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lunes, 08 de octubre de 2018
7:57:47 a.m. 

Horas antes de inaugurar una nueva cumbre mundial en Indonesia, la directora gerente del Fondo monetario Internacional, Christine Lagarde anticipa una ralentización del crecimiento global por debajo del 3,9% que el organismo había previsto hace solo tres meses. 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipa tormenta. Antes de inaugurar la cumbre de Bali (Indonesia), la organización muestra su inquietud ante la marcha de la economía internacional en los últimos meses y, sobre todo, lo que puede ocurrir en los próximos. 

Antes de partir hacia la cumbre, la directora gerente del organismo, Christine Lagarde, dijo en Washington que no se ha preocupado solo por la ralentización de la economía —el PIB global crecerá menos que el 3,9% que pronosticaba hace solo tres meses—, sino por unos peligros que hasta hace poco parecían hipotéticos y que ahora están materializándose. 

Lagarde también ha alertado sobre un problema que en realidad nunca ha dejado de existir, pero ahora parece más presente que nunca. La deuda global —tanto pública como privada— encadena récord tras récord. Según calculan los economistas del Fondo, ha alcanzado ya los 182 billones de dólares. Desde su informe de la pasada primavera, la cifra ha aumentado en 18 billones de dólares. 

El monstruo de la deuda no deja de crecer. Supera ya en un 60% el nivel de 2007, un año antes de que la Gran Recesión llegara con toda su virulencia para cambiar el mundo. Y esta cifra es más preocupante ahora que la época de estímulos monetarios por parte de los grandes bancos centrales parece haber llegado a su fin. 

"Gobiernos y empresas son ahora más vulnerables a un endurecimiento de las condiciones financieras. Las economías emergentes y en desarrollo ya están notando el pinchazo mientras se adaptan a una normalización monetaria en el mundo avanzado", ha asegurado Lagarde. Por si fuera poco, esta situación puede ir a peor. Porque en el FMI pronostican abruptas correcciones en el mercado y en los tipos de cambio si el proceso de endurecimiento de las condiciones financieras continúa yendo más allá.

Lagarde comenzó su alocución con las buenas noticias: “el mundo sigue creciendo al ritmo más alto desde 2011, el desempleo sigue cayendo en la mayor parte de los países y el porcentaje de personas que vive en pobreza extrema ha alcanzado un nuevo mínimo, por debajo del 10% de la población mundial”. 

Son sucesos importantes, sí, pero las alegrías acaban aquí. Porque, según ha dicho la jefa del Fondo, "el clima de la economía global está empezando a cambiar". Si un año atrás Lagarde recomendaba aprovechar la buena racha para hacer reformas —"El sol brilla. Arreglad el tejado", decía—; y hace seis meses advertía de los nubarrones en el horizonte, ahora reconoce que los riesgos que veía entonces "han empezado a materializarse".

 

Y, como ya ha advertido el FMI y diversas instituciones en otras ocasiones, el mayor riesgo es el desencadenamiento de una guerra comercial. El problema es que este ya no es un peligro hipotético, sino que, en palabras de Lagarde "la retórica está mutando en una nueva realidad de barreras comerciales efectivas". Estas no solo dañan al comercio, sino también a la inversión y a la industria, que se ven perjudicadas por unas incertidumbres al alza, remarcó la directora gerente del FMI. 

Por ahora, entre las economías desarrolladas, los más afectados por este nuevo clima de descontento son la Eurozona y Japón. Mientras, EE.UU., el auténtico desencadenante de esta nueva oleada proteccionista parece estar resistiendo mejor el vendaval en principio, gracias a la reforma fiscal expansiva de la Administración Trump. Pero todo esto puede cambiar si las peleas comerciales continúan. 

  

Hay ya unos claros perdedores: los países emergentes, que están sufriendo las repercusiones negativas de estas tensiones. En el caso de que la guerra arancelaria se agrave, Lagarde tiene una recomendación. "Si no se puede llegar a acuerdos entre todos los países, los gobiernos pueden usar pactos comerciales flexibles en los que colaboren, en el marco de la Organización Mundial del Comercio, aquellos con una forma de pensar similar", concluyó. 

La Reunión Anual de las Juntas de Gobernadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Grupo Banco Mundial (GBM),  que congrega a autoridades de bancos centrales, ministros de Finanzas y de Desarrollo, parlamentarios, ejecutivos del sector privado, representantes de organizaciones de la sociedad civil y miembros de círculos académicos con el objeto de debatir temas globales, se realiza este año en Bali, Indonesia, desde el lunes 8 hasta el domingo 14 de octubre. 

(Fuente: El PaísUR)

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