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LA TECLA CON CAFÉ

La era del inesperado Donald Trump

La era del inesperado Donald Trump

 

12:10:21 p.m. 

Por Mercedes Rodríguez García 

Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista ve la oportunidad en cada dificultad.
Winston S. Churchill
 

Después del martes 8 de noviembre de 2016 los Estados Unidos de Norteamérica asoman ante el mundo con el rostro deformado por los vapores sulfurosos de una campaña que dejó aturdido al mismísimo Satanás con sus mil calderas infernales. Al final ganó el candidato republicano, gracias a los votos de un electorado desencantado con la política tradicional de Washington y sus decisiones en beneficio de una minoría. 

Los analistas coinciden. Luego del Brexit en Reino Unido, que alteró los planes de mayor cooperación entre la OTAN y la Unión Europea (UE); tras el referéndum en Colombia, que dijo NO al acuerdo de paz con las FARC, y el colosal error de los sondeos y otros instrumentos de medición de la opinión pública, comienza otra partida. «Los naipes de la geopolítica se van a remover de nuevo». 

Según Ignacio Ramonet, nos adentramos «en una era nueva cuyo rasgo determinante es lo ‘desconocido’. Ahora todo puede ocurrir», resume con exactitud el catedrático y periodista español, autor de un amplio artículo publicado en Granma donde expone —y así lo titula— «Las 7 propuestas de Donald Trump que explican su victoria». 

En la peculiar contienda que enfrentó a la demócrata Hillary Clinton y al republicano Donald Trump no faltaron ingredientes «exóticos», (¿falsos?) como la amenaza de un fenómeno interestelar —podría ocurrir el propio martes 8—,  y que hizo emitir a Barack Obama con anterioridad «una inesperada disposición ejecutiva» instruyendo a varias secretarías y agencias del Gobierno a establecer «un plan en 120 días para antes, durante y después de un evento climático espacial», cuyo impacto podría provocar— no el Apocalipsis— pero sí tormentas geomagnéticas que afectarían las redes eléctricas y los satélites de comunicación. 

De la disposición apenas comentaron los medios de prensa en internet, tampoco los tradicionales. Era tan conspicuo y perentorio para la humanidad el torbellino Trump-Hillary, que de un polo a otro las páginas y los periódicos digitales, la radio y la televisión no hacían otra cosa que referirse a las tantas aristas de una de las campañas más arduas y vehementes —si no insultantes— en la historia política de EE.UU., con Trump tildando a su rival de «bandida» y la Clinton catalogando al magnate de «misógino». Hillary fue más medida y cautelosa en asunto de palabras. Pero lo que salía de la boca del candidato conservador de 70 años hizo pensar a muchos que se trataba del Anticristo o de uno de aquellos chicos clonados por el médico nazi Josef Mengele, sacados los dos de sendas novelas (Rosemary’s Baby-1967 y The Boys from Brazil-1976) del escritor norteamericano Ira Levin, y llevadas luego al celuloide por Franklin J. Schaffner y Roman Polanski, respectivamente. 

Pero Donald Trump no es ni lo uno ni lo otro, si bien se merece un Óscar al mejor actor en ese reality show insuperable que son las elecciones estadounidenses, en su largo camino hacia la Casa Blanca —puede ser de todo, menos simple—, y donde postularse a la presidencia requiere años de planificación activa, recaudación de fondos y cálculos precisos, así como de estrategias comunicacionales muy bien trazadas por equipos de profesionales altamente competitivos. Pues en esa dirección el magnate Trump fulgura en el centro del reparto comicial que él mismo calificó «más grande que el Brexit» y en el que muy pocos expertos predijeron que tendría tanto éxito. 

Nada lo detuvo, nada lo intimidó 

Trump no será un predestinado, pero ha hecho honor a su apellido, un sustantivo que en inglés significa victoria, triunfo, ganador (victory, triumph, win). Se «apropió» de las redes sociales, arremetió en Twitter contra todo el que estimó, atacó a la prensa de proteger a su rival, acusándola por silenciar los escándalos y «delitos» de la Clinton, amparada por un sistema «roto» y «corrupto»; aseguró que los sondeos electorales estaban amañados y las encuestas, arregladas. Es «vergonzoso», reiteraba y embestía sin pruritos ni misericordia el multimillonario neoyorkino, cuyo discurso acompañaba con poses y gestos caricaturescos, y con frases muy efectivas para descalificar la formación política rival y a los medios de comunicación en general, y por supuesto, hacerse aplaudir hasta el delirio por una audiencia eufórica y renovada. 

¿Un escándalo sexual más?, Trump suelta una carcajada. A la luz de la historia presidencial ello no constituía un obstáculo para ocupar el Despacho Oval, con un cine privado y oficinas para la Primera Dama de los Estados Unidos. La historia presidencial de la «pujante y vigorosa nación» —desde los Padres Fundadores a Bill Clinton— está plagada de escándalos sexuales. Theodore White, el periodista electoral más célebre de la segunda mitad del siglo XX, aseguraba en unas memorias escritas en 1978 que todos los candidatos presidenciales que había cubierto eran mujeriegos. HarryTruman, George Romney y Jimmy Carter eran las únicas excepciones que citaba. 

Y qué decir de la interminable lista de infidelidades de John Fitzgerald Kennedy, uno de los presidentes más populares de la historia de EE. UU. La actriz Marilyn Monroe, la periodista IngaArvad, la stripperBlaze Starr o la amante de mafiosos Judith Exner Campbell se inscriben entre sus romances. 

¡Nada!, asunto de hombres. Pero que en el caso de Bill Clinton supo aprovechar muy bien Trump dado el extenso historial de infidelidades y escándalos sexuales con la becaria Mónica Lewinsky, una espada que todavía pende sobre la cabeza del expresidente, y que suponía una amenaza para las aspiraciones presidenciales de su mujer, Hillary.

¡Nada! Lo deTrump y la palabrota que soltó al enterarse de un vídeo «furtivo» colocado en internet es una tontería, puro asunto de lenguaje, exactamente el tipo de lenguaje que da pie «para que hombres y chicos sientan que está bien abusar de las mujeres». Pero él, uno de los cinco hijos de Fred Trump y MaryAnne MacLeod, nunca se sintió culpable en un país donde —según encuestas— una de cada cinco mujeres resulta víctima de violación o intento de violación, y donde un increíble 83 % de las chicas sufre de acoso sexual en la escuela.

Todas esas y otras «tonterías» podían estar escapándosele de las manos, lo que terminaría por sepultar las posibilidades del candidato republicano de conseguir los votos electorales necesarios para llegar a la silla imperial, rodar en el Cadillac One (The Best), y volar en el E VC-25A (Air Force One).
Pero no. Contra todos los pronósticos, Donald J. Trump es el 45.º presidente de Estados Unidos. Este «ignorante,peligroso y miserable payaso a tiempo parcial y sociópata a tiempo completo» —como lo catalogó el cineasta norteamericano Michael Moore— logró, con astucia política, aplastar a sus rivales. Pocos lo avizoraron tan claro como Moore, quien lo aseguró en un post publicado en el periódico electrónico The Huffington Post, el 29 de julio de 2016 (En español por Cubadebate). El artista, simpatizante con las políticas de izquierda, lamentó entonces ser el portador de las malas noticias y deseó que su predicción estuviera errada. «Presidente Trump. Vamos, vayan practicando, porque será así como nos tendremos que dirigir a éldurante los próximos cuatro años» escribió Moore.

El futuro de la humanidad asusta

Porque, luego de todas las mentiras e insensateces escuchadas y leídas durante los últimos meses de la campaña por la presidencia del país más poderoso e influyente del mundo, no queda más remedio que dudar de la capacidad de raciocinio de su población y también de la integridad de sus políticos.

Yo no sé si en esta cruzada se dijeron más disparates e invenciones que en las precedentes. Es difícil evaluarlo, mucho más, predecir lo que sucederá con un clown (payaso) tan engreído e indiferente a la verdad en el poder, alguien que ha demostrado no tener escrúpulos.

¿Y si hubiera ganado Hillary, tan impopular que el 70 % de los votantes expresó a una encuestadora no transmitirle confianza ni honestidad? ¿Volver a la era de Clinton/Bush? Retomando lo escrito por Michael Moore: «Eso sería como tener que pagar de repente por escuchar música, o volver a usar MySpace o llevar un teléfono móvil como una maleta de grande».

Ni el discurso de Donald Trump ni el de Hillary Clinton me satisfacen, pero el de Trump, al menos, me «sonó» más convincente; el de Hillary, repelente. Ninguno de los dos habló de los asuntos realmente importantes para su nación ni el mundo, ni sobre cómo enfrentarían los grandes problemas del presente y el futuro.

Como han asegurado los especialistas, Trump es un hombre de negocios que gana y pierde mucho dinero, una persona que llega a presidente sin ningún tipo de pasado ni de experiencia políticos. Trump ha dicho que bajará los impuestos a los más ricos y a las grandes corporaciones, que va a aumentar el presupuesto militar y va a hundir el sistema público, y eso es harto peligroso.

Trump no va a dejar de ser lo que es. Al margen de cualquier control democrático, mantendrá una posición de dominio mundial, y eso entraña riesgos para el planeta, asunto que deja entrever Fidel en su artículo El destino incierto de la especie humana,  y en que alude al primer debate público entre los dos candidatos: «En la primera ocasión, hace dos semanas, se produjo uno que causó conmoción. El señor Trump que se suponía un capacitado experto quedó descalificado tanto él como Barack en su política», escribió.

Lo de la conmoción, de seguro por algunas de estas frases:

Trump: «No me sorprende que hayas estado luchando contra el Estado Islámico durante toda tu vida adulta».
Hillary: «Un hombre que puede ser provocado con un tweet no debería tener sus dedos en ningún lugar cercano a los códigos nucleares».

Refranes pro mode

Tengo mucha confianza en los refranes. Y hay uno muy cubano que especifica: «Una cosa piensa el borracho y otra, el bodeguero», aunque otro asevera que «La lengua es el azote del cuerpo».

A partir del 20 de enero de 2017, cuando asuma constitucionalmente la presidencia de EE. UU., Trump deberá ir atemperando su discurso y frases incendiarias de campaña, cavilando más lo que dice y cómo lo dice. De hecho, ya lo hizo. Poco después de su victoria, desde una sala del hotel Hilton Midtown, de Nueva York: «Vamos a llevarnos bien con todas las demás naciones que estén dispuestas a llevarse bien con nosotros. Vamos a tener unas relaciones fabulosas. Quiero decirle a la comunidad internacional que, aunque los intereses de América siempre serán prioritarios, vamos a tratar justamente a todos. A todas las personas y a todas las naciones. Vamos a buscar
terreno común, nada de hostilidades. Asociaciones, no conflictos», dijo Trump al final del histórico encuentro.

 ¿Con respecto a Cuba? Mantengamos las distancias. De momento, lo mismo que Raúl en su mensaje, felicitarlo «en ocasión de su elección como presidente de los Estados Unidos de América». Nada hay más parecido en Estados Unidos a un candidato demócrata que otro republicano, y ninguno de ellos será capaz de unir a los estadounidenses después de la elección, de acuerdo con un sondeo de New York Times/CBS News que reveló un 82 % disgustado con la campaña.

En adelante, esperar y permanecer alertas. Los cubanos estamos acostumbrados a la espera, aunque la situación internacional se calienta por segundos y puede que el día menos pensado entre en ebullición y desborde el envase.

Como dice un proverbio muy castizo: «Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá»… ¡y que nos coja confesados!

Se cumplió la profecía de Michael Moore, Donald Trump es el presidente de EE.UU.

Se cumplió la profecía de Michael Moore,  Donald Trump es el presidente de EE.UU.

 

4:34:07 a.m. 

En política hay que tener mente fría, como lo ha demostrado el cineasta y escritor estadounidense Michael Moore, quien aseguró en un post publicado en el periódico electrónico The Huffington Post (5 Reasons Why Trump Will Win, 07/23/2016) que Donald Trump sería el próximo presidente de los Estados Unidos.

Moore —simpatizante con las políticas de izquierda— lamentó entonces ser el portador de las malas noticias, deseó que su predicción estuviera errada, y refirió cinco razones por las que consideraba que Trump se sentaría en la Casa Blanca. Algo en lo que yo —ya finales de la campaña— también estaba segura, luego de conocer el caso de Shirley Chisholm, la primera mujer —negra, además— en lanzar una candidatura presidencial (1972) en busca de la nominación demócrata, apenas tres años después de convertirse en representante a la Cámara Baja por uno de los principales partidos de los EE.UU.

Pero no expondré las mías, un tanto “espirituales”, les dejo textualmente la de mi admirado hombre de cine, traducidas al español y publicadas tres días después The Huffington Post en el sitio Cubadebate.

Estas son las cinco razones, según Michael Moore:

 1. El Brexit del medio oeste de Estados Unidos. Creo que Trump va a centrar gran parte de su atención en los cuatro estados azules de Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin. Cuatro estados tradicionalmente demócratas, pero que han elegido a gobernadores republicanos desde 2010 (Pensilvania es el único que finalmente ha elegido a un demócrata ahora). 

En las primarias de Michigan de marzo, 1,32 millones de habitantes votaron a los republicanos frente a los 1,19 millones que votaron a los demócratas. Según las últimas encuestas de Pensilvania, Trump va por delante de Hillary; y en Ohio están empatados. ¿Empatados? ¿Cómo es posible que esta carrera esté tan reñida después de todo lo que ha dicho y hecho Trump? Quizá se deba a que este ha dicho (y ha dicho bien) que el apoyo de los Clinton al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha ayudado a destruir a los estados industriales de la zona norte del medio oeste de Estados Unidos. 

Trump va a machacar a Clinton con este tema y con el hecho de que haya apoyado el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y otras políticas de comercio que han perjudicado a los habitantes de esos cuatro estados. 

Durante las primarias de Michigan, Trump amenazó a la empresa Ford Motor con que si seguían adelante con el cierre de la fábrica que tenían previsto y se trasladaban a México, pondría un impuesto del 35% a todos los coches construidos en México que se enviaran a Estados Unidos. Música para los oídos de la clase trabajadora de Michigan. Y cuando lanzó otra amenaza a Apple y dijo que les obligaría a dejar de fabricar iPhones en China y a fabricarlos en Estados Unidos todos quedaron embelesados y Trump se llevó una gran victoria que debería haber sido para el gobernador, John Kasich. 

La zona que abarca desde la ciudad de Green Bay (Wisconsin) hasta Pittsburgh (Pensilvania) recuerda a la mitad de Inglaterra: rotas, deprimidas y en las últimas funcionan las chimeneas esparcidas por el campo en el esqueleto de lo que antes llamábamos clase media.

Trabajadores amargados y enfadados a los que Reagan engañó y a los que los demócratas —que siguen intentando persuadir de forma deshonesta pero solo quieren aprovecharse de la situación codeándose con banqueros que les puedan extender cheques—abandonaron. Lo que ha pasado con el Brexit en Reino Unido también va a pasar aquí. 

Elmer Gantry aparece como Boris Johnson y se limita a inventar para convencer a la gente de que ¡esta es su oportunidad! De acabar con todos, con todos los que hicieron añicos su Sueño Americano. Y ahora Donald Trump, el forastero, ha llegado para limpiarlo todo. ¡No hace falta que estén de acuerdo con él! ¡Es su cóctel molotov personal, el que pueden lanzar a los malnacidos que les hicieron esto! Y aquí es donde entran en juego los cálculos. En 2012, Mitt Romney perdió por 64 votos electorales. Sumemos los votos electorales de Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin. Son 64. 

Lo único que Trump necesita para ganar es mantenerse, tal y como se espera, en la franja de estados tradicionalmente republicanos de Idaho a Georgia (estados en los que nunca ganará Hillary Clinton), y ganar en Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin. No necesita ganar en Florida, ni en Colorado ni en Virginia. Solo en los cuatro anteriores. Y eso le colocará en la cima. Y eso es lo que va a pasar en noviembre.

2. El último bastión de los hombres blancos enfadados. El gobierno de Estados Unidos que lleva 240 años dominado por hombres llega a su fin. ¡Una mujer está a punto de llegar al poder! ¿Cómo ha podido suceder? Había señales de peligro, pero las ignoramos. Nixon —el traidor del género— impuso el Título IX, la ley por la que, en el colegio, las alumnas deberían tener las mismas oportunidades a la hora de practicar deporte. Y luego les dejaron pilotar aviones comerciales.

Y antes de que nos diéramos cuenta, Beyoncé revolucionó la Super Bowl (¡nuestro partido!) con un ejército de mujeres negras que, con el puño en alto, dejaron claro que nuestra dominación había terminado. ¡Dónde hemos ido a parar!

Ese es el pequeño resumen de la mente del hombre blanco en peligro de extinción. Tienen la sensación de que se les escapa el poder de las manos, de que su manera de hacer las cosas ya no es la manera en la que se hacen las cosas. La “feminazi”, ese monstruo que, como dice Trump, “sangra por los ojos o por donde sea”, nos ha conquistado y ahora, después de haber tenido que pasar por ocho años en los que un hombre negro nos ha dicho qué hacer, ¿se supone que tenemos que aguantar ocho años en los que una mujer nos mangonee? ¡Después de eso serán ocho años de un homosexual dirigiendo la Casa Blanca! ¡Y luego transexuales! Ya ven por dónde van las cosas. Para entonces, se les habrán concedido derechos humanos a los animales y el presidente del país será un hámster. ¡Esto tiene que acabar! Así piensan los xenófobos, homófobos y machistas de EE.UU.

3. El problema de Hillary. Seamos sinceros, ahora que estamos entre amigos. Ante todo, dénjeme que les diga que me gusta -mucho- Hillary y que creo que le han creado una reputación que no se merece. Pero el hecho de que votara a favor de la guerra de Irak hizo que yo me prometiera que no volvería a votarla. Hasta la fecha, no he roto esa promesa. Por intentar evitar que un protofascista se convierta en nuestro presidente, voy a romper esa promesa.

Me entristece pensar que Clinton encontrará la manera de meternos en un conflicto militar. Es un halcón a la derecha de Obama. Pero el dedo psicópata de Trump estará listo para pulsar El Botón, así son las cosas.

Asumámoslo: Trump no es el mayor de nuestros problemas, es Hillary. Es muy impopular: el 70% de los votantes piensan que no transmite confianza ni honestidad.

Representa a la política tradicional y no cree en nada que no sea lo que le haga ganar las elecciones. Por eso estuvo en contra del matrimonio homosexual en su momento y ahora lo defiende. Entre sus mayores detractores se encuentran las mujeres jóvenes, cosa que tiene que dolerle considerando los sacrificios que ha hecho -tanto Hillary como otras mujeres de su generación- y lo que ha luchado para que las generaciones más jóvenes no tengan que aguantar que las Barbaras Bushes del mundo les manden callar y a hacer galletas.

Pero no gusta a los jóvenes, y no hay día que no oiga a un millennial decir que no la va a votar. Ningún demócrata, ni ninguna persona que no apoye a alguno de los dos partidos mayoritarios, se va a levantar emocionado el 8 de noviembre por ir a votar a Hillary como pasó cuando Obama ganó las elecciones o cuando Bernie Sanders era candidato en las primarias. No hay entusiasmo. Y, como estas elecciones solo van a depender de una cosa —de quién atraiga a más gente a las urnas—, Trump lleva las de ganar.

4. El voto deprimido a Bernie Sanders. Dejen de preocuparse por que los simpatizantes de Bernie no votemos a Clinton, porque la vamos a votar. Según las encuestas, el número de seguidores de Sanders que voten a Hillary este año será mayor que el número de simpatizantes de Clinton que votaron a Obama en 2008.

Ese no es el problema. Lo que debería alarmarnos es que cuando el simpatizante promedio de Bernie se arrastre a las urnas el día de las elecciones para votar a Hillary a regañadientes, a eso se le llamará “voto deprimido” (lo que significa que el votante no se lleva a cinco personas con él para que voten también, que no se ha presentado como voluntario para hacer campaña 10 horas al mes de cara a las elecciones y que no contesta con emoción cuando le preguntan por qué va a votar a Hillary: un votante deprimido). Porque, cuando se es joven, se tiene tolerancia cero ante los farsantes y las mentiras. Para la gente joven, volver a la era de Clinton/Bush es como tener que pagar de repente por escuchar música, o volver a usar MySpace o a llevar un teléfono móvil como una maleta de grande.

No van a votar a Trump; algunos votarán a un tercer partido, pero muchos se limitarán a quedarse en casa. Hillary Clinton va a tener que hacer algo para dar a los jóvenes una razón para que la apoyen; y elegir a un señor blanco, viejo, insulso y moderado como candidato a vicepresidente no es el tipo de decisión atrevida que pueda transmitir a los millennials que su voto es importante para Hillary. Que hubiera dos mujeres al frente era una idea interesante. Pero Hillary se ha asustado y ha decidido ir a lo seguro. Otro ejemplo más de cómo Clinton está matando poco a poco al voto joven.

5. El efecto Jesse Ventura. Por último, no descontemos la capacidad del electorado para hacer el mal o para subestimar cuántos millones de ciudadanos se conciben a sí mismos como anarquistas encubiertos una vez que echen la cortina y se dispongan a ejercer su derecho al voto.

Es uno de los pocos sitios que quedan en esta sociedad en el que no hay ni cámaras de seguridad, ni dispositivos de escucha, ni parejas, ni hijos, ni jefes, ni policías, ni siquiera límite de tiempo. Puedes pasarte ahí dentro el tiempo que te apetezca y nadie puede obligarte a hacer nada. Puedes votar al partido que quieras o a Mickey Mouse y al Pato Donald. No hay reglas. Y precisamente por eso y por la ira que tienen algunos contra un sistema político inservible, millones de estadounidenses van a votar a Trump, y no porque estén de acuerdo con él ni porque les gusten la intolerancia y el ego que le caracterizan, sino porque pueden, simplemente.

Para ver el mundo arder y hacer enfadar a papá y a mamá. E igual que cuando estás al borde de las cataratas del Niágara te preguntas por un instante cómo sería tirarse por ahí, habrá muchos a los que les encante sentir que son los que mueven los hilos y que pueden votar a Trump solo para ver qué pasa. Recordemos cuando, en los noventa, los ciudadanos de Minnesota eligieron como gobernador a un ex luchador profesional. No lo hicieron porque fueran estúpidos o porque pensaran que Jesse Ventura era un político célebre o intelectual. Lo hicieron porque podían. Minnesota es uno de los estados más inteligentes del país. Y también está lleno de ciudadanos con gusto por el humor negro, así que para ellos votar a Jesse Ventura fue como hacer un chiste práctico en un sistema político enfermo. Y es lo que va a volver a pasar con Trump.

Cuando me disponía a volver a mi hotel después de participar en el programa especial de Bill Maher sobre la Convención del Partido Republicano en la cadena HBO, un hombre me paró por la calle. “Mike”, me dijo, “tenemos que votar a Trump. Tenemos que cambiar las cosas”. Eso fue todo. Para él, era suficiente. “Cambiar las cosas”. De hecho, es lo que Trump haría, y a gran parte del electorado le gustaría ser espectador de ese reality show.

Donald Trump toma la delantera en estados cruciales y las bolsas se tambalean

Donald Trump toma la delantera en estados cruciales y las bolsas se tambalean

 

11:53:00 p.m. 

Trump toma la delantera al ganar Ohio y mantiene una ventaja muy estrecha en varios estados decisivos, entre ellos Florida y Carolina del Norte, lo cual otorga al candidato republicano la posibilidad de ganar. Solo queda ver si puede derrotar a Hillary Clinton en uno de los bastiones democráticos que hasta hace poco parecía seguro para la candidata demócrata. 

Mientras avanzaba la noche del martes, los asesores de campaña de Clinton miraban con angustia cómo su amplia delantera, según las encuestas durante muchos meses, parecía evaporarse durante el recuento de los votos. A las 22:00, Trump se aferraba a ventajas mínimas en Florida, Carolina del Norte, Michigan y Wisconsin. 

La posibilidad de que Trump gane la presidencia provocó una reacción en cadena en todo el mundo: los mercados financieros en el extranjero se derrumbaron a medida que las cadenas de televisión estadounidenses plantearon la perspectiva de que Clinton pudiese perder. Los mercados asiáticos operaban en cifras considerablemente bajas, y en Estados Unidos, los futuros de Dow Jones cayeron hasta 600 puntos en las transacciones después del cierre. (Fuente: NYT) 

Resultados electorales de EE.UU. le dan la ventaja a Trump (Multimedia)

El candidato republicano Donald Trump lleva la ventaja en los resultados electorales de EE.UU. con 216 votos del Colegio Electoral frente a los 209 de su rival demócrata Hillary Clinton, según medios locales. 

En EE.UU. el presidente es elegido mediante el voto de los 538 miembros del Colegio Electoral y no por el voto directo de los ciudadanos. 

Trump ha ganado en los estados Texas, Kansas, Dakota del Sur, Wyoming, Dakota del Norte, Misisipi, Alabama, Tenessee, Kentucky, Indiana, Montana, Virginia Occidental, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Oklahoma, Arkansas, Luisiana, Nebraska, Misuri, Idaho, Ohio y Florida. 

Hillary se ha adjudicado Ilinois, Nueva York, Maryland, Delaware, Nueva Jersey, Massachusetts, Connecticuty, Vermont, Nuevo México, California, Oregon, Washington y Colorado.

Ella no quiere a ella, lo quiere a él

Ella no quiere a ella, lo quiere a él


11:34:59 p.m.

Ella es una mujer blanca, con estudios universitarios,  y más cercana en edad a Hillary que a Chelsea Clinton. Es madre de una chica católica de Jersey que creció en un hogar amigo de los sindicatos. Su abuela, de 89 años está horrorizada, al igual que muchas de las amigas de mamá, que también son blancas y con estudios universitarios.

No le importa, para la mujer de esta historia resultó una decisión sencilla. A ella le ha tocado explicarle a su hija adolescente cómo es que los hombres —Donald Trump o el equipo masculino de fútbol de Harvard— dicen cosas espantosas de las mujeres en los vestidores o los autobuses de las celebridades. Eso ya es bastante malo. Pero también ella tuvo que explicarle que Hillary llevará de vuelta a Bill Clinton a la Casa Blanca. (Todo el mundo debería estar consciente de que el expresidente, quien fue sometido a un proceso de destitución, mintió acerca de por lo menos un abuso sexual y usó a otra mujer, una pasante, como juguete sexual en la Oficina Oval). 

Luego vienen las plataformas de los candidatos. ¿En serio? Preguntan sus amigos. ¿Construir un muro, prohibir el ingreso de musulmanes al país y meterse con los mexicanos? ¿Hablar de tocar a las mujeres desconocidas de manera inadecuada? Es un bufón, un arrogante, un multimillonario. Se burló de un héroe de guerra, criticó a una reina de belleza y respiró demasiado fuerte durante los debates.

Y sí, a esta mujer le interesan las propuestas de los candidatos, los temas importantes. La economía de su país avanza dando tumbos, con un crecimiento anual de menos de dos por ciento durante los últimos ocho años.

Para ella, Hillary Clinton —como muchas de sus amigas—, no tiene idea de lo importante que es el crecimiento económico para la fortaleza y vitalidad de los norteamericanos. Trump promete construir el oleoducto de Keystone, frenar las normas que estrangulan a las empresas y recortar impuestos para soltar las riendas de la economía. Clinton hará lo opuesto.

Ella, esta mujer, blanca, universitaria y más cercana en edad a Hillary que a Chelsea Clinton, forma parte del consejo escolar de Hoboken, Nueva Jersey, y escribe sobre temas educativos para Forbes.com. Los sindicatos de maestros de escuelas públicas han hecho grandes donaciones para Clinton, a fin de proteger su cuasimonopolio. A cambio la Clinton no ha dicho casi nada sobre la educación primaria y secundaria. El plan integral de Trump para reasignar fondos federales sería una bendición para las iniciativas de selección del centro escolar.

Trump quiere llevar a los constitucionalistas a la Corte Suprema; Clinton no. Ella volverá a apostar por el fiasco de Obamacare; él lo desmantelará. Él quiere acabar con los acuerdos comerciales y en eso está completamente mal.

Sin embargo, Clinton ahora dice que también se opone a un nuevo tratado comercial con los países asiáticos. Los republicanos en el congreso tal vez podrían hacer entrar en razón a Trump. No obstante, Clinton estaría bajo una enorme presión de la izquierda para mantener su postura anticomercial.

Ella es bien conocida por rodearse de gente que le ayuda a ocultar sus mentiras y mal juicio: Benghazi, los correos electrónicos ultrasecretos, el servidor privado, la Fundación Clinton. Él asumiría la presidencia menos agobiado por las lealtades partidistas, con la posibilidad de elegir a miembros del gabinete y asesores sin ataduras de pensamiento.

¿Será Trump un buen presidente? Esta mujer todavía no está segura. ¿Y ella, la Clinton? Es más probable que no.

Nota: Versión de una crónica publicada en The New York Times

Republicanos animados ante primeros resultados favorables para Trump.

Republicanos animados ante primeros resultados favorables para Trump.

 

9:30:39 p.m.

Trump gana en Kansas, North Dakota, South Dakota, Wyoming y Nebraska.  Lucha feroz en Florida.

A la luz de las proyecciones de los medios de prensa sobre los primeros Estados, Donald Trump ha conquistado 33 grandes electores (sobre los 270 necesarios para abrirle las puertas de la Casa Blanca), mientras sólo tres fueron asignados a Hillary Clinton, quien, no obstante, parece acercarse a la victoria en el decisivo estado de Florida, donde pugnan "cabeza a cabeza".

En Florida, que con su paquete de 29 grandes electores es considerado un Estado clave para la victoria, Clinton —según un el escrutinio del 65% de los votos— iba adelante con el 49,2% contra el 47,9% del magnate.

En particular, hasta ahora, Trump se adjudicó los estados de Kentucky (8 grandes electores) que los sondeos daban sólidamente en manos de los republicanos, Indiana (11), Virginia Occidental (5), Carolina del Sur (9). 

A Clinton se le asignó Vermont, con tres grandes electores.

Con el 10% de los votos escrutados, Trump estaba adelante en Carolina del Norte, con el 54,5%, mientras Clinton llegaba al 43,3%. 

Ahí la comisión electoral decidió extender el horario de 8 colegios electorales tras registrarse algunos problemas al sistema.

En otros estados como Virginia y Georgia, los datos eran aún demasiados inciertos para poder indicar un ganador, así como en Ohio, en otro estado considerado clave (18 grandes electores).

Por otro lado, los disparos en el colegio electoral de Azusa, en Los Angeles, donde murió una persona, no estuvieron ligados al parecer con los comicios electorales.  (Fuente: ANSA/VOA) 

Sondeo proyecta 2 millones más de votantes latinos que hace cuatro años

Por lo menos 2 millones más de votantes hispanos sufragaron hoy en Estados Unidos en las elecciones presidenciales con respecto a los comicios de 2012, según las primeras proyecciones de la encuestadora Latino Decisions.

 

El grupo señaló además que el 53 % de los hispanos habilitados para votar en el país lo hizo de forma anticipada. El  57 % de estos electores minoritarios habían decidido con una anticipación de seis meses si votaría por el republicano Donald Trump o la candidata demócrata Hillary Clinton.

Según los sondeos a pie de los puntos de votación, una aplastante mayoría de latinos se habrían decantado en estos comicios por la exsecretaria de Estado, pues proyectan una ventaja de 61 puntos porcentuales sobre Trump (79 % -18 %).

(Fuente: Cubadebate)



EE.UU: Un Congreso caro y aislado

EE.UU: Un Congreso caro y aislado

 

8:34:03 p.m.

Por Randy Alonso Falcón *

La cúpula del Capitolio de Washington tenía tantas rajaduras como la política norteamericana actual. Su reparación, que ha ocupado buena parte del tiempo de la presente legislatura, ha sobrepasado los 60 millones de dólares. 

Pero la cifra es nimia al lado de los 4 mil millones de dólares que ha costado la campaña electoral para elegir a buena parte de los individuos que habitarán el imponente Capitolio los próximos dos años. Este 8 de noviembre, los estadounidenses que vayan a las urnas votarán por los ocupantes de todos los asientos de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Obtener uno de esos curules costará como promedio 8.5 millones de dólares. 

Tanto dinero invertido en el Congreso no es equivalente a la opinión que tienen los ciudadanos estadounidenses sobre este importante componente del sistema político de su país. La valoración es pésima; peor incluso que la que cosecharon los bancos en los momentos más álgidos de la crisis financiera que estalló en el 2008. Encuestas recientes muestran una exigua aprobación de un 10% a la gestión del legislativo. 

Como señala Noam Chomsky: “Hay un enfado generalizado a la forma en que la sociedad se mueve” (1). Y en el caso del Congreso, hay una dislocación entre el reclamo popular y la agenda legislativa. Muestra evidente es la creciente preocupación ciudadana sobre la violencia social estimulada por la posesión generalizada de armas de fuego. Pero nada avanza el Capitolio en este sentido, habida cuenta que buena parte de los legisladores reciben abundante financiamiento de la Asociación Nacional del Rifle. 

Notorio es también el aislamiento del Congreso respecto al sentir popular mayoritario a favor de las relaciones con Cuba. Mientras encuestas recientes muestran amplio apoyo a las relaciones entre los dos países, al fin del bloqueo y la libertad de viajar, el legislativo permanece estancado en el debate de proyectos sobre los viajes a Cuba, las compras agrícolas y el intercambio comercial, presentados con el auspicio de buena parte de los congresistas, pero inmovilizados por el liderazgo del Congreso. 

Este 8 de noviembre, junto al nuevo Presidente. Se conocerá la conformación del legislativo estadounidense para los próximos dos años. Directivos de Engage Cuba, organización que promueve la normalización de relaciones entre los dos países, se han mostrado optimistas públicamente con la nueva composición que debe tener el Congreso y los mayores chances de hacer avanzar la agenda Cuba en el Capitolio. 

Pero, quienes están hoy en los curules congresionales aun tienen chance de librarse del ostracismo político, al menos en el tema Cuba. Todavía les queda casi un mes para el cierre de este periodo legislativo y temas como el de la libertad de viajar a la nación caribeña cuentan con un respaldo amplio en el Senado y creciente en los predios de la Cámara. 

Ojalá los legisladores escuchen a la opinión pública de su país y a la comunidad internacional. Le harían un servicio mejor a su encargo supuesto de representantes del pueblo. 

*Periodista cubano,Director del portal web Cubadebate y del programa de la Televisión Cubana Mesa Redonda. En Twitter @RandyAlonsoFalc Correo: editor@cubadebate.cu

 

 

¿Mantendrán los republicanos el control de la Cámara de Representantes?

¿Mantendrán los republicanos el control de la Cámara de Representantes?


7:32:10 p.m.

Los republicanos tienen actualmente la mayoría más grande en la Cámara de Representantes desde 1928.

Las elecciones para la Cámara de Representantes de Estados Unidos a realizarse el 8 de noviembre servirán para renovar todos los 435 escaños.

Para controlar la Cámara, el Partido Demócrata necesita ganar 30 escaños, una tarea que parece difícil. Las elecciones presidenciales tienden a resultar en cambios más pequeños en el balance partidario de la cámara baja que en las elecciones de medio período.

Las últimas dos elecciones presidenciales registraron ganancias de solo 8 y 24 escaños para los demócratas. Aunque parece improbable que los demócratas puedan ganar el control de la Cámara de Representantes en este ciclo electoral, el Partido Demócrata aún tienen la esperanza de reducir la mayoría que actualmente tiene el Partido Republicano.

Los republicanos actualmente tienen la mayoría más grande en la Cámara de Representantes desde 1928. El Partido Republicano actualmente tiene 246 escaños en la Cámara de Representantes, mientras que el Partido Demócrata tiene 186, donde tres asientos están vacantes.

La coincidencia de la elección presidencial probablemente tenga un significativo impacto en las elecciones para la Cámara de Representantes. Los años de elección presidencial llevan a mayor interés de los votantes y más asistencia a las urnas.

(Fuente: VOA)

Cierran primeros centros electorales e inicia conteo en EE.UU.

Cierran primeros centros electorales e inicia conteo en EE.UU.

 

6:54:10 p.m. 

Son seis los estados de EE.UU. que han cerrado los centros de votación y comienza el conteo de los votos para decidir quién será el nuevo presidente.

A las 07H00 comenzaron a cerrar los centros electorales en seis estados de Estados Unidos (EE.UU.) y comenzó el conteo de las papeletas en Kentucky, New Hamsphire e Indiana.

En New Hampshire, el recuento arroja 53 por ciento para Donald Trump y 41 por ciento para Hillary Clinton.

Con New Hampshire se repartirán cuatro votos electorales, Kentucky dará ocho votos, mientras que Indiana sumará 11.

De acuerdo con las encuestas a boca de urnas de varios medios internacionales, Trump resultará favorecido en estos tres estados.

Trump toma algunas ventajas, lucha feroz en Florida


A la luz de las proyecciones de los medios de prensa sobre los primeros Estados, Donald Trump ha conquistado 33 grandes electores (sobre los 270 necesarios para abrirle las puertas de la Casa Blanca), mientras sólo tres fueron asignados a Hillary Clinton, quien, no obstante, parece acercarse a la victoria en el decisivo estado de Florida, donde pugnan "cabeza a cabeza".

En Florida, que con su paquete de 29 grandes electores es considerado un Estado clave para la victoria, Clinton —según un el escrutinio del 65% de los votos— iba adelante con el 49,2% contra el 47,9% del magnate.

"Necesitamos un milagro para ganar", afirmó un consejero de alto nivel de Trump, citado por la CNN. 
Según dijo una de sus asistentes, Omarosa Manigault, el candidato republicano ya tiene preparado dos discursos, uno para una eventual victoria, el otro para aceptar la derrota.

En particular, hasta ahora, el "rey del ladrillo" se adjudicó los estados de Kentucky (8 grandes electores) que los sondeos daban sólidamente en manos de los republicanos, Indiana (11), Virginia Occidental (5), Carolina del Sur (9). 

A Clinton se le asignó Vermont, con tres grandes electores.Con el 10% de los votos escrutados, Trump estaba adelante en Carolina del Norte, con el 54,5%, mientras Clinton llegaba al 43,3%. 

Ahí la comisión electoral decidió extender el horario de 8 colegios electorales tras registrarse algunos problemas al sistema.
En otros estados como Virginia y Georgia, los datos eran aún demasiados inciertos para poder indicar un ganador, así como en Ohio, en otro estado considerado clave (18 grandes electores).

Por otro lado, los disparos en el colegio electoral de Azusa, en Los Angeles, donde murió una persona, no estuvieron ligados al parecer con los comicios electorales. (Fuente: ANSA)

¿Cuándo se sabrá quién es el nuevo presidente de EE.UU.?

Para las 21H00 (hora ET) se conocerán las primeras proyecciones de quién ocupará la Casa Blanca y será el sucesor de Barack Obama.

El nombre del nuevo presidente de Estados Unidos (EE.UU.) se podría conocer con certeza a las 23H00 de la costa este de esa nación, cuando se habrá totalizado los resultados de las votaciones emitidas por la mayoría de los 538 compromisarios (miembros del Colegio Electoral).

A esa hora uno de los dos candidatos principales, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump, debería haber superado el umbral de los 270 votos del Colegio Electoral, necesarios para ganar.

La diferencia de tres horas en los husos horarios entre la costa este y oeste hace posible que en algunos estados se estén contando los votos mientras en otros aún los ciudadanos estén votando. Pese a esta diferencia, los resultados ya serían concretos al cerrar la votación en estados como Alaska y California.

Sin embargo, son posibles otros escenarios. Entre las 20H00 y las 22H00 de la costa este podría vislumbrarse un panorama sobre el candidato que resulte electo para suceder a Barack Obama. Para esta hora, si Trump gana todos los estados de la región Nueva Inglaterra y Pensilvania, la carrera de Clinton podría verse complicada. Si por el contrario, Clinton se proclama ganadora de estos estados, sería una buena señal para ella.

En definitiva, será a medianoche de la costa este, cuando el candidato que resulte electo ofrezca el tradicional discurso de victoria, mientras que los otros admitan su derrota.

(Fuente: TeleSURtv)