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LA TECLA CON CAFÉ

5G: El Próximo Motor de la Innovación

5G: El Próximo Motor de la Innovación

 

sábado, 25 de agosto de 2018
6:48:24 p.m.
 

Cuando en Cuba apenas estrenamos la 3G, en el mundo ya se habla de la llegada de las Smart Cities, y se pone el acento en el número de dispositivos y sensores conectados a Internet y en el ecosistema de información asociado a la Internet de las Cosas (IoT). 

Sin embargo, para que todo ello se materialice a escala global es necesario que mejore la infraestructura tecnológica y, consecuentemente, los niveles y calidad de la conectividad. Esa labor, en el corto y mediano plazo, le corresponderá, en una medida importante, a las redes de quinta generación, conocidas como 5G. 

Las redes 5G vendrán directamente a hacer posible que muchos de los requerimientos de conectividad de las aplicaciones de la IoT y las ciudades inteligentes se concreten, brindando una infraestructura que no sólo tendrá una mayor capacidad y velocidad sino también una mayor confiabilidad, seguridad, escalabilidad y ubicuidad.

La tecnología 5G estará operativa ya en 2020, por lo que se está convirtiendo en el centro de las inversiones en el área de las telecomunicaciones en todo el mundo. Según la GSMA, la entidad que organiza el Mobile World Congress, en 2025 ya habrá 1200 millones de este tipo de conexiones en el planeta, lo que significará un salto cuantitativo y cualitativo sin precedentes en la banda ancha móvil y, sin temor a exagerar, será el eje impulsor de fuertes cambios en nuestra forma de vivir, a nivel individual y colectivo.

 Más Allá de la Velocidad 

Las redes 5G destacarán fundamentalmente por dos cualidades superiores. La primera de ellas corresponde a su característica más sobresaliente: la alta velocidad, especialmente, comparada con las capacidades de las redes de cuarta generación (4G), que hoy permiten una velocidad peak de 150 Megabits por segundo.

 

Sin embargo, existe otra cualidad sobresaliente de esta tecnología, que es tanto o más importante que la velocidad de transferencia de datos, la disminución de la latencia respecto de la 4G y las tecnologías anteriores de conexión. La latencia se refiere al desfase de tiempo que existe en la transmisión de datos, es decir, es la demora que existe en la interacción entre un servidor y un dispositivo conectado. Hay que considerar que en las redes actuales la latencia oscila entre unos 50 y unos 150 milisegundos, mientras que en las redes 5G esto se reducirá drásticamente, llegando a menos de 5 milisegundo o incluso menos, buscando casi la instantaneidad. 

La disminución de la latencia a niveles tan bajos no sólo será relevante desde el punto de vista de la experiencia de los usuarios que se conectarán vía 5G para jugar online, disfrutar de una película o ver streaming en alta definición, puesto que esta nueva tecnología constituye un aspecto crucial para el éxito y consolidación de la IoT, en especial, en ámbitos más críticos.

 

La menor latencia de 5G optimizará o posibilitará muchas aplicaciones de “misión crítica” en las ciudades inteligentes. Así, por ejemplo, mejorará las capacidades de los vehículos con conducción automática, que van tomando y enviando datos al ir interactuando con sensores y dispositivos en las calles. 

Otras aplicaciones se verán en la salud, en el caso de las intervenciones quirúrgicas realizadas remotamente o automatizadas, o en otras actividades críticas basadas en robots o máquinas que irán tomando decisiones en milésimas de segundos. 

Impulso a la Innovación 

La 5G debería significar, en general, un catalizador para muchas aplicaciones basadas en la nube, las cuales se verán facilitadas y potenciadas con ella, tal como sucederá con otras tendencias tecnológicas ya conocidas, como el video ultra HD y la realidad virtual y aumentada y el control crítico de dispositivos remotos, entre otros. 

Asimismo, Ie asigna también un rol facilitador a las redes 5G en el desarrollo de las aplicaciones vinculadas con la Inteligencia Artificial (IA), ya que muchas de ellas operarán a partir de datos basados en la nube y que estarán siendo enviados y recibidos desde múltiples fuentes en tiempo real.  

La IA será cada vez más cotidiana y, a partir de 5G, la veremos llegar más masivamente a los smartphones, con una serie de capacidades de alto impacto para los usuarios. Nuestros teléfonos se adaptarán a nuestros hábitos e incluso se anticiparán a nuestras necesidades, lo que supondrá una serie de cambios muy importantes para los usuarios.

Finalmente, la 5G significará un menor consumo y mayor eficiencia energética de los dispositivos conectados, pudiendo también sus redes establecer un mayor número de conexiones simultáneas por kilómetro cuadrado, agregando que esta tecnología no debe verse como algo exclusivo para los teléfonos móviles, porque se utilizará para conexiones de alta velocidad en los hogares y empresas. Asimismo, se prevé que su despliegue inicial será en lugares de alta densidad de usuarios, como estaciones de metro o trenes, aeropuertos, estadios y centros comerciales, entre otros. 

(Fuente: madboxpc)

 

¿Qué hacer con los restos de Franco y el Valle de los Caídos?


sábado, 25 de agosto de 2018
6:56:06 p.m. 
 

Los expertos debaten sobre la exhumación del dictador, su futura sepultura y el uso que hay que dar en el futuro al Valle de los Caídos. (Vídeo: Opina el periodista español Gorka Landaburu Illarramendi, director y vicepresidente del consejo editor del semanario Cambio 16.)

Transcurridos 43 años, nueve meses y cuatro días después de que Francisco Franco muriera, el Gobierno español aprobó este viernes el proceso para exhumar los restos del dictador restos del Valle de los Caídos, un monumento ideado para inmortalizar su propia victoria en la Guerra Civil y que fue construido por presos políticos. La medida fue autorizada por decreto de ley, una decisión teóricamente reservada para asuntos de especial urgencia, por lo que no existe unanimidad entre los partidos políticos españoles.

En El HuffPost pidió la opinión a cuatro historiadores sobre este proceso insólito que ahora comienza. Estas son sus respuestas.


Un símbolo de la pervivencia de la larga dictadura franquista

“Deber ser exhumado”, expresa sin vacilar el catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova. A su entender, “la continuidad de su tumba, con sus restos, en ese lugar, es un símbolo de la pervivencia de la larga y cruel dictadura que no debe mantenerse”. Y apuntala su opinión con una contundente enumeración de lo que hizo Franco:

 

“Tras ganar la Guerra Civil, iniciada con un golpe de Estado contra la Segunda República, presidió una dictadura que ejecutó a no menos de 50.000 personas y dejó morir en las cárceles a varios miles más de hambre y enfermedad, convirtiendo a la violencia en una parte integral de la formación de su Estado. Franco ideó el Valle de los Caídos, y así se hizo, para inmortalizar su victoria en la Guerra Civil y honrar sólo a los muertos de su bando, aunque se montara después la farsa de trasladar también allí los restos de miles de rojos muertos o asesinados por su bando durante esa guerra”.

Tampoco tiene dudas Ángel Viñas, autor, entre otras obras, de La otra cara del Caudillo. Mitos y realidades en la biografía de Franco.

 

Debe ser exhumado, "en primer lugar, porque ni siquiera él manifestó su deseo de ser enterrado. En segundo lugar, porque tampoco fue víctima de la Guerra Civil que ayudó a provocar. En tercer lugar, porque la decisión, que yo sepa, no se tradujo en un texto legal", precisa. "Dejo de lado la significación emocional, psicológica, política" que el debate ha generado al respecto, precisa. 

Carme Molinero, directora del Centro de Estudios sobre las Épocas Franquista y Democrática de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y que en 2011 participó en la elaboración de un informe esencial sobre el futuro del Valle para el Ministerio de Presidencia, manifiesta:

"Mientras Franco esté enterrado allí, en un edificio que es Patrimonio del Estado, en un símbolo de homenaje y de reconocimiento, no podemos dejar de señalar que hay un desajuste, porque eso no debe ser posible en una democracia consolidada como la española. Es algo incompatible e injustificable”.

A quienes insisten en destacar que la tumba la visita quien quiere y que se ha quedado integrada en un complejo religioso que no hace daño a nadie, les replica:

"No es un edificio cualquiera. Se empezó a construir en 1940 después de un decreto que dejaba claramente establecido cuál era su objetivo: homenajear y convertirse en un lugar de memoria por excelencia del franquismo. Se hizo para los llamados caídos por la patria, en homenaje a aquellos que se alzaron contra la República (…) Si Franco está enterrado allí es porque justamente se había convertido en el lugar de memoria de la dictadura y, por tanto, una democracia no puede honrar un edificio que tiene ese objetivo".

El investigador de la Universidad de Cádiz y director científico de la web Todos los Nombres José Luis Gutiérrez Molina comparte la opinión de sus colegas:                               

"Es una cuestión de salud mental", resume. A su juicio, "los cadáveres no pueden estar en los armarios de la sociedad y el franquismo es un armario que está muy presente en la nuestra". Por eso defiende que, frente a los que piden que se aparque este asunto y se mire hacia adelante, se entienda que "sacar al dictador del Valle es justo eso, mirar hacia adelante. Una sociedad centrada no puede vivir con un homenaje perpetuo a un señor responsable de tantas muertes de conciudadanos", señala.

Insiste en que ahora Franco recibe cada día "honores estatales" al seguir enterrado en suelo de Patrimonio, un caso único tras una "dictadura sangrienta" que "mutó, se adaptó y se transformó" en el sistema que ahora tenemos y cuyos dirigentes no se atreven a meter mano al problema. "(…) El Estado es corresponsable y tiene que acabar con esta situación de manera quirúrgica. Nos parecería impensable si cambiamos a Franco por Adolf Hitler o Benito Mussolini. Es un ejemplo de falta de calidad democrática que toca resolver ya", concluye. Además, dice convencido al teléfono, una vez que se exhume a Franco "en 20 días el debate no estará en la agenda de nadie". 

Una democracia no puede reconocer a un dictador 

Los cuatro expertos coinciden en que es la familia Franco la que debe decidir dónde enterrarlo, una vez que sea exhumado de su actual tumba. Será ya una cuestión privada.

Para Casanova, hay que resaltar la excepcionalidad del caso. "El tratamiento dado a los cadáveres de los dictadores por las democracias ha constituido objeto de debate público en casi todos los países, pero España es una excepción en Europa occidental, porque la transición de la dictadura-fascismo a la democracia no se produjo en los años 1945-48, sino 30 años después de la derrota de los fascismos.

 

Franco murió en un hospital, de muerte natural, sin sanción o castigo, como sucedió con la mayoría de los dictadores fascistas, y la segunda parte de esa excepcionalidad española es que la exhumación de sus restos se plantea más de 40 años después de su muerte", contextualiza. De ahí que, ahora, deban llevarse los huesos a un panteón familiar, con un "nuevo entierro" en privado, "sin ninguna manifestación pública".

"Si, para poner en supuestos aprietos al Gobierno, la familia no decide nada, al lado de su esposa [Carmen Polo reposa en el cementerio de El Pardo, en la zona de Mingorrubio, en Madrid]. Si tampoco esto lo quieren, a una sepultura digna donde decidan las autoridades", afirma Viñas, por su parte. "Con su mujer, en Galicia, donde sea", comparte Molinero, recalcando que el debate ya entra en otro ámbito. "La familia puede decidirlo como cualquier otra. Lo que no puede es aspirar a que Franco esté enterrado en un lugar de reconocimiento y que forme parte del patrimonio del Estado. Una democracia no puede reconocer a un dictador", remarca.

La familia tiene que decidir dónde lo lleva, es una cuestión privada.

Gutiérrez Molina explica que, si la familia no quiere hacerse cargo de los restos, como ya ha manifestado a varios medios, se pueden llevar "a un nicho provisional, como se hace con los miles de cadáveres que no son reclamados en este país diariamente". "Se le completa la ficha, se pone a su disposición y ya. No quiero que haya nadie enterrado como un perro, así que a él tampoco hay que negarle ese derecho a tener digna sepultura. Pero que sepa la familia que esos nichos son temporales y, pasado un tiempo, caducan", advierte.

¿Qué hay que hacer luego con el complejo?

Como entre la clase política, entre los profesionales de la Historia también hay un intenso debate sobre lo que debe hacerse con el Valle de los Caídos, una vez que se lleve a cabo la (ahora parece previsible) exhumación del dictador. Un lugar de homenaje, un centro de interpretación, un espacio desacralizado de uso público... Y, antes de eso, hay muchas fases intermedias por superar. Nada fácil, nada rápido.

Para Julián Casanova, lo primero que hay que hacer, de forma "urgente", es dar una solución "a quienes tienen familiares enterrados en el Valle sin su consentimiento, asesinados por los golpistas de julio de 1936 y por las fuerzas armadas de Franco".

Como segundo paso, "habría que conservarlo y explicarlo como un lugar de memoria, reflejo de las políticas de violencia de las dictaduras del siglo XX, como existen otros lugares de memoria de las dictaduras fascistas o comunistas". Sostiene que es "la principal manifestación de la simbiosis entre política y religión que presidió la dictadura de Franco, la espada y la cruz unidas por el pacto de sangre forjado en la guerra y consolidado por los largos años de victoria", de ahí su importancia.

Insiste en que es una "anomalía" tener a Franco en el Valle, "pero el monumento deber mantenerse y explicarse siguiendo las investigaciones históricas más sólidas". "Franco murió en la cama, 30 años después que los principales líderes fascistas, pero compartió con ellos crímenes e ideas. No puede blanquearse ese pasado, ni es posible borrarlo", subraya.


Ángel Viñas remarca las opiniones tan dispares que hay al respecto del uso futuro del Valle de los Caídos y recuerda que, incluso, se ha dicho que debería ser sometido a una voladura controlada. "A mí me parecería un tanto bárbaro", reconoce. Por lo tanto, "no queda sino resignificar el monumento y convertirlo en un lugar de estudio y reflexión sobre la Guerra Civil y la dictadura, que forman una unidad histórica en la que Franco desempeñó un papel preponderante".

El historiador propone que se haga una "licitación" para "determinar las mejores ideas que emanaran de la comunidad de historiadores y del público cualificado y pasarlas luego por un tamiz técnico adecuado", de forma que la decisión final sea lo más satisfactoria posible.

"Como tantas cosas de la historia, hay que conservarlas y explicarlas", asume Carme Molinero. Tampoco es partidaria de destruir el monumento, prefiere mantenerlo, pese a que entiende que hay críticas sobre el coste económico de mantener esa mole.


 "Hay que ir paso a paso: está la parte de Franco que ahora se va a a abordar. Luego, hay que revisar la situación de las miles de personas enterradas allí también y que, dado el estado de degeneración por la climatología y los años, difícilmente pueden ser exhumadas, y necesitan sobre todo reconocimiento. Se les puede dar de distintas maneras, porque espacio no falta, con alguna instalación en la explanada, por ejemplo. Y finalmente está el uso final del complejo, con un posible centro de interpretación. Hay que explicar por qué fue construido, cómo fue construido, por quién, cuál es la simbología de todo el edificio, dentro y fuera, sus columnas, sus esculturas, la cúpula... Y aprender de todo ello", concluye.

José Luis Gutiérrez Molina aboga por que responda "el tiempo". Quitando a Franco de allí —y también a Primo de Rivera— y dando reparación y respuestas a los 33.000 enterrados, "la gran mayoría sin ningún tipo de permiso o autorización", hay que "pensar".

"No es barato de conservar y hay que ver para qué se quiere. Hay que retirar a los benedictinos el control, desacralizar un edificio público y crear una comisión que analice las posibilidades. ¿Por qué no se decide, quién sabe, que se mantenga como hostería? Decirlo ahora mismo es complicado, todo está muy contaminado como para pensar en soluciones tipo Auschwitz. Hay que ver el uso que quiere hacer la sociedad, lo que la sociedad necesita. Que se solucione lo inadmisible y luego vemos. En cuatro o cinco años, con serenidad", propone.

A vueltas con la ley

Tanto Molinero como Gutiérrez Molina valoran también el hecho de que, inicialmente, el PSOE prometió una reforma mayor de la Ley de Memoria Histórica, que por ahora sólo se va a retocar para sacar a Franco de su actual enterramiento.

La profesora de la UAB "casi" se conforma con que se aplique la norma ya en vigor desde hace más de 10 años, cuya implementación es "incompleta". "La ley es suficientemente clara en cuanto que no tendrían que existir calles de reconocimiento a personajes mayores del Franquismo, por ejemplo, o que sí debería haber ayudas a exhumaciones. Cualquier reforma que vaya en profundizar en esos valores no me parecería mal, aunque todo se puede hacer perfectamente ya con la ley actual", sostiene.

Si se toman medidas dentro de 20 años, las personas que necesitan justicia ya no vivirán.

Para el autor de Casas Viejas: del crimen a la esperanza, a su vez, en realidad "no hubiera hecho falta" ni aquella ley, sino "voluntad política de hacer cosas". "El presidente Zapatero la aprobó para encauzar el movimiento memorialista, que no controlaba, que era incontenible en esos años. Había fórmulas para actuar, pero para los doblemente derrotados, en la guerra y la transición, nunca hay respuestas políticas certeras.

 Hay que comprometerse económicamente con las fosas, hay que desbloquear la nulidad de las sentencias del franquismo, si no desde la vía política, desde el poder judicial, hay que abrir los registros civiles para los desaparecidos y pedir cuentas a empresas que usaron trabajo esclavo en aquellos años, porque se nos llena la boca con la Siemens y la explotación de los españoles por parte de los nazis, pero en casa no hacemos nada. Y hay que hacerlo ya, porque si se toman medidas dentro de 20 años las personas que necesitan justicia ya no vivirán", denuncia.

El traslado de Franco quizá puede convertirse, ansía, en ese gran movimiento simbólico, "la piedra pequeña que se quita y con la que se logra que el cauce baje como un torrente". "Este decreto puede permitir que se dé la sensación de que ya no hay vuelta atrás. Así que... que no tenga miedo Sánchez", concluye.

(Fuente: huffingtonpos)

Facebook lanza una herramienta para calificar la fiabilidad de sus usuarios

Facebook lanza una herramienta para calificar la fiabilidad de sus usuarios

 

miércoles, 22 de agosto de 2018
12:44:50 a.m.

El gigante tecnológico Facebook ha lanzado una herramienta para calificar la fiabilidad de sus usuarios en aras de combatir las noticias falsas, un problema que ha sufrido esa red social en los últimos años. 

   

Así, la compañía ha desarrollado un algoritmo que puntúa la credibilidad de los usuarios en una escala de 0 a 1 como parte de su estrategia para encontrar a aquellas personas que reportan noticias falsas erróneamente y a propósito. 

(Fuente: EFE)

 

Guille Vilar, un hombre sensible y de principios

Guille Vilar, un hombre sensible y de principios

 

martes, 21 de agosto de 2018
5:36:00 a.m.

La sonrisa dispuesta es la mejor armadura del Guille Vilar. Aunque los hombres buenos no necesitan otra armadura que el cariño y la bondad que emanan. Su sencillez, perspicacia, y arraigo al terruño que lo vio nacer el 8 de enero de 1951 (La Habana, Cuba) se dejó ver en el diálogo que sostuvo hace unos días con la periodista Magda Resik, en el espacio Encuentro Con del Pabellón Cuba. 

“El Guille de muchas maneras no ha podido envejecer”, dijo Resik aludiendo a lo que es una realidad: el influjo de Vilar en los más jóvenes, “que reconocen en él al eterno maestro”. 

La también Directora de Comunicación de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana recordó cuando, en 2016, presidió el jurado que le entregó el Premio Nacional de Periodismo Cultural “José Antonio Fernández De Castro”. 


“En ese entorno conversábamos de que los aportes de Guille al desarrollo de la cultura cubana contemporánea, especialmente a la apreciación de la música y de las artes en general, es muy fuerte y contante, perseverante. Para nosotros era como un premio que tenía que haberse entregado hace mucho tiempo. Y felizmente le fue concedido”. 

Pero, ¿cómo empezó todo? ¿Qué hizo despertar en él esa sensibilidad propia de su personalidad? 

Según cuenta Vilar, su familia fue bastante normal. Su padre ingeniero y su madre ama de casa. “Cuando dije que iba a estudiar Letras en la Universidad de La Habana, Historia del Arte, el viejo no entendió nada porque pensaba que iba a ser médico, ingeniero, no sé qué. Al final lo aceptaron pero no entendían que esa podía ser la forma para ganarme la vida”. 

“Las raíces de esta sensibilidad parten del acercamiento al abuelo paterno, quien todos los domingos cuando íbamos a su casa, después de almuerzo, ponía un disco de los Matamoros. Y yo, un adolescente absoluto, con 12 o 13 años, me acercaba y me sentaba al lado de él a escucharlos”. Fallido guitarrista, asegura que estudiar Historia del Arte selló su vinculación. 

Controvertidos Beatles 

“El tema de Los Beatles fue un poco controvertido en nuestro país. Sin embargo tú lo has cultivado bajo todas las circunstancias”, comentó Magda Resik a su invitado. 

“He dicho en alguna que otra entrevista que a veces siento cuando camino, que por donde yo paso, todo está bien, y tras de mí se caen las columnas y se abre el piso, pero no me doy cuenta porque voy para adelante”, reconoció Vilar. 

“No puedo negar la experiencia que tuvo cada cual en esa época, pero yo cuento la mía (…) Y pienso en Chile, y en la Argentina de la dictadura, y realmente si allí, joven, te cogían con un casete de Silvio Rodríguez, te la pelaban, ya eras comunista. Y aquí no fue el caso. 

“Cuando nosotros hablábamos sobre la voz de Paul McCartney, nuestros padres estaban ocupados con la Crisis de Octubre, con la lucha contra bandidos (…) Los Beatles lamentablemente surgieron en una época en crisis en Cuba, y para el pueblo adulto que estaba en otra cosa, ellos no eran ingleses, ni eran un fenómeno cultural como ahora son; eran unos peludos cuando se usaba el pelo corto, con pantalones apretados cuando se usaban los anchos con tachones, y cantaban en el idioma del enemigo”. 

La radio primero, la televisión después 


Cuando me gradué de la escuela de Letras me llevaron a Radio Progreso. Trabajar allí, en el año 76, no era lo que un graduado de Historia del Arte quería hacer. Lo que tenía swing era el ICAIC, Bellas Artes, Ministerio de Cultura, lugares establecidos. Radio Progreso por aquella época era una emisora chea, pero a la semana de estar allí me di cuenta que era donde mejor podía estar porque había mucha hierba por podar. Yo llegué como jardinero. De asesor de novelas me fui a la Dirección de Música. 

(…) Tuve el privilegio de que cuando llegué a ese Departamento, por esas casualidades que tiene la vida, nos reunimos Jorge Gómez, Adolfo Portales, Alberto Falla, Guillermo Rodriguez Rivera, y empezamos a taladrar en el muro de la mediocridad, de la censura, de no poner a Elton John porque usaba aretes. Cosas así que no tenían un fundamento cultural real. Fue así que surgió “Encuentro con la música”, con el programa “Perspectiva”, que hacía Gómez. 

De allí pasé al encanto de hacer radio en vivo, Juventud 2000. Me fui dando cuenta de dónde estaba parado, porque era un programa con fama de comercial. Recuerdo que lo mejorcito que se ponía era Luis Miguel. Y entonces, entre col y col, fui insertando a Silvio (Rodríguez), Buena Fe, Aceituna sin Hueso. 

Un medio esencialmente cultural 

—La televisión es para ti un medio a estudiar, y con el cual convives diariamente. Ahora surgen otro tipo de medios, pero muchos dicen que sigue teniendo una altísima representatividad en la población. ¿Cuál son los mayores disgustos que tienes con la televisión que tenemos? 

—(…) La televisión en Cuba sigue siendo el medio. Siempre he tenido la claridad de que la palabra principal es la opción. Tiene que haber una tendencia en la que cada cual tenga su pedacito, su momento para disfrutar. Creo que los que están al frente de la televisión deben de tener eso en cuenta. 

—¿Estás queriendo decir que la televisión es un medio cultural?

—Debe ser un medio esencialmente cultural. 

—¿Aún cuando hable de política? 

—Allí es cuando más lo debe ser. Una política agradable, atractiva, comunicativa. 

—La bondad, la nobleza, la entrega a los otros, la solidaridad, son términos que tú aprecias y practicas. En general cuando se le pregunta a las personas por ti, una de las expresiones más frecuentes es: “Es un hombre muy bueno”. ¿Qué piensas al respecto? 

—Me alegra mucho cuando la gente se acerca y me agradece por mi trabajo, me reconoce (…) Cuando tú eres receptor de esas expresiones ¿cómo rayos no vas a ser bueno? 

“Pensamos que el término Patria es algo complejo, que solamente hablan los jefes y los intelectuales de gran prestigio, y ya Cintio Vitier, en una entrevista que le hicieron para Juventud Rebelde (pdf), dice que puede ser algo mínimo y algo máximo; desde el sabor del dulce de guayaba hasta el combate de las Guásimas, de Maceo. 


“Yo no fui rojo nunca, porque es imposible ’que uno sea’. Desde que estaba gateando ya era revolucionario. Tuve una familia que muchos de ellos estaban en Miami, pero mis padres no. Ante cada oportunidad de irme, cada proposición, pudo más mi cariño por la vieja, y la fidelidad a personas, no la de amistad solamente sino la de principios. Y es algo que puede definirme, soy un ’principio’ caminando. 

“Tengo un amigo que se fue y actualmente tiene y cría caballos de raza. Me alegro mucho que le vaya bien. Yo, si lo vemos desde el punto de vista material, me jugué una carta al quedarme aquí porque no tengo carro, ni casa salvo la de mis padres, pero sí tengo todo el aprecio de un pueblo y eso no tiene comparación con los caballos de raza que tiene él”. 

(Fuente: HR)

La Reina del Soul en la memoria

 

lunes, 20 de agosto de 2018
9:15:38 p.m. 

El mundo se ha quedado sin su más extraordinaria voz. Hubo un día en que «murió la música», como decía la canción de Don McLean. Este jueves 16 de agosto fue como si el mundo se hubiese quedado afónico porque hay cantos que ya nunca sonarán. A los más grandes artistas se los puede imitar, quizá, pero no se los puede sustituir. En el caso de Aretha Franklin ni siquiera existe la opción de imitarla. Si ella no lo canta, no lo podrá cantar nadie. 

Cantaba lo que quería, como quería, con esa facilidad que bendice a los elegidos. No lo digo yo; lo decían sus antiguas coristas, que eran magníficas cantantes también —había que serlo para tener el honor de diluir sus timbres con el de ella—, pero que, como las demás voces del gremio, tenían que admitir con asombro una verdad incontestable: Aretha pertenecía a una categoría tan singular, tan exclusiva, que no había sitio para nadie más.

Una categoría para ella sola, como si hubiese venido de otro planeta. 


Decir que «su sombra era muy alargada» es como pretender que había un sol detrás de ella y que no era ella, en su oficio, el sol mismo. Como pretender que su inmensa presencia en el subconsciente colectivo del universo musical fuese delimitada y finita. Aretha era, y es, y seguirá siendo como un telón de fondo del que uno no puede apartar la vista, aunque se distraiga dirigiendo su mirada a figuras más pequeñas, como el cielo que seguimos viendo, sin saberlo, cuando centramos la mirada en los pájaros. 

Cada vez que otra cantante alcanzaba una nota imposible o generaba una intensidad abrumadora, la comparación era automática e inevitable, como cuando los atletas compiten entre sí sabiendo que, aunque ganen muchas medallas de oro, habrá un récord del mundo que nunca podrán igualar. Estaba Aretha, y después estaba el resto. Hablando de otras cosas diría que esto es una percepción subjetiva mía, pero todos sabemos que no lo es, sabemos que es un hecho que era única y mejor, por lo que sería una tontería ponernos a discutirlo o a intentar explicarlo. 

No se trata de medir cuál era su rango vocal o cuán potente era su voz; en sus muchos discos y filmaciones hay cientos, miles de detalles que demuestran sus asombrosas elegancia y pericia a la hora de comandar las melodías, de atemperarlas y acentuarlas con las dinámicas, de elegir giros, inflexiones e improvisaciones perfectas. Hay muchas cantantes que lo llenan todo de gorgoritos y alardes, pero Aretha subía y bajaba en los momentos justos, pasaba del susurro al grito y volvía sin que uno fuera consciente de la transición. Hay que nacer para hacer las cosas con tanta facilidad que parezcan naturales e inevitables. Era hipnótica, absorbente; no hacía los fraseos que esperabas oír, y después de oírlos te parecía que no era posible haber hecho otros. 


Su voz destacó de entre todas las voces de esa cantera inagotable que hierve en las iglesias estadounidenses. En la música espiritual, el góspel, germinaron las carreras de un sinnúmero de cantantes e instrumentistas: desde Ray Charles a Merry Clayton, desde Sam Cooke y Al Green a Tina Turner, desde Elvis Presley y Little Richard a Stevie Wonder y Billy Preston. La lista es interminable. Tanto que incluso nuevas voces a las que nunca asociaríamos con el góspel empezaron cantando música espiritual, como Katy Perry o Avril Lavigne. 

En los Estados Unidos el góspel es tan importante que siempre ha tenido sus propias discográficas y ha habido artistas que han vivido, y bien, sin pisar el terreno de la música secular. El ecosistema de las iglesias no es exactamente una competición, pero los mayores talentos ascienden rápido porque las celebraciones son, en buena parte, conciertos. Y los feligreses son, además de feligreses, espectadores. 

No voy a pretender que puedo ponerme en la piel de quienes crecen identificando su religiosidad con el góspel, pero está claro que para ellos la grandeza de los intérpretes es una expresión más de la grandeza de Dios, como en Europa lo eran la grandeza de las cantatas de Bach y los himnos de Purcell o la pétrea magnificencia de las catedrales. 

En el góspel, una gran voz es algo más que simplemente una gran voz. En un entorno donde todo el mundo canta y las gargantas privilegiadas aparecen en centenares, por no decir miles, quien consigue destacar lo hace porque posee cualidades fuera de lo normal. Aretha Fraklin poseía cualidades fuera de lo normal.

 No necesitan ustedes husmear en sus libros biográficos para comprobarlo; a los catorce años grabó un disco donde la podemos escuchar cantando en directo en la congregación donde su padre ejercía como pastor. Es muy posible que a sus oyentes de entonces lo de esta niña les pareciese un milagro. Insisto: catorce años tenía. 

 

Es fácil olvidar que Aretha no siempre fue una gran estrella y que no lo fue porque en sus primeros álbumes para una gran discográfica renunció a la manera de cantar que había puesto los pelos de punta a sus correligionarios. 

Durante la década de los cincuenta, nació del góspel la música que poco después sería conocida como soul. Era, en lo fundamental, la misma música, aunque con letras que hablaban de temas mundanos: amor, sexo, tristeza, dinero, alegría, bebida, drogas. Contaminada por toques de jazz, estilo que los creyentes más piadosos veían como banda sonora de adictos, bares de mala muerte y prostíbulos. Y, aún peor, contaminada por el rhythm & blues, que era directamente la música del diablo. 

Los grandes intérpretes de góspel no se habían atrevido a llevar su estilo más allá de las iglesias, porque se arriesgaban a que su público pensara que el demonio los había poseído. Ray Charles empezó a marcar el camino, apropiándose de la sonoridad de los himnos espirituales para cantar cosas como «Vamos a colocarnos», que sonaban a iglesia en todo excepto en el mensaje. No mucho después, la gran estrella emergente del canto espiritual de la época, el niño prodigio Sam Cooke, hizo lo mismo, abandonando The Soul Stirrers, la banda de canciones religiosas con la que había empezado a hacerse un nombre (y la banda que no pudo mantener su éxito sin él). 

Aretha, como muchas adolescentes de su generación, estaba enamorada de Sam Cooke, y quiso seguir su ejemplo. A los dieciocho años dio también el gran paso y le dijo a su padre que pretendía dedicarse profesionalmente a la música laica. El trago fue menos traumático de lo previsto: su padre no solo consintió, sino que se convirtió en su mánager. El primer single laico que Aretha grabó tenía un título de lo más elocuente: «Hoy canto blues». 

Era el año 1960. Su voz y su piano sonaban muy poco eclesiásticos; un error (si podemos llamarlo así, claro) que tardaría algunos años en corregir.

Pasó los siguientes seis años en la discográfica Columbia, donde nadie supo sacarle partido a su innata intensidad. En aquellos discos cantaba maravillosamente bien, por descontado, pero lo hacía en un estilo que estaba plagado de competidores, sin nada en concreto que la hiciera destacar del resto. 

La variedad de estilos de aquellos discos, no obstante, permitía disfrutar de algo que, curiosamente, suele pasar desapercibido: su magnífico gusto como pianista. Su manera de tocar era muy elegante y versátil; además de su experiencia en el góspel, había recibido cierta formación en piano clásico y quedaba patente que estaba familiarizada con varias otras ramas de la música. Como en el único sencillo que obtuvo una modesta repercusión internacional, la versión de una vieja canción que Al Jonson había cantado en Broadway durante los años veinte. 

  

Los discos de Columbia me gustan mucho, pero no mostraban a la Aretha que todos recordamos. Su inmenso talento se diluía no pocas veces en mitad de producciones que sonaban domesticadas y acomodaticias. Un buen ejemplo es su melosa versión de «Try a Little Tenderness», que imitaba sin mucha gracia las baladas orquestadas con las que Ray Charles, para variar, había roto moldes. Basta compararla con la que versión grabó Otis Redding, con ese crescendo final que la convertía en uno de los puntos fuertes de sus ya de por sí impresionantes directos. Era justo eso, romper las ataduras con las modas del momento, lo que Aretha necesitaba. 

En 1967, fichó por una nueva discográfica, Atlantic, donde entendieron por fin que esa clase de energía era la que se requería para extraer de Aretha todo su potencial. Ella venía de las iglesias y tenía que recuperar la extática intensidad de los himnos y las celebraciones. La música soul era la única que provenía directamente del tipo de góspel que había cantado desde niña, y en la faceta más desbocada del soul era donde ella podía brillar con más intensidad. Justo lo que Otis Redding estaba haciendo con tanto éxito. Era, recordemos, era del auge del rock guitarrero y Otis podía compartir cartel con Janis Joplin, The Who y Jimi Hendrix, y no desentonar en absoluto. Cuando Otis cantaba un tema de los Rolling Stones lo hacía sonar más enérgico que los propios Stones. 

En Atlantic, con una certera visión de por dónde conducir a su nuevo fichaje, querían hacer de Aretha la versión femenina de Otis Redding. Por supuesto, ella tenía una personalidad propia, pero seguir el ejemplo de Otis fue todo un acierto. Aretha debutó en Atlantic con una canción de puro soul, esto es, del góspel que ella había cantado siempre, pero con letras que hablaban de cosas de la tierra y no del cielo. Fue su primer gran éxito a nivel nacional. Esta, ya sí, era la Aretha con la que nos familiarizamos durante décadas. 

 

Casi de inmediato consiguió su primer número uno interpretando, cómo no, una canción que había compuesto y grabado Otis Redding. Aunque a priori parecía impensable —recordemos que Otis estaba rompiendo toda clase de moldes y se dedicaba, entre otras cosas, a mejorar toda canción ajena que pasaba por su garganta y por las manos de los músicos de su banda—, la versión de Aretha superaba a la original de Redding. Además de que cantaba como nunca antes en un disco, todo en la grabación era perfecto, desde los arreglos iniciales de la guitarra de Cornell Dupree (más conocido como uno de los músicos de sesión más prolíficos de todos los tiempos, aunque recomiendo encarecidamente sus discos en solitario: evidencia uno, evidencia dos) hasta ese legendario «R-E-S-P-E-C-T» que pillaba desprevenido al oyente (hoy, claro, lo hemos oído un millón de veces, pero entonces…). En fin, ya saben, la canción que la convirtió en una gigante de la industria. 

De ahí, al infinito. Aretha había encontrado por fin el estilo en el que nadie, absolutamente nadie, podía competir con ella, ya fuese con temas nuevos («Chain of Fools») o con versiones inspiradas, una vez más, en las que había hecho Otis («I Can’t Get No Satisfaction»). O con versiones que hizo suyas para siempre o que le valieron premios Grammy. Sí, el objetivo de Atlantic era convertirla la versión femenina de Otis Redding, pero consiguieron mucho más que eso: hicieron que Aretha fuese A-R-E-T-H-A. No tardó en ganarse el título indiscutido de «reina del soul», estableciéndose como una institución y una referencia —inalcanzable, pero ineludible— para las voces femeninas que vinieron después. 

Si una cantante quería hacerse una idea de a qué altitud quedaba el listón, ahí estaba Aretha. Estaban sus discos, sus conciertos, y estaban sus ocasionales retornos a la iglesia, en los que ponía de manifiesto que, en efecto, seguía haciendo que cualquiera creyese en los milagros. 


El éxito ya no la abandonó, ni tampoco la veneración que despertaba su figura. Aretha Franklin era como la ley de la gravedad o como el beber agua, cosas que sencillamente son indiscutibles. Las cosas pesadas caen al suelo en el cien por cien de los casos, los seres humanos necesitamos agua en el cien por cien de los casos, y Aretha Franklin te asombra y te emociona cuando la escuchas, también en el cien por cien de los casos. Ya sea en sus discos más melosos de los inicios o incluso en sus aventuras ochenteras. Porque podía ponerse una chaqueta de cuero, empezar a interpretar «Jumpin’ Jack Flash» y hacerte creer que la canción había sido escrita para ella. El tono ceniciento que sus graves habían adquirido con los años era para el oyente como esos matices que los expertos encuentran en los vinos excepcionales. Puedes oírla y regocijarte con esa ligera textura raspada que hace aparecer y desaparecer a voluntad, como solo puede hacerlo una maestra consumada en su arte. 


Supongo que ya no se estila decir estas cosas, pero Aretha era también una dama. La llamaban reina y se comportaba en consonancia, con distinción, gracia y refinamiento. Cualquier intervención suya en un acto público era un acontecimiento y ella, sin el más mínimo esfuerzo y seguramente sin la más mínima intención, aparecía rodeada de una aureola mayestática. 

Todo el mundo sabía quién y qué era Aretha y qué significaba su figura. Como cuando B. B. King se rodeaba de rockeros que lo miraban con arrobo, comportándose como niños en presencia de Papá Noel. Basta ver las infantiles expresiones de euforia de Carole King cuando Aretha pisaba el escenario para homenajearla por haber compuesto aquella canción que ella había convertido en inmortal. Vean las impagables caras de Carole y escuchen cómo cantaba Aretha, todavía, con más de setenta años. Lo dicho: un milagro. 


Ahora ella ya no está. Y no va a haber otra Aretha, como no ha habido otro Bach ni otro Velázquez. Las próximas generaciones la escucharán con el mismo asombro que nosotros, o más, y pensarán: qué gran época debió de ser aquella en la que Aretha Franklin estaba viva. Supongo que las gentes del futuro tendrán sus propios colosos, pero, la verdad, dudo que ninguno consiga provocar semejantes emociones con su voz. Ese tipo de cosas suceden una vez en la historia. Los egipcios tuvieron las pirámides, los romanos tuvieron el Coliseo y nosotros la hemos tenido a ella. Sí, qué otra cosa podemos decir: ha sido una gran época. Ha sido la época de Aretha Franklin. 

(Fuente: jotdown.es/E. J. Rodríguez)

Madonna, la sexagenaria Reina del Pop

 

jueves, 16 de agosto de 2018
9:32:01 a.m. 
 

Madonna, la artista que marcó a una generación que creció escuchando su música, una cantante que ha mutado con los años, celebra hoy sus 60 años. Marrakech, ciudad turística por excelencia de Marruecos, está siendo testigo de las celebraciones por el cumpleaños de la reina de pop. 

Madonna Louise Veronica Ciccone es una de las cantantes más reconocidas del mundo, yendo a contracorriente muchas veces y adelantándose en otros momentos, constituye un icono feminista, de liberación sexual y abanderada de los derechos de los homosexuales. 

Se la podrá criticar por muchas razones pero hay que reconocerle que ha sabido seguir el camino al éxito, siempre con sus propias reglas y su propia fuente de inspiración y retroalimentación artística, creando una imagen de mujer sensual, provocadora, inocente, andrógina, y dominante con látigo y esposas, varios años antes de las 50 sombras de Grey. 

  


Fue platinada al estilo Marilyn Monroe; hizo de la permanente un sello; tuvo su etapa country, también disco; incluyó su religión (la Kabbalah) entre sus canciones y tuvo una etapa oriental. También fue morocha, y tantos tonos de color como aparecen en el pantone de los coloristas sin perder su esencia: provocación, ritmos pegadizos y letras sobre el amor.

Procedente de una familia numerosa (es la tercera de seis hermanos), llegó a Nueva York desde Michigan con 35 dólares y un abrigo para estudiar danza contemporánea. “Fue la cosa más valiente que he hecho”, dijo; aunque los reflectores la encontraron en otra disciplina, la música.


Luego de probar con bandas como Breakfast Club y Emmy, arrancó una carrera solista que no se ha detenido, hasta alcanzar no pocos y variados reconocimientos como el ingreso al Salón de la Fama del Rock, siete premios Grammy y dos Globo de Oro.                                                               

Con sus más de 300 millones de discos vendidos en su carrera, es la mujer más exitosa de la música de todos los tiempos.

 

Claro, en sus logros también hay una meticulosidad para ser el centro de atención y una astucia comercial que la llevó a crear su propia compañía discográfica, Maverick Records desde la que lanzó a Alanis Morissette y trabajó con Miley Cyrus, Lily Allen, Fifth Harmony y The Prodigy. También fue una de las primeras en ver el potencial comercial de internet, asociándose a la compañía Tidal, con la que ha lanzado sus últimas canciones.

Entrevistada por Vogue Italia, Madonna tiró unos dardos contra la música actual: “todo es tan formulista, y cada canción tiene 20 artistas invitados, y todos suenan igual”, dijo desde Lisboa, donde reside.

 

Sin intenciones de retirarse y con las Madonna Louise Veronica Ciccone exativas de sus seguidores por saber con qué ritmo o estilo regresará, celebra hoy sus seis décadas de vida, y según parece por su vitalidad y entusiasmo, habrá reina para un rato largo.

(Fuente: El País Uruguay)

El más fecundo de los agostos de Fidel

El más fecundo de los agostos de Fidel


lunes, 13 de agosto de 2018
8:34:24 am
 

Por Mercedes Rodríguez García 

Cuando una década atrás me pidieron que dedicara una página del periódico Vanguardia al 82 cumpleaños de Fidel, no me pasaba por la mente que un día el indiscutible líder cubano nos faltaría físicamente, como sucedió el 25 de noviembre de 2016. (Foto: Fidel en 1953, poco después de su ingreso a la prisión de Isla de Pinos.)

Por entonces me dediqué a buscar cómo habían transcurridos —en tan fructífera existencia— algunos de sus cumpleaños, asunto que dada la privacidad que mantuvo a lo largo de su vida no me resultó ni fácil, ni loable a la larga. 

¿Qué tal si logro reunir datos que me ayuden a definir cuál de los agostos fue el más fecundo en la vida de Fidel Castro Ruz? Tras revisar abundante bibliografía impresa logré redactar el presente artículo, y que a la luz del tiempo transcurrido, me parece oportuno y consecuente para republicar —con algunos retoques actualizadores— en mi weblog: 

¿Influencias de la naturaleza? 

Sobre su nacimiento confiesa a Frei Betto « […] Creo que fue como a las 2:00 de la madrugada. Parece que la noche pudo haber influido después en mi espíritu guerrillero, en la actividad revolucionaria; la influencia de la naturaleza y de la hora del nacimiento. Habría que ver más cosas, ¿no?, como fue ese día, y si la naturaleza tiene alguna influencia también en la vida de los hombres…» 

¿Habrá Fidel leído y estudiado acerca del gráfico posicional del Sol, la Luna y los planetas a una latitud y longitud determinada de la Tierra en un momento dado, normalmente el del nacimiento? Lo de creer o no creer: ¡harina de otro costal! 

Porque, según los astrólogos, a las personas nacidas entre el 23 de julio y el 22 de agosto les atañen ciertas cualidades, algunas coincidentes con la personalidad e Fidel. A los Leo les atañen majestuosidad, generosidad y buen corazón; fama de proteger con celo a quienes le rodean, en especial a los niños y a los débiles. Además, son líderes por naturaleza, personas creativas y apasionadas, con una enorme capacidad de organización, dados a emprender grandes planes y, aunque fracasen, consiguen ver el lado positivo. 

¿Jaranea? con el brasileño cuando éste le da a entender que nació bajo el signo de «la conspiración». Más bien le sigue la corriente al fraile dominico, que le dice: «Al menos el número 26 tiene algunas coincidencias en su vida.» Y el Comandante responde: «Bueno, nací en el año 1926, es verdad; tenía 26 años también cuando empecé la lucha armada, y había nacido un día 13, que es la mitad de 26. Batista dio su golpe de Estado en 1952, que es el doble de 26. Si me pongo a ver, pudiera haber algún misterio alrededor del 26.» 

De seguido Betto añade: « […] El Moncada fue un 26 de julio y dio origen al Movimiento 26 de Julio.» Fidel le aporta nuevos elementos convergentes: «Y desembarcamos en 1956 que, en números redondos, son 30 años después del 26.»Como estaba estudiando todas las doctrinas políticas y todo aquello, también llevé algo de Martí.» 

Forja y sentido 

Luego del asalto al Moncada Fidel se interna en las montañas con la intención de proseguir la lucha armada, pero es sorprendido y hecho prisionero por una patrulla militar. Cumple 27 años tras los barrotes de la cárcel provincial de Boniato. «75 días me pasé aislado en una celda, nadie podía hablarme.», relata a Ramonet. En aquellas duras condiciones, sin embargo, «Yo tenía algunos libritos, aunque no lo permitían. 

13 Agosto de 1954. Cumple los 28 años en el Penal Modelo. Fidel convierte la prisión en una nueva trinchera, conocida como la prisión fecunda porque, según sus propias palabras, aquella etapa «terminó de forjar mi visión del mundo y completó el sentido de mi vida.» 

Si las autoridades de la cárcel les aplicaban la severidad de un régimen penitenciario arbitrario y absurdo, Fidel se imponía por encima de este un sistema de vida y de estudio mucho más riguroso y consciente, en que la lectura también le abriría el camino «para los grandes combates del mañana», según reseña Mario Mencia, a quien le asiste el mérito de haber sabido reconstruir con acierto la vida de la prisión, pero sobre rescatar el impresionante ciclo de lecturas. 


El destacado periodista e investigador de la última fase insurreccional cubana, integra al relato de los acontecimientos las cartas de Fidel desde el presidio, documentos de excepcional interés revolucionario humano, «escritas muchas veces desde el confinamiento solitario en que fue colocado nuestro Comandante en Jefe para aislarlo del resto de sus compañeros, y llenas de reflexiones de acento íntimo y elaboración literaria.», como hace constar Jesús Montané Oropesa. 

«Libros, libros…» 

Cuenta Mencia que Fidel siempre pedía «libros, libros. Y acuérdate de los de Martí.» (A Guido García Inclán, periodista.) 

En los fondos de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, Mencia encuentra varias cartas de Fidel referidas a ese crucial período. De algunas revela la fecha y a quien van dirigidas; de otras —por razones que desconozco— no consigna el destinatario. Del referido epistolario escojo solamente los parlamentos reveladores del itinerario progresivo de aquellas lecturas. 


«Víctor Hugo me entusiasmó lo indecible con Los Miserables; sin embargo a medida que va pasando el tiempo, me voy cansando un poco de su romanticismo excesivo, su ampulosidad y de la carga, a veces tediosa y exagerada, de erudición.» Ya había leído varias obras de Shakespeare y de Romain Rolland. « […] Todo lo quiero saber, y hasta las listas bibliográficas de cada libro las repaso acariciando la esperanza de leer los libros consignados. En la calle me inquietaba porque me faltaba tiempo, y aquí donde el tiempo parece sobrar también me inquieto.» 

Una pálida lucecita 

A finales de febrero de 1955 yace confinado en solitario. En marzo, escribe: «Sigo sin luz, con hoy ya diecisiete días. Las velas no las dejan pasar. […] Apenas obscureció comenzó a tronar con insistencia; […] Al poco rato se inició un furioso aguacero. El agua, arrastrada por el viento, penetraba los ventanales sin más protección que las rejas, mojándolo todo impunemente. Hice cuanto pude por proteger los libros dentro de las maletas colocándoles una frazada por arriba. […] En un rincón, calados los huesos de humedad y frío esperé con infinita paciencia el fin del vendaval.» 

Y el día 22, ¡qué alegría!: «Ya tengo luz; estuve 40 días sin ella y aprendí a conocer su valor. No olvidaré nunca, como no olvidaré la hiriente humillación de las sombras; contra ellas luché logrando arrebatarles casi doscientas horas con una lucecita de aceite pálido y tembloroso, los ojos ardientes, el corazón sangrando de indignación. De todas las barbaridades humanas, la que menos concibo es el absurdo.» 

Ya el 24 de marzo dejaba otra constancia manuscrita: «A las 7, aproximadamente, enciendo la luz. Entonces comienza el combate con los mosquitos. Si estoy escribiendo los espantos con mucho humo de tabaco. Luego se me cuelan dentro del mosquitero. […] Pero no es solo eso, cuando voy a empezar a leer, siempre me pasa algo: se me queda el lápiz de colores, salgo, lo recojo; abro el libro y resulta que cogí un tomo en vez de otro: ¡a salir otra vez! Luego es el diccionario, si no los espejuelos, ¡qué lío! Por eso, para mayor comodidad, tengo al lado derecho de la ama un montoncito y arriba de la ama otro montón. Eso sí, los cuido mucho.» 

¡Asombrosa relación! 

En todo el tiempo que duró el presidio la relación de obras y autores que ha vencido Fidel es asombrosa. Veamos algunas: Feria de vanidades, de William Thackeray; Nido de hidalgos, Iván Turgueniev; El capital, Carlos Marx. Además, ha comenzado a estudiar a autores cubanos como Félix Varela y Luz y Caballero, que alterna con las Obras de José Martí de la Editorial Lex. De Honorato de Balzac La piel de zapa; de S. Zweig, Biografía de Napoleón el pequeño; de J. Cronin, Las estrellas miran hacia abajo; de S. Maugham, El filo de la navaja; de Sigmund Freud, cuatro de los 18 tomos que componen las Obras Completas; y de Dostoievski, Los hermanos Karamasov, Humillados y ofendidos, Crimen y castigo, El Idiota, El sepulcro de los vivos, Las pobres gentes y el cuento Proachim. 

El 5 de abril de 1955 reseña que tiene material abundante para el estudio de los grandes movimientos políticos contemporáneos pero nada del New Deal de Roosevelt. Le interesa conocer sobre su política de elevación de precios de los productos de la tierra, fomento y conservación de la fertilidad del suelo, facilidades de crédito, liberación de deudas, ampliación de mercados interiores y exteriores en el campo agrícola; incremento de fuentes de trabajo, reducción de jornada, elevación de los salarios, ayuda social a los desempleados, ancianos e inválidos; reorganización de la industria, nuevos sistemas de impuestos, reglamentación de los truts, y la reforma bancaria y monetaria. 

En cuatro meses junto a una Gramática Latina, un Diccionario de Modismos y la Oratoria de Demóstenes, rodean su cama de la prisión: Técnica del golpe de Estado, de Cursio Malaparte; de Ortega y Gasset: La rebelión de las masas, Psicología de las multitudes, Fundamentos de la Política, El fascismo al desnudo, La época de la revolución religiosa, La reforma y la contrarreforma; de Tomás Moro, Utopía; las Obras completas de Homero, Cicerón y Mirabeau, y de José Ingenieros, El hombre mediocre. 

Y las lecturas aumentan con los días: Las cien mejores poesías, Siete cantos, El lirio del valle, El ruiseñor y la rosa, de O. Wilde; Eugenia Grandet, de Balzac; Calle Mayor, de S. Lewis; Ana Karenina, de León Tolstoi; Cecilia Valdés, de C. Villaverde, y Juan Criollo, de Carlos Loveira. El tema histórico es constante: Martí, Morelos, Bolívar, Bonaparte, y los 10 voluminosos tomos de la Historia de la nación cubana. 

Profeta que reflexiona 

En su vida de 90 años, a juzgar por la lectura de estas obras y autores, citados en centenares de conversaciones, discursos, entrevistas, declaraciones, Fidel constituye uno de los jefes de Estado más culto e instruido. De ahí el hombre de ideas sólidas y con una extraordinaria visión mundial: astuto, curioso, de un torrente de palabras sencillas pero impactantes; su capacidad para valorar una situación concreta y la rapidez de análisis acompañada de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. 


Con los años su cerebro no perdió lucidez, ni hubo sitio en él para el ocio intelectual ni el abatimiento moral. 

Cuando por problemas de salud en 2006 se vio obligado a renunciar a sus cargos de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Fidel vivió de otra forma la vida política de su país y siguió minuto a minuto el acontecer mundial. Así quedan para la historia sus autodenominadas Reflexiones (1), más de 400 textos y artículos donde con profética lucidez cuenta, señala, advierte, aconseja… 

Fidel nunca abandonó la lectura. Tal vez en sus últimos años con acrecentadas zozobras, espantos y alegrías de por medio. ¿Y en la privacidad… acostado o sentado, con el lápiz de color afilado, con los espejuelos, libros, cables e informes a su lado?

Otros tiempos: nuevos títulos y autores más contemporáneos, diferentes y más graves problemas mundiales. Pero siempre la relectura de aquellos títulos que le acompañaron y conservó entre los más valiosos de su biblioteca.

(1) Entre el 28 de marzo del 2007 y el 9 de Octubre de 2016, Fidel escribió 484 textos denominados así, aunque en esa categoría también incluyó cartas a los líderes venezolanos Hugo Chávez y Nicolás Maduro, el prólogo de un libro sobre Bolivia, mensajes y artículos. El año en que más produjo fue el 2009 con 111 reflexiones, a razón de más de nueve por mes.

Bibliografía consultada: La prisión fecunda (Mario Mencia, 1980), En marcha con Fidel (Antonio Núñez Jiménez, 1982), entrevistas Fidel y la Religión (Frei Betto, 1985), Un encuentro con Fidel (Gianni Miná, 1988), Un grano de maíz (Tomás Borge, 1992), Todo el tiempo de los cedros (Katiuska Blanco, 2003); Cien horas con Fidel (Ignacio Ramonet, 2006),y Viaje a los frutos (Selección de Ana Cairo, 2006).

Aretha Franklin, gravemente enferma

Aretha Franklin, gravemente enferma

 

lunes, 13 de agosto de 2018
7:07:35 am

La legendaria cantante Aretha Franklin pasa por un momento muy delicado de salud. La Reina del Soul se encuentra en estado "muy grave", según han apuntado fuentes familiares de la artista al diario bríitánico Daily Mail, y han precisado que en estos momentos se teme por su vida.

La artista, de 76 años, se encuentra en Detroit, rodeada de su familia y amigos, quienes han pedido privacidad en estos delicados momentos.

La ganadora de 18 premios Grammy padece cáncer desde el año 2010, y se ha mantenido luchando por su vida durante todo este tiempo. Su enfermedad no le impidió seguir haciendo lo que más le gustaba: actuar.

La estrella estadounidense se retiró de la música en 2017 y tras constantes problemas de salud que le habían obligado a suspender distintos conciertos dentro de su calendario.

  


La última actuación fue el 2 de noviembre de 2017 para la Fundación Elton John AIDS en Nueva York. Fue precisamente, tras anunciar su retiro, cuando Franklin se sometió a una importante pérdida de peso para enfrentarse a diversos tratamientos tras un agravamiento en su enfermedad.

Cantante, compositora y pianista. Franklin, una de las voces más reconocidas de la historia, ha vendido a lo largo de su carrera más de 75 millones de álbumes en todo el mundo en una carrera musical que abarca seis décadas.

Durante la década de 1960 alcanzó fama mundial. En 1967, se vendieron más de un millón de copias de su álbum I Never Loved a Man, y su versión del tema de Otis Readding Respect fue número uno de las listas de éxitos en Estados Unidos y el Reino Unido.

Nota: Tres días después de esta publicación falleció La reina del soul.

El mundo de la música y la política -el mundo en general- se volcó inmediatamente en demostrar su admiración por el legado que dejó la artista. De Paul McCartney a Elton John, pasando por Barbra Streisand, quien dijo que "es difícil concebir un mundo sin ella. No solo fue una cantante excepcionalmente brillante, sino que su compromiso con los derechos civiles tuvo un impacto indeleble en el mundo".

El expresidente Barack Obama, gran admirador de la estrella, y su esposa Michelle, escribieron que "en su voz, podíamos sentir nuestra historia, toda ella y en cada sombra: nuestro poder y nuestro dolor, nuestra oscuridad y nuestra luz, nuestra búsqueda de la redención y nuestro respeto, duramente ganado".

También el presidente Trump, el expresidente Bill Clinton y Hillary Clinton expresaron su pesar por esta mujer que revolucionó la canción en los 60.

 (Fuente: Hola/El País)