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El anuncio de un proceso hacia la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, hecho el pasado 17 de diciembre, y las medidas propuestas por Barack Obama relativas a los viajes, han acrecentado el interés de los estadounidenses por conocer la Isla, que incluso antes de esa fecha era colocada por la U.S. Tour Operators Association (USTOA) entre sus principales destinos emergentes para 2015. 

El Estudio de Impacto Económico, conducido por Price Waterhouse Cooper para la USTOA y presentado por esta en su conferencia anual, a inicios de diciembre en Boca Ratón, Florida, indicaba que en 2013 los miembros de la organización generaron 12,5 mil millones de dólares a través de ventas a 7,6 millones de viajeros, cifras que escalaron a 13,5 mil millones y ocho millones de consumidores en 2014. 

Según el mismo informe, el 95% de los miembros de la USTOA (la Asociación de Touroperadores de Estados Unidos) esperan mayores ventas en 2015, un año en que han colocado a Cuba como segundo destino emergente para sus operaciones, solo por detrás de Myanmar y por delante de otros como Croacia, Islandia, India, Perú, Sri Lanka, Vietnam, Camboya y Panamá. 

Por primera vez Cuba aparece en esa categoría, destacó la USTOA, aunque la Isla está lejos de los destinos internacionales que generan hoy más negocio a sus miembros: México, Jamaica, R. Dominicana, Francia, Italia, Reino Unido, Aruba, Bahamas, Alemania y Costa Rica. 

La situación, sin embargo, podría cambiar en un previsible escenario de mayores facilidades para los viajes de los estadounidenses a Cuba, planteado por las medidas que anunció recientemente la Casa Blanca: una flexibilización al ampliar los permisos generales para viajar a Cuba dentro de las 12 categorías autorizadas en la ley; mayores márgenes para importar desde la Isla (incluidos 100 dólares en productos de tabaco y alcohol); la posibilidad de utilizar en el país caribeño tarjetas de crédito y débito de EE.UU., y la apertura de una embajada en La Habana. 

Tras el anuncio del pasado 17 de diciembre, “la respuesta en nuestra oficina ha sido abrumadora (…) Nos han inundado. Nunca habíamos visto algo así”, dijo a The Washington Post Tom Popper, presidente de Insight Cuba, una compañía que ha estado ofreciendo paquetes de viajes al país caribeño bajo licencia desde 2000 y que ofrece seis itinerarios en la nación antillana. 

Según el reporte del diario, “hay gente que quiere tener su luna de miel en las mismas playas donde sus abuelos lo hicieron; aquellos que quieren extender sus vacaciones en Florida con una rápida excursión a la Isla, a solo 90 millas; aquellos que quieren comprar el ron Havana Club y los puros enrollados a mano y ver los viejos autos de más de medio siglo antes de que desaparezcan. Y quieren hacerlo hoy”. 

Aunque no está aún claro el ritmo de implementación y el alcance de las medidas, y aunque los estadounidenses no podrán todavía viajar libremente en busca de ocio y entretenimiento a la Isla, touroperadores consultados por el periódico dijeron esperar que esas acciones reduzcan la burocracia que implican los engorrosos trámites para obtener licencias del Departamento del Tesoro y permitan a más estadounidenses viajar. 

Igualmente, se espera que bajen los precios de los paquetes, en los que hoy se reflejan los costos que tienen para las agencias la obtención de licencias, los contratos para vuelos chárter y otros gastos. 

“Cuba es un destino sorprendente, con gente extraordinaria, una rica cultura y una floreciente vida cultural y artística”, dijo Harriet Lewis, presidenta de Grand Circle Foundation, que vende tours para pequeños grupos desde 2011. “Si las restricciones son levantadas, creemos que habrá un significativo flujo de viajeros”. 

A raíz del anuncio del 17 de diciembre, la Asociación Estadounidense de Agentes de Viajes (American Society of Travel Agents, ASTA), hizo público su apoyo a la política de Barack Obama. 

Su presidente y CEO, Zane Kerby, tras expresar la disposición de trabajar con el gobierno para expandir los viajes a Cuba, mencionó estimados de la organización según los cuales -si las restricciones vigentes son levantadas en 2015- la cifra adicional de estadounidenses viajando a la Isla en 2017 sería de dos millones, poco más de medio millón de ellos en cruceros. 

También ha habido positivas reacciones en grandes compañías del sector estadounidense de cruceros y en gigantes de la industria de viajes como Orbitz. 

Aerolíneas como US Airlines, Delta y JetBlue, que hoy solo pueden hacer vuelos chárter a aeropuertos cubanos, han dejado entrever que es aún muy pronto para concluir cómo impactarán las medidas de la administración Obama en sus operaciones. En un comunicado, Delta expresó la voluntad de “expandir los servicios a Cuba en la medida en que se abran nuevas oportunidades”.

(Fuente: CC)