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lunes, 27 de abril de 2020
7:03:21 am 

Al presidente cubano, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, le tocaron inmensos desafíos en sus recién cumplidos dos años de mandato: en 2018, la caída del avión de Cubana de Aviación (18 de mayo), con el trágico saldo de 112 muertes y una sobreviviente; apenas iniciado 2019 (27 enero), inmersa la capital cubana en los preparativos por el 500 Aniversario de su fundación (16 noviembre), un tornado arrasó con varios municipios de la capital cubana; el último, la Covid-19 en el país (marzo 2020), que ocupa todos sus esfuerzos y de las autoridades cubanas para frenarla y erradicarla.

Son muchas las personas en la isla que reconocen el esfuerzo del Gobierno
en el combate contra en nuevo coronavirus, el cual en los últimos meses desató un aola de enfermedad y muerte en el planeta.

Se ha hecho habitual, entre las informaciones del Noticiero de la Televisión
Cubana, las indicaciones del gobernante y del grupo de trabajo que chequea
cada día la implementación del plan de enfrentamiento nacional para frenar y erradicar la Covid-19 en el país. 

Cada vez, el jefe de Estado explica la importancia de respetar las medidas
establecidas en el país para bajar los índices de contagio, critica a los
indisciplinados que no cumplen con el aislamiento social, consulta a médicos
y científicos sobre los cómo frenar a la pandemia. 

La Covid-19 no resulta el único desafío encarado por el jefe de Estado. A pocos meses de iniciar su mandato, debió hacer frente a un accidente aéreo (18 de mayo 2018) con un número grande de víctimas fatales; el incendio de un hospital, también en La Habana; y un tornado (27 de enero 2019) que arrasó con varios municipios de la capital cubana. 

Por si fuera poco, en los últimos dos años el Gobierno de Estados Unidos arreció el bloqueo económico, financiero y comercial a la mayor de las Antillas como nunca antes, y para hacer más daño puso en práctica el capítulo III de la Ley Helms-Burton, el cual amplía las sanciones contra cualquier empresa o país extranjero que decida negociar con la isla.

Ese cerco de la Casa Blanca limita hoy la llegada de equipos y  medicamentos para el enfrentamiento de la afección respiratoria. El mismo que intenta impedir cualquier intento de desarrollo de Cuba. 

Así y todo, el mandatario se desplaza hacia cualquier municipio y provincia de la isla, busca alternativas a la dura situación económica que enfrenta el país insufla a los cubanos de confianza en la Revolución. 

Cuando fue electo tenía una varilla alta por delante: es el primer Presidente que no fue parte de la generación histórica, aquella que triunfó el 1 de enero de 1959 luego de una larga lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, cuyo Gobierno por demás estuvo al servicio de los designios de Washington.

Sin embargo, fue capaz de sobreponerse al reto y ganarse con su trabajo y su ejemplo la admiración del pueblo cubano que lo sigue y escucha. 

Hace pocos días, el 20 de abril, cumplió 60 años. Es cierto que por su edad no debió enfrentar a los mercenarios en la invasión mercenaria por Playa Girón, tampoco a los bandidos armados por Washington en las montañas del Escambray (centro sur de la isla), pero el entonces joven de pelo largo y amante del rock and roll, fue de los que luchó por la liberación de Angola y contra el régimen de apartheid. 

 

También uno de los líderes de la Unión de Jóvenes Comunistas en pleno período especial, como se le conoce en Cuba a la etapa de privaciones que siguió a la desintegración de la Unión Soviética y del llamado bloque socialista en Europa. Luego dirigió el Partido Comunista en las provincias Villa Clara y Holguín, en tiempos duros para el estado caribeño. 

  

En lo adelante, por sus resultados de trabajo fue seleccionado ministro de Educación Superior y posteriormente ascendido al puesto de vicepresidente del Consejo de Ministros. 

El 24 de febrero de 2013, Díaz-Canel fue nombrado primer vicepresidente del Consejo de Estado, pasando luego a ser su presidente el 19 de abril del 2018, hasta ser electo Presidente de la República de Cuba el 10 de octubre del pasado año.

Sin duda, el hombre canoso, de recientes ojeras y con nasobuco que entra en los hogares de toda la isla cada noche para hablar sobre los peligros de la Covid-19 e informar qué hace el Gobierno para combatirla, el mismo que a pesar de la emergencia nacional continúa revisando el cumplimiento del programa nacional de construcción de viviendas, entre otros del desarrollo nacional, se ganó el respeto de los cubanos. 

(Fuente: PL/Mario Muñoz)

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