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LA TECLA CON CAFÉ

Presentarán libro «Haydée, hace falta tu voz»

Presentarán libro «Haydée, hace falta tu voz»

 

10:38:39 p.m. 

La Oficina de Silvio Rodríguez invita a la presentación del libro: Haydée, hace falta tu voz quiere ser una suerte de evocación a una mujer excepcional. 

En sus páginas encontrará poemas, canciones, entrevistas, artículos, dedicatorias de libros y testimonios de insignes artistas e intelectuales que contribuyen a acercar la impronta de Haydée Santamaría Cuadrado (Encrucijada, 30 de diciembre de 1923 - La Habana, 28 de julio de 1980). 

Heroína de la Patria, alma de la Casa de las Américas y tenaz luchadora por las mejores causas, todo en un mismo gesto; Yeyé se nos regresa en este homenaje con la fuerza y anchura de su espíritu siempre cautivador y fresco. 

Haydée, hace falta tu voz, libro-homenaje a Haydée Santamaría Cuadrado, de Ediciones Ojalá y contará como presentador con Pedro Pablo Rodríguez. La cita es en la Casa del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, calle 2 No. 411 e/ 17 y 19, Vedado este viernes 21 de noviembre de 2014, a las 3:00 pm. 

(Fuente: RR)

La luz de Haydée Santamaría «hacía que todo se viera»

La luz de Haydée Santamaría «hacía que todo se viera»

 

8:43:45 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García

Pasaron ya los aniversarios del Asalto al Moncada, del asesinato de Abel, de la muerte Haydée. Sus hijos, Celia María y Abel Enrique Hart Santamaría, perdieron la vida en un accidente del tránsito ocurrido en La Habana, el 7 de septiembre de 2008. De la primera, dedicado a su hermano, fue presentado en Villa Clara, un libro sobre su madre, de quien también habla en esta entrevista, que hoy reedito por su plena y trascendente vigencia.

Coincidí con Celia María Hart Santamaría en dos ocasiones, siempre durante actividades de esas que llaman oficiales o protocolares y en las cuales la alta jerarquía de los visitantes marca pautas y circunvala el acceso. En ninguna me fue posible conversar tranquilamente con la hija de la Heroína del Moncada.

La tercera, en Encrucijada, no la dejaría escapar, así que apenas se me presentó la ocasión la abordé preguntándole si se acordaba de mí. «Bueno, si... ¿la periodista de Villa Clara, no?» Y aproveché el desconcierto atacando antes de que reaccionara: «Quiero conversar contigo, puede ser durante la visita al museo, antes o después del acto, durante el recorrido... ¿Sí o sí?», le propuse. «Bueno, cáeme atrás, no conozco el programa pero debe haber un chance, me imagino.»

La sigo, la observo, grabo absolutamente todo lo que conversa, anoto precisiones en mi agenda, le pregunto; a veces me responde y otras, francamente, me ignora, pues alterna constantemente con el escritor y poeta Roberto Fernández Retamar, quien luego de la muerte de Haydée (26/julio/1980), asumiera la dirección de Casa de las Américas.

En un momento me refiere sentirse agotada por el calor y el viaje, y que «prefiere escribir a hablar (...) estos homenajes no me agradan, asisto por puro compromiso (...) pero no te preocupes, vendré de nuevo a finales de diciembre, para el cumpleaños de mamá. Y así fue. El 23 nos reencontramos». El intercambio no resultó tan atropellado.

Hoy, gracias a la coyuntura histórica y a mi costumbre de guardar documentos, manuscritos y transcripciones, reedito aspectos de una primera entrevista —publicada en la edición escrita del periódico Vanguardia  (28 de diciembre de 2002)—, a la que añado preguntas y respuestas del último encuentro, y otras que entonces quedaron excluidas por razones de espacio y pruritos editoriales.

—¿Cómo era tu mamá contigo, cuando eras una niña?

—Tenía la capacidad de ser muy cariñosa y muy exigente, una mezcla que nos resultó muy difícil de enfrentar a mi hermano y a mí. A veces no necesitaba palabras.

A una segunda pregunta sobre la muerte de su madre —formulada con el mayor tacto posible— solo me respondió que lamentaba no estuviera «enterrada aquí, debajo de una palma, en medio del batey del central, donde ella quería.  De modo que rápidamente le solté una de esas insinuaciones  ingenuas con las que el periodista pretende ganar tiempo, si no es que lo dejan plantado…

—Háblame de tu tío Abel.

—No, primero mi madre. Era muy preocupada, sobre todo porque yo fuera una persona útil y honesta. Nos sacaba la punta a los lápices, nos forraba las libretas, con la misma devoción y energía con que nos exigía el máximo de puntuaciones. El cariño hacia mi tío Abel me llegó a través de ella, más por el sentimiento que por las descripciones o narraciones que pudiera haberme hecho de ese que fue su hermano más chiquito y mimado, y en el que no dejó de pensar ni un solo instante.

—Existe una carta a tus abuelos Benigno y Joaquina, a quienes Haydée trata de conformarlos llamándoles «padres privilegiados»...

—Sí, es bastante conocida. Pienso que escribió eso para sacarles del dolor una sonrisa. También les dice que al morir Abel tendrán un hijo que no se convertirá en un viejo feo y arrugado, sino que continuará con su cara linda y tierna. ¡Mentirillas piadosas para autoconsolarse!. Mamá me contó que cuando estaba en el Movimiento con Abel, antes de conocer a Fidel, mi tío era lo máximo. Pero un día llegó Fidel al apartamento, y cuando él se va ella le replica en tono inquisitivo: «Abel, ¿tú estás claro que el jefe es él?».

—¿Alguien de la familia se te parece a Abel?

—Mi mamá decía que mi hermano. A mí no, porque mi tío tenía los ojos muy claros, y era sí, bien parecido y portado, muy elegante. Pero lo importante no es el físico. No me canso de decir que Abel transpiró en mi hermano y en mí ese sentimiento que siempre la inundó y que la dejó marcada de manera imborrable.

—¿Crees que nunca superó su ausencia, la de Boris Luis, que era su novio en aquellos tiempos de clandestinaje?

—Mira, se equivocan de cabo a rabo aquellos que especulan diciendo que mamá no soportó el Moncada y que no pudo sobrevivir a los ojos de Abel sumergidos dentro de una palangana y todas esas cuestiones. Después de eso mamá fue mucho más. Del Moncada sacó fuerza y nunca debilidad. El Moncada, Boris y Abel fueron apenas un buen comienzo para ella. Si decidió quitarse la vida, no fue por cobardía. No nos queda otra alternativa que respetar a todas las personas que deciden mejor estar muertas que vivas. El viejo cliché de que los revolucionarios no se quitan la vida, y eso lo decía ella también, es tan infantil que bastan algunos nombres para echarlo por tierra.

—Por ejemplo, Hemingway, Violeta Parra, Alfonsina Storni ...

—Así mismo, y los Lafargue. ¿Acaso las campanas que hizo doblar Hemingway en su novela no hicieron resonar la de todas las iglesias del mundo con el grito de su última bala? ¿Quien diría que Violeta no le daba «Gracias a la Vida» con honestidad para cruzar a la muerte sin temor y segura de sí misma, al dejarnos en su voz el candor de todo un continente...

—¿Y qué es lo que más recuerdas de tu madre?

—Su criterio agudo e inteligente, su fuego. Era muy obsesiva, por ejemplo, con las cosas de la escuela. Nos repasaba cualquier materia por tal de que saliéramos bien. Nada la detenía. Así que la recuerdo con la misma fuerza que tuvo su muerte.

—Defíneme los rasgos más sobresalientes de su personalidad.

—Yo diría que era una mujer liberal, no le importaba mucho los que otros pensaran, defendió a los marginados, a los excluidos por una u otra razón; siempre trató de acercarse al lado humano. Le llamaba al pan, pan; y al vino, vino, y eso a algunos le caía mal. Era generosa, sensible pero firme de carácter, honesta, apasionada, valiente. Y al contrario de lo que muchos piensan acerca del suicidio, creo que ese fue su último gesto de valentía.

—¿Qué era para Haydée  la Revolución?

—A mi madre la Revolución le entró por la puertecita del apartamento de 25 y O. Fue la razón de toda su existencia. Amó como nadie la Revolución, porque mi madre era una eterna enamorada. Siempre confió en Fidel y muchas veces me dijo que Fidel debería vivir por muchos años.

—¿Y El Che?

—Te cuento que cada 8 de octubre mi hermano y yo no podíamos salir a ninguna parte porque nos ponía a transcribir las cartas del Che a sus hijos. Ellos fueron verdaderos camaradas, colegas en ese estrecho cubículo de los iluminados. Al igual que con Celia, sufrió mucho su muerte, y cuando me hablaba de él me daba la sensación de que sufría mucho más que al hablar de mi tío Abel. La recuerdo una vez, cuando yo era muy chica, en medio de un ataque de lágrimas, decirme: «Fue un machista imperdonable. Me juró que me llevaría a América a hacer la revolución, y acá me ha dejado». Y era cierto que se lo había prometido.

—Háblame un poco de ti, de tus años escolares, de tus amores no materiales...  

—Me parezco a muchos y no me parezco a nadie. Como mi madre, odio el formalismo más allá del límite. Desprecio la burocracia, el oportunismo, la mediocridad, el capitalismo; soy una eterna enamorada de Martí, de Fidel, de la bandera rojinegra del 26 de Julio, de las letras frescas del Gabo, de los iluminados porque no miden la vida con los patrones comunes, su métrica es la de las estrellas.

—¿Por qué no escribes sobre la vida de ustedes y la relación con tu madre y el mundo que la rodeó?

—Lo he pensado, si coincidimos nuevamente, te contaré. Creo que llevo una periodista adentro. Disfruto escribir y decir lo que siento, sin las fabulaciones de mamá que hasta cambió el día de su cumpleaños del 30 para el 31 de diciembre... ¡Los disfrutaba tanto!  Participaban Carpentier, Benedetti, Mariano, Retamar... La casa era como un puerto abierto a todas las naves, como sus bordados. ¡Qué lindo bordaba mi mamá! ¿Por qué esas dotes no se heredan? Mi madre era especial, debe haber tenido, como tío Abel, una luz…

—¿Una luz?

—Sí, una luz por dentro. Una luz que hacía que todo se viera, una luz que nunca se ha apagado.

La misteriosa fuerza de Haydée Santamaría

La misteriosa fuerza de Haydée Santamaría

 

10:28:26 a.m.

Por Graciela Pogolotti

Celia María Hart Santamaría nos dejó preciosos testimonios sobre Haydée, su madre, publicados ahora, junto a otras evocaciones, por Ojalá. Las remembranzas íntimas revelan rasgos esenciales de aquella excepcional personalidad.

Cuando ya Haydée no estaba entre nosotros, Celia María visitó la cárcel de Guanajay. La minúscula celda, compartida con Melba, tenía un duro y estrecho camastro. Fue un difícil tiempo de silencio, después de los preparativos del Moncada, el combate, los ojos arrancados del más querido entre todos los hermanos y el cuerpo destrozado de Boris, el novio. Luego, en el juicio, la gran batalla por la verdad. Durante el encierro, la lectora voraz dispuso tan solo de un libro de Ingenieros. Aunque no lo recordara más tarde, debió ser una etapa de meditación, de rescate de lo más profundo de sí, de preparar el alma para echar a andar, para volver a la vida con pasión, con las claves necesarias para descubrir el sentido de su existencia. Por eso, cuenta Celia María, su flor favorita era el girasol, hermoso y útil a la vez. Pudo así dar vuelta a la frase martiana y defender la virtud de la utilidad en la entrega total a la construcción de un país bajo el signo de la justicia en tanto principio abstracto y acción cotidiana, iluminado por la belleza y por el crecimiento espiritual de los ciudadanos que lo pueblan y lo hacen.

Tuvo que conjurar los fantasmas que la acompañaron con signo de muerte, no solo los entrañables caídos del Moncada, sino los que fueron cayendo después en la Sierra y en la clandestinidad, personas de carne y hueso, historias de dolor y regocijos compartidos. Lo hizo defendiendo ante todo el valor y sentido de la vida. Por eso, a la hora de escoger a un combatiente para una misión riesgosa de acción y sabotaje, seleccionaba a aquellos con más acendradas cualidades humanas, inmunes a la tentación de convertir en hábito lo que constituía necesidad impuesta en circunstancias de la lucha armada en las ciudades. De manera orgánica, se expresaba en Haydée Santamaría la relación abstracta de un ideal, aliento impulsor de una voluntad transformadora y el contacto con los hechos concretos de la realidad. Había que construir un país inscrito en una América Latina lacerada, con actores endebles e imperfectos que tendrían que crecer y superarse en el empeño.

Muy cercana a las ideas del Che, aunque lo suyo no fuera el debate teórico, comprendió en la práctica que, una vez derribadas las estructuras del antiguo régimen, la prioridad se encontraba en la transformación de los transformadores. Intransigente en los principios percibió con nitidez que la tarea de juntar hombres se basaba en la confianza mutua, en la capacidad de escuchar y entender para actuar de manera consecuente en cada caso. Muchos de los testimoniantes que ahora la evocan, acudieron a ella en momentos difíciles de acoso o marginación. Los fundadores de la nueva trova y el entonces joven desconocido Eusebio Leal recibieron en el momento debido su decisivo y útil respaldo.

Corazón y mente se hicieron sensibilidad y perspicacia en el alma de Haydée Santamaría. El horno del Moncada, de los riesgos de la Sierra y la clandestinidad forjaron la voluntad irrenunciable de luchar por ideales y el tacto y el conocimiento de la naturaleza humana con los vaivenes y contradicciones ocultas tras las apariencias. Después de la derrota del tirano, la defensa de la Revolución y el gran sueño latinoamericano impusieron otras tareas. Asumió la construcción de la Casa de las Américas con la misma entrega de los días de la guerra. Sin haber pasado por la Academia, lectora voraz y seguidora atenta de la vanguardia artística integró un equipo de colaboradores altamente capacitados, cubanos unos, venidos de otros países algunos, personalidades disímiles mancomunadas en un mismo empeño. Por la hospitalaria Casa pasaron Don Ezequiel Martínez Estrada, Roque Dalton, Mario Benedetti, Manuel Galich entre muchos más. Con transparencia y autenticidad tejió extensas redes solidarias. Arte, vida y revolución fueron para ella valores inseparables. Por eso, andando por la calle arrancaba los carteles que mancillaban la imagen de los héroes con el mal gusto y el diseño rutinario, carentes de belleza o creatividad.

Muchas acompañan a la suya en Haydée, hace falta tu voz, editado por Camilo Pérez Casal con la devota colaboración de Chela (Graciela Rodríguez) y Lolita (Dolores García Fernández). Es un testimonio conmovedor, evocación palpitante al alcance de nuestros lectores. El libro será presentado en la Casa del Festival, el viernes 21 de noviembre a las tres de la tarde.

Ver:  Una luz que nunca se ha apagado (Entrevista a Celia María Hart Santamaría sobre su madre.)

The FBI’s ‘Suicide Letter’ to Martin Luther King

The FBI’s ‘Suicide Letter’ to Martin Luther King

 

9:58:57 p.m. 

A Yale University history professor and researcher just stumbled upon an unedited copy of the threatening letter sent by J. Edgar Hoover to the leading civil rights activist. 

Fifty years after FBI Director J. Edgar Hoover openly called Rev. Dr. Martin Luther King Jr. the “most notorious liar in the country,” more evidence comes out that the Federal Bureau of Investigation not only tried to publicly discredit the civil rights activist, but was also engaged in covert action against him. 

Last week, as Yale University history professor Beverly Gage was researching confidential files for her book, G Man, that she is writing on Hoover, she came across the original copy of the famous letter encouraging Dr. King to end his own life. 

The letter threatening to expose King’s extra-marital affairs was supposedly sent by a disillusioned civil rights activist, but is believed to have been written by a Hoover deputy, William Sullivan. 

It was sent just after Hoover had accused King of being a liar in front of a group of women journalists as King prepared to go to Oslo to receive the Nobel Peace Prize. He was the youngest person ever to receive the honor. 

The suicide letter  concludes by saying, "King, there is only one thing left for you to do. You know what it is. … You are done. There is but one way out for you. You better take it before your filthy, abnormal fraudulent self is bared to the nation.” 

One paragraph suggests that an audiotape accompanied the letter. It reads, quote, "No person can overcome the facts, not even a fraud like yourself. ... You will find yourself and in all your dirt, filth, evil and moronic talk exposed on the record for all time." 

In a Tuesday interview with Amy Goodman and Aaron Mate of news website Democracy Now, professor Gage speaks about her find. 

“It is a very threatening letter,” says Gage. It is “probably the most notorious symbol of a much wider campaign against King and against the civil rights movement….By 1963, right after the March on Washington, the Bureau had grown very alarmed about King’s growing influence, and they began to bug his hotel rooms while he was on the road, and they began to wiretap his home and his office. So, by the time Hoover held this press conference, today, 50 years ago, they had been wiretapping King. They had enormous amounts of information about King, about his personal life, about his political activities, and they had been watching many people in his circle, as well.” 

Professor Gage also commented that King and his inner circle recognized as soon as he received the package, that it didn’t just come from an anonymous person, but rather from the FBI. 

“He understood it as a threat. There’s some evidence that, you know, he obviously was quite alarmed by this, but that it actually sank him into a certain amount of depression and alarm about what was going to come next. But he actually never spoke publicly about the letter, about the package. And it wasn’t public knowledge until the 1970s, after King had been assassinated and after Hoover had also died.” 

In the interview, Aaron Mate brings out that J. Edgar Hoover didn’t act alone. He had authorization from then President John F. Kennedy and his brother Robert Kennedy, who was Attorney General at the time, and signed the wiretap order. 

At one point, President Kennedy is quoted as saying, “The trouble with King is, everybody thinks he’s our boy anyway. So everything he does, everybody says we stuck him in there. So we ought to have him well surrounded.” 

Beverly Gage confirms that the FBI and the Kennedy’s were constantly sharing the information that they had on King and that Robert Kennedy clearly authorized the wiretaps and possibly the bugging of his hotel rooms, although that is less clear. At one point John Kennedy pulled Martin Luther King aside and warned him to cut ties with people around him who had once been associated with the Communist Party. Even after he had come out in support of civil rights, the Kennedy’s also wanted the support of the blatantly racist South, so they were “very cautious about their relationship with King.” 

Much the same was true of Kennedy’s successor, President Lyndon Baines Johnson, who was a close friend of Hoover’s. So, says Cage, while Johnson was publicly pushing for the Civil Rights Act, in private King and Hoover were joking about King and his extramarital affairs. 

When a reporter asked King for his response about Hoover having called him “the most notorious liar in the country,” he said, “Well, I was quite shocked and surprised to learn of this statement from Mr. Hoover questioning my integrity. And very frankly, I don’t understand what motivated the statement.” 

Amy Goodman ends the segment of Democracy Now with a passage from Dr. King’s acceptance speech of the Nobel prize on December 10, 1964: 

“I accept the Nobel Prize for Peace at a moment when 22 million Negroes of the United States are engaged in a creative battle to end the long night of racial injustice. I accept this award on behalf of a civil rights movement which is moving with determination and a majestic scorn for risk and danger to establish a reign of freedom and a rule of justice. I am mindful that only yesterday in Birmingham, Alabama, our children, crying out for brotherhood, were answered with fire hoses, snarling dogs and even death.” 

(TeleSur)

 

 

 

 

 

Lammily, la anti-Barbie con granos y celulitis

Lammily, la anti-Barbie con granos y celulitis

 

10:05:20 p.m. 

El diseñador estadounidense Nickolay Lamm ha creado Lammily, una muñeca “anti-Barbie” con imperfecciones y proporciones “más humanas”, informa The Daily Mail. 

"Creo que es importante que sea una muñeca con tallas realistas ya que cuando veo las del mercado no puedo dejar de notar su disproporcionalidad", admite Lamm, que creó su juguete basándose en los datos del Gobierno estadounidense en relación a las medidas de una joven promedio de 19 años. 

La muñeca ya está disponible a un precio de 25 dólares. Además se puede comprar un conjunto de accesorios por tan solo 6 dólares, que son pegatinas que pretenden ser pecas, moretones, cicatrices, granos o celulitis. 

(Fuente: RT)

Cuba entera junto a la cama del doctor Félix

Cuba entera junto a la cama del doctor Félix


6:32:47 a.m. 

Cuando se publicó que el médico cubano Félix Báez Sarría se había contagiado de ébola en Sierra Leona, Cuba entera se dispuso a acompañarlo.

Entonces comenzaron a aparecer mensajes de aliento que sumaban miles en cada uno de los sitios web cubanos que replicó la noticia, como si en ellos viajara hasta Sierra Leona el mejor bálsamo, ese elaborado con dosis inmensas de amor. Con Félix y su familia está Cuba entera.

Era imposible no conmoverse con el lector Rigoberto cuando en la página de Cubasí parecía gritar para que lo oyeran allá en Kerry Town: “¡Fuerza Félix, todo un pueblo está contigo, muchos de los que hoy te damos aliento, estuviéramos cumpliendo con el deber como lo estás haciendo tú si nos hubiera tocado, no te desanimes, ten presente lo alto que has puesto el nombre de Cuba, recuerda que tú también eres un héroe de la Patria!”.

O con Jorge Luis en Cubadebate: “…tienes a 11 millones de cubanos en tu cabecera deseando que venzas al Ébola. Te veremos de nuevo en Cuba como un triunfador que eres…”

Desde Suiza, Martín escribió en la página de Granma: “En mis pensamientos, estoy con él. ¡Qué valientes son estos hombres y mujeres! Un abrazo”. Y Jerez de la Frontera: “En estos hombres va el decoro de muchos otros, va la dignidad de todo un pueblo forjada en el fragor de cien años de lucha por nuestra verdadera independencia, va la más alta muestra de internacionalismo proletario de nuestra Revolución”.

En Kerry Town, sus compañeros de misión también enviaron letras de apoyo para Félix. Así lo hizo saber Roberto Enrique en la web de nuestro diario: “…nos mantendremos firmes por ti, por Cuba y por la humanidad”.

Y hubo quienes también aconsejaron: “Los demás colaboradores, por favor, cuídense y cumplan con todas las medidas de protección”, escribió Michelangelo. En tanto Vilma dejaba esta opinión: “Hermanos, no pueden tener el menor descuido, deben ser en extremo cautelosos… Cuidense por ustedes, por su familia y por este pueblo que vive pendiente del trabajo que realizan y orgulloso de poder mostrar al mundo el mayor gesto de modestia y altruismo en muchos años... Estamos todo el tiempo con ustedes y los queremos vivos de retorno... La Patria los contempla orgullosa”.

Mientras, Osvaldo Victores se apertrechaba de optimismos: “Si es cubano se nos salva, para eso hemos resistido y pasado las mil y una noches”. Y Uno del Piquete, como se nombra en Internet, decía: “Fuerza hermano que nosotros los cubanos tenemos un gran historial de invencibilidad, te esperamos aquí con los brazos abiertos”.

Ante tanto amor, el hijo de Félix daba gracias también en la página web de Cubasí: “Me llamo Alejandro. Quiero agradecer a todos aquellos que de una forma u otra animan y dan esperanzas a nuestra familia y mi padre. Quiero reconocer también a las autoridades de la salud que hicieron posible que mi papá comenzara a recibir atención médica tan pronto y lo trasladaran a Ginebra para ser atendido con todos los medios. Yo sé que todo saldrá bien y en unos meses esto será solo una historia para contar. Por otro lado, ánimo a los que aún están allá cumpliendo con su hermosa labor a pesar del riesgo que implica y les agradezco por cuidar de mi papá mientras yo no estoy, todas nuestras esperanzas están con ustedes… Papá sé fuerte todo va a estar bien, aquí está toda Cuba esperando por ti”.

Así se vestía de ánimos el pesar de Félix. Así un país entero se ponía en vilo por uno de sus hijos, en medio de un día demasiado gris para nuestra habitual luz. Quizá allí, en el Hospital Universitario de Ginebra adonde lo llevan para sanarlo con los mejores métodos del mundo, alguien pueda leerle la infinidad de mensajes armados de afectos. En­tonces comprenderá en toda su magnitud, como lo dijo el lector, que millones de cubanos estamos en la cabecera de su cama.

(Fuente: Granma)

 

Estrellas de la música y del cine contra el Ébola

 

6:27:22 a.m. 

Estrellas de la música y del cine lanzaron este miércoles un llamado para una lucha más enérgica contra la epidemia de Ébola  que ya deja más de 5.000 muertos. 

En un video en el que no se pronuncia ni una palabra, las estrellas miran fijamente a la cámara. Entre las imágenes aparece un mensaje: “Hemos esperado demasiado tiempo antes de reaccionar. Hablar no cuesta nada. Es tiempo para la acción”. 

Las estrellas de Hollywood como Matt Damon y Morgan Freeman, así como figuras africanas como la cantante de Benin Angélique Kidjo, la nigeriana Femi Kuti y la congoleña Fally Ipupa también participan en la campaña. 

En un comunicado que acompaña al video, Kidjo se queja de que los países de África occidental, donde la inmensa mayoría de los 14.500 casos de ébola fueron detectados, estaban muy mal preparados para la epidemia. 

“Necesitamos de todos nuestros amigos en el mundo, que cada uno participe a su manera, con el fin de que los pacientes puedan ser tratados con dignidad y que podamos poner fin a esta pesadilla”, dice la cantante. 

“Debemos trabajar también todos juntos para reconstruir y reforzar los sistemas de salud en África y así evitar que una crisis así no se reproduzca”, continúa. 

De su lado, el actor francés Vincent Cassel, que también aparece en el video, estima que “no se puede esperar de brazos cruzados cuando una crisis como la del ébola mata a millones de personas y pone en peligro tantas otras vidas a largo plazo”. 

El video se puede ver en la dirección www.one.org/ebola y se publica unos días después de la movilización de una treintena de estrellas del rock y del pop británicos para grabar una canción por esta misma causa. 

“En el futuro no podremos quedarnos más esperando” a que otros hagan algo, indicó a la AFP Michael Elliott, presidente de One, la organización caritativa creada por Bono y origen de la iniciativa. 

(Fuente: Cubadebate)

Flavio Garciandía quisiera ser Wilfredo Lam

Flavio Garciandía quisiera ser Wilfredo Lam


5:50:06 a.m.

Quisiera ser Wifredo Lam… (pero no se va a poder) es el título bajo el cual se exhibirán a partir de mañana y hasta febrero del 2015 en el Centro Wifredo Lam de La Habana Vieja, más de 70 obras (pinturas, dibujos, instalaciones, video), del artista plástico Flavio Garciandía, producidas entre el año 1973 y noviembre del 2014.

“Obviamente el título de la exposición forma parte de una mecánica paradójica de hacer homenajes. Pienso que es como un nuevo personaje, un artista tonto, que sería como mi alter ego, que cree que se puede repetir. Es quizá la manera más chistosa de rendir homenaje a Wifredo Lam, y de enfatizar con bastante humildad, que eso es imposible de igualar”, dijo a Granma Flavio Garciandía.

El “recorrido ideal” por la muestra comienza en la sala titulada I insulted Flavio Garciandía in Havana (Yo insulté a Flavio Garciandía en La Habana), título además de un libro que reúne la más completa información del artista y su obra, disponible al público en este espacio, apuntó la curadora de la exposición, Cristina Vives.

Seguidamente, en la planta superior del centro, se exhibirá, junto a una de las obras más paradigmáticas de Flavio, Todo lo que usted necesita es amor (1975), piezas menos conocidas del pintor, como otro retrato de Zaida del Río, del año 1973, además de las Declaraciones, obra que acompaña cada exposición suya desde el 2000 y que propone lo que él considera los derechos y deberes de todo artista.

Desde esta sala, se realiza un  recorrido no exactamente cronológico por la obra de Flavio, pasando por sus etapas abstractas o de cuestionamiento de la identidad, o incluso de la posible fragilidad de la identidad nacional frente a otras culturas. De ahí, se presentan obras de sus series El síndrome de Marco Polo (1986) y Refranes (1985), y bocetos y acuarelas nunca antes expuestos.

Se incluyen además en la muestra, entre otras, sus piezas Frijoles coloraos, o Segundo viaje de Ad Reinhardt a La Habana (1994) y Frijoles blancos o Malevich y Ryman en La Habana, otra vez (2006), donde Flavio rinde homenaje a algunos de los grandes paradigmas del arte contemporáneo mundial, a partir de visitas ficticias de estos a Cuba.

Uno de los últimos espacios de la muestra, titulado El cuarto mundo… (el que está entre el tercero y el quinto), reúne las pinturas realizadas por el artista específicamente para la exposición, donde cita nuevamente a Wifredo Lam en sus cuadros, esta vez impregnados con la que pudiera ser —según Crsitina Vives—, de manera muy sutil y sensual, toda la belleza de la pintura de Flavio.

La curadora destacó que no se trata de una exposición retrospectiva, sino antológica, debido a lo prolífero de la obra del artista:

“Pero hay una razón más importante, Flavio ha sido, en toda su carrera, muy versátil, pues en cada uno de los periodos e investigaciones que ha desarrollado, ha presentado una imagen renovada, de experimentación continua. Un artista que está cerrando esta exposición con obras hechas este 2014 y que nos presenta un nuevo camino en su trabajo, es un artista que no puede ser analizado con una retrospectiva, que es, en definitiva, una visión finita”.

(Fuente: Granma)