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LA TECLA CON CAFÉ

Cafe Heroico

Concierto por nuestros Cinco Héroes en la Tribuna Antimperialista


 

11/9/2013 6:49:27 

 

Como parte de la campaña por la excarcelación de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González, quienes cumplirán 15 años de injusta condena en Estados Unidos, tendrá lugar el próximo jueves 12 de septiembre un multitudinario concierto, en la Tribuna Antimperialista José Martí.


La cita, que lleva por nombre Concierto por nuestros Cinco Héroes, 15 años de injusticia ¡Basta!, comenzará a las 8:30 p.m.

Bajo la dirección artística de Pepe Ordaz, más de una treintena de prestigiosos y populares músicos, salseros, boleristas, trovadores, raperos y agrupaciones de la Isla subirá (con un tema cada uno) al escenario de la Tribuna para —junto al pueblo y hasta la media noche— manifestar su solidaridad y apoyar la causa de los héroes anti-terroristas.

Los Van Van, Silvio Rodríguez, Pablo FG, NG la Banda, Laritza Bacallao, David y Ernesto Blanco, Elito Revé, Sory, David Torrens, Qva Libre, Interactivo, Anacaona, Tony Ávila, Isis Flores, Juana Bacallao, Mundito González, María Elena Pena, Grettel Barreiro, Liuba María Hevia, Tanmy López, María Victoria, el Coro Nacional, Company Yoruba, Jorge Reyes, los Hermanos Novo, Sigrid, Yimi Komclaze, Primera Base, El Adversario, Ángeles y el Yonqui figuran en el programa de la noche que contará, además, con mensajes y alocuciones de los Cinco.

«Será un acto masivo que demostrará, una vez más, el gran arraigo que tiene el pueblo con la causa de nuestros Héroes y en donde se exigirá justicia y su regreso a la Patria», manifestó a Granma el viceministro de Cultura Fernando Rojas, quien también destacó la disposición de los artistas de incorporarse a todas las iniciativas que se desarrollan en el país, en medio de la jornada de solidaridad por la liberación de los luchadores cubanos.

Precisamente, unas horas antes del comienzo del concierto, a las seis de la tarde, las bandas y coros de todas las provincias de la Isla se presentarán al unísono en los lugares donde, de manera habitual, suelen ofrecer su arte.

 

(Fuente: Vanguardia / Amelia Duarte de la Rosa)

 

La canción «Ata una cinta amarilla al viejo roble»

 

 

5/9/2013 5:00:07


Con la colaboración del lector René F. Cañizares González, Cubadebate les ofrece la letra en inglés y español de la canción Ata una cinta amarilla al viejo roble que, en una versión liderada por Silvio Rodríguez, Amaury Pérez y Frank Fernández, se ha convertido en el tema de convocatoria a la solidaridad con los luchadores antiterroristas cubanos presos desde hace 15 años en Estados Unidos. (Tomado de Cubadebate)

 

En Inglés

Tie a ribbon ’round the old oak tree
I’m coming home I’ve done my time
And I have to know what is or isn’t mine
If you received my letter
Telling you I’d soon be free
Then you’d know just what to do
If you still want me
If you still want me
Oh tie a yellow ribbon
‘Round the old oak tree
It’s been three long years
Do you still want me
If I don’t see a yellow ribbon
‘Round the old oak tree
I’ll stay on the bus, forget about us
Put the blame on me
If I don’t see a yellow ribbon
‘Round the old oak tree
Bus driver please look for me
‘Cause I couldn’t bare to see what I might see
I’m really still in prison
And my love she holds the key
A simple yellow ribbon’s all I need to set me free
I wrote and told her please
Oh tie a yellow ribbon
‘Round the old oak tree
It’s been three long years
Do you still want me

If I don’t see a yellow ribbon
‘Round the old oak tree
I’ll stay on the bus, forget about us
Put the blame on me
If I don’t see a yellow ribbon
‘Round the old oak tree
Now the whole damn bus is cheering
And I can’t believe I see
A hundred yellow ribbons
‘Round the old, the old oak tree
Tie a ribbon ’round the old oak tree
Tie a ribbon ’round the old oak tree
Tie a ribbon ’round the old oak tree
Tie a ribbon ’round the old oak tree
Tie a ribbon ’round the old oak tree
Tie a ribbon ’round the old oak tree
Tie a ribbon ’round the old oak tree
Tie a ribbon ’round the old oak tree 

En Español

Me voy a casa. He cumplido
Y tengo que saber lo que es o no es mío
Si usted recibió mi carta
Que le dice que pronto estaría libre
Entonces sabría exactamente qué hacer
Si aún quieres que yo
Si aún quieres que yo
Oh, ate una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Han pasado tres largos ańos
Todavía quieres que yo
si no veo una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Me quedaré en el autobús, olvida el nosotros
Culpame a mí
si no veo una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Conductor del autobús por favor, búscame
Porque yo no pude soportar ver lo que podría ver
Estoy realmente todavía en la cárcel
Y mi amor ella sostiene la clave
Una sencilla cinta amarilla, todo lo que necesito para ser libre
Le escribí y le pedí por favor
Oh, ate una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Han pasado tres largos años
Todavía quieres que yo
Si no veo una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Me quedaré en el autobús, olvida el nosotros
Culpame a mí
si no veo una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Ahora todo el maldito autobús está aclamando
Y yo no puedo creer que veo
Un centenar de cintas amarillas
alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble

 

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René se pronuncia por iniciativas en lucha para liberar a los Cinco

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2/9/2013 7:01:00


El antiterrorista René González llamó en La Habana a impulsar iniciativas populares en la jornada de solidaridad con los Cinco que se llevará a cabo en Cuba del cinco de septiembre al seis de octubre, convocada por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

 

Los Cinco, como son conocidos a nivel mundial Gerardo HernándezRamón LabañinoFernando GonzálezAntonio Guerrero y René González, fueron detenidos en Miami en 1998 por abortar planes anticubanos organizados por grupos violentos contra el pueblo de ese archipiélago.

Ellos fueron condenados a largas y severas penas que incluyen varias cadenas perpetuas. Solo René González regresó a Cuba, tras renunciar a su ciudadanía estadounidense, un requisito fijado por las autoridades norteamericanas para modificar las condiciones de libertad supervisada que debió cumplir tras su salida de la cárcel en octubre de 2011.

En un encuentro con los trabajadores del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC), González comentó que desde la solidaridad hay que realizar todo lo posible para el regreso de los otros antiterroristas en el momento en que se cumplen 15 años de su arresto.

Esta jornada, dijo René González al referirse al evento que organiza el ICAP, debe ser un espacio de amor y manifestar el cariño del pueblo.

El ICAP también convocó al Encuentro Internacional 15 años, ¡Basta!, que se efectuará en La Habana el próximo 12 de septiembre, para reclamar el fin de la injusticia y la liberación de esos héroes cubanos.

En correspondencia con este llamado, decenas de organismos, organizaciones e instituciones del país llevarán a cabo actividades en solidaridad con los antiterroristas.

 

(Fuente: Cubadebate / Prensa Latina)

 

Foro Internacional reclamará justicia para los Cinco

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16/8/2013 8:35:20 

 

El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos convoca al Encuentro Internacional 15 años, ¡Basta!, a efectuarse en esta capital el 12 de septiembre venidero, para reclamar el fin de la injusticia en el caso de los Cinco Héroes condenados en EE.UU. por combatir el terrorismo. 

 

La cita pretende fortalecer las acciones solidarias y llegar hasta el pueblo norteamericano para que conozca bien las arbitrariedades cometidas en aquel país contra Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y René González. 

Ellos fueron apresados en 1998 en Miami y condenados en el 2001 en esa ciudad, a penas que oscilaron desde 15 años de cárcel hasta dos cadenas perpetuas más 15 años, por monitorear actividades de organizaciones terroristas anticubanas asentadas en el estado de la Florida. 

René fue el primero de los Cinco en regresar a la Patria, tras cumplir íntegramente su condena y gran parte del castigo adicional que se le impuso (tres años bajo régimen de "libertad supervisada" en territorio estadounidense). 

La convocatoria recuerda que la jueza Joan Lennard no se ha pronunciado sobre las apelaciones extraordinarias o hábeas corpus presentadas por Gerardo, Fernando, Ramón y Antonio. 

Subraya que el tribunal tampoco ha decidido sobre las peticiones para obligar a Washington a revelar lo que oculta sobre la operación ilegal mediante la cual organizó, dirigió y pagó a periodistas y medios para realizar una campaña de odio y amenazas, que convirtió en una farsa el juicio contra estos Héroes. 

Gerardo continúa a la espera de que se le conceda una audiencia, en la que podría desmentir el cargo más grave y enteramente falso por el que fue condenado a morir en prisión, remarca el texto. 

La convocatoria precisa que este complejo escenario nunca ha constituido un freno para la lucha, a la vez que se continúa la batalla legal y se redobla la movilización de la opinión pública internacional; por eso hay que encontrar nuevas iniciativas y compromisos que quiebren el muro de silencio que aún existe en torno al caso.


(Fuente: Vanguardia / AIN)

 

 

Un cumpleaños especial

Un cumpleaños especial

 

13/8/2013 19:28:01

 

Aunque para René González las fechas convencionales no son tan importantes, este 13 de agosto es especial. Luego de pasar tantos años recluido injustamente en una cárcel estadounidense, finalmente puede festejar su cumpleaños 57 en familia y en su amada Cuba. 

 

René nació en la ciudad norteamericana de Chicago, el 13 de agosto de 1956. Sus padres cooperaban desde allí con el Movimiento 26 de Julio y tras el triunfo de la Revolución se instalaron definitivamente en Cuba, hasta que en 1990 René regresa a Estados Unidos. 

Ahora, tras renunciar a su ciudadanía estadounidense, la jueza del Distrito Sur de la Florida, Joan Lenard —la misma que lo sentenció en el 2001 a 15 años de prisión por luchar contra el terrorismo—, modificó las condiciones de su libertad supervisada y, felizmente, le permitió permanecer en la isla. 

Sin embargo, la felicidad de René no será completa en la celebración. No estarán presentes físicamente ni Cándido su padre, ni su hermano Roberto. También le faltan sus cuatro hermanos de lucha, Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González, quienes continúan afrontando largas penas por «el delito»de defender los intereses de la nación y del pueblo cubanos. 

«No me voy a sentir completamente libre hasta que mis cuatro hermanos no estén en la Patria con sus familias», ha dicho René, quien al igual que sus compañeros lleva en su pecho la condición de Héroe de la República de Cuba. 

«El caso de los Cinco —ha expresado— es un crimen que se comete frente a toda la humanidad, es un crimen que se comete cada día del año y se está cometiendo ya durante 15 años». 

«Para nosotros está claro que no serán consideraciones legales las que hagan que el Gobierno norteamericano corrija esta injusticia. Esto es un caso político, las leyes han sido solamente el adorno que se ha utilizado para llevar a cabo una venganza: para vengarse de Cuba, para vengarse de nuestro pueblo en el cuerpo de los Cinco». 

Quiso el destino que su natalicio coincidiera con el aniversario del líder de la Revolución, Fidel Castro, a quien en un mensaje divulgado en octubre del 2011 le agradeció por servirles de «inspiración». «Para nosotros es un honor servir a la causa que usted inspiró en el pueblo de Cuba, ser seguidores de usted, seguidores del camino que usted y Raúl abrieron, y nunca dejaremos de ser merecedores de esa confianza que ustedes depositaron en nosotros».

  

(Fuente: Granma/Claudia Fonseca Sosa)

Gira por EE.UU. promocionará libro sobre la verdad de los antiterroristas cubanos

Gira por EE.UU. promocionará libro sobre la verdad de los antiterroristas cubanos


8/8/2013 5:12:53 

 

El escritor canadiense Stephen Kimber realizará una gira por Estados Unidos con su libro «Lo que hay del otro lado del mar: La verdadera historia de los cinco cubanos», al cumplirse 15 años del encarcelamiento de esos luchadores antiterroristas.

 

El texto es resultado de un extenso trabajo de investigación que incluyó la revisión por parte del autor de más de 20 mil páginas de registros judiciales del caso más largo en la historia de Estados Unidos, escrito con una narrativa clara y objetiva.

La gira, organizada por el Comité Internacional por la Libertad de los Cinco, como son conocidos Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, busca llegar a nuevas audiencias y generar interés para que más personas se sumen a la campaña por el regreso a su patria de esos hombres y se ponga fin a esta larga injusticia.

Del 11 al 17 de septiembre, Kimber disertará en Washington DC, Maryland, Nueva York (Manhattan y Brooklyn) y en Boston donde lo acompañará el prestigioso lingüista estadounidense, filósofo y politólogo, Noam Chomsky, según precisó un comunicado difundido este miércoles por el grupo solidario.

El programa prevé en Nueva York además de la presentación del libro la inauguración de la exposición de pinturas de Antonio Guerrero titulada Yo me muero como viví, 15 acuarelas que reflejan los 17 meses que permanecieron los Cinco en celdas de aislamiento máximo cuando fueron detenidos en Miami el 12 de septiembre de 1998.

La obra del también profesor de periodismo en la Universidad de King en Halifax fue publicada por la editorial canadiense Fernwood Publishing, y también se promocionará aquí en la costa oeste del país en el mes de noviembre.

Este «es el libro más completo hasta ahora disponible en inglés sobre un tema al que los norteamericanos apenas han tenido acceso: el caso de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, los patriotas cubanos encarcelados en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo», afirmó en un reciente artículo Ricardo Alarcón, expresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (Parlamento).

Para Kimber, esta «no es una simple narrativa lineal. Es una acumulación en cascada de incidentes y escollos, de complicidades y consecuencias, una narrativa paralela, convergente, divergente, mostrando un reparto de caracteres eclécticos a ambos lados del Estrecho de la Florida».

Según Alarcón, La verdadera historia, aparece cuando el caso ha llegado a un momento crucial, a la espera de que el tribunal de Miami se pronuncie sobre las apelaciones colaterales (Habeas Corpus) cuyo fundamento principal es precisamente la conspiración gubernamental, financiando y organizando la campaña mediática que en Miami envenenó todo el proceso.

Hernández, Labañino, Guerrero y González Llort continúan en cárceles norteamericanas, mientras René González cumplió su sentencia en 2011, pasó a régimen de libertad supervisada y tras un proceso que conllevó como condición la pérdida de su ciudadanía estadounidense se encuentra en Cuba.

 

(Fuente: Escambray/PL)

 

 

Más acciones y nuevas voces por los Cinco

Más acciones y nuevas voces por los Cinco


7/8/2013 18:51:32

 

Poemas, canciones, exposiciones de libros, plegables, cartas enviadas por los Cinco, imágenes de la visita de René González a Santa Clara, y la posibilidad de copiar la multimedia «Cinco versus terrorismo», dieron forma y contenido a un encuentro público, auspiciado por el Grupo Municipal de los Cinco en Santa Clara.


Muy buena acogida tuvo la iniciativa del Joven Club villaclareño de Computación (móvil), desde el cual se enviaron mensajes electrónicos a la Casa Blanca. Cada quien expresando sus sentimientos y solicitando a Obama hacer uso de sus facultades como Presidente  ponga fin a la injusticia firmando la excarcelación de Gerardo, Antonio, Ramón y Fernando.

«Libere a los cinco», «Usted puede hacer la diferencia, Señor Obama», «Los queremos en nuestra Patria», «Ellos son inocentes y salvaron con su acción muchas vidas, al evitar actos terroristas», constituyen algunas de las ideas contenidas en los mensajes transmitidos desde el centro de Cuba.

Por los Cinco se mantiene una sui géneris peña cultural que funciona en los jardines del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos: La casa como un árbol, un espacio solidario donde los artistas y aficionados participantes demandan con su arte el regreso de los héroes.

Otro empeño por romper el muro de silencio que erige la gran prensa en torno al caso de los antiterroristas cubanos presos en Estados Unidos. 

 

(Fuente: Vanguardia /CMHW)

 

 

«Yo no fui a EEUU a combatir personas», dice el cubano René González

«Yo no fui a EEUU a combatir personas», dice el cubano René González

 

20/6/2013 17:07:54

 

Por Enrique Ojito Linares y Arelys García Acosta

(Cortesía para La Tecla con Café) 

 

En entrevista exclusiva con el periódico Escambray y Radio Sancti Spíritus, el luchador antiterrorista recorre su itinerario como agente de la Seguridad del Estado de Cuba, sin olvidar el ser humano que es.

 

Después de protagonizar el vuelo quizás más arriesgado de su vida el 8 de diciembre de 1990, René González Sehwerert, el primero de los Cinco en retornar a la Patria, penetró organizaciones terroristas como Hermanos al Rescate, Movimiento Democracia, Partido Unido Nacional Democrático y la Fundación Nacional Cubano-Americana, radicadas en la Florida. 

«Si usted dice que para esta misma noche, inventamos un avión y vamos a La Habana», le aseguró, sin esconder la ansiedad, este guajiro de La Sierpe a René González Sehwerert —el primero de los Cinco en retornar a la isla—, al solicitarle una entrevista, posibilidad que, al final, no denegó: «Llámanos dentro de unos 10 días». La situación legal del antiterrorista aconsejaba esperar. 

¿Qué más le dije? No recuerdo; a veces la emoción traiciona. Minutos antes y de repente, su esposa Olga Salanueva Arango me preguntó, vía telefónica: «¿Quieres saludarlo?». Cuando menos, salté de la silla giratoria en la Redacción; significaba hablar con un Héroe de la República de Cuba, quien dejó, sin lamento alguno, 13 años de su vida en penitenciarías de Estados Unidos. 

A escasas horas de finalizada la Segunda Jornada 5 días por los 5 en Washington DC…«podemos vernos hoy, a las tres, en la Casa de la Amistad; antes, estaré allí con Russia Today». Solo entonces el alma me vino al cuerpo. El diálogo quedó pactado para la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), donde declararía que regresar a Cuba sin sus compañeros —Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González— fue la pesadilla de su encierro. 

Luego de cumplir su condena de tres lustros de prisión el 7 de octubre de 2011, René empezó a saldar tres años de libertad supervisada. Esas condiciones fueron modificadas el 3 de mayo pasado por la jueza Joan Lenard, quien aceptó la permanencia del cubano en la isla, a cambio de su dejación a la ciudadanía estadounidense, certificado concedido el día 9 de ese mes. 

— I — 

Tarde de nubes negras y bajas. En sordina, se escuchan los pitazos y los rumores de la calle en el amplio corredor de la sede del ICAP, adonde René llega ahora con el andar del alpinista que nunca renuncia a pisar la cima, y se sienta, con sus gafas oscuras —colgadas de la camisa a cuadros—, entradas altas y el mentón rematado por las canas. Bien cerca, Olga, atenta a sus ojos claros y a las manos que se cruzan una y otra vez, mientras él revive sus breves años en Chicago, que lo vio nacer el 13 de agosto de 1956.

Apenas son fragmentos de recuerdos, aclara. La familia residía próxima al lago Michigan; no olvida el muelle de madera camino a la profundidad de las aguas, y el olor del parque que iluminó ciertos versos dedicados a su compañera. 

No olvida, tampoco, la maldad que sacó de las casillas a sus viejos —Irma y Cándido—: con su hermano Roberto, salió a una avenida «a hacerles monerías a los automóviles», travesura interrumpida, afortunadamente, por un policía que los condujo a casa. «También recuerdo bastante el viaje hacia Cuba en barco, en el Guadalupe». 

—Eso sucedió posterior a la invasión mercenaria por Playa Girón. 

—Sí. Los viejos estaban en el comité Pro justo trato a Cuba, y salieron a las calles a manifestarse contra la invasión; recibieron represalias; inclusive, personas de la derecha los agredieron. Después tomaron la decisión, y vinimos en octubre del 61. 

Conocido por el apelativo de Castor en las lides de la Seguridad del Estado —según el brasileño Fernando Morais, en su libro Los últimos soldados de la guerra fría—, René volvió a suelo norteamericano el 8 de diciembre de 1990 mediante el robo de una aeronave en San Nicolás de Bari, situado hoy en la provincia de Mayabeque. 

—Antes de la partida usted le dejó a Olga algo de dinero y la letra de una canción de Pablito Milanés dentro de una revista. ¿Era un mensaje en clave? 

—Es difícil irse, y saber que la familia no tiene conocimiento de lo que vas a hacer. Una de las cosas más difíciles de este tipo de misión es convencer a la gente que tú respetas de que eres un traidor. En todos estos años las tareas más difíciles las cumplí en Cuba; las dos fueron en San Nicolás de Bari: renunciar al proceso del Partido (Comunista de Cuba) y robarme un avión. Hay cosas que no son tareas, pero que son humanas, y una es dejar a la familia, eso es fuerte. Efectivamente, le dejé el dinero que había guardado y aquella canción, ni recuerdo que canción era, en una Bohemia. 

«Le dije a Irmita, que tenía seis años y era muy discreta, una tumba: le voy a dejar un regalito a tu mamá aquí para cuando venga el fin de año. Esto es un secreto para darle una sorpresa a tu mamá. “¡Mami, mami!, papi dejó esto aquí”; así fue como Olguita lo encontró». 

—¿Cuántas veces usted repasó el plan de secuestro del avión que lo llevó a Boca Chica, adonde llegó casi sin combustible? 

—Ninguna. En las condiciones en que todo sucedió era imposible repasar ningún plan. Estábamos entrando en el período especial; los vuelos de lanzamiento de paracaidismo y de deporte aéreo, en general, fueron unas de las primeras actividades afectadas. Todo resultó improvisado, a excepción de la decisión de que si se me daba la oportunidad me iba a ir. Tenía que buscar el momento oportuno y sacarle el máximo; de ahí que llegara sin combustible. Se me dio la posibilidad de hacerlo, y calculé rápidamente; me dije: el combustible me alcanza exacto, tengo que lanzarme. Probablemente, haya sido el vuelo más peligroso, más arriesgado, en mi vida. 

—Al llegar a Miami usted declaró a la llamada Radio Martí haberse sentido un verdadero Cristóbal Colón cuando vio los cayos al sur de la Florida. ¿Cómo entrar en el personaje de traidor y hacerse creíble ante la opinión pública? 

—Me lo pregunté desde que me plantearon la misión; no creo que alguien pueda entrenarse para eso. Además, yo era todo lo contrario; nunca he sido un simulador. Tú no puedes encontrar a alguien que sea un revolucionario y sea un simulador. ¿Cuál es la clave? El sentido del deber; la satisfacción de engañar a alguien que quiere hacerle daño a mi pueblo, y a partir de ahí, a lo mejor intervienen ciertas características personales que te permiten hacerlo. 

«Recuerdo cuando conocí a Félix Rodríguez, el Gato; casualmente fue el día en que se creó Hermanos al Rescate. La víspera yo estaba en casa de un piloto que había secuestrado un avión en los años 60 y era jefe de un grupo denominado la CUPA (Cuban Pilots Association). Estando con él, lo llama Basulto (José) para informarle: “Oye, vamos a armar un grupo que se va a llamar Hermanos al Rescate, y haremos una conferencia de prensa en el aeropuerto de Miami”. Y el hombre me invitó. 

«Voy para allá, y cuando entro por aquel salón me reciben: “¡Ahh! —me conocían del periódico—, el que se llevó un avión”. Y así, de sopetón, me sueltan: “Mira, te presentamos a Félix Rodríguez, el hombre que mató al Che”. No sé qué me pasó de pronto —fue un corrientazo—; saqué la mano y se la di: no me digas, compadre, que tú eres el tipo. Por dentro, me asombré: ¿cómo es posible que yo haya podido hacer esto? Cuando salí, me dije: ya yo sirvo para esta tarea». 

—Al ser agente de la Inteligencia de un Estado, algunos podrían pensar que usted llevaba una vida holgada. ¿Cómo sobrevivió económicamente aquellos primeros meses? 

—Tuve la ventaja de tener mucha familia allá que me apoyó; o sea, desde el punto de vista económico nunca me sobró un quilo; pero sí tuve casa y comida. Mi abuela me recibió, y yo, claro, desde que llegué empecé a trabajar. Hice varios trabajos; sin embargo, el propósito mío siempre fue acercarme al ambiente de la aviación. 

«Después se crea Hermanos al Rescate y entro por ahí. Para poder avanzar en ese ambiente tuve consumir mucho de lo que ganaba en sacar muchas licencias, que es muy caro. De entrada trabajé en una tienda por un salario miserable; después vendí unos calentadores muy malos y no quise seguir vendiéndolos porque estaba engañando a la gente; hice piso, hice techo. Tuve una vida modesta y mi principal objetivo siempre fue avanzar como piloto». 

—En mayo del 91 ingresó a Hermanos al Rescate; sobrevoló La Habana con Basulto, tiró panfletos. ¿Cómo llenarse de esa sangre fría para compartir cabina con ese terrorista? 

—Yo no fui a Estados Unidos a combatir personas; fui a combatir actividades que dañaban a Cuba, que podían causar perjuicios al pueblo cubano, a la propiedad, a nuestros dirigentes; fui a alertar al país sobre esas actividades. En esas circunstancias no puedes ponerte a entrar mucho en el elemento personal que te divide porque sí te disocias. 

—Usted llevó a bordo a periodistas de canales como Univisión, que armaban su campaña anticubana. 

—En su origen, Hermanos al Rescate fue, probablemente, una de las operaciones de guerra psicológica más bien montadas que haya habido. Se monta sobre el tema de los balseros, un asunto complicado y fácil de manipular. La organización la fundan Basulto y un grupo de veteranos de Bahía de Cochinos, y más específicamente de los grupos que llamaban los teams de infiltración. Esos grupos habían sido preparados por la CIA (Agencia Central de Inteligencia) en los años 60 en sabotajes, en infiltración e exfiltración, guerra psicológica. 

«Ellos ven la posibilidad de utilizar el tema de los balseros para hacer una guerra sicológica de dos vías: por una parte, estimular en Cuba las salidas ilegales como una forma de desestabilizar la sociedad cubana, y, por otra, proyectar hacia el mundo la imagen más negativa posible de Cuba, como el infierno del que la gente se estaba yendo. Es una etapa muy propicia para eso por el momento en que se estaba viviendo: el período especial; la gente quería irse porque tenía problemas económicos… Ellos aprovecharon muy bien ese momento. 

«En la propia ciudad de Miami se va creando, igualmente, una euforia alrededor de todos los problemas que tenía Cuba y los que no tenía, y los que no tenía los inventaban. En esto ese contexto, Hermanos al Rescate es una herramienta de propaganda muy fuerte, que apela, por otro lado, al sentimiento humanitario: tienen a los balseros, al individuo que está medio muerto en una balsa, y ellos los rescatan. Ahí se mezclan varios elementos que les permiten montar una operación de guerra psicológica muy fuerte.

«Después ellos van evolucionando; en la medida en que el período especial se pone más difícil se incrementan sus esperanzas de que en Cuba se produzca una explosión, y empiezan, en una etapa poco más intermedia, a apostar por la explosión en Cuba, que la gente se lance para la calle; lo que sucedió en el Malecón en agosto del 94 fue para ellos un impulso, una bocanada de aire fresco. 

«En ese contexto comienzan a preparar ya acciones violentas; en el juicio salió evidencia de que Hermanos al Rescate estaba en el juicio, salió evidencia de que estaba preparando unos artefactos mortíferos para ser lanzados sobre Cuba y que podrían ser utilizados por personas descontentas contra la Policía. Esos artefactos eran como unas bengalas; pero en lugar del material pirotécnico, se cargarían con balines y pólvora, o sea, serían utilizados para hacer daño, para matar. 

«(…) ¿Qué pasa? Se produce la llamada Crisis de los Balseros (en 1994 emigraron ilegalmente hacia los Estados Unidos más de 30 000 personas). Cuando los Estados Unidos y Cuba firman los acuerdos migratorios (el Comunicado Conjunto del 9 de septiembre de 1994 y la Declaración Conjunta del 2 de mayo de 1995), el negocio de Hermanos al Rescate se va al piso, porque los cubanos que se lanzaban al mar iban a ser interceptados por la Guardia Costera y serían repatriados a Cuba. 

«Ese fue un golpe muy duro para Hermanos al Rescate, y pasan ahí a incrementar la provocación, o sea, pasan a tratar de crear un conflicto entre Cuba y Estados Unidos. Es cuando empiezan a producirse los sobrevuelos a Cuba, las provocaciones, las famosas flotillas; en abril del 94 había habido una y después ellos empiezan a incrementarlas con Movimiento Democracia. En fin, eso fue lo que sucedió hasta que se produjo lo del 24 de febrero del 96, que fue el golpe de gracia a Hermanos al Rescate». 

—¿Qué misiones concretas asumió? 

—Estuve en varias organizaciones; Hermanos al Rescate fue la primera en la que me involucré. Obviamente, la misión fundamental era mantener a Cuba informada de todo lo que estaba haciendo, de todos los preparativos de las flotillas… Desde un inicio Basulto concibió Hermanos al Rescate como una organización que, además de dedicarse a los balseros, realizara acciones violentas; inclusive, él me consultó en el año 92 acerca de una incursión para hacer un sabotaje al sistema eléctrico nacional con la utilización de sus aviones. 

«Luego Basulto estuvo envuelto en la adquisición de un avión de combate ruso, un Mig 23, que quería emplearlo para una actividad violenta. En Estados Unidos se usa mucho que cuando un país desactiva ciertos aviones, algún particular los compra. También quería comprar un avión checo de entrenamiento militar. 

«Me vinculé al PUND (Partido Unido Nacional Democrático), que en los años 92 y 93 realizó incursiones en la costa norte, sobre todo en el área entre Varadero y Cayo Coco. Un comando del PUND asesinó a un compañero en Caibarién; estuve vinculado a las actividades que hacía de infiltración. Comando de Liberación Unido estaba envuelto, igualmente, en esas actividades. 

«También había que localizar. Un grupo paramilitar de la FNCA (Fundación Nacional Cubano-Americana) adquirió varios medios y había que localizarlos, algunos eran aéreos; estaban en el área de mi competencia. La localización de Posada Carriles me llegó a través de una indiscreción en los años 90. Ese era el tipo de actividad que estábamos realizando. 

—¿Por qué colaboró con el Buró Federal de Investigaciones (FBI) en el desmantelamiento de operaciones de drogas? 

—Desmantelé dos operaciones de drogas. ¿Por qué? Primero, todo el mundo sabe la posición de Cuba contra las drogas; pero, además, ahí la droga juega un doble papel, porque no es solamente el daño que hace como tal; sino que el dinero de esta se utilizaba para financiar el PUND y el Comando de Liberación Unido. En la medida que tú les ibas cortando las fuentes de financiamiento eran operaciones que no se hacían contra Cuba. 

«Resulta muy difícil saber cuántas operaciones se dejaron de hacer, por ejemplo, una vez que pudimos meter preso a Tony, el Gordo, que era quien financiaba el PUND. Se quedaban sin dinero; esos fueron golpes fuertes para ellos». 

—¿Cómo dominar la sensación, al ser agente al servicio de la Inteligencia, de sentirse vigilado? 

—Existen conductas propias de la actividad que tienes que adoptar, y estar alerta. Te puede hacer mucho daño si exageras; tampoco puedes relajarte del todo, tienes que buscar un balance ahí y decir: bueno, déjame estar alerta, tengo que cuidarme; pero, por otra parte, no puedes volverte loco. 

—En medio de todo ello, usted tenía la decisión de reencontrarse con Olga e Irmita. ¿Cuánto hizo René en función de eso? Dicen que estuvo hasta en el Capitolio. 

—Ahí entran a jugar muchas consideraciones. Ileana Ros-Lehtinen no tenía la capacidad de llevar a Olguita para allá; eso fue parte de todo el esquema. Obviamente, para mí siempre fue una prioridad que ellas se reunieran conmigo. Tomó trabajo por toda una serie de circunstancias que había que hacer coincidir; fueron seis duros años de separación; al final pudieron ir para allá en diciembre de 1996». 

—Hasta en traje y corbata, con flores en la mano, usted las recibió en el aeropuerto de Miami. 

—El reencuentro tuvo dos ángulos contrapuestos; desgraciadamente tuve que hacerme acompañar por algún elemento que no era muy… (Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia). El reencuentro significaba, prácticamente, como si Olguita y yo nos casáramos de nuevo. Estábamos casados desde el 83; después de seis años de separación, fue hermoso y, al mismo tiempo, difícil por la adaptación de Irmita; pero venció el amor. 


—De ese amor surgió Ivette. ¿Cómo Gerardo Hernández, sin hijo, disfrutó el nacimiento de Ivette? 

—Gerardo siempre fue muy sensible a todo lo que fuera la familia. Antes de que Ivette naciera, estuvo muy pendiente de la llegada de Irmita; después, un regalito por aquí, una atención por allá; con Olguita también. Éramos como una familia; en realidad, en esas circunstancias es la única familia que tienes en el sentido de que es la única gente a quien tú puedes decirle todo. Yo tenía familia allá, que no comulgaba con nuestra forma de pensar; pero demostraron ser una gente muy buena. Gerardo asumió ese rol de una manera muy humana, con una capacidad de querer muy grande; efectivamente, con Ivette, muy contento». 

—¿En cuáles circunstancias aconteció su arresto el 12 de septiembre de 1998? 

  

—Un arresto en Estados Unidos es un eufemismo por asalto; realmente constituye un asalto. Te asaltan la casa con un alarde de violencia para paralizarte; es el primer paso para ablandarte. Ellos (FBI) empezaron a golpear la puerta; en otros casos las tumbaron con un ariete. Nosotros vivíamos en un pasillo muy estrecho y la puerta era de hierro; parece que la física no les dio y no podían derribarla. La golpearon violentamente, y cuando abrí entraron con pistolas afuera; la empujaron, me lanzaron contra el piso mientras me amenazaban con la pistola; me esposaron de inmediato, y cuando Olguita salió del cuarto la tiraron contra la pared. Después me levantaron; me preguntaron si era René González y si yo era de Hermanos al Rescate. Me sacaron de la casa ese sábado y de allí me llevaron hasta la prisión. 

—¿Cómo describir los primeros días de cárcel? 

—Los primeros días son terribles. Además, en el caso nuestro, no fue como en otros que normalmente ellos te llevan a un área de admisión, te dan tu ropa, te explican cómo funciona la cárcel, te dan una llamada telefónica. A nosotros nos dieron un tratamiento especial; en términos militares eso lo llaman golpe y estupor, o sea, te arrestan violentamente, te pasan por el FBI para ver si vas a ser de los que te declaras culpable o no, de los que cooperas o no. De inmediato te meten en el “hueco”, solo ahí, para que comiences a pensar en lo que te espera. Son días en los que no puedes dormir; ni siquiera nos dieron una sábana, nada. 

«En ese momento se decide tu futuro. Si no decides rajarte, después no lo vas a hacer. Nosotros decidimos desde ese momento que no nos íbamos a rajar y ya. Me tocó esto, pues a enfrentarlo. 

«Hasta el lunes fueron días difíciles. Todo es un teatro que se prepara: te tienen el sábado, domingo a solas con tus pensamientos, sin afeitarte, sin lavarte los dientes; el lunes te visten de payaso y te bajan a la Corte. Te hacen pasar por un pasillo, y está toda esa jauría de gente, llena de odio, mirándote encadenado, barbudo, con aspecto cadavérico, y la preocupación por la familia está dándote vuelta. 

«Tuve suerte; cuando me bajan del elevador y me enfrentan a ese salón lleno de gente y voy buscando a la familia, de pronto siento un grito: “¡¡¡Papiiii!!!”, miro y está Irmita haciéndome así (René levanta el dedo pulgar hacia arriba, bien alto). A partir de ahí respiré y me dije: este aire me dura hasta que se acabe esto, y me sigue durando todavía». 

—¿A qué se aferró usted para no traicionar, como sí lo hicieron otros miembros de la red cubana? 

—En lo más básico, a la dignidad humana; yo creo en el valor de la dignidad. El proceso demostró que hay quienes no creen en ese valor; los valores humanos existen. Todos los proclamamos; pero en condiciones como esas se demuestran quiénes creen en ellos o no. Los Cinco creímos en ellos. Si los valores humanos existen, no veo por qué un ser humano deba ceder a la fuerza bruta, más allá de la política (ideales). 

«Porque este tipo tiene la capacidad de maltratarme, de encerrarme, yo cedo; nadie me enseñó que eso tenía ningún valor. A eso se añade la misión que estabas haciendo, el conocimiento de tu causa, la conciencia de lo que estuviste haciendo, saber que tienes la razón, saber que estabas defendiendo la vida humana, saber que estás siendo juzgado injustamente. 

«Todo eso se va añadiendo, y más allá de eso también está la conducta de ellos. Tú los ves mentirle a la jueza, chantajear testigos, engañar a la Corte, burlarse de las órdenes de la jueza, mentirles a los jurados, preparar gente para que mientan. Al ver que se rebajan y se rebajan, dices: ¿hasta qué punto puede rebajarse esta gente? Entonces te dices: yo no puedo ceder ante esta gente». 

—Usted estuvo encarcelado en Pennsylvania, Carolina del Sur y Florida. ¿Cómo hacerse respetar en un ambiente tan hostil? 

—En el caso del sistema penitenciario norteamericano, el haber ido a juicio te da mucho respeto; casi nadie va a juicio. La gente tiene miedo de ir a juicio; el sistema está arreglado de forma tal que el que va a juicio lo pierde. Los abogados te convencen de que no vayas y de que cooperes con la Fiscalía, y cooperar termina siempre con delatar a alguien. ¿Qué pasa?; cuando fuiste a juicio, te enfrentaste al Gobierno. 

«La gente te respeta mucho por eso; además, saben que no los vas a delatar. Y más allá está la actitud tuya; si tú tratas bien a la gente, en general, te trata bien. Debes relacionarte con personas que tengan actitudes positivas, constructivas; rehuir a conductas como el juego, las deudas; no involucrarte en las pandillas. 

«Las cartas ayudan bastante, es decir, el que la gente te vea recibir muchas cartas de todos los países; entonces, vienen y te piden los sellos. Nos ayudó la emisión de sellos cubanos; decían: “¡Coñooo!, ese tipo sale en un sello”. Hasta los guardias me los pedían escondidos. “Fírmamelo”». 

—¿Hubo alguien entre los compañeros de celda o de prisión, en general, que lo marcara a usted? 

—Tuve muchos compañeros de celda. Recuerdo a un rapero que estuvo conmigo (en Marianna, Florida) y se involucró tanto en el caso que un día cogió un pulóver y entre él y Rody (Rodolfo Rodríguez) lo pintaron con el símbolo de los Cinco. Se metieron en la yarda, y cantó una canción rap ahí por los Cinco; por poco aquello se revuelve allí. 

«Rody es un caso curioso: un cubano con un prontuario delictivo desde que era muchacho, inclusive, violento; sin embargo, cuando me conoció —ya estaba en un proceso de evolución—, él tenía mucho resentimiento contra Cuba. A través de nuestras relaciones comenzó a cambiar sus visiones de Cuba, de la Revolución, de Fidel; luego era más comunista que yo. Me reía a veces: oye, compadre, dale un break a la gente; no te fajes con todo el mundo. 

«Había un supermaxista blanco que había tenido, también, un pasado muy violento, una infancia muy disfuncional, había terminado en lo que le llaman skinhead (cabezas rapadas), asaltó banco. Poco a poco había ido reconsiderando, y le tocó la suerte de estar conmigo en la celda cuando él estaba en ese proceso; se me acercó, reflexionó mucho conmigo y terminó politizándose. En general, sí hay mucho respeto hacia uno por parte de todos los presos. 


—Olga se convirtió en horcón de una familia, madre y padre a la vez; no obstante, usted no perdió las riendas de la casa. 

—Las riendas de la casa las tenía Olguita; hay que ser franco. No me gusta estar dirigiendo a la gente desde la distancia. Yo confié en Olguita; mi papel era hacer bien lo mío allá. Me pareció siempre importante que ellos supieran que yo estaba bien; de la misma forma que para mí era muy importante saber que ellas estaban bien. Olguita sabía lo que tenía que hacer, y lo hizo bien, y dentro de eso el intercambio con las muchachitas, el consejo… Ellas han tenido una relación muy abierta siempre conmigo. No soy un padre gruñón, creo que soy un buen padre, un buen amigo. 

—¿Qué hacía René para salir de la depresión que le llega a todo ser humano, más aún en un encierro? 

—No me llegó, no. Yo acuñé una frase de la que la gente se reía; me preguntaban por la mañana: «¿Cómo tú estás?» I’m always ok. Y ya la gente venía y me decía: «Yo sé que tú estás bien». ¿Por qué lo decía? No sé; uno tiene que espantar esas cosas, tienes que luchar. Hay días que te levantas más ansioso, o sea, la ansiedad sí llega. Hay una dosis de ansiedad que está ahí, y que tienes que aprender a reconocerla, y decirte: relájate. Hay días que te levantas y a lo mejor estás un poco más irascible; es cuando tienes que decirte: espérate, no te vayas a buscar un problema. 

«Me refugié mucho en el ejercicio físico, en la lectura, en el estudio. Para mí era muy importante no mirar el tiempo; el tiempo no me va a matar, me decía, y me funcionó: no me llegué a deprimir nunca». 

—¿Cuándo venía más la imagen de sus padres en la cárcel? 

—Uno mantiene la imagen de la familia todos los días; tenía un pequeño mural con las fotos familiares. Recuerdo, por ejemplo, el día que leí los alegatos. Cuando me paré frente a la jueza y la atravesé con la mirada para decirle varias verdades, me cogí el cinto por atrás y me lo levanté, como diciendo, ahora voy para allá. El viejo me vino a la mente enseguida; era un gesto suyo; un gesto de esos que tú heredas automáticamente. (…) A esa edad, no tienes que estar pensando: mamá haría esto, papá lo otro. Ya uno se destetó; pero lo que ellos te enseñaron, esa conducta la llevas contigo todos los días, todas las horas, y eso te permite sobrevivir. 

—¿Pudo pegar el ojo la noche del 6 al 7 de octubre del 2011, cuando salió de la prisión de Marianna? 

—Sí; en la cárcel no puedes permitir que te quiten el sueño. Esa noche me la echaron a perder un poquito; me pusieron en el «hueco», no por nada malo, sino porque habíamos echo un arreglo con la propia prisión para que yo saliera más temprano a fin de evitar la prensa; sabían que había consideraciones de seguridad. Me sacaron de improviso de la celda y me llevaron para el “hueco”. No pude despedirme de la gente. La idea mía era levantarme al otro día bien temprano, afeitarme, ponerme bien bonito, en lo posible; pero, en fin, me acosté a dormir. 

— II — 

«Llegó René González a la Patria»; el titular de Cubadebate.cu daba la vuelta al mundo el 20 de marzo de 2012. Pasado el mediodía de ese viernes arribaba a La Habana en visita privada y familiar: su hermano Roberto, miembro del equipo de defensa de los Cinco, estaba gravemente enfermo. «Mi Brother de toda la vida»; así encabezó René una carta, fechada en febrero y que cerró con una frase que aún hoy nos sacude: «¡¡Respira brother, respira!!».

La libertad supervisada decretó su vuelta a la Florida. «Regresar a allá fue bastante fuerte; tuve que volverme a adaptar otra vez», comentaría luego, a sabiendas del Miami vengativo. 

Por si no bastara, el primero de abril de este año René sufrió la pérdida de Cándido, su padre. El dolor devolvió al hijo a Cuba, donde tramitó su renuncia a la ciudadanía estadounidense. 

El tiempo de un Héroe dicta límites, mesura, a este reportero, cuyos ojos miopes siguen con discreción la mano de René que, sin prisa, busca el brazo cálido y cercano de su esposa. 

—Por cierto, ¿cuándo llevará a Olga al cine? El día en que usted secuestró el avión le prometió ese regalo para esa noche.

 —Es verdad; hoy estábamos hablando de eso; pero no se lo voy a decir a la prensa (RISA CÓMPLICE), porque si no…. 

Atardecer habanero lleno de nubes y relámpagos. Instantes después de apagar la grabadora, gotas anchas y sonoras empiezan a cubrir el Vedado. «Será difícil que hoy pueda llevarla a ver alguna película», me dije cuando puse un pie en la calle.