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sábado, 19 de septiembre de 2020
11:30:04 pm
 

El papa Francisco puntualizó, mientras tienen lugar las investigaciones y experimentaciones sobre el antídoto contra el Covid-19, que deberá ser “universal y para todos", y su distribución no deberá ser con carácter prioritario "para los más ricos" ni ser "propiedad de una u otra nación".

Francisco exhorta a erradicar lo que llama "marginalidad" o "pobreza farmacéutica" que impide a los más necesitados acceder a curarse.

"La reciente experiencia de la pandemia, a más de una gran emergencia sanitaria en la que ya murieron casi un millón de personas, se está transformando en una grave crisis económica que genera pobres y familias que no saben cómo seguir adelante", subraya el pontífice en la audiencia en la Sala Nervi de la Fundación Banco Farmacéutico’ en ocasión de sus 20 años.

Mientras tiene lugar la asistencia caritativa, "se trata de combatir además esta pobreza farmacéutica, en particular con una amplia difusión en el mundo de las nuevas vacunas", anfatiza tajante.

Y agrega: "Repito que sería triste si en la provisión de la vacuna se diese prioridad a los más ricos o si esta vacuna se convierte en propiedad de esta o aquella nación o si no es para todos. Deberá ser universal, para todos".

"Quien vive en la pobreza, es pobre de todo, también de medicamentos", reafirma Bergoglio, y "por consiguiente su salud es más vulnerable. A veces se corre el riesgo de no poderse curar por falta de dinero, o bien porque algunas poblaciones del mundo no tienen directamente acceso a ciertas medicinas".

Para el Papa, "existe una ’marginalidad farmacéutica’," y esto "crea una ulterior brecha entre las naciones y entre los pueblos. En el plano ético si existe la posibilidad de curar una enfermedad con un fármaco, este debería estar disponible para todos, de otro modo seria una injusticia".

Y la denuncia del pontífice puntualiza que "demasiadas personas, demasiados niños mueren en el mundo porque no pueden acceder a tal medicina que en otras regiones está disponible. o a aquella vacuna".

"Conocemos el peligro de la globalización de la indiferencia —advierte el Santo Padre—, y por ello les propongo globalizar la cura, esto es la posibilidad de acceso a aquellas medicinas que podrían salvar tantas vidas para todas las poblaciones. Y para que esto tenga lugar es necesario un esfuerzo común, de una convergencia que comprometa a todos".

"Y ustedes son ejemplo de este esfuerzo común", reconoce a los dirigentes, donantes y voluntarios del Banco Farmacéutico.

Francisco auspicia que "la investigación científica pueda avanzar para buscar siempre modernas soluciones a problemas viejos y nuevos. El trabajo de tantos investigadores es precioso y representa un magnífico ejemplo de cómo el estudio y la inteligencia humanas pueden ser capaces de crecer, más allá de lo posible los nuevos recorridos de sanación y cuidados".

Según el pontífice, "las empresas farmacéuticas, sosteniendo la investigación y orientando la producción, generosamente pueden contribuir a una distribución más equitativa de los fármacos". 


Asimismo, "los farmacéuticos son llamados a desempeñar un servicio de curación en relación a las personas más necesitadas y, en ciencia y consciencia, operan por el bien integral de aquellos a los que se dirigen", manifestó Francisco.

"Igualmente los gobernantes, mediante decisiones legislativas y financieras, son llamados a construir un mundo más justo, en el que los pobres no sean abandonados o, pero aún, descartados", concluyó el pontífice.

(Fuente: ANSA)