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LA TECLA CON CAFÉ

Etiopía pide a Reino Unido devolución de tesoros saqueados

Etiopía pide a Reino Unido devolución de tesoros saqueados


miércoles, 18 de abril de 2018
9:54:22 p.m. 

Etiopía pidió hoy a Reino Unido la devolución permanente de manuscritos y objetos valiosos, saqueados por las tropas británicas luego de una batalla en el siglo XIX. 

En un comunicado de prensa, el Ministerio de Asuntos Exteriores de este país dejó claro que prefiere el retorno definitivo de las pertenencias en lugar de los préstamos a largo plazo sugeridos por los museos de la nación europea donde se encuentran los objetos.

Etiopía presentó un reclamo formal de restitución en 2007 pidiéndole a Reino Unido devolver cientos de artefactos antiguos y manuscritos tomados en 1868 durante la captura de Maqdala, la capital del emperador Tewodros II.

Los artículos usurpados son de alto valor económico y cultural, según expertos, e incluyen una corona sacerdotal de oro, un cáliz también de oro (ambos de 1735-40), varias cruces procesionales y joyas imperiales.

La captura del enclave, después que el ejército real británico derrotó al de Tewodros II, vio el saqueo de un total de 468 objetos y manuscritos históricos. 

(Fuente: Wanafrica)

 

 

 

Díaz-Canel, nominado a presidente del Consejo de Estado en Cuba

Díaz-Canel, nominado a presidente del Consejo de Estado en Cuba


miércoles, 18 de abril de 2018
10:24:39 p.m. 

Como muchos esperaban, Miguel Díaz-Canel Bermúdez fue la propuesta presentada este miércoles por la Comisión de Candidaturas en la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) de Cuba para ocupar la jefatura del Consejo de Estados y Ministros. 

Este político cubano de 57 años de edad, el más joven entre las principales autoridades de la isla, es miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba desde 2003 y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros desde el 24 de febrero de 2013.

Tras una exitosa carrera como cuadro del Partido en las provincias de Villa Clara y Holguín, ejerció como ministro de Educación Superior (2009-2012) y vicepresidente del Consejo de Ministros.

Díaz-Canel nació el 20 de abril de 1960 en la central provincia de Villa Clara, y se graduó en 1982 como ingeniero en electrónica, momento en que se incorpora a las Fuerzas Armadas revolucionarias hasta 1985.

Posteriormente se desempeñó como profesor en la Universidad Central de Las Villas, y en 1987 se convierte en dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas en dicho centro, sin apartarse de sus compromisos con la docencia.

Cumplió misión internacionalista en Nicaragua y, a su regreso, en 1989, ocupó distintas funciones en esta organización juvenil hasta llegar a ser primer secretario del Comité Provincial en Villa Clara y luego segundo secretario del Comité Nacional de la UJC.

En 1993 inicia su trabajo como dirigente del Partido Comunista y un año después es elegido primer secretario del Comité Provincial en el territorio villaclareño, hasta que en 2003 ocupa igual cargo en la oriental provincia de Holguín.

En ese mismo año, a propuesta de Raúl Castro, pasó a formar parte del Buró Político del PCC.

Fue promovido en mayo de 2009 al cargo de Ministro de Educación Superior donde impulsó transformaciones en el sistema académico en las universidades cubanas.

El 21 de marzo de 2012 es liberado de sus funciones y asume como Vicepresidente del Consejo de Ministros quedando a cargo de la atención de diferentes organismos vinculados a la educación, la ciencia, el deporte y la cultura.

El 24 de febrero de 2013, al constituirse la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Díaz-Canel fue designado primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Los 604 diputados presentes en la actual sesión del parlamento cubano deberán ahora expedirse sobre la propuesta de la Comisión de Candidaturas, y de elegir a Díaz-Canel este se convertiría en el primer presidente de la isla que no pertenece a la "generación histórica" encabezada por Fidel Castro y que dirigió los destinos de la Revolución cubana por más de medio siglo.

Asimismo, la Comisión de Candidaturas Nacional de Cuba propuso que Ramiro Valdés, veterano de la Revolución, continúe como vicepresidente del Consejo de Estado.

Los otros candidatos a vicepresidentes del Consejo son Roberto Tomas Morales Ojeda, Gladys María Bejerano Portela, Inés María Chapman y Beatriz Jhonson Urrutia, señaló la presidenta de la Comisión, Gisela Duarte, en la sesión de la Asamblea Nacional de Poder Popular (parlamento) que tiene como objetivo designar las nuevas autoridades del país.

(Fuente: sputniknew)

Mañana Cuba tendrá un nuevo presidente

 

miércoles, 18 de abril de 2018
11:03:59 a.m.

Renovación y continuidad han sido las premisas de este proceso, y profundizar los cambios económicos y sociales emprendidos por Raúl Castro en 2011 serán el centro de la gestión del nuevo presidente. Los resultados de la votación se divulgarán este jueves 19 de abril, cuando se reanude la sesión de la Novena Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Cuba tendrá mañana un nuevo presidente en sustitución de Raúl Castro, un suceso que ha generado muchas expectativas. Al reunirse este miércoles y jueves los 605 diputados que conforman la Asamblea Nacional se iniciará el último paso del proceso eleccionario en la isla.

Con la elección de un nuevo Consejo de Estado y su presidente iniciará la histórica transición generacional en la nación caribeña, pues se presume que el actual primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel de 58 años asuma como jefe de Estado. 

 

Tras 12 años en el poder, Raúl Castro impulsó una serie de reformas económicas y sociales que quedarán para futuras generaciones. 

Para el analista y economista cubano, Juan Triana, a través de estos cambios en la gestión de Castro se crearon bases ideológicas y políticas que permitirán al país avanzar en un corto plazo. 

Proyectar los cambios económicos y realizarlos con celeridad constituirá prioridades para el nuevo mandatario, al tiempo que mantendrá las conquistas sociales alcanzadas en casi seis décadas. 


Renovarán imagen del museo Casa natal de Carlos Manuel de Céspedes

Renovarán imagen del museo Casa natal de Carlos Manuel de Céspedes


miércoles, 18 de abril de 2018
9:20:50 a.m. 

Las  transformaciones forman parte del programa en homenaje al al bicentenario del Padre de la Patria, el cual se celebrará el 18 de abril de 2019. 

El museo Casa natal del Mayor general del Ejército Libertador de Cuba y primer Presidente de la República de Cuba en Armas Carlos Manuel de Céspedes y López del Castillo, renovará su imagen a favor de un ambiente más hogareño y parecido al escenario real donde el héroe cubano vivió la primera etapa de su fecunda vida.

  

Actualmente el inmueble, sito en Calle Antonio Maceo 57 e/ Mármol y José Joaquín Palma, atesora varios objetos originales que pertenecieron al ilustre abogado revolucionario cubano que inició las guerras por la independencia en Cuba contra el régimen colonial de España proclamando el 10 de octubre de 1868 su determinación de independencia o muerte y la libertad de sus esclavos.

Para la efeméride se han previsto paneles de investigadores, un encuentro entre entidades homólogas de varias provincias, la cancelación de un sello postal, veladas artísticas y la impresión en un folleto de los artículos publicados desde el 2015 hasta hoy, en el boletín trimestral El avisador cespediano, publicación contentiva de aspectos interesantes vinculados al ilustre bayamés.


   

Como preámbulo al comienzo del año del bicentenario sesionó durante tres días en Bayamo la jornada Creador de la Patria, que incluyó la conferencia Los Céspedes, algo más que un apellido, en la que el investigador Miguel Antonio Muñoz se refirió a varios de los familiares del Iniciador, incluyendo a tres hijos y dos hermanos, quienes lo dieron todo por la libertad de Cuba.

 

 

También se realizó la velada cultural Las musas le cantan al Padre y la jornada Canción al Padre, esta última protagonizada, como cada año, por miembros de la Asociación Hermanos Saíz.

Además de ser el hogar de Céspedes durante sus 12 primeros años de vida, la casa también tiene valor arquitectónico por ser la vivienda colonial de dos plantas que queda en Bayamo, y una de las pocas construcciones que resistieron al incendio de 1869.

El museo casa natal funciona como tal desde el 30 de septiembre de 1968,  fue declarado Monumento Nacional en 1978 y en 2014 recibió el Premio Nacional de Conservación.

(Fuente: JR) 

 

Bolivia asume presidencia pro témpore de Unasur

Bolivia asume presidencia pro témpore de Unasur


miércoles, 18 de abril de 2018
3:32:48 a.m.
 

Bolivia asumió este martes el ejercicio efectivo de la presidencia pro témpore de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), durante el período 2018-2019, según el comunicado publicado por la Cancillería del país. 

"Unasur es la apuesta de nuestros pueblos para desarrollar una identidad y ciudadanía suramericana, constituyéndose en un espacio de integración cultural, social, económico y político, para más de 400 millones de ciudadanos", refiere el texto.

Por su parte, el presidente Evo Morales reiteró su compromiso con los principios del organismo para "la profundización del diálogo, la cooperación, la paz, la democracia, la participación ciudadana y el respeto de los derechos humanos".

Asimismo, indicó que se enfocará en construcción, de forma participativa y consensuada, de la integración plena y armoniosa de la región.

Bolivia trabajará para superar la desigualdad, promover la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco de la soberanía e independencia de los pueblos.

Durante la VIII Cumbre de las Américas, el canciller argentino Jorge Faurie realizó el traspaso oficial de la presidencia al canciller boliviano Fernando Huanacuni, la cual entraría en vigencia este 17 de abril.

(Fuente: TeleSURtv)

 

 

Gran Premio Versailles de arquitectura para Hotel Gran Manzana Kempinscki

Gran Premio Versailles de arquitectura para Hotel Gran Manzana Kempinscki

 

martes, 17 de abril de 2018
7:00:50 p.m.
 

El galardón lo coloca entre los finalistas del Prix Versailles Mundial. 

El hotel Gran Manzana Kempinscki de Cuba conquistó el Premio Versailles continental de arquitectura, mientras Brasil se impuso con Atelié-Wals Belo Horizonte en restaurantes, y en centros comerciales con Jardim Pamplona de Sao Paulo.

En la gala, que por vez primera no tuvo lugar en la ciudad de París, sino en el Castillo Hidalgo del cerro Santa Lucía de Santiago de Chile, la instalación hotelera de la cadena suiza Kempinski se llevó los máximos lauros «por la extraordinaria restauración y remozamiento» en la antigua Manzana de Gómez de La Habana Vieja.


Alcanzó el Grand Prix Versailles de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, en el cual Casa República de Lima, Perú, logró el Premio Especial Interior, y Tierra Chiloé Hotel de Chile, el Premio Especial Exterior.

En categorías homólogas para América del Norte, los mayores reconocimientos recayeron en México, con Il Mercato de Saltillo en centros comerciales; e Ixi im Chocholá del DF en restaurantes, precisa PL.

La directora ejecutiva de Imagen de Chile, Myriam Gómez, subrayó que galardonar la arquitectura comercial, consagrada a hoteles, comercios, tiendas y restaurantes, es también una mirada hacia la armonía y el respeto a los espacios en el concierto urbano de la región, la máxima que inspira el evento.

La ceremonia de premiación tendrá lugar en la sede de la Unesco en París el 15 de mayo próximo.

(Fuente: HB/JR/PL)

 

Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en la hora actual de Nuestra América

Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en la hora actual de Nuestra América

 

martes, 17 de abril de 2018
7:11:50 a.m.

Intervención en el Panel ¿Qué se juega en Nuestra América?, de la Cumbre de los Pueblos, el 11 de abril de 2018. 

Por Enrique Ubieta Gómez

Permítaseme establecer y argumentar dos premisas para el tema que abordaré. La primera es histórica: el proceso de consolidación de la nación en el archipiélago cubano —que transcurre en el fragor de dos guerras por la independencia en los últimos treinta años del siglo XIX— coincide con el nacimiento del imperialismo como forma superior del capitalismo, a solo noventa millas de sus costas.

Así lo definirá Lenin ya entrado el siglo XX, pero José Martí, cuya meta inicial era la independencia de Cuba, requisito indispensable para fundar una república que no copiara, como indicó en repetidas ocasiones, ni el modelo liberal caudillista de América Latina, ni el norteamericano, escribió: “Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción.

Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!”. Se me dirá, con razón, que Martí tenía 18 años cuando escribió esas palabras. Sin embargo, en el último documento de su vida, la carta inconclusa a su amigo mexicano Manuel Mercado escrita pocos días antes de su muerte en combate, reiteraba, con mayor énfasis aún, que su verdadera misión era “impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”.

La segunda premisa es conceptual: todo el discurso en torno a la diferente comprensión y aplicación de la democracia, de lo que la izquierda jacobina llamó “derechos humanos” y la aristocracia burguesa ya establecida retomó en sus formas externas de manera oportunista para enfrentar la posibilidad de su derrocamiento, encubre burdos intereses reproductivos del Capital.

No existe un diferendo de concepciones en torno a los derechos humanos entre Cuba y los Estados Unidos —aunque existan profundas diferencias teóricas y prácticas entre los sistemas de uno y otro país—, existe un conflicto de intereses en torno a los recursos naturales de Cuba y a su lugar en el orden internacional capitalista. 

Esto es aplicable al resto de los países latinoamericanos. El gobierno estadounidense no es enemigo del saudita, por ejemplo —no lo fue de ninguna de las dictaduras latinoamericanas del siglo pasado, ni de los gobiernos actuales que han accedido al poder por evidentes y documentados fraudes o por golpes de estado judiciales—, no le reprocha más que en instantes de retórica sus fragrantes atropellos a la dignidad humana; los unen intereses del gran capital. Para esos intereses no existen fronteras culturales ni diferendos conceptuales.


Cabe pues afirmar que el conflicto entre Cuba y los Estados Unidos —como el que tuvo con la Guatemala de Arbenz, el México de Lázaro Cárdenas, el Chile de Allende, y más recientemente, con algunos presidentes o candidatos que podrían ganar las elecciones en países como Brasil, Argentina o México, o tiene con la Bolivia de Evo o la heroica Venezuela de Chávez y Maduro— encuentra su origen no en la adopción del socialismo, sino en el carácter imperialista del vecino del Norte.

Recuerdo que en su discurso en La Habana, el presidente Obama intentaba desvirtuar ese dato esencial: “El pueblo no tiene que ser definido como opositor a los Estados Unidos, o viceversa”, decía. El antimperialismo enarbolado por el gobierno y el pueblo cubanos nunca ha sido ni es antiestadounidense; la frase “Cuba sí, yanquis no”, no se refiere como saben ellos al pueblo de esa nación.

Pero no hay confusión, sino ocultamiento de la esencia histórica del conflicto. Un conflicto que puede seguirse como una constante histórica desde el siglo XIX hasta el siglo XXI. ¿Por qué se intensifica y se hace abiertamente antagónico a partir del triunfo de la Revolución de 1959? La respuesta es sencilla: la Revolución deshace los amarres neocoloniales que sujetaban a la República desde su constitución en 1902. Y el socialismo es un impedimento para su reconquista.

¿Cómo explicar entonces el cambio de política efectuado por la administración de Obama hacia Cuba, si el imperialismo no abandonaba con ella el interés en subvertir su régimen, y Cuba no abdicaba de sus principios ni de sus metas históricas? Hay dos razones de base que fundamentan la tercera, que es la que reconocen los partidarios de ese “cambio” de política: en primer lugar, el apoyo mayoritario del pueblo de Cuba a su Revolución y el efecto contraproducente —como factor de cohesión política— que el bloqueo económico, comercial y financiero produce en él, y en segundo lugar, el sentimiento mayoritario de simpatía hacia la Revolución cubana por parte de los pueblos latinoamericanos, y la comprensión de que tal política resultaba absurda y dañina para la soberanía regional, por parte de muchos de sus gobiernos. 

La tercera razón, resultado de aquellas, la diré en palabras del propio Obama: “Lo que estaba haciendo Estados Unidos —dijo en La Habana— no funcionaba”. ¿En qué sentido? Obviamente, no funcionaba para derrocar al Gobierno cubano, revertir el sistema que impide la reconquista mercantil de su territorio y restablecer los lazos de dependencia.

Era, es, un acto de fuerza que los pone en ridículo y los aísla. Ese reconocimiento fue en sí mismo una victoria del pueblo cubano, de su capacidad de resistencia, y de los pueblos latinoamericanos. Los que sintieron que ese paso liberaba a Cuba de su “enemigo histórico”, desenfocaban el concepto de enemigo; como ya dije, este no era un país, no existen per se vecinos “malvados”, como en los cuentos infantiles; era, es, un sistema: el imperialismo.

Barack Obama, hombre inteligente, y yo diría que valiente en la toma de decisiones arriesgadas a favor de los intereses imperialistas, insistía en que debíamos olvidar la historia. Bastó que llegara al gobierno el representante de otro segmento de la élite de poder de aquel país, para que la historia revelara su protagonismo en la política exterior imperialista.

La puesta en escena de situaciones falsas pero verosímiles, un recurso que en el pasado “justificó” la adopción de acciones o medidas premeditadas, vuelve a ser utilizada con renovado cinismo. Si la oscura voladura del acorazado Maine en el puerto de La Habana, ocurrida en 1898, dio pie a la intervención de los Estados Unidos en la guerra de los cubanos por su independencia —primera acción bélica imperialista de la Humanidad— y a la mediatización de esta con la ocupación del territorio insular, los llamados “ataques sónicos” (hoy calificados con más prudencia de “ataques de salud”, ya que no existen efectos sónicos que produzcan la diversidad no comprobada de síntomas que se alega), han servido para enrarecer nuevamente las relaciones con Cuba y para retomar la fracasada política de fuerza.

Si el anterior secretario de estado de Trump admitió con una prepotente franqueza que la Doctrina Monroe mantiene su vigencia —una Doctrina que todo respetable libro de historia califica de injerencista, a la que nunca habían renunciado, pero de la que no se hablaba o de la que se distanciaban en sus discursos, por simple sentido común—, es decir, en términos afines a esta Cumbre, que las Américas (en plural) son para América (en singular), nombre que los estadounidenses acapararon para sí, es que la historia mantiene sus nexos con el presente, y repite sus trucos y sus trampas, porque lo que no se ha ido, lo que no es pasado, compañeras y compañeros, es el imperialismo.


Con el pueblo y con el gobierno de los Estados Unidos, la Revolución cubana siempre estuvo y estará dispuesta a dialogar; no existe tema sobre el que no pueda intercambiar criterios e incluso, llegar a acuerdos, desde el respeto absoluto a nuestra soberanía y a nuestra decisión irrenunciable de construir una sociedad socialista, según ha sido consensuada con el pueblo en documentos y leyes. Pero al imperialismo, compañeras y compañeros, “ni un tantico así”, como decía el Che Guevara.

La administración de Obama avanzó un trecho importante, aunque no definitivo, y esos pasos demostraron también la voluntad y la capacidad políticas del gobierno cubano:

1.  Se restablecieron las relaciones diplomáticas y se reabrieron las embajadas en ambos países;

2. Como factor previo, se tomó la decisión política de liberar a los tres prisioneros que faltaban de los Cinco antiterroristas que permanecían en cárceles estadounidense.

3.  Se realizaron varios encuentros cumbres y conversaciones telefónicas entre los presidentes de los dos países.

4.  Se excluyó a Cuba de la espuria lista de “países patrocinadores del terrorismo”, cuya sola confección es una insultante atribución que se arroga cada año el imperialismo, por encima de toda institucionalidad multilateral.

5.  Se derogó la llamada política de “pies secos, pies mojados”, que estimulaba la salida ilegal hacia los Estados Unidos de ciudadanos cubanos, con la lamentable muerte de muchos de ellos en las aguas que separan a nuestros territorios o víctimas de la trata de personas, y se adoptó un nuevo acuerdo migratorio.

6.  Se firmaron 22 acuerdos bilaterales.

7.  Se incrementaron los viajes de estadounidenses a Cuba y de cubanos a los Estados Unidos, como resultado de la flexibilización de los requisitos que estos necesitaban por parte de sus gobiernos. La política de influencia “pueblo a pueblo”, tributaba también a favor de la imagen de Cuba, en un contexto caracterizado por la sistemática demonización de la sociedad cubana.

8.  En su Directiva Presidencial, el presidente Obama reconocía la legitimidad del gobierno revolucionario como interlocutor y declaraba de manera formal que el bloqueo debía ser eliminado.

Ahora bien, es preciso insistir en que el bloqueo a Cuba se mantuvo, y que pese a la retórica de su no conveniencia o funcionalidad para nuestro país, se intensificó con respecto a la hermana República Bolivariana de Venezuela, a la que incluso se llegó a calificar como “amenaza para la seguridad nacional”, irónicamente, del país que nos amenaza. (No se olvide que durante la administración de Obama se produjeron los golpes de estado en Honduras y en Paraguay, en este caso, de corte judicial, como el que se le aplicaría años después a Dilma en Brasil). 

Ni siquiera se discutió el más antiguo e irrenunciable de los reclamos cubanos: la devolución del territorio usurpado en Guantánamo, donde se halla la Base Naval de aquel país, uno de los trofeos de guerra derivados de la “desinteresada” intervención imperialista de 1898 en la guerra cubana por su independencia. Quiero enfatizar que Cuba no reclama solo el desmantelamiento de esa Base militar que ha sido usada como centro de detención y tortura, reclama la devolución del territorio ilegalmente ocupado.

Se mantuvo el financiamiento federal a las estaciones de radio y televisión que llevan con evidente intención provocadora el nombre de Martí, creadas con fines injerencistas y subversivos y en general, el objetivo estratégico de destruir la Revolución, mediante innumerables programas federales que podían ejecutarse de manera directa o a través de Organizaciones supuestamente No Gubernamentales, y de terceros países.

Estamos sin embargo dispuestos a echar la pelea en el terreno de la cultura, de las ideas, a sabiendas de que toda guerra “de baja intensidad”, si encuentra la oportunidad, se calienta: es una guerra de ideas, pero no porque se intente convencer al enemigo (la política contrarrevolucionaria no aspira a la verdad, sino a la toma del poder), la guerra es al interior de nuestra conciencia para no dejarnos confundir, y para ello hay que movilizar, hay que debatir, hay que seducir, siempre con la verdad a cuestas. 

La administración de Trump —dicho sea de paso, otros aspirantes republicanos, como Marco Rubio, Ted Cruz o Jeb Bush, no hubieran sido menos hostiles—, ha endurecido el bloqueo y la persecución financiera. La situación política que encontró en América Latina era diferente a la que halló Obama y las fuerzas que representa son adictas a —y rentistas de—, la violencia. 

Su propósito es barrer con las fuerzas progresistas y de izquierda en el continente. Hace apenas unos días aprobó un presupuesto de 28 millones de dólares para la subversión, de ellos 13 millones para Radio y TV Martí. Muchos de los “activistas” de la contrarrevolución cubana que hoy pretenden asistir a este evento como miembros de una “sociedad civil” defensora de los intereses del imperialismo en su país de origen, viven de ese presupuesto y de otros no tan públicos, lo que los convierte en mercenarios. Se ha restringido nuevamente el contacto entre nuestros pueblos.

El affaire del “Maine postmoderno” que son los llamados “ataques sónicos” ha derivado en una advertencia gubernamental a los ciudadanos estadounidenses de que Cuba es un destino peligroso —siendo, como es, uno de los países más seguros de nuestro continente—, lo que desde luego desestimula a los posibles visitantes. Hoy los cubanos que deseen visitar los Estados Unidos tienen que trasladarse a países vecinos para solicitar la visa.

La actual administración ha elaborado una lista arbitraria de 179 entidades cubanas que no pueden comerciar con sus similares estadounidenses, y los turistas que desembarcan de los cruceros en el puerto de La Habana reciben el listado en mano: así se les ve en las calles de la capital confrontando el nombre de cada establecimiento para saber si pueden o no almorzar o tomarse una cerveza en él.


La retórica de Trump es ofensiva y francamente hostil. El sector de poder que la respalda, junto con el lobby sionista, el de los anticubanos de origen cubano, y el fundamentalismo cristiano al que se aferran los ciudadanos blancos, rurales, de bajo nivel cultural, más pobres que sus padres, que culpan de su situación a la globalización y a la llegada de inmigrantes, personas que nunca han viajado, o solo al Medio Oriente como soldados, y creen por ello que viven en el mejor país del mundo, pueden conducir a la actual administración a una escalada de consecuencias imprevisibles.

No obstante, sabemos que al interior de aquel país existen fuerzas que se oponen a la reversión total de la política de Obama. No se han cerrado aún las embajadas ni se han repudiado los más de veinte acuerdos concertados con la administración anterior, aunque la representación estadunidense, privada de personal, no pueda cumplir siquiera sus funciones consulares y los acuerdos esperen aún por una implementación consecuente.

Los contactos oficiales para asuntos concretos continúan y aunque ha disminuido el flujo de viajeros, ese canal no ha sido cerrado. La reciente designación de dos viejos enemigos de América Latina, en especial de Cuba y Venezuela, al frente de la secretaría de Estado y del Consejo Nacional de Seguridad, enciende un bombillo rojo.

Cuba, sin embargo, espera con paciencia. El juego de las amenazas es viejo y nunca surtió efecto. Los revolucionarios cubanos, —sépanlo bien—, de todas las generaciones, llevamos el apellido Castro. En sus últimas palabras pronunciadas ante el VII Congreso del Partido, Fidel dijo: “A nuestros hermanos de América Latina y del mundo, debemos trasmitirles que Cuba vencerá”

Cuba sabe que no es una isla. Ya no existen islas en el mundo. El revolucionario que se interese solo por su país, traiciona a su país. La bofetada que recibe un país hermano, la recibimos todos; lo que consintamos para otros, nos será impuesto: no hay salvación en solitario. La victoria, hoy, jamás será bilateral. Sea el poder blando o el fuerte, o la combinación de ambos (con más énfasis en un aspecto o en otro, lo que significativamente equipara a Obama y a Trump, y los coloca en una línea de continuidad), es necesario que confiemos, que creamos en el poder del pueblo, en la victoria sobre el imperialismo.

Si creemos que ya no es posible, que hay que ir por lo poco, ya fuimos vencidos. Nunca tuvieron más vigencia las palabras de José Martí: “Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”

(Tomado del periódico Granma)

Homenaje a Senel Paz en el Havana Film Festival de Nueva York

Homenaje a Senel Paz en el Havana Film Festival de Nueva York

 

domingo, 15 de abril de 2018
9:28:28 a.m.
 

La décimo novena edición del Havana Film Festival que se desarrolla desde el jueves 12 al 17 de abril en Nueva York, entre sus múltiples actividades, ha programado en colaboración con Columbia University un homenaje al guionista cubano Senel Paz.

Coincide en la programación del certamen con la recordación del 90 aniversario del natalicio de Tomás Gutiérrez Alea, a quien aportara el punto de partida para su aclamada película Fresa y chocolate (1993), codirigida con Juan Carlos Tabío. Incluye la exhibición de Una pelea cubana contra los demonios (1971) y Los sobrevivientes (1978), dos de sus clásicos restaurados, así como el largometraje documental Titón: de La Habana a Guantanamera (2008), que le dedicara su viuda, la actriz Mirtha Ibarra, presente en el Festival junto al actor Jorge Perugorría.

Arsenio Senel Paz Martínez, nacido en Fomento, antigua provincia de Las Villas, el 30 de agosto de 1950, se graduó de Periodismo en la Universidad de La Habana. Había publicado el libro de relatos El niño aquel laureado con el Premio David en 1980 y su novela Un rey en el jardín, galardonada con el Premio de la Crítica en 1983. Es entonces cuando el cineasta Orlando Rojas lo llama para colaborar con él en el guion de su primer largometraje: Una novia para David (1985), que recibió el premio al mejor guion en el concurso Caracol de la UNEAC.

A partir de entonces le sucede la escritura de dos guiones para sendos cortometrajes realizados por su esposa, la cineasta Rebeca Chávez. La fidelidad (1991) y El triángulo (1992).

Entusiasmado con las posibilidades del nuevo medio, Senel Paz escribe para Gerardo Chijona el guion de su primer largometraje: Adorables mentiras (1991), reconocido con el premio Coral en el 13 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, y el Caracol, de la UNEAC.

Ese año 1991 fue decisivo en la carrera de Senel Paz pues alternó los guiones con la escritura del cuento «El lobo, el bosque y el hombre nuevo», convertido en un suceso no solo por abordar un tema entonces casi tabú y alzarse con el premio Juan Rulfo en el concurso convocado por Radio Francia Internacional y el de la crítica nacional, sino que de inmediato, al leerlo sin siquiera estar publicado, el cineasta Tomás Gutiérrez Alea intuyó en él las perspectivas para una película, que sería Fresa y chocolate.

A ella se integrarían personajes de los relatos de Senel «No le digas que la quieres» y «Alicia Alonso baila en mi cabeza» del cual procede el personaje de la novia, mientras que el de Nancy, la vecina de Diego, el homosexual, se insertó a partir de la vitalidad otorgada por la actriz Mirtha Ibarra a su caracterización en Adorables mentiras para el que fue creado originalmente. Con el título inicial de Enemigo rumor, obtuvo el premio de guión inédito en el Festival de La Habana.

La resonancia internacional obtenida por Fresa y chocolate llamó la atención sobre el guionista y le fue encomendado por una firma española escribir el de Maité (1994), coproducción con el ICAIC dirigida por los cineastas vascos Enero Olasagasti y Carlos Zabala.

Siguen en la filmografía de Senel Paz otros dos guiones de producciones españolas, Malena es un nombre de tango (1996), realizada por Gerardo Herrero en 1996 sobre una novela de Almudena Grandes, y Cosas que dejé en La Habana (1997), dirigida en 1997 por Manuel Gutiérrez Aragón, con las interpretaciones de Daisy Granados, Violeta Rodríguez, Isabel Santos, Broselianda Hernández, Jorge Perugorría y Luis Alberto García.

Como guionista Senel Paz colabora en la dramaturgia del largometraje Un paraíso bajo las estrellas (2000), de Gerardo Chijona; Lista de espera (2000), dirigido por Juan Carlos Tabío sobre el relato homónimo escrito por Arturo Arango, y Más vampiros en La Habana, secuela emprendida en el año 2003 por Juan Padrón sobre su célebre filme en torno a los populares personajes de los vampiros criollos, rodado 18 años antes.

 

Una rosa de Francia (2005), dirigida en locaciones cubanas por el prestigioso Manuel Gutiérrez Aragón, señaló una nueva colaboración con Senel Paz como coguionista de este filme interpretado por Jorge Perugorría, Broselianda Hernández, Ana Celia de Armas, Yoraisy Gómez y el joven español Álex González, entre otros.

Galardonado con la Distinción Por la Cultura Nacional y el Diploma al Mérito Artístico otorgado por el Instituto Superior de Arte, el nombre del guionista espirituano Senel Paz es imprescindible en la historia del cine cubano.

(Fuente: Habana Radio/Luciano Castillo)