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LA TECLA CON CAFÉ

Gran Bretaña desembarca tropas especiales en Malvinas

Gran Bretaña desembarca tropas especiales en Malvinas

 

5:24:33 p.m. 

Fuerzas especiales del Reino Unido han llevado a cabo una redada en las islas Malvinas, cuya soberanía se disputa con Argentina, a fin de poner a prueba la preparación de sus tropas en la región. 

La medida, como ha afirmado este domingo el diario británico ‘Sunday Express’, “se puso en marcha ante un posible despliegue de comandos argentinos en la zona”. 

La acción se inició cuando los miembros del Servicio Especial del Barco desembarcaron en el sitio para hacerse con el control de los puntos estratégicos. 

Más de 20 soldados, divididos en 5 equipos, participaron en la misión planeada por oficiales de alto rango del Cuartel General Conjunto Permanentes en Northwood.

El periódico británico informó hace casi dos meses del envío de más de 1000 soldados del Reino Unido a las islas Malvinas para elevar el estado alerta en el archipiélago hasta el nivel más alto en casi 20 años. 

Anteriormente, el ministro británico de Defensa, Michael Fallon, había anunciado que Londres reforzará el dispositivo militar en las islas Malvinas porque sigue existiendo “una amenaza muy patente” (por los argentinos) contra este archipiélago. 

De este modo, dio a conocer la incorporación de dos helicópteros Chinook a la guarnición de las islas para poder participar en la movilización de las tropas a la hora de dar una “rápida y decisiva respuesta” a los “incidentes emergentes”. 

Para el ministro de Exteriores argentino, Aníbal Fernández, desplegar 1500 soldados en un lugar con una población de 2000 habitantes es “un sinsentido” y “un manotazo de ahogado de nacionalismo berreta, de mala factura, que pretende que los ingleses se golpeen el pecho porque los protegen”. 

El pasado 2 de abril, la revista digital The Intercept filtró nuevos documentos que desvelaban las operaciones de espionaje del Reino Unido a Argentina durante años, con la colaboración de Estados Unidos y con el objetivo de mantener su control sobre las islas Malvinas. 

Estos documentos, filtrados por el exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional de EE. UU. (NSA, por sus siglas en inglés), Edward Snowden, datan de entre los años 2006 y 2011 e informan de actos de espionaje de Londres a distintos líderes y jefes militares argentinos para conocer los planes y objetivos del país sobre el lugar mencionado. 

Argentina y el Reino Unido mantienen un litigio sobre la soberanía de las islas Malvinas, diferendo que motivó una confrontación bélica entre ambos países entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, que acabó con la vida de 649 militares argentinos, 255 británicos y tres civiles isleños. 

 (Fuente: Contrainjerencia/HISPAN TV)

Cumbre: Obama y Maduro mantuvieron un “breve diálogo”

Cumbre: Obama y Maduro mantuvieron un “breve diálogo”

 

5:24:33 p.m. 

El presidente estadounidense, Barack Obama, mantuvo un breve diálogo con su par de Venezuela, Nicolás Maduro, al margen de la Cumbre de las Américas que se celebra este viernes y sábado en Panamá. 

“El presidente Obama y Maduro tuvieron una breve conversación (…) antes de que Obama partiera” del Centro de Convenciones donde se celebra la cita hemisférica, dijo Katherine Vargas, portavoz de la Casa Blanca. 

Allí, Obama le reiteró que “el interés de Estados Unidos no era amenazar a Venezuela, sino apoyar la democracia, estabilidad y prosperidad en Venezuela y en la región”, añadió. 

Durante las sesiones plenarias del foro, Maduro exigió a Obama derogar el decreto de sanción a siete funcionarios venezolanos en que se califica a Venezuela como amenaza para Estados Unidos, pero también le expresó disposición a un diálogo. 

“He traído más de 11 millones de firmas que serán entregadas por la vía diplomática y vengo en nombre de 30 millones de venezolanos a exigirle al presidemte Obama que derogue el decreto que amenaza a Venezuela”, dijo Maduro. 

El presidente venezolano calificó como “irracional”, “desproporcionado” y “peligroso”, el decreto que emitió Obama en marzo pasado, en el que se declaraba a Venezuela “una amenaza inusual y extraordinaria”. 

Pero además afirmó: “Yo le tiendo mi mano para resolver los asuntos” entre Estados Unidos y Venezuela. 

De todas maneras, Obama ya no estaba en la sala, había salido ya del salón de sesiones para sostener reuniones bilaterales. 

Maduro, en declaraciones a Telesur, informó que en la cita con su homólog le dijo que “yo no soy enemigo de lo Estados Unidos, ni nuestro pueblo, ni nuestro Comandante (Hugo Chávez)”. Agregó además que “la Cumbre sirve para hablar y revisar temas”. “Nosotros creemos que ha sido la Cumbre de la verdad, de manera libre se han expresado todas las razones morales que tenemos para seguir uniéndonos, Venezuela ha recibido el apoyo unánime de la región, ese apoyo es un voto de paz”. 

Por último, expresó que “creo que con los resultados de la Cumbre pudieran abrirse en los próximos días la posibilidad de ir a un proceso de conversación con el Gobierno de Estados Unidos y explorar el camino de relaciones de respeto, y derogar ese decreto, ese es el clamor de América Latina y el Caribe”.

(Fuente: Contrainjerencia)

 

 

Ciego de Ávila es el nuevo campeón de la pelota cubana

Ciego de Ávila es el nuevo campeón de la pelota cubana

 

9:06:12 p.m. 

La bola se elevó y cayó mansa al guante de Yeniet Pérez, entonces Ciego de Ávila junto a Yander Guevara y Yunir Cano dominó a la Isla de la juventud 7x2 y se coronó en la pelota. 

Los triunfadores exprimieron sus virtudes ante Yoalkis Cruz, tras fletada y flay de sacrificio de Yoelvis Fiss y Yeniet Pérez, mientras desde el box el temple de Yander Guevara escudaba su titibeante labor; un poco después Raúl González remolcó y el guión no sufrió sobresaltos. 

El toque de corneta de los isleños llegó en el sexto y lo coronó Jorge Luis Barcelán con par de impulsadas. 

Sin embargo, remolques de José Adolis y Ariel Borrero hicieron olvidar la preocupación, entonces Yander quemó sus cartuchos y dio paso a Yunier Cano. Al final, los avileños anotaron dos más gracias a fletada y robo de home de Raúl González y Yunier Cano terminó acuñando al calendario beisbolero, que este año fue del Tigre. 

“Quiero agradecer al pueblo que siempre confió en nosotros y en mis muchachos, que nunca me hicieron quedar mal y al final logramos lo soñado, ser campeones”, expresó este sábado Roger Machado, luego de la coronación de Ciego de Ávila en la final beisbolera.

También felicitó al equipo de la Isla de la Juventud, que dio guerra hasta el final y regaló un bonito espectáculo que agradeció la afición cubana, agregó el director triunfador.

Por su parte, Yander Guevara, pitcher ganador del último choque, dedicó su actuación a su familia y al pueblo avileño, que fue testigo del mejor trabajo de su vida, superior al realizado frente a Industriales en la primera corona de los Tigres.

Finalmente Ismel Jiménez, refuerzo de los campeones, agradeció la posibilidad de jugar con un conjunto donde confianza, unidad y colectivismo fueron bazas fundamentales para el alegrón.

(Fuente: Radio Reloj)

El encuentro entre Raúl y Obama fue respetuoso y constructivo

El encuentro entre Raúl y Obama fue respetuoso y constructivo


8:58:29 p.m.

El encuentro entre los presidentes de Cuba y de Estados Unidos “se desarrolló en un ambiente respetuoso y constructivo. Fue una reunión productiva“, aseguró elCanciller Bruno Rodríguez Parrilla, en conferencia de prensa en el hotel Sheraton, de Ciudad Panamá, durante la VII Cumbre de las Américas que concluye hoy.

Tras la reunión presidencial entre Raúl Castro Ruz y Barack Obama, el Ministro de Relaciones Exteriores aseguró que “un resultado es que ambos países conocemos mejor nuestros intereses y los límites de nuestras diferencias, que podemos respetar nuestras diferencias”.

Puntualizó que “el levantamiento del bloqueo es esencial para avanzar hacia la nornalización de relaciones”, y mostró su confianza en que “Obama posee facultades amplias que pueden modificar aspectos sustanciales” de la situación, en referencia a esa medida.

Ambos mandatarios intercambiaron sobre el proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas -dijo-, las posibilidadades de cooperación existentes en esferas de interés mutuo, los pasos que deben darse como parte de un proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, en particular, el levantamiento del bloqueo.

También señaló la necesidad de “aprovechar los intereses comunes en diversas áreas, entre ellas el combate al narcotráfico y el terrorismo, la búsqueda de la ciberseguridad, la protección del medio ambiente, la investigación en materia de cambio climático y el enfrentamiento de pandemias”.

Antes de responder preguntas en inglés y español, el Canciller sintentizó los principales puntos que ambos países intercambiaron en la reunión y aseguró que el Presidente Raúl Castro le reiteró a Barack Obama “su convencimiento de que, a pesar de las profundas diferencias entre los gobiernos de Cuba y de EEUU, podemos convivir de manera pacífica y civilizada en beneficio de nuestros países y pueblos, lo cual contribuiría, seguramente, a la paz y la seguridad regional”.

La reunión entre los dos presidentes tuvo lugar en “un salón acordado del Centro de Convenciones Atlapa, de Ciudad Panamá, que duró aproximadamente una hora y 20 minutos; privada, obviamente, y no voy a dar detalles de lo conversado entre ambos mandatarios”.

(Fuente: Cubadebate)

 

Se reúnen Raúl Castro y Barack Obama en Panamá

Se reúnen Raúl Castro y Barack Obama en Panamá


8:51:50 p.m. 

Los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Estados Unidos, Barack Obama, sostuvieron hoy su primer encuentro oficial desde la decisión de ambos de avanzar hacia el restablecimiento de las relaciones entre ambos países. (Video) 

En declaraciones a los periodistas que presenciaron la reunión, el jefe de Estado cubano apuntó la coincidencia de opinión con Obama en cuanto a la necesidad de discutir todo con relación a la isla y también al país norteamericano. 

Todo se puede discutir si se hace con respeto a las ideas de la otra parte, incluyendo las cuestiones en que se discrepa, insistió. 

Al mismo tiempo, Raúl Castro precisó que existen muchas diferencias en la complicada historia entre los dos países, “pero estamos dispuestos a avanzar”. 

Asimismo, destacó la importancia de continuar avanzando en las conversaciones que desarrollan los dos gobiernos para el restablecimiento de relaciones diplomáticas, la apertura de embajadas y el desarrollo de las visitas entre ambos pueblos “y todo lo que pueden realizar dos naciones vecinas”. 

Por su parte, Obama recordó la complejidad de los vínculos entre Cuba y Estados Unidos durante muchos años, pero subrayó los contactos bilaterales sostenidos en los últimos meses. 

Después de 50 años en que no habíamos cambiado la política, había que intentar algo nuevo, dijo al resaltar la importancia de mantener los contactos con el gobierno y pueblo cubanos. 

Creo que estamos empezando el camino hacia el futuro y para dejar atrás las circunstancias del pasado, puntualizó el presidente de Estados Unidos al lado del mandatario de la mayor de las Antillas. 

Opinó que a medida que mejoren los intercambios habrá más contactos directos y se reflejarán los cambios operados en ese proceso. 

Podemos estar de acuerdo con respeto y con el tiempo estableceremos buenas relaciones, acotó. 

Obama agradeció a Raúl Castro “el espíritu de apertura demostrado hacia nosotros”. 

En el encuentro participaron la asesora de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Susan Rice; la subsecretaria de Estado para asuntos del hemisferio occidental, Roberta Jacobson, el viceasesor de Seguridad Nacional, Ben Rhodes, y el director de asuntos hemisféricos del Consejo de Seguridad Nacional, Ricardo Zuñiga. 

Por la parte cubana estuvieron el canciller, Bruno Rodríguez; Alejandro Castro Espín y Juan Francisco Arias, de la comisión de Defensa y Seguridad Nacional, y Josefina Vidal, directora general de América de Norte del ministerio de Relaciones Exteriores. 

(Fuente: Cubadebate)

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Intervención del Presidente Raúl Castro en la Cumbre de Panamá

Intervención del Presidente Raúl Castro en la Cumbre de Panamá

 

8:44:15 p.m.

 

Versión preliminar del Discurso del Presidente Raúl Castro Ruz, en la VII Cumbre de las Américas en Panamá, en espera de la versión oficial que se publicará en www.cubaminrex.cu cuando esté disponible la versión taquigráfica. (Video) 

Excelentísimo Señor Juan Carlos Varela, Presidente de la República de Panamá: 

Presidentas y Presidentes, Primeras y Primeros Ministros: 

Distinguidos invitados: 

Agradezco la solidaridad de todos los países de la América Latina y el Caribe que hizo posible que Cuba participara en pie de igualdad en este foro hemisférico, y al Presidente de la República de Panamá por la invitación que tan amablemente nos cursara. Traigo un fraterno abrazo al pueblo panameño y a los de todas las naciones aquí representadas. 

Cuando los días 2 y 3 de diciembre de 2011  se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en Caracas, se inauguró una nueva etapa en la historia de Nuestra América, que hizo patente su bien ganado derecho a vivir en paz y a desarrollarse como decidan libremente sus pueblos y se trazó para el futuro un camino de  desarrollo e integración, basada en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común de preservar la independencia, soberanía e identidad. 

El ideal de Simón Bolívar de crear una “gran Patria Americana” inspiró verdaderas epopeyas independentistas. 

En 1800, se pensó en agregar a Cuba a la Unión del norte como el límite sur del extenso imperio. En el siglo XIX, surgieron la Doctrina del Destino Manifiesto con el propósito de dominar las Américas y al mundo, y la idea de la Fruta Madura para la gravitación inevitable de Cuba hacia la Unión norteamericana, que desdeñaba el nacimiento y desarrollo de un pensamiento propio y emancipador. 

Después, mediante guerras, conquistas e intervenciones, esta fuerza expansionista y hegemónica despojó de territorios a Nuestra América y se extendió hasta el Río Bravo. 

Luego de largas luchas que se frustraron, José Martí organizó la “guerra necesaria” y creó el Partido Revolucionario Cubano para conducirla y fundar una República “con todos y para el bien de todos” que se propuso alcanzar “la dignidad plena del hombre”. 

Al definir con certeza y anticipación los rasgos de su época, Martí se consagra al deber “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”. 

Nuestra América es para él la del criollo, del indio, la del negro y del mulato, la América mestiza y trabajadora que tenía que hacer causa común con los oprimidos y saqueados. Ahora, más allá de la geografía, este es un ideal que comienza a hacerse realidad. 

Hace 117 años, el 11 de abril de 1898, el entonces Presidente de los Estados Unidos solicitó al Congreso autorización para intervenir militarmente en la guerra de independencia, ya ganada con ríos de sangre cubana, y este emitió su engañosa Resolución Conjunta, que reconocía la independencia de la isla “de hecho y de derecho”. Entraron como aliados y se apoderaron del país como ocupantes. 

Se impuso a Cuba un apéndice a su Constitución, la Enmienda Platt, que la despojó de su  soberanía, autorizaba al poderoso vecino a intervenir en los asuntos internos y dio origen a la Base Naval de Guantánamo, la cual todavía usurpa parte de nuestro territorio. En ese periodo, se incrementó la invasión del capital norteño, hubo dos intervenciones militares y el apoyo a crueles dictaduras. 

Predominó hacia América Latina la “política de las cañoneras” y luego del “Buen Vecino”. Sucesivas intervenciones derrocaron gobiernos democráticos e instalaron terribles dictaduras en 20 países, 12 de ellas de forma simultánea, fundamentalmente en  Sudámerica. que asesinaron a cientos de miles de personas. El Presidente Salvador Allende nos legó un ejemplo imperecedero. 

Hace exactamente 13 años, se produjo el golpe de estado contra el entrañable Presidente Hugo Chávez Frías que el pueblo derrotó. Después, vino el golpe petrolero. 

El 1ro de enero de 1959, 60 años después de la entrada de los soldados norteamericanos en La Habana, triunfó la Revolución cubana y el Ejército Rebelde comandado por Fidel Castro Ruz llegó a la capital. 

El 6 de abril de 1960, apenas un año después del triunfo, el subsecretario de estado Léster Mallory escribió en un perverso memorando, desclasificado decenas de años después, que “la mayoría de los cubanos apoya a Castro… No hay una oposición política efectiva. El único medio previsible para restarle apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las penurias económicas (…) debilitar la vida económica (…) y privar a Cuba de dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”. 

Hemos soportado grandes penurias. El 77% de la población cubana nació bajo los rigores que impone el bloqueo. Pero nuestras convicciones patrióticas prevalecieron. La agresión aumentó la resistencia y aceleró el proceso revolucionario. Aquí estamos con la frente en alto y la dignidad intacta. 

Cuando ya habíamos proclamado el socialismo y el pueblo había combatido en Playa Girón para defenderlo, el Presidente Kennedy fue asesinado precisamente en el momento en que el líder de la Revolución cubana Fidel Castro recibía un mensaje suyo buscando iniciar el diálogo. 

Después de la Alianza para el Progreso y de haber pagado varias veces la deuda externa sin evitar que esta se siga multiplicando, se nos impuso un neoliberalismo salvaje y globalizador, como expresión del imperialismo en esta época, que dejó una década perdida en la región. 

La propuesta entonces de una “asociación hemisférica madura” resultó el intento de imponernos el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), asociado al surgimiento de estas Cumbres, que hubiera destruido la economía, la soberanía y el destino común de nuestras naciones,  si no se le hubiera hecho naufragar en el 2005, en Mar del Plata, bajo el liderazgo de los Presidentes Chávez, Kirchner y Lula. Un año antes, Chávez y Fidel habían hecho nacer la Alternativa Bolivariana, hoy Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América. 

Excelencias: 

Hemos expresado y le reitero ahora al Presidente Barack Obama nuestra disposición al diálogo respetuoso y a la convivencia civilizada entre ambos Estados dentro de nuestras profundas diferencias. 

Aprecio como un paso positivo su reciente declaración de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar. 

Hasta hoy, el bloqueo económico, comercial y financiero se aplica en toda su intensidad contra la isla, provoca daños y carencias al pueblo y es el obstáculo esencial al desarrollo de nuestra economía. Constituye una violación del Derecho Internacional y su alcance extraterritorial afecta los intereses de todos los Estados. 

Hemos expresado públicamente al Presidente Obama, quien también nació bajo la política de bloqueo a Cuba y al ser electo la heredó de 10 Presidentes, nuestro reconocimiento por su valiente decisión de involucrarse en un debate con el Congreso de su país para ponerle fin. 

Este y otros elementos deberán ser resueltos en el proceso hacia la futura normalización de las relaciones bilaterales. 

Por nuestra parte, continuaremos enfrascados en el proceso de actualización del modelo económico cubano con el objetivo de perfeccionar nuestro socialismo, avanzar hacia el desarrollo y consolidar los logros de una Revolución que se ha propuesto “conquistar toda la justicia”. 

Estimados colegas: 

Venezuela no es ni puede ser una amenaza a la seguridad nacional de una superpotencia como los Estados Unidos. Es positivo que el Presidente norteamericano lo haya reconocido. 

Debo reafirmar todo nuestro apoyo, de manera resuelta y leal, a la hermana República Bolivariana de Venezuela, al gobierno legítimo y a la unión cívico-militar que encabeza el Presidente Nicolás Maduro, al pueblo bolivariano y chavista que lucha por seguir su propio camino y enfrenta intentos de desestabilización y sanciones unilaterales que reclamamos sean levantadas, que la Orden Ejecutiva sea derogada, lo que sería apreciado por nuestra Comunidad como una contribución al diálogo y al entendimiento hemisférico. 

Mantendremos nuestro aliento a los esfuerzos  de la República Argentina para recuperar las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur, y continuaremos respaldando su legítima lucha en defensa de  soberanía financiera. 

Seguiremos apoyando las acciones de la República del Ecuador frente a las empresas transnacionales que provocan daños ecológicos a su territorio y pretenden imponerle condiciones abusivas. 

Deseo reconocer la contribución de Brasil, y de la Presidenta Dilma Rousseff, al fortalecimiento de la integración regional y al desarrollo de políticas sociales que trajeron avances y beneficios a amplios sectores populares las cuales, dentro de la ofensiva contra diversos gobiernos de izquierda de la región, se pretende revertir. 

Será invariable nuestro apoyo al pueblo latinoamericano y caribeño de Puerto Rico en su empeño por alcanzar la autodeterminación e independencia, como ha dictaminado decenas de veces el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. 

También continuaremos nuestra contribución al proceso de paz en Colombia. 

Debiéramos todos multiplicar la ayuda a Haití, no sólo mediante asistencia humanitaria, sino con recursos que le permitan su desarrollo, y apoyar que los países del Caribe reciban un trato justo y diferenciado en sus relaciones económicas, y reparaciones por los daños provocados por la esclavitud y el colonialismo. 

Vivimos  bajo la amenaza de enormes arsenales nucleares que debieran eliminarse y del cambio climático que nos deja sin tiempo. Se incrementan las amenazas a la paz y proliferan los conflictos. 

Como expresó entonces el Presidente Fidel Castro, “las causas fundamentales están en la pobreza y el subdesarrollo, y en la desigual distribución de las riquezas y los conocimientos que impera en el mundo. No puede olvidarse que el subdesarrollo y la pobreza actuales son consecuencia de la conquista, la colonización, la esclavización y el saqueo de la mayor parte de la Tierra por las potencias coloniales, el surgimiento del imperialismo y las guerras sangrientas por nuevos repartos del mundo. La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”, concluyó Fidel. 

Cuba seguirá defendiendo las ideas por las que nuestro pueblo ha asumido los mayores sacrificios y riesgos y luchado, junto a los pobres, los enfermos sin atención médica, los desempleados, los niños y niñas abandonados a su suerte u obligados a trabajar o a prostituirse, los hambrientos, los discriminados,  los oprimidos y los explotados que constituyen la inmensa mayoría de la población mundial. 

La especulación financiera, los privilegios de Bretton Woods y la remoción unilateral de la convertibilidad en oro del dólar son cada vez más asfixiantes. Requerimos un sistema financiero transparente y equitativo. 

No puede aceptarse que menos de una decena de emporios, principalmente norteamericanos, determinen lo que se lee, ve o escucha en el planeta. Internet debe tener una gobernanza internacional, democrática y participativa, en especial en la generación de contenidos. Es inaceptable la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de sistemas informáticos para agredir a otros Estados. No dejaremos que se nos deslumbre ni colonice otra vez. 

Señor Presidente: 

Las relaciones hemisféricas, en mi opinión, han de cambiar profundamente, en particular en los ámbitos político, económico y cultural; para que, basadas en el Derecho Internacional y en el ejercicio de la autodeterminación y la igualdad soberana, se centren en el desarrollo de vínculos mutuamente provechosos y en la cooperación para servir a los intereses de todas nuestras naciones y a los objetivos que se proclaman. 

La aprobación, en enero del 2014, en la Segunda Cumbre de la CELAC, en La Habana, de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, constituyó un trascendente aporte en ese propósito, marcado por la unidad latinoamericana y caribeña en su diversidad. 

Lo  demuestra el hecho de que avanzamos hacia procesos de integración genuinamente latinoamericanos y caribeños a través de la CELAC, UNASUR,  CARICOM, MERCOSUR, ALBA-TCP, el SICA y la AEC, que subrayan la creciente conciencia sobre la necesidad de unirnos para garantizar nuestro desarrollo. 

Dicha Proclama nos compromete a que “las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pacífica, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional”. 

Vivir en paz, cooperando unos con otros para enfrentar los retos y solucionar los problemas que, en fin de cuentas, nos afectan y afectarán a todos, es hoy una necesidad imperiosa. 

Debe respetarse, como reza la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, “el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”. 

Con ella, nos comprometimos a cumplir nuestra “obligación de no intervenir directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”, y a respetar “los principios y normas del Derecho Internacional (…) y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”. 

Ese histórico documento insta “a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC”. 

Tenemos ahora la oportunidad para que todos los que estamos aquí aprendamos, como también expresa la Proclama, a “practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos”. 

Existen discrepancias sustanciales, sí, pero también puntos en común en los que podemos cooperar para que sea posible vivir en este mundo lleno de amenazas a la paz y a la supervivencia humana. 

¿Qué impide, a nivel hemisférico, cooperar para enfrentar el cambio climático? 

¿Por qué no podemos los países de las dos Américas luchar juntos contra el terrorismo, el narcotráfico o el crimen organizado, sin posiciones sesgadas políticamente? 

¿Por qué no buscar, de conjunto, los recursos necesarios para dotar al hemisferio de escuelas, hospitales, proporcionar empleo, avanzar en la erradicación de la pobreza? 

¿No se podría disminuir la inequidad en la distribución de la riqueza, reducir la mortalidad infantil, eliminar el hambre, erradicar las enfermedades prevenibles, acabar con el el analfabetismo? 

El pasado año, establecimos cooperación hemisférica en el enfrentamiento y prevención del ébola y los países de las dos Américas trabajamos mancomunadamente, lo que debe servirnos de acicate para empeños mayores. 

Cuba, país pequeño y desprovisto de recursos naturales, que se ha desenvuelto en un contexto sumamente hostil, ha podido alcanzar la plena participación de sus ciudadanos en la vida política y social de la Nación; una cobertura de educación y salud universales, de forma gratuita; un sistema de seguridad social que garantiza que ningún cubano quede desamparado; significativos progresos hacia la igualdad de oportunidades  y en el enfrentamiento a toda forma de discriminación; el pleno ejercicio de los derechos de la niñez y de la mujer; el acceso al deporte y la cultura; el derecho a la vida y a la seguridad ciudadana. 

Pese a carencias y dificultades, seguimos la divisa de compartir lo que tenemos. En la actualidad 65 mil cooperantes cubanos laboran en 89 países, sobre todo en las esferas de la medicina y la educación. Se han graduado en nuestra isla 68 mil profesionales y técnicos, de ellos, 30 mil de la salud, de 157 países. 

Si con muy escasos recursos, Cuba ha podido, ¿qué no podría hacer el hemisferio con la voluntad política de aunar esfuerzos para contribuir con los países más necesitados? 

Gracias a Fidel y al  heroico pueblo cubano, hemos venido a esta Cumbre, a cumplir el mandato de Martí con la libertad conquistada con nuestras propias manos, “orgullosos de nuestra América, para servirla y honrarla… con la determinación y la capacidad de contribuir a que se la estime por sus méritos, y se la respete por sus sacrificios”. 

Muchas gracias. 

Martí-Gómez : En el umbral de la obra

Martí-Gómez : En el umbral de la obra

 

8:34:58 p.m. 

Tras un periodo difícil —lleno de planes frustrados y obstáculos sin nombre— que los aboca a un azaroso viaje, seis hombres luchan contra la lluvia, las olas y la oscuridad. Habían tratado, infructuosamente, de embarcarse por cuenta propia hacia la isla insurrecta, pero acontecimientos muy adversos los dejarían varados en Gran Inagua.

Entonces, ven entrar al puerto a aquel carguero de nombre Nordstrand y, con él, resurge la esperanza. La urgencia hace que se arriesguen a solicitar la ayuda del desconocido capitán, Heinrich J. T. Löwe, apelando a la fraternidad masónica: sorprendentemente, el alemán accedería gustoso al traslado clandestino. 

Así, a las ocho de una noche borrascosa, el vapor detiene su marcha a una milla de las costas cubanas: los viajeros bajan por la escala bamboleante, hasta el pequeño bote que habían logrado procurarse. Se alejan de la mole oscura a golpes desordenados de remos, perdiendo constantemente el rumbo, pero nunca la resolución. Logran pisar tierra dos horas después. 

Era el 11 de abril de 1895 y la contienda independentista había estallado desde hacía más de un mes. Capitaneando la reducida expedición, arribaba, al fin, el ya nombrado General en Jefe, Máximo Gómez, quien venía a ocupar su lugar al frente de la mambisada, y el Delegado del Partido Revolucionario Cubano, José Martí: el gestor, el organizador, el alma del movimiento —y futuro Mayor General—. También llegaban los veteranos de los Diez Años Francisco Borrero y Ángel Guerra, el joven patriota César Salas y el humilde peón dominicano Marcos del Rosario —sencillo trabajador en propiedades quisqueyanas de Serafín Sánchez y Mayía Rodríguez—, destinado a convertirse en un guerrero más. 

La propia composición de la partida era suficiente muestra del carácter que el Delegado había deseado imprimir a la nueva empresa libertaria: de concordia entre los pinos venerables y los nuevos brotes, y bajo la impronta antillanista —y nuestramericanista, en definitiva. 

Sin embargo, el proyecto martiano trascendía el puro hecho militar —la Guerra Necesaria que él mismo inspirara— encargado de procurar la instauración de un gobierno soberano —fin que, para muchos, constituía el propósito último. 

Con el establecimiento de la república, la revolución martiana apenas debería entrar en una nueva y más compleja fase. 

Había pretendido esclarecerlo mediante incontables páginas dadas a la prensa y desde las más diversas tribunas. La verdadera emancipación solo ven­dría de la mano de un estado de nuevo tipo, donde se transformaran los principios de gobierno hasta entonces conocidos. Su proyecto “con todos, y para el bien de todos” —enunciado de manera especial en su discurso en el Liceo Cubano en Tampa, de noviembre de 1891—, únicamente podría cuajar en una “[…] república de ojos abiertos, ni insensata ni tímida, ni togada ni descuellada, ni sobreculta ni inculta […]”, donde tuviera cabida la más absoluta diversidad étnica y social, las herencias distintas, las culturas disímiles. El Delegado había trabajado intensamente para sentar bases a ese proceso liberador más profundo, de raigal eticidad, participativo y respetuoso. Un proceso que partiera de las visiones, carencias y expectativas de los hombres y mujeres que constituían su real cimiento. 

Desembarazarnos de la metrópoli española, pues, representaba únicamente el inicio de la tarea mayor que se había trazado. De manera que, aunque compartir su suerte con las huestes en armas constituyó un acto de franca heroicidad —especialmente en un hombre de salud tan resquebrajada—, que daba prueba de su coraje, y que poseyó, sin dudas, un enorme sentido ejemplarizante para las tropas —por el estímulo que debió constituir su presencia y su poder catalizador sobre aquellos hombres que ya comenzaban a llamarlo “presidente”—, no debió ser ese, en realidad, su sentido completo. Menos adecuado sería, obviamente, entender tal gesto como evidencia extrema de su voluntad sacrificial —argumento harto esgrimido por quienes interpretan como inmolación su aguerrida caída en combate—. Mucho le quedaba por hacer: como Delegado, Mayor General, y, quizá, presidente. Su apremio por integrarse a las filas de combatientes debió responder, en buena medida, al deseo de seguir de cerca la obra emprendida y acompañar a sus protagonistas; pulsar, aunar, cuidar de cerca y aconsejar. 

Sin embargo, había parecido del todo imposible convencer a Gómez y sus compañeros de semejante necesidad. Lo había intentado mucho durante sus últimos días en República Dominicana, donde pretendiera lograr recursos para organizar la expedición, tras el muy reciente fracaso de Fernandina. 

El 26 de febrero, mientras aún permanecían en territorio dominicano, había llegado el cablegrama esperado, remitido por Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra: la revolución ardía en el Occidente y el Oriente cubano. Martí, gozoso, escribe enseguida a Maceo: “la guerra, a que estamos obligados, ha estallado en Cuba”. Pero, al parecer, Gómez continuaba inamovible en su creencia de que el Delegado debía regresar a los Estados Unidos, para garantizar un servicio continuo de recursos de guerra. Y Martí, haciendo gala de total disciplina, acata la decisión: definitivamente, parecía no tener un lugar en la manigua. Responde, entonces, a Gonzalo y Be­jamín: “Empezamos, pues: ahora a ayudar y rematar la obra […]”. 

Sin embargo, el 9 marzo, El Listín Diario de Santo Domingo reproduciría una información de The New York Herald en torno a que los jefes insurrectos Martí y Gómez se hallaban ya en Cuba. Eso representó un argumento concluyente a favor de que el Delegado marchara también a la Isla. Precisamente ese día, el Generalísimo, en carta al amigo y expresidente dominicano Francisco Gregorio Billini, retrata su entusiasmo: “Allá va Martí con su cabeza desgreñada, sus pantalones raídos, pero con un corazón fuerte y entero para amar la independencia de su tierra”. 

Había conseguido, al cabo, su propósito y de la tremenda satisfacción experimentada daría cuenta su diario último, que serviría “luego a la explicación de los hechos públicos” —tal cual confiesa en carta a su compañera Carmita Miyares—. Desde aquellas cuartillas reflexiona sobre aconteceres de la historia pasada, en torno a los males por superar en la nueva campaña y la futura república —el autoritarismo excesivo, el regionalismo, la violencia inmoderada…— y, al respecto, recoge los disímiles relatos que escucha; no solo de boca de las figuras más connotadas, sino de los más humildes soldados y habitantes del monte cubano. Los dibujaba a todos, por igual, como piezas claves de los acontecimientos que se vivían y como muestras de la avenencia íntima que aspiraba a conseguir. Desde aquel memorable discurso en Tampa de 1891 hablaba anticipadamente de esa “hermandad ferviente” deseada, a la cual no dejaría de referirse, una y otra vez, en sus últimos documentos: “venida del dolor común en­tre los cubanos de derecho natural, sin historia y sin libros, y los cu­banos que han puesto en el estudio la pasión que no podían poner en la elaboración de la pa­tria nueva”. 

Su intervención pública en conmemoración del alzamiento del 10 de Octubre, en Hardman Hall de Nueva York, 1890, había develado la conciencia de su papel como hombre político para la consecución de la fusión tremenda e in­dispensable, rol que vendría a seguir desempeñando dentro de la propia guerra: “ir removiendo por la cordialidad y la justicia los elementos de choque y transformándolos […] en elementos de amalgama”. 

Su revolución apenas comenzaba. El ingreso a la manigua sería un paso más de la larga marcha que preveía y a ella se aprestaba como para una fiesta: “Nos ceñimos los revólvers. Rumbo al abra. La luna asoma, roja, bajo una nube. Arribamos a una playa de piedras […] Me quedo en el bote el último, vaciándolo. Salto. Dicha grande”.

(Fuente: Granma / Mayra Beatriz Martínez*)

*Investigadora del Centro de Estudios Martianos

Una sola estrategia en la cintura de América

Una sola estrategia en la cintura de América

 

7:37:25 p.m.

 Por Mercedes Rodríguez García

« [...] Ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosos del mar, la semilla de la América nueva!

José Martí en el ensayo «Nuestra América», 1891.

No tanto como Raúl, pero Obama fue claro y no ocultó sus verdaderos propósitos en la alocución que hiciera el 17 de diciembre de 2014. De modo que si solo cambian los métodos pero los objetivos persisten, no hay porque pensar que en la Cumbre de Las Américas tenga lugar un giro de 180 grados en materia de política con respecto a Cuba, ni tampoco con América Latina.

Y fuera bonito pensar otra cosa, porque la cita que hoy concluye en Panamá ha estado rodeada de grandiosas expectativas sobre el futuro de la isla, interesada más que nadie en normalizar sus relaciones con EE.UU., pero «sin sombra a nuestra independencia nacional y autodeterminación» y, «sin renunciar a uno solo de nuestros principios», condicionantes reiteradas por Fidel y Raúl, en distintos momentos y circunstancias de la nación cubana.

Pues allí, en la VII Cumbre de las Américas, gracias al reclamo solidario de la mayor parte de las naciones Latinoamericanas y Caribeñas, junto a Barack Obama y otros 33 Jefes de Estado y de Gobierno del Hemisferio está el presidente cubano, dispuesto a continuar el diálogo sincero y respetuoso, sobre la base de la igualdad para tratar los más diversos temas de forma recíproca.

Dialogo que siempre será reflejo del pensar y sentir de sus compatriotas, agrupados en numerosas y diversas organizaciones de masas, sindicales, campesinas, femeninas, estudiantiles, de escritores y artistas, y no de unos pocos cientos de individuos que reciben dinero, instrucciones y oxígeno del imperio norteño, y como los que en esta oportunidad, en el contexto del Foro de la Sociedad Civil han llenado de guijarros el camino a favor del acercamiento de posiciones entre las dos Américas.

Hijos desleales, malas personas, que jamás sabrán comportarse con la educación, cultura, altura e hidalguía de quienes sí fueron allí para participar en «un diálogo político sobre cuestiones de soberanía, sociedad civil, nacionalidad, o sencillamente Cuba», como expresara hace poco nuestro digno y queridísimo Eusebio Leal.

Aunque antes habría que hablar del marabuzal que en igual sentido representó la orden ejecutiva de la Casa Blanca designando a Venezuela como una amenaza para la Seguridad Nacional de EE.UU. Desacertada decisión que actuó como un boomerang al avivar más los sentimientos patrióticos, chavistas y anti-imperialistas de la nación bolivariana, a la vez que levantó protestas a escala mundial y originó que diez millones de ciudadanos de todos los países —de ellos tres millones de cubanos— estamparan su firma en solidaridad con el pueblo que representa su legítimo presidente, Nicolás Maduro.

De nuevo han fracasado los planes del Pentágono, y aunque Obama ya no cree que Venezuela constituya una amenaza para Estados Unidos, las sanciones contra el hermano país continúan en pie. El presidente estadounidense no pudo imaginarse que su rúbrica serviría de acicate a las fuerzas de la soberanía latinoamericana para acrecentar la voluntad de soberanía e independencia.

El escenario coexiste complejo, y la Cumbre no es un acelerador de partículas. Por lo tanto las relaciones de EE.UU. con sus vecinos del Sur solo mejorarán en la medida que este abandone los intentos neocoloniales, deje de pensar en América Latina como su traspatio y de tratarla como un rey a sus súbditos. Con Cuba, y ahora con Venezuela, ha quedado demostrado que las políticas de acoso y asfixia, no funcionan en la actualidad, y si lo hacen, es en reversa y solo favorecen la unidad y solidaridad de los pueblos.  

Unidad y solidaridad que tiene su simiente en las fallidas aspiraciones de Simón Bolívar de integrar a toda la América hispana en una Confederación, idea que venía desde Francisco de Miranda, quien propuso el nombre de Colombia para esa eventual nación. Al respecto escribe El Libertador en la conocida Carta de Jamaica, fechada el 6 de septiembre de 1815. (1)

«[...] ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración...».

Integración y unidad latinoamericanas con la que también soñó nuestro Apóstol. Él —como nadie en su época— comprendió la necesidad de ir adelante con la obra de integración multinacional de Bolívar, de ahí su capacidad para elaborar una estrategia revolucionaria capaz de sobrepasar los límites de la independencia nacional y darle un carácter verdaderamente continental a la lucha. Estrategia de un genio que aspiraba sobre todo a impedir que el imperialismo norteamericano en ciernes cayera sobre las Antillas y sobre el resto de nuestra América.

« [...] Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber, puesto que lo entiendo y tengo ánimo con que realizarlo,  de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy y haré es para eso… [...]  impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino que ha de cegar y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal que los desprecia», expresa en carta inconclusa dirigida a su amigo Manuel Mercado, el 18 de mayo de 1895, un día antes de su caída en combate. (2)

El tiempo transcurrido de entonces acá se ha encargado de otorgarle plena vigencia al ideario martiano-bolivariano, retomado en sus esencias por líderes latinoamericanos contemporáneos como Evo Morales, Rafael Correa y Nicolás Maduro, cuyos paradigmas más cercanos se encuentran en Fidel y Chávez, dos hombres marcados por la misma misión humanista y unificadora, y que la historia ya ha situado en su cumbre.

Y no precisamente en la Cumbre de esas Américas, que nació torcida, en 1994, bajo la órbita de la Organización de Estados Americanos (OEA) y con la asistencia de los presidentes de todos los países americanos —menos el de Cuba, excluida de la OEA desde 1962— y con el objetivo de alinear a la región, plagada de gobiernos conservadores, en un contexto global de creciente hegemonía estadounidense.

Una OEA que no ha variado un ápice desde aquel lunes 26 de septiembre de 1960 en que Fidel hiciera su primera intervención en la ONU, hablando claro sobre una Organización de Naciones Unidas de oídos sordos ante las amenazas, acciones terroristas, agresiones económicas y los intentos que Cuba había hecho en su seno para condenarlas; y sobre la indiferencia mostrada por el gobierno de Estados Unidos ante la disposición de Cuba de sentarse a discutir sus problemas civilizadamente. 

Fue el famoso discurso de «¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra! ¡Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios, y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso!» (3)

Dos años después, desde Cuba, Fidel llamaría a la unidad de América, socavada por «el divisionismo, el sectarismo, el dogmatismo la falta de amplitud para analizar el papel que corresponde a cada capa social, a sus partidos, organizaciones y dirigentes», factores que siempre han actuado en detrimento de la unidad de acción imprescindible entre las fuerzas democráticas y progresistas de nuestros pueblos.

Se trataba del mensaje del Pueblo de Cuba a los pueblos de América y del Mundo, más conocido como Segunda Declaración de La Habana. Una de las alocuciones más importantes y célebres de Fidel, la de «Porque esta gran humanidad ha dicho “¡Basta!” y ha echado a andar.  Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia…», que luego el Che hiciera famosa, con su discurso en la ONU, el 11 de diciembre de 1964. (4)

Las lecciones han sido aprendidas y los pueblos del Sur se han vuelto desconfiados ante todo lo que venga de sus vecinos del Norte. Y aunque la diplomacia y el protocolo obliguen a estrechones de manos ante las cámaras, aún existen laceraciones indelebles, heridas abiertas, que habrá necesariamente que cerrar, borrar; cuentas pendientes que deberán ser saldadas; verdades por aceptar; mentiras, por confesar; perdones por otorgar; miserias por solventar, sanciones por levantar; cercos por desbloquear.

De ahí la resonancia de la actual Cumbre, y lo vital que resultan las propuestas constructivas de quienes, con objetivos muy claros y políticas superadoras, han proclamado el respeto a la autodeterminación de los pueblos de la región, o denunciado sin ambajes los designios injerencistas y neocoloniales de la superpotencias norteamericana, o reclamado para su tierra el control sobre los recursos naturales en manos de potencias extranjeras, o lo que debería ser fin común y para todos los tiempos: la soberanía de las naciones del subcontinente.

En lo que respecta a Cuba, ya sabemos las condiciones. Y aunque en materia de política no todo se publica o se dice, por aquello de que «hay cosas que para que sean han de andar ocultas» y en silencio deberán transcurrir, otras mantendrán el hálito maceísta de intransigencia, más allá de que sea retirada de la lista de países que EE.UU considera patrocinadores del terrorismo, asunto que gravita sobre el restablecimiento de relaciones con nuestro país y la apertura de embajadas.

Pero no olvidemos que Obama se apresta a conquistar posiciones entre la comunidad caribeña y a clausurar lo mejor posible su paso por las Cumbres Americanas. Él conoce la historia y sabe de geografía. América Latina y el Caribe han cambiado mucho, aunque le cueste entenderlo.

Unidos, seremos invencibles. Ya los árboles van poniéndose en fila para que no pase a sus anchas el gigante de las siete leguas. Ojalá sea esta cumbre el augusto congreso y la época dichosa que imaginó Bolívar. Ojalá, en virtud de la Patria Grande, Nuestra América llegue —con sus diferencias y particulares— a integrarse en una sola.

Como otras dos alas de un mismo pájaro Cuba y Venezuela han de permanecer unidas. Quien por ellas se levante hoy, lo hará para todos los tiempos. No permitamos que nadie quebrante la unidad y la región de paz, de desarrollo, de tranquilidad y armonía que nos hemos propuesto. No hay otra estrategia. Y para ratificarla, no existe mejor momento ni lugar que esta VII Cumbre, instalada en Panamá, la cintura de América.

(1) Carta de Jamaica, fechada en Kingston el 6 de septiembre de 1815 , y la cual estaba dirigido a un inglés quien se presume pudo haber sido Henry Cullen, súbdito británico, residenciado en Falmouth, cerca de Montego Bay, en la costa norte de Jamaica.

 (2) Carta de José Martí a Mauel Mercado, fechada el 18 de mayo de 1895

(3) Discurso completo de Fidel Castro Ruz en la ONU, el 26 de septiembre de 1960

(4) Discurso completo del Comandante Ernesto Guevara en la ONU, el 11 de diciembre de 1964 (+Video)

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