sábado, 19 de septiembre de 2020
8:05:13 am
 

Hace 60 años, el 26 de septiembre de 1960, el entonces primer ministro cubano habló por primera vez ante la Asamblea General y su discurso, de casi cinco horas, aparece entre los más largos pronunciados en la ONU, y también uno de los más críticos y duros contra de la filosofía de la guerra y el despojo. 


Grupos de solidaridad con Cuba en Estados Unidos celebran hoy un foro virtual por el 60 aniversario de la visita de Fidel Castro a Nueva York y su primer discurso en la Asamblea General de ONU. 

La cita virtual será moderada por la periodista estadounidense Rosemari Mealy, autora del libro Fidel y Malcolm X: memorias de un encuentro, según informaron los organizadores del seminario en línea.

Entre los participantes previstos figuran la representante permanente alterna de Cuba ante Naciones Unidas, Ana Silvia Rodríguez, y el diplomático Raúl Roa Kourí, quien estuvo 14 años en esa legación y en 1960 desempeñó un papel clave en la negociación de la estancia de la delegación de la isla en Harlem. 

                           

  

Hace 60 años, el 26 de septiembre de 1960, el entonces primer ministro cubano habló por primera vez ante la Asamblea General y su discurso, de casi cinco horas, aparece entre los más largos pronunciados en la ONU, y también uno de los más críticos y duros contra de la filosofía de la guerra y el despojo. 

La denuncia de numerosas acciones del Gobierno de Estados Unidos contra la Revolución cubana y del uso de la fuerza a través de la creciente carrera armamentista, fueron los argumentos centrales de esa alocución, que provocó repetidas ovaciones y aplausos. 


Poco tiempo después del triunfo de la Revolución en la isla caribeña en enero de 1959, Fidel Castro (1926-2016) llegó a Nueva York con motivo de la Asamblea General de la ONU, mientras los cambios progresistas que impulsaba levantaron animosidad en las esferas de poder estadounidenses. 

El entonces primer ministro cubano denunció un trato vejaminoso en el hotel Shelburne y decidió alojarse junto a su delegación en el hotel Theresa, situado en Harlem, uno de los barrios pobres de Nueva York. 

Las autoridades norteamericanas lo excluían de reuniones y encuentros oficiales, pero en los habitantes de Harlem -afroamericanos en su mayoría- Fidel Castro encontró apoyo, admiración y una cálida acogida. 


En el hotel Theresa, que cerró en 1967 y alberga ahora oficinas, recibió al defensor de los derechos civiles Malcolm X; se encontró por primera vez con el líder soviético Nikita Jruschov; y tuvo reuniones con el presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, y con el primer ministro indio, Jawaharlal Nehru. 


Manifestaciones espontáneas surgieron bajo el balcón de su habitación, donde colgó una bandera cubana y habló en una oportunidad a miles de simpatizantes de la Revolución. 

Por otra parte, lo rodearon la provocación y algunos disturbios ocasionados por pequeños grupos contrarios al proceso de cambios en la isla. 

  

Cuando fue excluido del almuerzo que el presidente estadounidense, Dwight Eisenhower, organizaba para los líderes latinoamericanos que participaban en la Asamblea General, el dirigente cubano armó una reunión alternativa en la cafetería del hotel Theresa para una docena de empleados negros. 

A 60 años de su visita, todavía vive el mito de su estancia en el humilde barrio de Harlem y el cariño que le profesaron las personas de ese lugar. 

(Fuente: PL)