los despachos de agencia. No obstante, siempre encuentran argumentos para renovar licencias, como la BBC que alega estar inmersa en una gran operación de convergencia digital (televisión, radio, Internet). Los editores británicos creen que la publicidad digital suma y no resta a la de papel.

Por otro lado la aparición del periodismo ciudadano resulta el fenómeno más relevante y revolucionario de los últimos tiempos. Los lectores crean contenidos a través de herramientas digitales como los blogs, los foros, los wikis o los llamados medios hiperlocales. Con su participación, el público hace de la comunicación una conversación, convertido en creador, transformador y distribuidor del mensaje informativo. Cambia para siempre a los medios y al periodismo.

Walter Lippmann, teórico del periodismo objetivo, ya decía que "noticias y verdad no son la misma cosa y deben ser claramente distinguidas. La función de las noticias es resaltar un acontecimiento, la función de la verdad es traer a la luz los hechos ocultos". Se derrumba la autoridad ante la pérdida del pacto implícito entre emisores y receptores. El fundamento: la traición de quienes publican a su audiencia.

Los diarios no poseen futuro entre los jóvenes, principalmente por la crisis de lectura que enfrenta el mundo globalizado, por lo que el enfoque debería estar en el fomento de la información a través de los soportes y medios más accesibles y atractivos. La información está amenazada por el sectarismo, la confusión entre opinión e información, el infotainment, la inhibición del trabajo de investigación y reporterismo a favor de una excesiva confianza en el acceso regular a las fuentes.

El periodismo cambia. La prensa también. Pero el buen periodismo persistirá más allá de su soporte y su modelo de negocio. A pesar del clima de crisis, nunca ha habido tanta audiencia, tantos medios y tantos emprendedores. No es mala señal.

<< Se trata de que todos: editores de prensa, periodistas, sociedad civil y esfera pública seamos conscientes de la necesidad que tenemos de que el periodismo no sólo no muera, como pronostican muchos apocalípticos, sino que se convierta, de una vez y para siempre, en el instrumento de control público al servicio de los ciudadanos que dice ser.>> (Martínez, 2003)

Bibliografía:

Edo, Concha: Las incertidumbres del periodismo en Internet, http://www.saladeprensa.org, Nº 44, junio 2002, Año IV, Vol.2.

Martínez Juan, Alicia: Los retos del periodismo local en la red: hacia una definición del espacio local en la Era global, http://www.saladeprensa.org/art483.htm, No.59, septiembre de 2003, Año V, Vol. 2.

 

 

El Weblog como género periodístico.

El Weblog como género periodístico.

Un acercamiento a las dificultades que presenta la necesidad por definir y ajustar lo que es un weblog (blog o bitácora) y su relación con los géneros periodísticos partiendo de la mezcla de características literarias además de informativas que presenta su modelo de comunicación. En primer lugar, ofrecemos un acercamiento a la definición de weblog para introducirnos a continuación en el centro del problema y abordar la relación que con los géneros periodísticos tradicionales mantiene este formato de nueva creación. A partir de ese punto intentamos dilucidar si los webblogs pueden considerarse un nuevo género periodístico y llegamos a la conclusión de que existen numerosos indicios que niegan esa posibilidad. Palabras clave: blog, weblog, bitácora, periodismo digital, géneros periodísticos.

Nadie duda que las ciencias sociales han evolucionado enormemente en las últimas décadas ni tampoco que lo han hecho de forma evidente las que tienen como objeto de estudio la información. No obstante, aún parece pronto para estudiar con una metodología eficiente algunos fenómenos informativos que por su caracterización especial, en constante evolución, no permiten el empleo de técnicas que se han manifestado enormemente prácticas al acercarse al estudio de los medios de comunicación de masas.

Las novedades que Internet está produciendo en el ámbito informativo se suceden con tal velocidad que hacen imposibles acercamientos estables a la estructura de algunos fenómenos que nos advierten realmente de su trascendencia futura pero al mismo tiempo nos impiden analizar sus aportaciones con la frialdad que permite la distancia. Algunas propuestas, que como ya hemos dichos en otros trabajos "se nos apuntan tan destacadas como revolucionarias en aspectos que van de lo meramente informativo a las características poliédricas de esta red de redes en constante expansión", presentan enormes dificultades para ser estudiadas de forma conveniente sobre todo en lo que a su estructura se refiere.

Como afirmábamos en "Un acercamiento crítico y optimista al weblog/bitácora como fenómeno innovador del ejercicio del periodismo", en el V Congreso de Periodismo Digital de Huesca 2004, venimos asistiendo a una intuición que hace prever que ese elemento al que hacemos referencia puede traer para el periodismo digital, el ciberperiodismo, una gran revolución en la forma en que se crea, difunde y recibe la información:

"Por ahora son sólo estremecimientos que la intuición hace asociar con grandes cosas por venir. Pero el tiempo vuela y ese algo al que nos referimos amenaza con dotar a nuestras vidas de mayor riqueza informativa de la que jamás hubiéramos soñado. Ese algo, hasta ahora innombrado en esta comunicación, como innombrable resulta en los círculos del periodismo tradicional salvo riesgo de cometer herejía, es la irrupción de los weblogs, de las bitácoras, de los blogs en cualquiera de sus variaciones y mutaciones crecientes. Algo que hasta ahora se ha asociado al fenómeno de la muerte del periodismo, a la desaparición del periodista por el proceso simple de conversión de todos cuantos escriben en la red con la periodicidad descrita en una bitácora (sea cual sea, pero con una linealidad cronológica irrenunciable) en intermediarios de información. Pero esa asociación responde sin duda a un error de planteamiento, porque el periodismo en la Red hace ya tiempo que no responde a las clasificaciones del periodismo tradicional, poniendo en cuestión verdades como la pirámide invertida o la clasificación en géneros más o menos estables y de contornos muy definidos que hasta ahora nadie había puesto en duda durante muchas décadas. Y por tanto, la figura de un periodista, entendido como intermediario de una información (adquirida en forma presencial la mayoría de las veces) ha dejado paso hace ya tiempo a la figura del periodista/editor, que deja de ser el "observador" del hecho que después narra empleando el género más adecuado (crónica, reportaje, entrevista...) para pasar a suplantar al editor/corrector, que selecciona y escoge contenidos para además proceder a continuación a darles la forma apropiada (no necesariamente ortográfica y gramaticalmente hablando, pero también) que será aquella a la que acceda el destinatario final de esa información, de esos contenidos.

"El problema que nos plantea la irrupción de los weblogs a quienes ejercemos la profesión periodística tiene más que ver, por tanto, con la consideración del fenómeno como una amenaza por los estamentos profesionales más asentados que con las aportaciones que está ya ofreciendo el fenómeno a campos como la evolución de los géneros en el ámbito del periodismo digital o la irrupción de nuevas técnicas de interrelación informativa o de interactividad con el receptor de la información. Y mientras ese problema se acentúa, la dificultad primaria de acotar la materia de investigación se muestra ingente en esta ocasión por la anárquica creación y desarrollo que está teniendo el fenómeno y por el hecho incluso de la tradicional dificultad hispana por traducir a nuestro idioma con urgencia y acierto terminologías anglosajonas, al estilo de nuestros vecinos galos, en lugar de aceptar sin miramientos el término extranjero sin por ello tener que rasgarnos las vestiduras."

Weblog es una palabra compuesta que nos habla de un fichero (log) donde se acumulan las entradas a un servidor para consultar un sitio web determinado y de la Red de redes basada en el estándar "html" como lenguaje. Y ha pasado a designar un sitio web propiamente dicho que viene a ser el "log" de nuestra actividad en la red, recogiendo entradas que recopilan nuestra visita a otras páginas o simples acontecimientos de la vida cotidiana o profesional por nosotros redactados o surgidos de reflexiones más o menos profundas. Aunque si se trata de conseguir una definición verdaderamente ajustada podemos participar antes en auténticos debates sobre este extremo partiendo de todo tipo de consideraciones (teóricas, personales, históricas, socioeconómicas, tecnoculturales, etc..), que recuerdan a las soflamas tan habituales en los inicios de Internet y aún persistentes en los foros y grupos de noticias.

Ese es uno de los principales problemas de partida: La dificultad en poner de acuerdo a los propios "bloggers", a los propios usuarios de esta herramienta, de este formato, sobre lo que realmente están haciendo, cómo lo están haciendo, las características que lo definen y su alcance social y mediático. Lo más fácil y socorrido en ámbitos cibernéticos para acotar la definición de "weblog" es acudir a la versión hispana de la Wikipedia (un proyecto de enciclopedia "libre" surgida en mayo de 2001 a partir de un proyecto internacional anterior administrado por voluntarios).

La definición por la que opta nuestra hispana Wikipedia es la que nos lleva a denominar como weblog a un "sitio web donde se recopilan cronológicamente mensajes de uno o varios autores, sobre una temática o a modo de diario personal". Los weblogs comparten elementos comunes, como una lista de enlaces a otros weblogs, un archivo de entradas anteriores, enlaces permanentes para que se pueda citar una anotación o una función para añadir comentarios".

Pero mejor aún parece ser acercarse a la definición de blog propuesta por la propia comunidad de internautas como la propuesta por samizdata.net:

1. nombre. Weblog, forma de escritura en línea caracterizada en su formato por una única columna de texto en orden cronológico inverso (lo más reciente arriba) con la habilidad de enlazar a artículos individuales. Usualmente acompañado de una barra que ofrece enlaces y cuyo contenido es actualizado frecuentemente. También: Warblog, Journal blog, Pundit blog, Tech blog, Group blog.

Escribir un artículo.

La mayoría de los blogs son amateur y originados por autores individualmente, aunque también perviven formas de blog colectivo que quedan a medio camino entre el "diario personal" y el "diario periodístico". Y parece claro que el elemento diferenciador de un blog con otros formatos digitales (foros, wikis, etc.) es que los artículos principales, en oposición a los comentarios que se añadiendo en el hilo creado con cada uno de ellos, son escritos por el propietario del blog y no por el público en general.

Y finalmente, hay una característica que se ha impulsado desde 2004 y que no es otra que la obligación de que, para considerarse a un sitio web como un weblog, además de todo lo dicho, esas páginas deben ser accesibles por la blogosfera: si los artículos no pueden ser enlazados por separado por un "permalink" el sitio no es un blog.

Esto significa que algunos ostensibles blogs no lo son en realidad, más bien se envuelven en una apariencia de blog, como luego veremos con mayor profundidad. Por ejemplo, The Guardian, tiene 2 "blogs": Online Blog, dedicado a la tecnología es realmente un blog, pero el blog principal, llamado simplemente The Weblog, no era hasta el 2004, cuando se convirtió en Newsblog, una verdadera bitácora, puesto que no pertenecía a la blogosfera, no podía participarse desde ella.

En definitiva, el blog parece caminar entre su carácter de "log" de nuestra actividad en la red, recogiendo entradas que recopilan nuestra visita a otras páginas o simples acontecimientos de la vida cotidiana, profesional o informativa (general o especializada) redactados por colectivos o individuos con intenciones literarias o informativas y su apariencia de formato de escritura en línea caracterizado por una única columna de texto en orden cronológico inverso con la habilidad de enlazar a artículos y además, usualmente, acompañado de una barra que ofrece enlaces y cuyo contenido es actualizado frecuentemente, pero sin periodicidad fija.

Comunicación literaria y comunicación periodística

En general son escasas las aproximaciones desde el ámbito académico al weblog y casi todas insisten en caracterizar de forma directa o velada a los weblogs como género. Así parece desprenderse de afirmaciones como la de Ramón Salaverría en su reciente "Redacción Periodística en Internet" cuando afirma que "no en vano, weblogs y crónicas -y también otros géneros periodísticos de autor que analizaremos más adelante, como las columnas de opinión- comparten algunos rasgos comunes". Salaverría no se implica en caracterizar de forma contundente a los weblogs como un nuevo género periodístico, pero reúne numerosas opiniones sobre este extremo. Por un lado el autor dice coincidir de forma clara con la postura de Rebeca Blood quien encuentra complementariedad entre los weblogs y los géneros periodísticos informativos pero manteniéndolos a una notable distancia. Pero por otro lado asegura que "en todo caso, nos interesa reseñar las importantes similitudes que existen entre escribir weblogs y redactar crónicas. Ambos géneros comparten una aproximación retórica similar, a medio camino entre lo informativo y lo interpretativo". (Salaverría, 2005: 155-157).

En este sentido, parece que nos encontramos en numerosos autores expertos en el tratamiento del periodismo digital o del ciberperiodismo, como algunos de ellos prefieren denominarlo, con dudas constantes que se manifiestan en su redacción sobre el carácter de género periodístico y sobre la forma de emplear la teoría de géneros cuando navegamos por la blogosfera.

Pero el conflicto surge desde la caracterización misma del weblog. Algunos autores no tienen ninguna duda en caracterizarlo como un formato como hace Rebeca Blood de forma clara e indiscutible:

"Journalism begins with reporting: all of the other functions associated with the practice have been developed in support of this one essential objective. The weblog format is optimized for filtering and dissemination, but to make a case in case in those terms for weblogs as journalism is to confuse journalism with influence". (Blood, 2202:19).

Y otros prefieren acercarse a la conceptualización de los mismos como nuevo género, incluso trastocando o confundiendo en ocasiones el concepto de género en su respuesta como hace la periodista que traduce las palabras de José Luís Orihuela en una entrevista concedida al PC World:

"-¿Existen tipos de weblogs? ¿Cuáles son los más conocidos?
"-Los principales géneros son: Personales (autobiográficos), Tecnología, Política, Metablogs, Artes y Humor, Economía y Negocios, Medios, Periodismo y Noticias, Educación, Ciencia, Viajes, Diseño y Usabilidad".

Y, finalmente, la noción de género está clara en autores que conocen y han estudiado el periodismo digital y la tipología hipertextual de su lenguaje:

"El punto de partida y de llegada es la pirámide invertida. La pirámide invertida es la técnica de escritura necesaria para cualquier periodista, la mejor forma de contar algo rápido y bien. Con ella se aprende a comunicar eficazmente y a tener criterio periodístico: lo más importante al principio. Ya lo decía Warren (Warren, 1979: 97): ’La noticia correcta comienza por el clímax’. El enfoque periodístico se aprende y se hace con la pirámide invertida. También en los géneros de opinión, que deben exponer, aunque sea brevemente, el hecho noticioso del que parten." (María José Cantalapiedra, 2004).

En todo caso, parece obvio que como Ana Torresi anticipaba en 1995 los géneros vienen contaminándose por cuestiones que tienen que ver con los soportes, los temas y por supuesto las tecnologías:

"... es innegable que los géneros se contaminan, es decir, toman algunas características de otros géneros. En el caso de los géneros periodísticos, esa contaminación es por lo demás evidente: la identidad de los soportes materiales, la proximidad de los temas abordados, las imágenes que se construyen del locutor y del destinatario, entre muchas otras consideraciones, revelan algunas de las tantas vías de contaminación." (Torresi, 1995:40)

Pero es evidente que eso no debería hacernos caer en la confusión entre formato y género.

El problema principal probablemente parta previamente de otra contaminación, o mejor confusión: la que existe en distinguir con claridad y separar comunicación literaria y comunicación periodística. El lenguaje periodístico nace del literario, aunque busque una comunicación distinta para transmitir su mensaje informativo. Entre otras cosas porque busca una comunicación distinta de la del lenguaje hablado, pero también de la del literario o poético. Y es verdad asumida que la responsabilidad del profesional de la información está directamente relacionada con la actualidad y utilidad de lo que comunica y la verificación de los datos.

Pero si bien parece aceptable considerar que la actualidad y utilidad de lo que se comunica está fuera de toda duda en los weblogs que tienen una orientación marcadamente informativa o periodística, el segundo supuesto plantea numerosas dudas. Por un lado por la dificultad misma de verificar datos en un canal como Internet con la rapidez que demanda el formato del weblog. Y por otro lado por el carácter de comunicación literaria que finalmente impregna a todos los weblogs, incluyendo los inequívocamente periodísticos:

"El discurso informativo habla de algo, habla del mundo; el literario hace el mundo. El discurso informativo se juzga por la relación entre conocimiento y hecho; el literario, sólo por la necesidad interna de la obra. En el informativo, la selección y valoración de lo comunicado se realiza con criterios prácticos, pensando en el público; en el literario no. El informativo es un acto de responsabilidad pública; el literario no se propone jamás la utilidad pública en cuanto a literatura." (Diezhandino, 1994)

Y es aquí justamente donde parece que podemos encontrar la dificultad primera y principal que nos impide considerar a los weblogs como un género periodístico propiamente dicho, salvo que ampliemos la acotación del concepto o definición de género hasta el infinito. Porque, sin duda de ningún tipo, el weblog elude generalmente la responsabilidad pública o la reviste de pelajes que nos alejan irremediablemente de ella. Pero aún más, el weblog no piensa en el público, piensa en el autor. De hecho comparte con la comunicación literaria su principal particularidad: "la necesidad interna de la obra".

La definición de género nos llega desde la Teoría Literaria, anterior a la Teoría de los Géneros Periodísticos, de la mano de René Wellek y Austin Warren, quienes entienden éste como un "concepto regulativo, estructura subyacente y como convención que es real y efectiva porque moldea textos concretos en un momento determinado". Para estos autores, "la teoría de los géneros y de los estilos literarios es un principio de orden: no clasifica la literatura y la historia literaria por el tiempo y el lugar, sino por los tipos de organización o estructura específicamente literarias". Lo dicho por Wellek y Warren para los géneros literarios puede ser aplicable a los géneros periodísticos. José Luís Martínez Albertos defiende esta idea cuando afirma que "por similitud a los géneros literarios, tópicos en toda Perceptiva Literaria, los estudiosos del periodismo han señalado igualmente la existencia de determinados géneros periodísticos" (1983: 272)

Pero aún más que los géneros mismos nos interesa también el lenguaje y, más concretamente las seis características de las distintas manifestaciones del lenguaje periodístico escrito, (Martínez Albertos, 1991: 203): corrección, concisión, claridad, captación del receptor, lenguaje de producción colectiva (porque intervienen distintos coautores con responsabilidad diferente en el texto final) y lenguaje mixto ("en el que las series lingüística, paralingüística y no lingüística se influyen entre sí para llegar al producto periodístico definitivo que van a recibir los lectores").

Y esto nos lleva a preguntarnos si es periodístico el lenguaje de los blogs. La respuesta es tan obvia como puede intuirse: Tendremos blogs periodísticos si el lenguaje empleado es periodístico, con independencia de que lo sea su apariencia formal o su apariencia hipertextual (el uso de enlaces con criterios periodísticos). Y tendremos blogs periodísticos si los textos "periodísticos" en ellos recogidos han sido creados expresamente para publicarse con este formato o han sido adaptados expresamente desde su concepción original a las características del formato que nos ocupa.

Si se denomina género a cada una de las distintas clases en que se puede ordenar la información periodística, esto es a la forma particular de tratar una información periodística, no nos costará concluir que los weblogs son ejemplos de un nuevo formato en que la comunicación literaria se superpone en demasiadas ocasiones a la informativa. El blog no es tampoco un medio informativo, en sentido estricto, porque no es, ni pretende ser, un acto de responsabilidad pública; es por ahora un medio literario, plenamente literario, que se aprovecha de elementos propios de la comunicación periodística, de modelos informativos, pero sin proponerse jamás la utilidad pública como objetivo principal. Y que en ocasiones consigue alcanzar un equilibrio entre la comunicación literaria y la periodística que le permiten navegar entre esas dos aguas, pero probablemente no de forma suficiente como para caracterizarlo ni como un género periodístico, ni como un género literario.

¿Quiere decir esto que no existen weblogs periodísticos? Desde luego que no. Pero considerar que todos los weblogs son en esencia periodísticos y que conforman un nuevo género a partir de esa consideración parece cuanto menos en extremo arriesgado. Otra cosa sería considerar las posibilidades que este formato presenta para la creación de nuevos géneros que impongan fórmulas de relación entre emisor y receptor que aprovechen todas las capacidades interactivas que el weblog presenta y que sin duda llevarán en un futuro no muy lejano a creaciones entre las que puede que encontremos algún nuevo género.

En este sentido, nuestra conclusión apunta a las enormes posibilidades que el weblog como formato tiene de convertirse en género en el momento en que se apliquen a informaciones de actualidad sus características que permiten agrupar elementos interactivos con géneros tradicionales y combinarlos de formas diversas. En una de esas combinaciones se construirá probablemente, en un futuro próximo, una sólida base para edificar un género periodístico.

Pero la argamasa aún no parece haber comenzado a mezclarse.

Referencias Bibliográficas:

Casasús, J. M. y Núñez Ladevéze, L. (1991): Estilo y géneros periodísticos. Barcelona: Ariel.
Díaz Noci, J.; Salaverría, R. (Coords.) (2003). Manual de Redacción Ciberperiodística. Barcelona: Ariel Comunicación.
Diezhandino, P. (1994). El quehacer informativo. Bilbao. Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco.
Echevarría, M. C. (1999), "Periódico electrónico: proceso de producción y estrategias discursivas", Latina, 1999, Tenerife, pp. 1-8.
Gomis, L. (1989): "Gèneres literaris y gèneres periodístics", Periodística, 1989, Barcelona, pp. 129-141.
López Pan, F. y Sánchez, J. F. (1998),"Tipologías de géneros periodísticos en España. Hacia un nuevo paradigma", Comunicación y Sociedad, 1998, Pamplona, pp.15-36.
Martínez Albertos, J. L. (1974): Curso general de redacción periodística. Barcelona: Mitre.
Martínez Albertos, J. L. (1996): "Lo primero, aprender a informar", La Voz de la Escuela, 1996, Madrid, p. 2.
Orihuela, J.L. (2004): PC World Perú: Bitácoras web. La revolución de la comunicación personal en Internet (Melisa Osores Montero, febrero de 2004), consultable en el siguiente URL: http://www.ecuaderno.com/archives/000187.php
Saavedra, I. (1996),"Los géneros periodísticos", La Voz de la Escuela, 1996, Madrid, p.2.
Salaverría, R. (2005): Redacción periodística en Internet. Pamplona: Universidad de Navarra.
Santamaría, L. (1991): "Géneros literarios y géneros periodísticos", Periodística, 1991, Barcelona.
Tascón, M. (1998): "Nuevas tecnologías y géneros periodísticos", Comunicación y Estudios Universitarios, 1998, Valencia, pp. 61-66.
Torresi, A. (1995): Los géneros periodísticos. Antología. Buenos Aires: Colihue.
Welle, R.; Warren, A. (1982). Teoría Literaria. Madrid: Gredos.


El autor de este artículo, Próspero Morán es periodista asturiano y profesor de la Universidad Carlos III, en Madrid, España. Esta es una colaboración suya para Sala de Prensa.

El reto del Periodismo Especializado en los medios de prensa

El reto del Periodismo Especializado en los medios de prensa

 

La posmodernidad se impone, cala por entre los intersticios de este mundo cada vez más fragmentado y heterogéneo. Bajo sus influjos, el hombre revierte concepciones homogeneizantes de la cultura de masas, en un intento por erigirse en único responsable de sus decisiones mediáticas.

Es la era de la Red de redes: al alcance de un clic se hallan los más disímiles contenidos. Sin embargo, la "superabundancia" informativa no se traduce en calidad del conocimiento. De ahí que haya tomado, en los últimos años, un enorme auge la especialización como vía para suplir los vacíos gnoseológicos emanados de la saturación de los mensajes. 

Según el investigador español Francisco Javier Fernández Obregón, esta tendencia del periodismo contemporáneo es hoy el nuevo paradigma comunicativo de la actual sociedad interactiva, marcada por la impronta creciente de los nuevos medios electrónicos, que buscan audiencias selectivas, específicas e individualizadas.[1] 

Perfilando la teoría 

Varios autores han tratado de conceptualizar este tipo de periodismo. Entre ellos, Martínez Albertos señala: La prensa especializada está constituida por aquellas publicaciones con o sin periodicidad fija, que van dirigidas a profesionales concretos, especialistas en una determinada actividad científica, técnica o industrial; el periodismo especializado se dirige (...) a un público teóricamente tan amplio como puede ser la audiencia concreta de cada periódico.[2] 

Con una visión aún más acabada, Fernández Del Moral lo clasifica como la estructura informativa que analiza la realidad de un área determinada de la actualidad a través de las distintas especialidades del saber, profundiza en sus motivaciones, la coloca en un contexto amplio que ofrezca una visión global al destinatario y elabora un mensaje periodístico que acomode el código al nivel propio de la audiencia atendiendo a sus intereses y necesidades.[3] 

Y es que la oferta especializada permite operar sobre segmentos socioeconómicos y culturales muy definidos e independientes del lugar geográfico en el que se encuentran.

Más allá de la diversidad de soportes, resulta imposible encontrar en cada uno de ellos, productos comunicativos de periodismo especializado. El diarismo de los periódicos y de los informativos de radio y televisión, así como el inexcusable compromiso de acudir a la cita con la audiencia, favorecen el tratamiento epidérmico a la mayoría de los temas. 

Queda, entonces, reservada a las revistas y a algunas publicaciones digitales, la misión de satisfacer las necesidades de los receptores. Sus páginas devienen espacios idóneos para ahondar en diversas esferas de la realidad social: ciencia, literatura, filosofía, economía, política, historia, arte, deporte, salud, humor, informática, naturaleza, familia, música, cine...

En tiempos de monotonía discursiva, este tipo de periodismo destierra la estandarización de los contenidos,  pues profundiza en los fenómenos actuales y relaciona la información con el devenir social.

 Otro de los aspectos medulares de esta tendencia contemporánea consiste en servir de vínculo entre especialistas y públicos, a la vez que les posibilita un mayor caudal de conocimientos sobre la complejidad del mundo.

¿Reportero o Especialista?

Al cierre, el periodista trae la nota precisa. Frente al ordenador, el crítico de arte redacta las últimas líneas de su columna especializada en cine. Ambos resultan imprescindibles. Los "generalistas", dispuestos a cubrir e informar sobre cualquier noticia, y los especializados en una temática concreta, conviven en las redacciones de cualquier medio.

Amén de las apocalípticas opiniones de algunos estudiosos sobre la "extinción" de los reporteros "todo-terrenos", la práctica demuestra que siguen siendo necesarios, a pesar de la tendencia contemporánea a realizar un periodismo más reflexivo.

Sin embargo, aun cuando los profesionales de la palabra deban poseer un conocimiento general de la realidad en la que se desenvuelven, esto basta únicamente para mantener informado al receptor. Solo quien domine a fondo determinado tema, podrá educar y ofrecer argumentos a lectores mucho más exigentes.

Al decir de Carlos Alberto González, el periodista especializado tiene que concebirse como aquel profesional que logra conocer un área temática específica, y que realiza su trabajo con una actitud investigativa y de opinión. Por lo tanto, conseguirá un estatus de reconocimiento, gracias a su dominio amplio y profundo de los temas objeto de su especialización.[4] 

En busca de la exhaustividad anhelada por las audiencias, las redacciones se debaten en torno a otra interrogante: ¿Quiénes beneficiarían más al medio, periodistas especializados, o expertos que ejerzan la profesión?

Pese a que los colaboradores constituyen el recurso de algunos medios de prensa, no resulta esta la vía ideal para lograr la especialización.  De sus respectivas ramas dominan cada pormenor, pero en ocasiones carecen de instrumentos teóricos para enfrentarse al hecho comunicativo. Los expertos deberían tener una función complementaria, pero no protagónica.

Solo el redactor especializado combina su experiencia profesional y el amplio conocimiento en su área, con las técnicas periodísticas generales que le permiten informar al público de manera eficaz.

De ahí que se torne indispensable la formación del profesional de la prensa mediante un proceso simultáneo de aprendizaje. Las universidades han de garantizar la preparación en un determinado campo del saber a los futuros egresados, a la vez que los provean de las armas precisas para el logro de una comunicación efectiva.

Y es que el periodismo especializado se impone en nuestras realidades, a pesar de quienes lo consideran un fraccionamiento innecesario. De hecho, el investigador Pedro Ortiz Simarro, lo concibe como un valor añadido al saber profesional periodístico.[5] 

Nota final:

Asistimos hoy a la segmentación de los contenidos. El mundo contemporáneo ofrece visiones parciales de los fenómenos; y corresponde al hombre posmoderno, unir esos fragmentos para crear su realidad.

Al periodismo especializado atañe, entonces, el compromiso de reflejar, en productos comunicativos más profundos, los pormenores de cada ámbito del saber. Solo así el individuo logrará configurar su propio mundo, ese que se oculta tras las marismas de la heterogeneidad. 

Bibliografía

 

Ávila Bermúdez, Rodrigo: "La especialización del  periodismo a partir de una perspectiva social".  Disponible en la siguiente URL:http://www.cddiputados.gob.mx/POLEMEX/DGCS/conferencias/foroperiodismo/Acat/10.html.

Edo, Concha:"Las revistas e Internet como soportes del periodismo especializado y la divulgación"  en    Universidad Complutense de Madrid, Madrid.  Disponible en la siguiente URL: http://www.ucm.es/info/emp/Numer05/5-3-Estu/5-3-4.htm

Fernández Del Moral, J. y Francisco Estévez Ramírez: Fundamentos de la información periodística        especializada, Síntesis, Madrid, 1993.

Fernández Obregón, Francisco Javier: "Especialización: futuro del Periodismo", Revista Latina de     Comunicación Social, No. 7, julio de 1998, La Laguna,  Tenerife, Disponible en la siguiente URL:      http://www.lazarillo.com/latina/a/70obr.htm.

González García, Carlos Alberto: "Especialización en el  periodismo, una tendencia en el mundo de hoy", en

Miriam Rodríguez Betancourt, "Tendencias del   periodismo contemporáneo (Selección de lecturas)",Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2005.

Ortiz Simarro, Pedro: "La formación dual del periodista Especializado", Estudios sobre Información   Periodística Especializada, CEU, San Pablo, Valencia, 1997.

Ramírez De La Piscina, Txema: "Realidad y utopía de la especialización en el periodismo" en     Revista Zer, España, disponible en la siguiente URL:     http://www.ehu.es/zer/13txema.htm.

(Sin autor): "El periodismo especializado", en la siguiente  URL: ttp://html.rincondelvago.com/periodismo-especializado.html

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

[1] Fernández Obregón, Francisco Javier: "Especialización: futuro del periodismo", Revista Latina de Comunicación Social, disponible en la siguiente URL: http://www.lazarillo.com/latina/a/70obr.htm

[2] Martínez Albertos en Fernández Obregón, Francisco Javier: "Especialización: futuro del periodismo", Revista Latina de Comunicación Social, disponible en la siguiente URL: http://www.lazarillo.com/latina/a/70obr.htm

[3] Fernández Del Moral, J y Francisco Estévez Ramírez: "Fundamentos de la información periodística especializada", Síntesis, Madrid, 1993

[4] González García, Carlos Alberto: "Especialización en el periodismo, una tendencia en el mundo de hoy" en Miriam Rodríguez Betancourt: "Tendencias del Periodismo Contemporáneo (Selección de lecturas)", Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2005

[5] Ortiz Simarro, Pedro: "La formación dual del periodista especializado", Estudios sobre Información Periodística Especializada, CEU, San Pablo, Valencia, 1997