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LA TECLA CON CAFÉ

Cafetal adentro

La tragedia que amenaza a nuestra especie

La tragedia que amenaza a nuestra especie No puedo hablar como economista o como científico. Lo hago simplemente como político que desea desentrañar los argumentos de los economistas y los científicos en un sentido u otro. También trato de intuir las motivaciones de cada uno de los que se pronuncian sobre estos temas. Hace solo veintidós años sostuvimos en Ciudad de La Habana gran número de reuniones con líderes políticos, sindicales, campesinos, estudiantiles, invitados a nuestro país como representantes de los sectores mencionados. A juicio de todos, el problema más importante en aquel momento era la enorme deuda externa acumulada por los países de América Latina en 1985. Esa deuda ascendía a 350 000 millones de dólares. Entonces los dólares tenían un poder adquisitivo muy superior al dólar de hoy.De los resultados de aquellas reuniones enviamos copia a todos los gobiernos del mundo, con algunas excepciones como es lógico, porque habrían parecido insultantes. En aquel periodo los petrodólares habían inundado el mercado y las grandes transnacionales bancarias prácticamente exigían a los países la aceptación de elevados préstamos. De más está decir que los responsables de la economía aceptaron tales compromisos sin consultar con nadie. Esa época coincidió con la presencia de los gobiernos más represivos y sangrientos que ha sufrido el continente, impuestos por el imperialismo. No pocas sumas se gastaron en armas, lujos y bienes de consumo. El endeudamiento posterior creció hasta 800 000 millones de dólares mientras se engendraban los catastróficos peligros actuales, que pesan sobre una población que en apenas dos décadas y media se ha duplicado y con ella el número de los condenados a vivir en extrema pobreza. En la región de América Latina la diferencia entre los sectores de la población más favorecida y los de menos ingresos es hoy la mayor del mundo.Mucho antes que lo que ahora se debate, las luchas del Tercer Mundo se centraban en problemas igualmente angustiosos como el intercambio desigual. Año tras año se fue descubriendo que las exportaciones de los países industrializados, elaboradas generalmente con nuestras materias primas, se elevaban unilateralmente de precio mientras el de nuestras exportaciones básicas se mantenía inalterable. El café y el cacao —para citar dos ejemplos— alcanzaban aproximadamente 2 000 dólares por tonelada. Una taza de café, un batido de chocolate, se podían consumir en ciudades como Nueva York por unos centavos; hoy se cobra por ellos varios dólares, quizás 30 o 40 veces lo que costaba entonces. Un tractor, un camión, un equipo médico, requieren hoy para su adquisición varias veces el volumen de productos que se necesitaba entonces para importarlos; parecida suerte corrían el yute, el henequén y otras fibras producidas en el Tercer Mundo y sustituidas por las de carácter sintético. Mientras, los cueros curtidos, el caucho y las fibras naturales que se usaban en muchos tejidos eran sustituidos por material sintético de sofisticadas industrias petroquímicas. Los precios del azúcar rodaban por el suelo, aplastados por los grandes subsidios de los países industrializados a su agricultura.Las antiguas colonias o neocolonias, a quienes se les prometió un porvenir maravilloso después de la Segunda Guerra Mundial, no despertaban todavía de las ilusiones de Bretton Woods. El sistema estaba diseñado de pies a cabeza para la explotación y el saqueo.Al inicio de esta toma de conciencia no habían aparecido todavía otros factores sumamente adversos, como el insospechado derroche de energía en que caerían los países industrializados. Estos pagaban el petróleo a menos de dos dólares el barril. La fuente de combustible, con excepción de Estados Unidos donde era muy abundante, estaba fundamentalmente en países del Tercer Mundo, principalmente en el Oriente Medio, además de México, Venezuela y ulteriormente en África. Pero no todos los países calificados en virtud de otra mentira piadosa como "países en desarrollo" eran petroleros, 82 de ellos son los más pobres y como norma necesitan importar petróleo. Les espera por tanto una situación terrible si los alimentos se transforman en biocombustibles, o agrocombustibles como prefieren llamarlos los movimientos campesinos e indígenas de nuestra región.La idea del calentamiento global como terrible espada de Damocles que pende sobre la vida de la especie, hace apenas 30 años ni siquiera era conocida por la inmensa mayoría de los habitantes del planeta; aún hoy existe gran ignorancia y confusión sobre estos temas. Si se escucha a los voceros de las transnacionales y su aparato de divulgación, vivimos en el mejor de los mundos: una economía regida por el mercado, más capital transnacional, más tecnología sofisticada, igual a crecimiento constante de la productividad, del PIB, del nivel de vida y todos los sueños del mundo para la especie humana; el Estado no debe interponerse en nada, no debiera incluso existir, excepto como instrumento del gran capital financiero. Pero las realidades son tercas. Uno de los países más industrializados del mundo, Alemania, pierde el sueño ante el hecho de que un 10 por ciento de la población está desempleada. Los trabajos más duros y menos atractivos son desempeñados por los inmigrantes que, desesperados en su creciente pobreza, penetran en la Europa industrializada por todos los agujeros posibles. Nadie saca al parecer la cuenta del número de habitantes del planeta, que crece precisamente en los países no desarrollados. Más de 700 representantes de organizaciones sociales se acaban de reunir en La Habana para discutir sobre varios de los temas que en esta reflexión se abordan. Muchos de ellos expusieron sus puntos de vista y dejaron entre nosotros imborrables impresiones. Hay material abundante sobre el cual reflexionar, además de los nuevos sucesos que ocurren cada día. Ahora mismo, como consecuencia de la puesta en libertad de un monstruo del terror, dos personas jóvenes que cumplían un deber legal en el Servicio Militar Activo, aspirando a disfrutar del consumismo en Estados Unidos, asaltaron un ómnibus, forzaron con su impacto una de las puertas de entrada de la terminal de vuelos nacionales del aeropuerto, llegaron hasta un avión civil y penetraron en él con los rehenes, exigiendo el traslado al territorio norteamericano. Días antes habían asesinado a un soldado que estaba de posta, para robar dos fusiles automáticos, y en el propio avión privaron de la vida con cuatro disparos a un valiente oficial que, desarmado y capturado como rehén en el ómnibus, intentó evitar el secuestro de la nave aérea. La impunidad y los beneficios materiales con que se premia desde hace casi medio siglo toda acción violenta contra Cuba, estimula tales hechos. Hacía muchos meses no ocurría nada parecido. Bastó la insólita liberación del conocido terrorista, y de nuevo la muerte visitó nuestros hogares. Los autores no han sido juzgados todavía, porque en el transcurso de los hechos ambos resultaron heridos, uno de ellos por los disparos que hizo el otro dentro del avión, mientras luchaban contra el heroico oficial de las fuerzas armadas. Ahora muchas personas en el exterior esperan la reacción de los Tribunales y el Consejo de Estado ante un pueblo profundamente indignado con los acontecimientos. Hace falta una gran dosis de serenidad y sangre fría para enfrentar tales problemas. http://www.granma.co.cu/secciones/ultraje/art312.htmlEl apocalíptico jefe del imperio declaró hace más de cinco años que las fuerzas de Estados Unidos debían estar listas para atacar preventiva y sorpresivamente 60 o más países del mundo. Nada menos que un tercio de la comunidad internacional. No le bastan, al parecer, la muerte, las torturas y el destierro de millones de personas para apoderarse de los recursos naturales y los frutos del sudor de otros pueblos. Mientras tanto el impresionante encuentro internacional que acaba de tener lugar en La Habana reafirmó en mí una convicción personal: toda idea siniestra debe ser sometida a críticas demoledoras sin concesión alguna.Fidel Castro Ruz 

Revés para Bush en el medio ambiente

Revés para Bush en el medio ambiente

Arnold Schwarzenegger, celebró la decisión de la Corte y conminó a la EPA a determinar pronto ``que los gases con efecto invernadero emitidos por los automóviles deben ser reducidos''. 

La Corte Suprema falló ayer que la Agencia Nacional de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés) debe considerar los gases con efecto invernadero como contaminantes y tratar ese problema, en un golpe a la administración de George W. Bush. 

A iniciativa del estado de Massachusetts, una docena de estados, varias ciudades grandes y una serie de asociaciones ecologistas apelaron a la justicia para determinar si la EPA tenía la autoridad para regular las emisiones de cuatro gases con efecto invernadero, entre ellos el dióxido de carbono (CO2), en los automóviles nuevos. 'Porque los gases con efecto invernadero entran [en la definición legal] de `gases que contaminan la atmósfera', consideramos que la EPA tiene la autoridad legal para regular las emisiones de estos gases en los automóviles nuevos'', estimó la Corte, en una decisión aprobada por cinco votos contra cuatro. 

La decisión no modificará directamente la política estadounidense en la materia, pero frente a la inacción de las autoridades, los defensores del medio ambiente confiaban en la justicia para impulsar un movimiento que la administración rechaza. 'El obstinado rechazo de la EPA para regular los gases con efecto invernadero hace que Massachusetts corra un riesgo `real' e 'inminente'. Los peligros asociados al cambio climático son graves y ampliamente admitidos'', declaró el juez John Paul Stevens en la decisión. 

La administración Bush se ha opuesto fuertemente a cualquier imposición a la industria para limitar la emisión de gases con efecto invernadero, y se ha negado a ratificar el protocolo de Kyoto, que busca una reducción global de estos gases, culpables del calentamiento del planeta. Los ambientalistas afirman que desde que Bush llegó al poder en el 2001, su administración ha ignorado e intentado ocultar la evidencia sobre el calentamiento global y el rol de la actividad humana sobre el cambio climático. 

En su reclamo, Massachusetts había destacado que perdería más de 4.5 metros de tierras a lo largo de su costa atlántica si el nivel del mar se eleva apenas 30 centímetros. El gobierno, respaldado por nueve estados y varias organizaciones de fabricantes de automóviles, había pedido a la Corte que no interviniera, indicando que si el problema era tan grave como afirmaban los demandantes, no podía ser solucionado por una simple decisión judicial. Además, el gobierno había explicado que la simple reducción de las emisiones de automóviles nuevos estadounidenses no tendría ningún efecto, o sería muy marginal, sobre un fenómeno que se desarrolla a escala planetaria. 

''Aunque es tal vez verdad que la regulación de las emisiones de los automóviles no pondrá fin por sí misma al recalentamiento climático, eso no implica que no tengamos la autoridad de declarar si la EPA tiene el deber de adoptar medidas para desacelerarlo o reducirlo'', respondió la Corte. ''Es un momento clave en la lucha contra el recalentamiento climático'', celebró un portavoz de la asociación ecologista Sierra Club, Josh Dorner. 

''Constituye un repudio total al rechazo de la administración Bush a utilizar su autoridad para enfrentar el desafío ... y envía también un mensaje claro a los mercados de que el futuro no se encuentra más en las tecnologías sucias y superadas de ayer sino en las soluciones de energía limpia del mañana'', añadió. 

En total, Estados Unidos es responsable del 25 por ciento de las emisiones de gases con efecto invernadero en el mundo, pero el gobierno se niega a adoptar medidas que considera afectarían la economía del país. No obstante, varios estados como California se han comprometido de manera independiente a reducir la emisión de estos gases.

El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, celebró la decisión de la Corte y conminó a la EPA a determinar pronto ``que los gases con efecto invernadero emitidos por los automóviles deben ser reducidos''.

Un hombre que tuvo tres nombres

Un hombre que tuvo tres nombres

En 1988, como parte de una investigación sobre la Lucha contra Bandidos en territorio del Escambray, conocimos la historia de un militante del Partido Comunista Español y militar de academia indisolublemente ligado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y a su Comandante en Jefe. En ocasión del 50 Aniversario del Desembarco del Granma y del cumpleaños 80 de Fidel, publicamos testimonios inéditos sobre…

Por Mercedes Rodríguez García
Fotos y fotocopias: Manuel de Feria


Transcurre la tarde del 4 de marzo de 1960. Un avión, procedente de Curazao, toca tierra cubana. En el aeropuerto de Rancho Boyeros reina la confusión. Una y otra vez el personal de aduana revisa pasaportes y requisa bolsos y maletas.

—¿Qué sucede?, pregunta el recién llegado, un cincuentón de complexión fuerte, bajo de estatura, cabello escaso y algo canoso. Llaman la atención sus ojos profundamente azules y expresivos.

—Una explosión en el puerto de La Habana, responde alguien sin más explicación.Se trata del vapor francés La Coubre. Traía armas a la Revolución. Un sabotaje, una nueva provocación yanqui. El hombre no tardará en conocer detalles.

Viene desde la Unión Soviética, y pasó por Checoslovaquia y Bélgica. Por motivos que muy pocos conocen encubre su verdadero nombre bajo la personalidad de un pequeño comerciante de tabaco, de ahí las necesarias escalas que lo han ido acercando con seguridad a Cuba.
Calmado, decide abandonar cuanto antes la terminal aérea. ¿A dónde dirigirse? Lo mejor será alquilar un taxi hasta la ciudad. Camina rápido, casi con agilidad maratónica. En la valija: escasas prendas, un estuche con puros y 50 dólares. Sin percatarse, alguien le sigue...

— ¡Oiga, oiga, deténgase por favor!

El recién llegado para en seco. Presiente que es a él, y se voltea con igual brusquedad.

—No mire para atrás y vaya hasta la máquina aquella, el chofer sabe a dónde llevarlo.

¿De quién se trata en realidad? ¿Qué lo trae al convulso escenario de Cuba en plena efervescencia revolucionaria? ¿Quiénes y a dónde le llevan?

«TE LLAMARÁS ÁNGEL, ÁNGEL MARTÍNEZ RIOSOLA»

Francisco Ciutat de Miguel es su nombre de pila, pero amigos y familiares le llaman Paco. Hasta que el 28 del propio mes, durante un recorrido por la Laguna del Tesoro, en la Ciénaga de Zapata, el Comandante en Jefe Fidel Castro decide otorgarle un alias:

—Hay que cambiarle el nombre, camarada. ¿Cuál le pondremos? Bien, lo he pensado, le pondremos Ángel. Usted es el más viejo de todos y muy parecido a mi papá, que también era español. Se llamará Ángel, Ángel Martínez Riosola. Luego veremos lo de los grados.

«Así me lo contó Paco, pasados unos cuantos años del encuentro. Estuvieron varios días por la Ciénaga, recorrieron la zona, estudiaron la geografía de la región y conversaron ampliamente sobre la situación cubana y una posible y cercana agresión», refiere Sofía Kokuina, la esposa rusa con quien se uniera dos años más tarde de su arribo a la Isla de la Libertad. 

«Nos conocimos el 21 de marzo de 1964, de casualidad, en un cumpleaños al que me había invitado un aviador coterráneo y amigo de Paco. Nos enamoramos a primera vista, enseguida arreglé los papeles y nos casamos.

—¿Quién fue el hombre que lo llamó al salir del aeropuerto?

—Flavio Bravo, comunista de fila que lo condujo a casa del también militante, Secundino Guerra. El 6 ó el 7 le presentaron al Che, y unos días después, como el 10 ó el 11, a Raúl, de quien llegó a convertirse en asesor, pues desde los 16 años ya Paco estudiaba en colegios militares. Cuando se produce el alzamiento dirigido por el fatídico general Francisco Franco contra la República, ostentaba el grado de teniente coronel del Ejército Popular Español.

«A pesar de su formación guerrera, lo caracterizaba la dulzura, hablaba muy bajito, siempre muy cariñoso; jamás gritaba, ni al dar una orden a sus subordinados. De no ser por el uniforme, nadie pensaría que se trataba de un curtido estratega de dos grandes contiendas bélicas, porque Paco también combatió en la URSS, durante la Gran Guerra Patria.

—Sofía, ¿compartieron ustedes familiarmente con Fidel?

—Relativamente, porque trabajábamos intensamente, a veces hasta 15 horas diarias. Algunos domingos, de pesquería, en la playa de Santa María, con la familia, como si fuera un bañista más. Recuerdo que Paco hacía unas tortillas españolas, a la catalana, con papas y aceite, que Fidel estimaba deliciosas, únicas. Todo muy sencillo, comíamos debajo de los pinos, a veces el propio alimento del mar, recién capturado durante una pesquería previa. Fidel es un magnífico anfitrión, incansable narrador de anécdotas, junto a él no existe espacio para el aburrimiento. Posee una energía extraordinaria, creo que de él emana cierto fluido vigorizante. Hay que verlo reír a carcajadas, a veces hasta de sus propias maldades. Durante aquellas excursiones lo disfrutábamos mucho, igual que a Raúl. Con Guevara nos relacionábamos de igual modo, pero el Che era más parco y sobrio.

—¿Cree de verdad que Paco se parecía al padre de Fidel?

—Yo pienso que esa fue una galantería de su parte, para distinguirlo entre unos diez españoles que integraban este grupo de militares de academia llegado a Cuba como asesores. Lo cierto: Paco y Fidel establecieron muy buenos lazos, tal vez por esa forma de tratar con la gente que tenía mi marido que, aunque nada bien parecido, poseía unos ojos azules magnéticos, preciosos, incapaces de reflejar ira, odio u otro sentimiento parecido. Tampoco a él le escaseaban los cuentos, hablaba sin parar. Además, compartían el gusto por el ejercicio físico. A pesar de su complexión, Paco se mostraba muy liviano. Esa prontitud fue la que le permitió abordar, en solo segundos, el último barco que, perdida la República, se separaba rápidamente del muelle, proa a Inglaterra, atestado de emigrados, niños, jóvenes, viejos, hombres, mujeres, soldados, milicianos…

—¿Volvió Paco a España?

—Después que murió Franco y legalizaron el Partido Comunista Español, en 1977, hasta el 8 de abril de 1985, cuando enfermó. La Orden Playa Girón se la dieron en el hospital. Hasta el CIMEQ fueron Fidel y Raúl. Quería morir en Cuba y aquí murió, el 30 de noviembre de 1986. Está enterrado en el panteón de las FAR.

«LLEVÓ A LAS FAR LA ORGANIZACIÓN Y LA ESTRATEGIA MILITAR MODERNAS»

En su despacho de la Oficina de Historia del II Frente Oriental Frank País, en el reparto Kolly, en Ciudad Habana, nos recibe el comandante Belarmino Castilla Mas, para hablarnos del Comandante Angelito, con quien estrecha relaciones en el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

«Yo lo veo como ese hombre excepcional que llevó a las FAR la organización y la estrategia militar modernas. Él tuvo la virtud de enseñarnos el camino, los primeros pasos en aquella gran tarea, en aquella importante empresa que fue la creación y organización de las fuerzas armadas de nuevo tipo. Uno de los que más se destacó, por su experiencia, por su brillantez, por sus conocimientos, por su lealtad permanente a la causa revolucionaria, por la identificación tan estrecha lograda entre nuestros principales jefes, incluidos los compañeros Fidel y Raúl. Y a todo ello contribuyó grandemente su calidad como ser humano, su gran cultura general y militar, y su ferviente amor a las causas de la clase obrera y, específicamente, a la de nuestra Revolución cubana.

—¿Por qué piensa que los soviéticos lo escogieron cuando Cuba les pidió asesoramiento militar?

—Porque reunía todas las condiciones, incluso, hablaba la misma lengua materna.

—¿La misión en concreto?

—Ya tenían lugar las primeras medidas que apuntaban el carácter socialista del proceso revolucionario, y el enemigo imperialista amenazaba con una invasión. Nuestro ejército, nacido con el desembarco del «Granma» y forjado en la lucha guerrillera, carecía de conocimientos militares profesionales. En concreto: requeríamos asesoramiento para formar grandes unidades regulares y sus estados mayores, ejército, divisiones, defensa antiaérea, marina de guerra, centros de dirección, capacitación del personal capaz de asimilar la nueva técnica combativa. Y fueron estos compañeros, veteranos, los primeros que nos ayudaron.

—¿Y en la Lucha Contra Bandidos (LCB)?

—Junto con el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, Angelito funda el Ejército Central. Aquí su labor no se limitó solo a la instrucción y asesoramiento. En el Escambray trazó y tomó parte en varias acciones, hasta que cae herido en combate. La bala se le incrustó en un pie, cojeó por bastante tiempo.

—También cumplió misiones en el exterior…

—Cumplió varias misiones, entre ellas en Argelia, cuando el referendo con Marruecos, y en Viet Nam. El estilo de la guerra en este último país nos resultaba vital, un objetivo estratégico, una escuela que hoy podemos resumir en el concepto de Guerra de todo el Pueblo.

—¿Cierto que Fidel lo estimaba con preferencia?

—Tal vez. Fidel siempre ha estudiado profundamente las grandes campañas y contiendas bélicas en el curso de la humanidad, siente admiración por los hombres que se revelan como grandes estrategas…

—Y Angelito lo era, ¿cierto?

—Ante todo, fue un maestro que no se limitó a la teoría, que supo compartir sacrificios y riesgos, consecuente con el internacionalismo proletario, gente sencilla, modesta, de sentimientos fraternales, de elevado prestigio. Un hombre que no vaciló en ningún momento para trasladarse nuevamente a su patria a continuar luchando por su pueblo desde las filas del Partido Comunista Español, a cuyo Comité Central pertenecía. Solamente una cruel enfermedad, cuando ya físicamente le era imposible continuar, y la persistencia del propio Comandante en Jefe, pudieron hacerlo regresar a Cuba.

—¿Con cuál de los nombres se le recuerda más?

—No importan los nombres. Un hombre puede llamarse de cualquier manera, en este caso Francisco Ciutat de Miguel, el verdadero; Pavel Pablovich Stepanov, su patronímico ruso, o Ángel Martínez Riosola. Al Comandante Angelito, se le recordará siempre por su obra, por su amistad y lealtad a Fidel, el siempre rebelde timonel del «Granma», Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.








«Era muy él mismo »

«Era muy él mismo »

Testimonio de Bárbara Sánchez quien cuidara de niño a Alejandro García Caturla. Descendiente de esclavos, Abibe, como todos la llamaban, nació y se crió en el hogar de la distinguida familia  remediana. Su vínculo permanente con el singular músico le permitió, a los 85 años de edad, revelar por primera vez aspectos pocos conocidos de la vida del también abogado y juez, nacido el 7 de marzo de 1906.  

Por Mercedes Rodríguez García 

Cuando el tiempo pasa y se pega a la piel secándola o arrugándola, al periodista le quedan pequeños o grandes privilegios, muchos de ellos guardados —también aparentemente olvidados— en una especie de archivo natural al que van a parar agendas usadas, fotos no utilizadas, alguna más que otra cinta magnetofónica, transcripciones, versiones, entre un río crecido de papeles y documentos que, por algún motivo no devolvió o prefirió quedárselos para posteriores trabajos, o como prueba del hecho descubierto o narrado. Por estas razones, hace unos días, hallé la copia dela transcripción del testimonio que me ofreciera, en 1975, Bárbara Sánchez (Abibe), hija de esclava, pero nacida y criada libre en casa de los abuelos y madre de Alejandro Evelio García Caturla, en Remedios. Hasta la entonces anciana de 85 años[1] llegué una mañana gracias a colaboración de mi amigo Miguel Martín Farto, compañero de andanzas literarias, parrandero fanático, estudiante de Medicina y ferviente colaborador de Feijóo, ese viejo y zorro Samuel siempre a la caza de colaboradores entusiastas para su grupo y sui géneris revista Signos, y ¿culpable? del ¿extravío? de la valiosísima grabación que en aquella oportunidad le hice a quien cuidara del primogénito Caturla durante su niñez. No cuentan en esta oportunidad pormenores que ambienten la entrevista. (Descripciones, gestos, caracterización del personaje, etc.) No los consigna la copia de la transcripción ni tampoco existen rastros en los vericuetos de mi memoria. Obligada me veo a prescindir de tales elementos que sin duda  enriquecen la situación y matizan el diálogo. Además, las características de esta revista, no me permiten reproducir detalles que quedaron impresos en el periódico Vanguardia, cuando prácticamente me entrenaba en los quehaceres reporteriles, ya convertida en víctima de la síntesis, en tirana del adjetivo y en mártir del apremiante cierre nocturno de la edición diaria.[2] Dejo pues a Bárbara dueña absoluta de la historia y del espacio. Solo breves e imprescindibles acotaciones. «Cuando mataron a Alejandrito se acabó la casa de los Caturla, allí nunca más sonrió nadie no se volvió a escuchar el piano.» Fueron las primeras palabras de la anciana que, luego del casamiento de doña Diana y don Silvino, el 24 de marzo de 1905, fuera a residir al nuevo hogar de la pareja, en la calle José A. Peña No. 35. «Casi al año exacto de casados, doña Diana dio a luz a Alejandrito[3], que fue el primero de cuatro hermanos. Yo tenía 16 años y me había acostumbrado mucho a la señorita de la casa, por eso cuando mi señora se casó yo me dije: 'voy a extrañar a la señorita porque ahora se va a vivir sola. Tengo que hacer algo.' Y con mucho respeto, por todo el cariño y distingo que le tenía, se lo pedí. Entonces me respondió: 'Está bien, es buena idea, pero antes hay que contar con papá, si está de acuerdo, te vas con nosotros.' Por eso es que vi crecer a Alejandrito. «A él lo amamantaron Teotista, Andrea y Lucía, tres negras de la antigua dotación, pero no esclavas, porque hacía más de veinte años que se les había dado la libertad y ya se les pagaba un salario[4]. Yo nací en la casona que era de sus abuelos y luego de sus padres, en la calle General Carrillo[5]. Se puede decir muy bien que vivió allí, porque fue en ese lugar donde pasó los mejores ratos de su infancia y adolescencia, incluso, allí sentó su despacho de abogado. «Yo lo ví muy bonito, casi recién nacido, con su pelo muy negro. Le ponían unos mamelucos preciosos, de género muy fino, todo de blanco, con cintas y encajes. Yo me bañaba hasta dos veces en el día para estar siempre limpia cuando lo cargaba. Mientras lo dormía le cantaba rondas y nanas muy lindas, y ya de dos años más o menos, cuando por alguna razón me callaba, él me decía: 'Canta, Abibe, canta'. Entonces continuaba con sonsonetes o alguna canción de cuna africana hasta que se quedaba rendido. «Todos lo mimaban. De niño no le faltó nada. Fíjate, le daban unas cajitas llenas de monedas de oro para que se entretuviera. Él las sacaba y las regaba por el piso, las ponía en fila o en pila según el tamaño, se acostaba en el suelo y, desde esa posición, las contemplaba alelado. ¡No! No le daba manotazos ni nada de eso. Yo creo que él imaginaba cosas, ¡vaya usted a saber qué cosas! «Casi toda la familia por parte de doña Diana tocaba el piano y, chiquitico, de tres o cuatro años más o menos, se sentaba a tocarlo, digo, a sonarlo, porque sus deditos iban de un lado a otro de las teclas, sin notas pensadas. Yo le decía que se bajara, que lo iba a desafinar, pero no me hacía caso porque la familia se lo consentía todo. Después sí, una maestra de aquí de Remedios, le dio clases de música.[6] «También le gustaba hacerse pasar por director de teatro. Se reunía con sus primos y amiguitos del barrio e improvisaban actuaciones. Ponían una sábana como telón de fondo, el repetía lo que debían decir, tocaba algo al piano y los demás cantaban y bailaban. «Ese muchachito era tremendo, se pasaba la vida cantando, yo creía que en vez de músico iba a ser cantante o actor de teatro, y ya ve usted, fue hasta juez. ¡Y qué clase de juez! Ya crecidito me decía: 'Tú veras, Abibe, deja que yo sea grande, todo el mundo va a hablar de mí.' Óigame, y así mismito fue. «Alejandrito casi siempre jugaba en la casa, pero a veces lo dejaban ir a un solar cerquita donde se juntaba con un montón de negritos. Debe haber sido por allí donde lo interesaron en los bembés y cabildos de nación. Yo creo que por ahí le entró el gusto por lo africano, a tal punto que tuvo 11 hijos en dos matrimonios con negras. Fundó dos familias, como se decía entonces, de color. Pero para que usted vea, fue un padre muy preocupado, joven, pero muy preocupado. «También fue muy buen hijo. La madre se desvivía por él y él también la adoraba. Doña Diana era muy aconsejadora cuando él salía del pueblo: 'Alejandrito, no vayas a sacar la mano cuando vas por la carretera; no te acuestes tarde, no dejes de comer ni te agotes tanto trabajando.' Cosas de madre, porque Alejandrito era lo más responsable que usted pueda encontrar. «Él me decía: 'Abibe, es que mamá se cree que yo soy un niño.'Y para mí nunca dejó de serlo. Si me lo hubiera permitido hubiera sido hasta su guardaespaldas, que por cierto, nunca quiso tener. «Se llevaba muy bien con sus hermanos. Él llegaba a la casa y se sentaba al piano y a veces su hermana Laudelina cogía la guitarra y se ponían a tocar los dos. ¡No, mi hija, qué me voy a acordar de la melodía! Eran muchas, a veces hasta inventadas en el momento. Alejandrito tocaba también la viola, el violín y creo que el clarinete y otros más de viento. «Como abogado era muy bueno y, como juez, muy recto. Bueno, de esta parte no le puedo contar muchas cuestiones porque no hablábamos de esos asuntos. Tal vez Catana[7] pueda contarle más en particular. Lo que si sé es que Alejandrito nunca dejó de escuchar a nadie que fuera a verlo. Hasta su casa iba la gente a pedir justicia, y él los escuchaba muy atento, sin reproches, sin un gesto de desagrado. «Todo el pueblo lo quería, digo, toda la gente buena de este pueblo. Porque Alejandrito también tenía enemigos. Sí, politiqueros unos y delincuentes otros. Los primeros querían administrarlo cuando él hacía justicia. El no diferenciaba a los acusados ricos de aquellos que nada poseían. Multaba o metía preso a todo el que no cumpliera con las leyes. «Una vez hizo dormir en la misma celda a un comerciante que tenía mucho dinero aquí. Los familiares del rico querían llevarle una cama con colchón para que durmiera, y Alejandrito dijo que no, que ahí todos tenían que dormir igual. Eso lo recuerdo porque levantó mucha polvareda y lo incomodó tanto que lo hizo soltar hasta una palabrota, no tan fuerte como las que grita cualquiera ahora, pero sí un '¡Caramba! ¿Qué se ha creído? ¿Que el dinero diferencia los huesos de los ricos y los huesos de los pobres?'. Tenía fama de hombre incorruptible, y así fue hasta su muerte. «Otra vez, en un pleito grande, Alejandrito ya tenía todas las pruebas para condenar a un asesino, pero con muchas influencias políticas. Bueno, por todas partes que pasaba Alejandrito buscando pruebas y más pruebas, lo que encontraba era chanchullos, mentiras y amenazas. Un día llegó a la casa y me dijo: 'Abibe, lo peor es que yo sé lo que hay y me quieren hacer el bobo'. Esa fue una de las pocas veces que lo vi triste y muy serio. «Sí, sí, era muy pulcro en el vestir, siempre de traje y sombrero, se veía muy buen mozo. Los zapatos siempre le brillaban cuando salía de casa, pero muchas veces regresaban empolvados o enfangados cuando hacía las gestiones a pie.  «Tenía todo muy ordenado y no gustaba que nadie le tocara sus libros y mucho menos sus papeles. Aunque tenía quien le hiciera las gestiones, por ejemplo ir al correo, él personalmente  buscaba la correspondencia. Decía que para dar un paseíto y estirar las piernas.  «Era lo que se dice un hombre metódico. Se levantaba muy temprano y trabajaba hasta eso de las doce del día. Regresaba a la casa, se aseaba, almorzaba, reposaba, merendaba algún jugo, jugaba un tiempo con sus hijos, y luego se iba a casa de sus padres que era donde tenía el piano, y entonces se ponía a tocar. Por la noche se ponía a estudiar algún caso o una partitura. A las once más o menos ya iba y se acostaba. «La muerte de Alejandrito fue un golpe muy grande. Había que ver el entierro, una verdadera manifestación, y aunque la comparación no es la mejor, tan grande como en las fiestas de los Siete Juanes. «Detrás de su muerte había muchos. Una vez dos de mis hijas llegaron a un central, creo que al Adela, y en una tribuna improvisada había encaramado uno de aquellos politiqueros de la época. Cuando se bajó alguien se le acercó —que mis hijas lo escucharon muy bien— y le dijo que a Caturla lo habían matado. ¿Y sabes lo que respondió?: 'No ahora, a ese lo debían haber matado diez años atrás'. ¡Qué hombre tan desvergonzado!  «Un día que regresaba de Placetas, Alejandrito me dijo que Catana lo había advertido que no cogiera siempre por el mismo lugar, porque ya una vez, en Palma Soriano le había hecho un atentado. No lo mataron por puro milagro. Los enemigos le salían por todas partes, por Ranchuelo, por Buena Vista, por Remedios mismo. Yo creo que él sabía que lo iban a matar porque preparó el testamento para que sus hijos no se quedaran sin nada. Yo no sé como se enteró doña Diana, pero un día, de mandada que era cuando se trataba de Alejandrito se fue hasta la mismita mansión de Gómez Gómez, en Santa Clara, para pedirle que a su hijo no podía pasarle nada. «Pero Alejandrito era algo así como maniático, rebelde, jorocú. Por aquí, decía, y por aquí cogía. No por terquedad en cuestiones de justicia. En lo demás, no tenía prejuicios, vivía su vida: él era muy él mismo. 'Yo no tengo que huir ni esconderme de nadie, Abibe, yo no soy un bandido, soy un hombre leal a la ley'.  Así me contestaba siempre que yo también le tiraba de los pelos por lo despreocupado que andaba de pueblo en pueblo. «En el museo están el traje que traía puesto el día[8] que lo mataron; el sombrero, todo aplastado, y los espejuelos con los cristales rajados. «No, mi hija, ¡qué va!, ¿yo al museo? En realidad no me gusta ir, si algún día no me queda más remedio, tal vez. Tampoco me gustan las conversaciones. Uno dice cosas y después ponen otra, por eso nunca doy entrevistas. A usted, por lo que es, por Martín Farto, que es su amigo, y remediano muy querido en este pueblo. «No sé cómo he hablado tanto. Es que usted pregunta mucho y a veces me dice palabras muy delicadas de responder, cosas que no fueron como la gente dice, la gente inventa mucho. Yo no sé usted. Pero no le he dicho nada que de cierta manera no lo haya hablado por ahí, con otros, tal vez no periodistas, pero gente al fin, claro, usted lo anota todo y afianza con mi voz en ese aparato moderno. «¿Qué de qué me lamento? ¡Vaya, caray: de nada! Porque ni de negra ni de vieja, que negra y vieja voy a ser por mucho rato. Siempre ando así, con calma, sin molestarme, limpia por fuera y por dentro porque de nada tengo que arrepentirme.  

«¿Con respecto a Alejandrito? Haber, déjeme hacer más memoria que la que he hecho hasta ahora... Quizás de que no hubiera podido un piano con su dinero, para tenerlo en casa, con sus hijos. Me hago la idea que en uno de sus viajes a la Capital tenía visto uno. Pero ya ve, lo mataron, lo mataron antes de cumplirse el sueño. Hay sueños que no se dan, y cosas que una jamás sueña y ocurren. Así es la vida.

             


[1] Nació el 4 de diciembre de 1890. Murió en su Remedios natal, el 31 de abril de 1991, a poco de cumplir los 100 años,  en su de casa de la calle Claribel entre Franco y Subirana.
[2] Ver el  reportaje «Alejandro García Caturla: Resplandor contra todas las sombras» publicado por la autora  en el periódico Vanguardia del 15 de junio de 1975. 
[3] El 7 de marzo de 1906.
[4] La Ley del 12 de febrero de 1880 de abolición de la esclavitud, no convirtió automáticamente a los esclavos en hombres libres. En virtud de la formulación legislativa, el antiguo amo abonaría al esclavo «liberto» solamente una parte del salario que por su trabajo debiera recibir, si fuera libre, pasando la otra parte a manos del amo en calidad de indemnización, por la pérdida que representaba liberar al esclavo.
[5] Hoy Camilo Cienfuegos No. 51.
[6] Se refiere a la profesora María Montalbán.
[7] Caturla tuvo dos uniones consexuales al mismo tiempo. Bárbara se refiere a Catalina Rodríguez (Catana) con quien tuvo tres hijos. La otra fue Manuela, quien murió de tifus en 1938. Catalina falleció hace relativamente poco, en La Habana.
[8] 12 de noviembre de 1940

Palabras de amigos para Enrique resucitado

Palabras de amigos para Enrique resucitado

Por Mercedes Rodríguez García 

Más de medio millar de quemadenses marcaron su espacio en el parque de la localidad cabecera la mañana del lunes 30 de octubre, cuando coterráneos, familiares y amigos intelectuales de faenas y andanzas decidieron resucitar a Enrique Nuñez Rodríguez.La primera edición del Concurso de crónicas que lleva su nombre, resultó el pretexto para que el gran cultor del género hiciera acto de presencia, y con su lema preferido: «¡al carajo la gota que hoy es un día muy especial!», continuara todo el tiempo dando muestras de lo poco que le interesaba el descanso eterno, ante placeres tan terrenales como el añejo, la carne de cerdo y las muchachas bonitas.

«Sé que andas por ahí, Enrique, indagando por tus amigos», dijo Pedro Méndez, caricaturista, www.lakodorniz.com

en sui géneris plática de apertura con el socio de recalo permanente, durante los viajes de Ciudad Habana a Villa Clara, rumbo al terruño que lo vio nacer el 13 de mayo de 1923. A los 79 años, el 28 de noviembre de 2002, dejó de existir. Ahora lo volvemos a encontrar en breves entrevistas a sus amigos de siempre.

«ENRIQUE, UNA AUSENCIA QUE SE EXTRAÑA»(Abel Prieto Jiménez, Ministro de Cultura) 

Primero se niega, ya ha dado varias declaraciones a la prensa. Insisto. Una, dos, tres… «Mire, yo fui la única que logró una entrevista suya cuando presentó El vuelo del gato en Santa Clara...» El recurso surte efecto. Sonríe, y me acerca a él con su largo brazo sobre mi hombro: «Está bien, pero no me chantajees... Es una broma, pregúntame.»

—¿Podías asumir como Ministro frente a Enrique Nuñez Rodríguez?

—Con Enrique, impensable, inimaginable. Éramos muy amigos, hermanos, además. Aquí lo he estado sintiendo todo el tiempo. Enrique es una ausencia que se extraña; al menos yo, de manera permanente. Fue una persona que hizo conmigo y con muchos otros coetáneos míos, un tipo de relación que saltaba las barreras generacionales. Gente extraordinaria, llena de amor a la vida, impregnaba todo lo que hacía con un sentido del humor maravilloso. Hombre tremendamente optimista, jamás lo vi deprimido, o en baja, como decimos los cubanos. Yo no me las doy de Ministro con nadie, pero con un tipo como él asumir una posición almidonada, ¡qué va!»

«LA MUSICA FUE UNA DE LAS COSAS QUE NOS UNIÓ»(Silvio Rodríguez Domínguez, cantautor) http://www.silviorodriguez.org/index.cfm

Contrario a lo que pensaba, acepta con afabilidad responder a mis preguntas. Luego de un breve comentario que me viene a la memoria, penetro el coro que lo rodea: 

—¿Cierto que Enrique escribió la letra de una canción y se la dio para que la musicalizara,  que le respondió que no servía, y que mejor continuara cultivando la crónica..?

 —No, no, no, él era muy inventor. Si eso hubiese sucedido alguna vez, seguramente lo que fallaría era la música que yo le hubiese puesto a la canción.

—¿Y no siente el compromiso de componer algo para Enrique?

A lo mejor quizá lo mencione, de seguro cuando se me aparezca, hace rato que lo estoy esperando.

—¿Alguna anécdota jocosa con él? 

—Muchas, pero el de las anécdotas era Enrique. Yo soy el de las canciones.

—¿Nunca lo puso en ridículo?

—Muchas veces, pero siempre con extremo cariño y con esa manera tan peculiar de entablar conversación.

—Enrique era el primero en asumir el ridículo para con él mismo. 

Sí, entonces ya uno no se sentía mal cuando él lo mencionaba o hacía un cuento, un chiste a costilla de uno.

—Hace un rato catalogabas de entrañable la amistad entre ustedes…

Se trata de una amistad de muchos años, desde que yo daba mis primeros pasos en la Nueva Trova. Fue una de las primeras personas que me acogió en su hogar como amigo. Él me llevó a conocer a otros trovadores, estuvimos juntos en muchas peñas.

—Por ejemplo, ¿en Guanabacoa...?

—Íbamos a veces a Guanabacoa, a casa de Juan Arrondo, autor de tantos y magníficos boleros. La música fue una de las cosas que nos unió. También conocí a Guyún, uno de los trovadores tradicionales más grandes que he conocido, gracias a Enrique.

—¿Y el vínculo con la literatura...?

El vínculo común con la literatura era, además,  la preocupación por la realidad nacional, aspecto que analizábamos bastante y que constantemente nos mantenía, nos renovaba. Porque nunca nos faltó algo nuevo que comentar acerca de Cuba, de nuestro acontecer, de las cosas que pasaban.

—¿Una relación perdurable aún?

—Una relación que cultivamos y  perduró hasta sus últimos días en que lo fui a visitar, y que perdurará por ese vínculo, es ese cariño que le tengo y siempre le tendré.

—Silvio, usted nunca había estado en Quemado ¿Se le parece en algo este pueblito a Enrique?

—Se me parece por lo acogedor y alegre que me ha resultado. Mientras viajábamos hacia acá yo le decía a la gente: «Tengo que ver el parque.» Y bueno, aquí estoy, en el escenario de tantos cuentos y anécdotas de Enrique, figurándome al gran protagonista de todos esos relatos maravillosos. Y sí, lo veo aquí porque seguramente su espíritu nos ronda, presto ha jugarnos una de sus bromas.»

«ENRIQUE ERA UN VACILÓN»(Víctor Bordón Machado, Comandante del Ejército Rebelde)

Terminado el acto anda rápido y cruza la calle por frente al hotelito. Le doy alcance. «Comandante, ¿puede atenderme un momento? ¿Lleva prisa? Solo un par de preguntas sobre Núñez Rodríguez. ¿Pudiera contestármelas?» «¡Claro, arriba!»

En este momento, en este lugar, ¿algún recuerdo en específico para Enrique?

—Toda la vida, aquí y en todas partes, pero aquí más, se trata de la patria chica de ambos.

—¿Su condición de Comandante de la Revolución constituyó una limitante para las bromas con él?

—Mi hija, él era un vacilón, no reconocía fronteras, una gente divina que me ponía al rojo vivo... 

—Dicen que usted es el encargado de cumplir un gran deseo de Enrique para con los quemadenses.

—¿Síii? ¡Ah, ya sé!, la emisora de radio. En el primer semestre del año próximo quedará completa. Así que no va a venir a buscarme para pasarme la cuenta.

«UNA PRESENCIA SIEMPRE PATERNAL»(Marilyn Bobes León, poetisa y narradora)www.lajiribilla.cu

Sentada, inhala y exhala con furia el humo de un cigarrillo con filtro. Suavemente me coloco a su lado y le doy las buenas tardes. Sin pedirle permiso, aprieto el play de la grabadora. El chasquido le hace voltear la cabeza, los cuatro ojos se reconocen. «¿Qué tal amiga?».

—Háblame de tu relación con Enrique. 

—Ya sabes, compartíamos el vicio del cigarro, que a él lo mató y a nosotras terminará matándonos también. Nos picábamos constantemente el uno al otro. Cuando me sentía deprimida, y él se hallaba por mis alrededores, su simple sombra me quitaba los malos ánimos.  

—Dicen que un hombre y una mujer nunca pueden ser amigos...

—Tonterías. Enrique era un tío, una presencia paternal siempre en mi vida. Una amistad entre un hombre un poquito mayor, y una mujer, no tan joven pero tampoco tan vieja, una relación que guardaré entre las cosas más lindas que me han ocurrido en la vida. 

—¿Te hizo confesiones de tipo profesional?

—Lo entrevisté una vez y le preguntas muy fuertes, confesó cosas y cosas. Pero nada prohibido, nada que no pudiera contarse. Enrique era un artista, un hombre de pensamiento abierto, un revolucionario excepcional.

—¿Qué fue lo que ocurrió que te hizo decidir de una vez el viaje hasta aquí?

—Algo muy extraño. Registraba una caja con papeles viejos cuando me llaman por teléfono para invitarme. De momento me excusé, ya sabes,  mamá está muy viejita y temo dejarla sola. Pues bien, cuando regreso a la caja, abro un papelito: era un mensaje de Enrique, quien mantenía la costumbre de felicitarme por escrito siempre que yo ganaba un premio. «Se trata de una señal», me dije,  y ya ves, aquí estoy.

«ERA UN BUEN HOMBRE, MEJOR, UN HOMBRE BUENO»(Miguel Barnet Laza, escritor, etnólogo, poeta) www.fundacionfernandoortiz.org

Intencionalmente lo dejo para el final pues Miguelito, como me advirtieron, era lo que se dice un verdadero cómplice de Núñez Rodríguez. La entrevista tomaba un curso muy revelador, pero ya el tiempo —como ahora el espacio— conspiraba como enemigo.

«Enrique y yo logramos una alianza de complicidad por muchas razones. Él me hablaba de sus amores y yo a él de los míos, y por ahí empezó todo. Luego, el trabajo en la UNEAC, en la que por largo tiempo compartimos la misma oficina. Era un individuo de mucha simpatía, con una actitud de comprensión para con los demás muy difícil de encontrar; mucho más culto de lo que la gente piensa, leía cuanto libro caía en sus manos. Poseía una gran habilidad para contar.

—Con Enrique la broma circulaba ágil, también establecer un diálogo. ¿Cómo era discutiendo?

—A veces no compartíamos la misma opinión. Yo me juzgaba más flexible que él en algunas cosas, y él creía que tenía la razón. Entonces discutíamos, pero de manera sana, la sangre nunca llegó al río. Siempre muy fiel a sus principios, muy consecuente con sus ideas.

—Algún recuerdo de Enrique que le haya conmovido.

—Ya enfermo, muy enfermo, durante una sesión de la Asamblea Nacional. Alguien hizo un elogio de él. ¿Y qué crees que hizo? Se levantó y, con la voz totalmente apagada, dijo: «¡Viva Fidel!» Y eso me conmovió mucho y me alentó para siempre. Sé que lo dijo desde el fondo de su corazón.

—¿Dignidades comunes, Barnet?

El concepto de cubanía, de arraigo por lo nuestro. Independientemente de eso, él tenía criterios estéticos que yo no compartía, pero en la diversidad también se encuentra la unidad, y en ese sentido entre nosotros existía una fuerte corriente empática. 

—Además de excelente humorista, escritor, periodista, qué otras cualidades de Enrique usted resaltaría?

Enrique fue un gran patriota, lo que se llama —y lo digo con fuerza y seguridad— un buen hombre. O mejor, un hombre bueno. Por eso nos entendimos tanto, porque quizás yo no soy tan bueno y él me hizo mejor.         

Declaración de la Unión de Periodistas de Cuba

La prensa, el periodismo y los periodistas cubanos, como todos nuestros compatriotas, sufren los efectos del criminal bloqueo de Estados Unidos, intensificado de forma demencial por la administración Bush. Esa política no solo intenta matar de hambre y enfermedades a nuestro pueblo, sino impedirle, además, que conozca y difunda la verdad de Cuba y el mundo por sus propios medios.  A la guerra económica, comercial y financiera, se une un ataque mediático despiadado durante casi medio siglo. Alrededor de la Isla se ha montado un cerco de agresión radial y televisiva, mediante transmisiones subversivas de las mal llamadas Radio y TV Martí, propiedad del gobierno estadounidense, dirigidas a provocar un cambio en el sistema político cubano. Para tal fin, en el presupuesto federal de ese país se destinan decenas de millones de dólares cada año.  Para incrementar el envío forzoso de señales televisivas disponen de más de un avión; para la radio, por 30 frecuencias destinan cada semana contra nuestro país más de 2 200 horas de programación. Ese bombardeo de mentiras, manipulación y tergiversaciones, en el que se incluye la programación de emisoras de corte terrorista al servicio de los grupos extremistas radicados en la Florida, pisotea las regulaciones internacionales y envenena constantemente el espacio radio electrónico.  En ese clima enrarecido se desenvuelve cotidianamente el ejercicio del periodismo cubano, cuyo sector se ve perjudicado, además, porque se impide o encarece la obtención de equipamiento o insumos destinados al funcionamiento y desarrollo de la industria poligráfica, la radio y la televisión.  El caso de Internet es muy ilustrativo. Cierre de mercado y precios elevados de los recursos tecnológicos, en medio del periodo especial, provocaron que los medios cubanos no tuviesen una activa y dinámica presencia en la red de redes hasta finales del pasado siglo. Conocida es la negativa de acceso a las aplicaciones informáticas y de software por parte de las compañías transnacionales norteamericanas, que dominan el mercado de estos productos y perjudican también nuestros medios de comunicación.  Por idénticas razones, Cuba no ha podido, por otro lado, conectarse a Internet mediante un cable óptico submarino, obligándola a utilizar los satélites, que son más costosos y de limitada anchura de banda que hacen, además, más lento el servicio.  A toda esa realidad se suman otras medidas del gobierno de Estados Unidos en la esfera de la comunicación, la información y el periodismo, que están contenidas en la Ley Helms-Burton y en el denominado Plan Bush para una supuesta transición en Cuba, cuyo anexo secreto hace suponer proyectos de agresión militar, y que no son más que instrumentos para la anexión y el regreso a un pasado, que en el caso de los medios implica la implementación de un modelo totalitario de prensa comercial, excluyente, basado en la dictadura del mercado, la concentración de la propiedad y el mercenarismo intelectual, alejados cada vez más de la ética, la verdad y los principios.  Es tal la desfachatez de ese tipo de medios, cuya reinstauración sueñan imponer a Cuba, que, con la firma de uno de los soplones disfrazados de periodistas pagados por el gobierno de EE.UU. y que la mafia anticubana de Miami ordenó volver a emplantillar, el Nuevo Herald acaba de anunciar nuevas acciones del clan Bush para perseguir y reprimir a ciudadanos que en territorio estadounidense violen la legislación del bloqueo, entre ellos los que comercien, envíen remesas o viajen a la Isla por terceros países.  Los periodistas cubanos, junto a todo el pueblo, expresan su repudio a esa política inmoral y genocida del gobierno de los Estados Unidos, y proclaman que toda acción imperial dirigida a obstaculizar o impedir el cumplimiento de nuestra función social de informar de manera veraz y precisa a nuestro pueblo y al mundo, está llamada al fracaso, pues no logrará sus objetivos, tal como ha ocurrido en los últimos 47 años.  Pedimos a las organizaciones periodísticas de América Latina y del mundo, y a los medios y periodistas honestos, que reclamen e investiguen el contenido del anexo secreto del Plan Bush y demanden de sus gobiernos el apoyo a la resolución presentada en la ONU que pide el cese inmediato del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, el cual ha ocasionado daños por más de 86 000 millones de dólares y causado sufrimientos y penurias al pueblo cubano.  

Unión de Periodistas de Cuba

 www.cubaperiodistas.cu 19 de octubre del 2006

¿Un segundo diluvio universal o un apocalíptico Dragón?

¿Un segundo diluvio universal o un apocalíptico Dragón?

Por Mercedes Rodríguez García 

El Consejo de Seguridad de la ONU celebró una reunión de urgencia para evaluar la crisis desatada por el ensayo nuclear de Corea del Norte, con consecuencias aún no previsibles. Corea del Sur, Rusia y Australia han confirmado que el movimiento sísmico provocado por la prueba, alcanzó una potencia de 4,2 en la escala Richter.  

Además de un acto provocativo y desafiante, el hecho acelerará más los desbalances ecológicos que aquejan a la Tierra, la cual se encamina hacia una nueva glaciación. Según los científicos, de suceder lo anterior, un frío polar arrasará el planeta y los hielos cubrirán gran parte de los océanos. Mas, aseguran los expertos que el cataclismo no ocurrirá hasta dentro de dos mil años, cuestión que pongo en duda si seguimos retando a la Naturaleza con bombas, misiles, contaminantes ambientales, talas indiscriminadas y experimentos nucleares.  

No sé si ocurrirá un segundo diluvio o se multiplicará el drama pompeyano, o si una decena de tsunamis acordarán entre sí borrar la humanidad de la faz de la Tierra, resistida cada vez más a dar sus frutos y acogernos entre sus pechos flácidos y resecos, o sus brazos lánguidos y extenuados. Hay quienes creen en el Apocalipsis, donde Armagedón aparece como una batalla final entre las fuerzas del bien contra las fuerzas del mal, expresión de la cólera del Creador en forma de plagas y desastres inimaginables, y anticipo del establecimiento del reino de Dios en la Tierra. 

 Todo ocurrirá cuando el Dragón cumpla su límite impuesto de 1,000 años y se le permita salir a engañar a las naciones e incitarlas a la guerra. Pero el Dragón perderá la contienda y lo exiliarán al lago de fuego y azufre. Entonces los muertos que no habían sido salvados se levantarán ante un gran trono blanco y serán juzgados de acuerdo con las leyes y el Libro de la Vida.» http://antesdelfin.com/armagedon4.html  

Apocalíptico o no, la avalancha de mensajes y partes de guerras que nos ofrecen los medios de comunicación masiva en la era de la sobreabundancia de información y banalidad de los contenidos, suele quitarle el sueño al más pinto. De ahí que crédulos y religiosos, ante los infortunados vaticinios bíblicos, apuren más su paso por la vida, precipiten planes y se lancen en desenfrenado andar y actuar, sin ética ni miramientos. 

Lo de Corea del Norte no asusta más a algunos que la conflagración desatada por el gobierno de los Estados Unidos de América en Irak, ni los matusalenianos enfrentamientos entre israelitas y palestinos, como en otro momento las embestidas terroristas a las Torres Gemelas neoyorkinas y al Metro madrileño. B. W. Bush se ha encargado de preparar al mundo para la ignominia: ciclópeo y hegemónico es su poder, y no menos el control que ejerce sobre los mass media. 

Lo malo es que le vayamos perdiendo el miedo al miedo, al punto de que poco o nada sentimos si de pronto nos dicen que también, por acciones de grupos extremistas, estallaron las Torres Petronas, se hizo añicos el puente Millau o quedó pulverizado el Túnel de la Mancha, especies de Santos Griales de la arquitectura e ingeniería desde principios del siglo XIX. Pero la noticia del ensayo nuclear de Corea del Norte, absorbe por entero la de un posible segundo diluvio universal.

Tan absurda nos parece la primera, que la segunda, lejana en tiempo, nos permite echar una carcajada en las narices de los eruditos que describen lo que ocurrirá a muchas de las grandes ciudades del Norte terráqueo, llamadas a desaparecer por completo.  Allí, donde radican ricas zonas productoras de alimentos, se impondrá una desolada tundra y desaparecerán para siempre miles de kilómetros de bosques y praderas que serán sepultados a causa de la fundición de los hielos polares, «gracias» al lento y paulatino aumento de las temperaturas en todas las partes del globo. 

Estaríamos de ese modo frente a un fenómeno natural inevitable, y a los humanos no nos quedaría más remedio que prepararnos para enfrentarlo de la mejor manera posible…

¿Guerra avisada no mata soldados? Quizás el «nuevo» y nada próximo diluvio, no tenga ni remoto parecido con el protagonizado por Noé y su familia. A esta altura a nadie se le ocurriría construir un arca de 156 metros de largo y 25 de ancho donde almacenar, en sus 64 mil 896 metros cúbicos de bodegas, una pareja de cada especie viva del planeta. De entrada, ya muchos animalitos se han extinguido y yacen en esa fase. 

Pero mientras llega el aluvión de aguas gélidas, los norcoreanos — ¿solo los norcoreanos?— ensayan en las profundidades de la Madre Tierra. Se quejan los jefes de estados, los gobiernos constituyen gabinetes especiales y proliferan las condenas internacionales.  ¿Y ahora qué? Es la pregunta que debaten los foros de discusión de las principales páginas Web en todo el mundo. 

Pues ahora… ¡Nada!: a exhibir el desafío. Según informe de la KCNA agencia de noticias estatal norcoreana, ese «aseguró haber realizado su primera prueba nuclear subterránea a pesar de las advertencias internacionales para que no la llevara a cabo»; «la prueba se realizó exitosamente»; «la prueba nuclear es un evento histórico que trajo felicidad a nuestras milicias y a nuestro pueblo»; «el ensayo se realizó usando tecnología local en 100% y no produjo radiaciones»; «el ensayo nuclear contribuirá a mantener la paz y la estabilidad en la península coreana y las regiones vecinas.» El mundo se alarma y Pyongyang dice que la prueba fue un éxito. 

La Casa Blanca «condena» la prueba nuclear norcoreana y la estima una «. provocación» Entonces es que llama al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que adopte «una acción inmediata al respecto.» Corea del Sur advierte que «reaccionará de manera severa» a la prueba nuclear inédita anunciada por su vecina del Norte, y estima intolerable una Corea del Norte con capacidad nuclear. Reunión urgente en Japón.

El primer ministro, Shinzo Abe, ordena inmediatamente desde Seúl —donde se encuentra de visita— una «reunión urgente de su gabinete de seguridad ministerial.» Para España, ha ocurrido una grave provocación.

El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, condena lo que supone la prueba nuclear subterránea e insta a ese país a que «regrese de forma inmediata a la negociación diplomática.»  

Francia pide una respuesta firme. El ensayo nuclear de Corea del Norte es un «acto de mucha gravedad para la seguridad internacional», por lo que urge una «respuesta firme» de la comunidad internacional. La declaración la hace el ministro francés de Relaciones exteriores Philippe Douste-Blazy.  

Los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda condenaron la prueba. Y dicen que constituye un desafío a los deseos de la comunidad internacional.  

No. No nos preocupemos por un segundo diluvio universal: faltan miles de añitos. Y no lo duden: el Dragón anda suelto incitando las naciones a la guerra. ¿Se llamará George Walter Bush? ¿De acuerdo con qué libro le juzgarán sus muertos? ¡Que diluvio, ni deshielo, ni glaciación! ¿Quién duerme con tales truenos! Pensemos que actualmente existen cinco potencias nucleares declaradas: Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China; y otras tres que tienen tecnología atómica de manera no oficial: India, Pakistán e Israel.

Otras naciones como Irak, Corea del Norte, Irán, Libia, Brasil, Argentina, Siria, Sudáfrica y Argelia tienen o han tenido programas de desarrollo nuclear. Según Estados Unidos, Pyongyang dispone de dos o tres armas atómicas, veinte instalaciones nucleares y almacena entre 2.500 y 5.000 toneladas de armas químicas y diez tipos de bacteriológicas. 

A este paso…Cualquier equivocación… Un Dragón suelto… Ya sé que un mundo mejor es posible: pero sin G.W.B. No les teman al diluvio, y prepárense, que hace rato está lloviznando fuego.                            

Treinta Años de un Crimen sin Castigo

Treinta Años de un Crimen sin Castigo

Carta Abierta de los periodistas villaclareñosen solidaridad con s familiares de las víctimas del 6 de Octubre de 1976

Santa Clara, 5 de octubre de 2006

 «Año de la Revolución Energética en Cuba»  

Un crimen continúa sin recibir castigo. Mientras, el dolor se acumula en las almas de quienes lamentan la muerte de sus seres más queridos. Causa estupor saber cómo los culpables burlan cada vez más las leyes que deben dictar la merecida sanción. Tres décadas han transcurrido, y como aquel primer 6 de octubre lagrimoso y desconsolado, nuevamente tiembla la injusticia ante la impunidad de un hecho terrorista sin precedentes. Su principal ejecutor, Luis Posada Carriles, permanece detenido en un centro de Inmigración en Texas . No obstante, recibe de forma solapada la protección del Gobierno norteamericano, cuyo doble discurso sobre el terrorismo no le permite decidir su extradición hacia Venezuela, país donde debe ser juzgado por   la explosión en pleno vuelo de un avión de Cubana con 73 pasajeros a bordo.Este 5 de octubre, de acuerdo con el plazo fijado por un tribunal federal del estado de Texas, el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos deberá tomar una decisión sobre la excarcelación de Posada CarrilesAún cuando los abogados lo reconocen como terrorista confeso, manifiestan que no puede ser deportado a Cuba o Venezuela, porque correría el riesgo de ser torturado a sus 78 años de edad. Razón que nos hace pensar en una posible liberación, al tiempo que nos obliga a emitir este mensaje de solidaridad con los familiares de las víctimas del horrendo crimen ocurrido en Barbados, aquel 6 de octubre de 1976. Los periodistas villaclareños, como todo el pueblo de Cuba, consideramos inhumano no admitir como única y gran tortura, el sufrimiento de padres, hermanos, hijos y amigos de la decena de jóvenes deportistas cubanos, la tripulación y más de una docena de extranjeros que perdieron sus vidas hace treinta años.  

Unión de Periodistas de Cuba Villa Clara