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jueves, 25 de enero de 2018
7:25:28 a.m. 

En los años de la República, el gobierno cubano encargó a la creadora norteamericana Anna Hyatt Huntington (10 de marzo de 1876-4 de octubre de 1973), como obsequio al pueblo de los Estados Unidos, la creación de una escultura ecuestre del Héroe Nacional José Martí, que permanece desde entonces situada en el Parque Central de Nueva York. 

El Historiador de La Habana, Dr. Eusebio Leal Spengler, ha declarado que la pieza posee “una belleza indescriptible”, porque “subraya la inspiración de la artista”.

Según palabras del también Director de la Red de Oficinas del Historiador y el Conservador de Ciudades Patrimoniales Cubanas, en la obra mencionada puede apreciarse “el dominio que la escultora tuvo del tema, ya que recalca la inmensa ternura que está contenida en el acto del sacrificio de José Martí, llamado con razón Apóstol de la Independencia de Cuba, caído en combate el 19 de mayo de 1895, con solo 42 años. La figura —ha comentado de igual forma el Dr. Leal—, revela la serenidad con que Martí asumió el mandato de su propio destino”. Al pie del monumento, aparecen las inscripciones alusivas a su vida y obra; en una de ellas destaca que “su genio literario fue tan alto como su vocación política y su espíritu de sacrificio”.


Huntington nació en Cambridge, Massachusetts. Su padre, Alpheus Hyatt, fue profesor de Paleontología y Zoología en la Universidad de Harvard, lo cual sin dudas contribuyó a despertar en ella el temprano interés por los animales y su anatomía. Su madre, una paisajista amateur, le transmitió el amor por el arte.

Desde las primeras décadas del siglo XX, Anna Huntington comenzó a ser reconocida por sus esculturas vinculadas al mundo animal, en las cuales era capaz de representar la profundidad de las emociones con gran realismo. En su trayectoria destacan las más de 15 estatuas ecuestres, como la antes referida y otras dedicadas a Don Quijote, Juana de Arco y el Cid Campeador. Diversos investigadores han señalado su capacidad para aplicar en el arte sus conocimientos sobre la anatomía equina y el comportamiento de estos mamíferos que le atrajeron desde pequeña.

La biografía de Anna refiere que la obra centrada en Juana de Arco, demostró su dedicación y tenacidad hacia la profesión. Para lograr la escultura a tamaño real, se vio impulsada a investigar intensamente sobre la vida de la santa francesa, hacia la cual sentía gran admiración. En New York, San Francisco, Quebec, Gloucester (Massachusetts) y Blois (France), existen réplicas de esta pieza. Su obra es reconocida en muchas colecciones privadas y museos, incluyendo el Museo de Bellas Artes de Boston, el Museo de Arte de Denver, entre otros.


En Cuba también podemos admirar el talento de la artista, considerada como una de las más exitosas de su país. Huntington fue la autora del complejo escultórico titulado “El relevo”, un regalo al pueblo cubano, el cual se ubica en la intersección de la Avenida 20 de Mayo y Calzada de Ayesterán, muy cerca de la Plaza de la Revolución en La Habana. Leal Spengler ha explicado que en la composición se refleja “la sucesión de civilizaciones, el momento en que un jinete recibe la antorcha de manos de un hombre que ha caído exhausto por el peso del largo camino”.

Además de haber sido merecedora de múltiples comisiones, premios y condecoraciones como la de Caballero de la Legión de Honor que otorga el gobierno francés, Anna Huntington es reconocida por su espíritu altruista. Junto a su esposo, Archer Milton Huntington, contribuyó con la creación de cerca de 15 museos y del primer jardín escultórico que existió en Estados Unidos, situado en Carolina del Sur y donde se reúnen cerca de 500 piezas figurativas de más de 200 artistas americanos.

La escultura ecuestre de José Martí en el Parque Central de Nueva York y “El Relevo” en La Habana, confirman que el arte construye lazos imperecederos entre las naciones, tan fuertes como los metales en los que fueron esculpidas dichas obras.

(Fuente: HR)