sábado, 29 de julio de 2017
9:46:07 p.m. 

Varios premios y nominaciones obtenidas, un disco que goza de gran aceptación, así como diversas presentaciones en diversos clubes nocturnos y en la televisión resumen de manera breve la trayectoria de Sweet Lizzy Project (SLP), agrupación musical de una corta pero prolifera carrera dentro del panorama alternativo musical cubano. (Vídeo: I Heard It Through The Grapevine, Proud Mary by Credence Clearwater Revival)


Integrada por Miguel Comas (guitarra líder, compositor, productor y director), Leonardo Delgado (guitarra acompañante y compositor), Ángel Luis Millet (percusionista), Yanet Moreira (cellista), Alejandro González (bajista), y Lisset Díaz (vocalista, guitarra acústica y compositora), SLP surge en 2013 a raíz de las dos nominaciones del disco en solitario de Lizzy (Lisset) “The Beginning” en el Cubadisco de ese año, en las categorías Pop-fusión y Opera Prima, producido por Miguel Comas.

“Cuando se lanza este disco, en ese momento comenzaron a surgir ofertas de trabajo y presentaciones en vivo y no teníamos banda, así que llamamos a unos cuantos músicos jóvenes no conocidos, y parece que elegimos bien porque son los mismos que están aquí todavía”, explica Lisset en entrevista a Lacarne Magazine, publicada este 27 de marzo, y de la cual nos hemos valido como fuente principal.


En su mayoría autodidactas, los músicos de SLP atrapan al oído con un sonido cadencioso que recuerda más a una de las bandas de indie folk y pop alternativo que se cuentan por docenas en los bares de Estados Unidos, que a las que estamos acostumbrados a ver y a escuchar en la escena nacional. Pero es la voz cálida, reflexiva y poderosa de Lizzy, la que da el toque distintivo a la banda, formada en su mayoría por músicos empíricos.

Excepto Yanet, graduada del Instituto Superior de Arte, y  Lizziy, graduada de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de La Habana (UH), todos se han dedicado desde siempre a la música. Al respecto, y “sin ánimos de nada raro”, la vocalista expresa:

 “Todos son un ejemplo del talento musical que hay en este país sin haber pisado una escuela de música. Y en virtud de ejemplos como éste, creo que es hora de que se le den más oportunidades a los excelentes músicos ‘no graduados’ que hay por ahí, y que se eliminen algunas de las restricciones y trámites burocráticos innecesarios y ridículos a los que tienen que someterse tales artistas por el simple hecho no haber pertenecido a una academia. Es nuestra opinión”. 

—¿Qué artistas o bandas han influenciado a la agrupación?

—Bueno, creo que las influencias son muchas puesto que somos seis músicos. Cada uno hace su aporte al proceso creativo cuando estamos componiendo y grabando, y cada uno tiene sus influencias y sus gustos personales, así que de todo eso habrá un poco en cada canción de Sweet Lizzy Project. Yo pienso, sin embargo, que en consenso tenemos influencia de una banda islandesa, que yo adoro, que se llama Of Monsters and Men, con un marcado estilo Indie-folk.

“Además, está The Luminiers, una banda americana, también de Indie-folk, cuya influencia se evidencia sobre todo en el disco Heaven.

—¿Y en “Technicolor”?

Este disco es un poco más variado, y diríamos que bandas como Black Mountain y Pink Floyd han sido fuente de inspiración. Es difícil encontrar todas las influencias todas porque creo que ya hay algo que es parte de nuestro sello como banda.

—Con Heaven (2015)  lograron varias nominaciones y premios importantes. ¿Orgullosos? ¿Cómo fue recibido por el público?

—Sí, realmente nos sentimos muy orgullosos. Primero, porque era nuestro primer disco como banda, tocado de arriba abajo por cada uno de nosotros; segundo, porque tuvimos la suerte de contar con mucha ayuda, la cual permitió que el disco fuera mezclado y masterizado en Estados Unidos por ingenieros que han trabajado con artistas como Foo Fighters o Paul McCartney, y han sido ganadores de varios Grammy, y tercero, justamente por lo bien que ha sido recibido por el público.

  

“Desde las nominaciones y el premio Cubadisco, hasta la reacción del público tanto cubano como extranjero, todas las críticas que ha recibido Heaven han sido positivas. No ha sido el disco más difundido en nuestro país (de hecho, no lo ha sido en lo absoluto) probablemente porque Sweet Lizzy Project es muy joven, o porque las canciones son en inglés, o porque no defendemos la ‘música tradicional cubana’, o porque…, en fin.

“Pero tenemos un producto que se vende en más de 140 tiendas digitales en Internet, y, sobre todo, un álbum de diez canciones para ofrecer a nuestro público en los conciertos, que agradecen mucho estas otras variantes de la música cubana, porque somos cubanos y hacemos música en Cuba”.

—Sobre su segundo álbum, Technicolor, ¿qué nos puedes decir? ¿Cómo esperan que sea recibido por el público?

—Es disco es un poco más intenso que el anterior, quizás por el contexto en el que lo hicimos. No tiene solo canciones de amor (como Heaven) sino también temas de alcance un poco más social. Es más diverso también en cuanto a género, con  3 o 4 canciones en español, una de ellas a dúo con Israel Rojas, de Buena Fe. (…) Esperamos que a la gente le guste. Ellos tienen la última palabra.

—¿Dónde se pueden ambos discos?

—Para el público cubano, fundamentalmente en nuestros conciertos. Ahí los comercializamos, a veces los regalamos. Está disponible en Internet, pero todos no tienen acceso a realizar compras en red. En nuestra página de Facebook y nuestro canal de Youtube también colocamos videos tocando nuestros temas originales.

—¿Videos hasta ahora?

Oficial, la banda tiene un video del disco Heaven, que se llama Nothing Lasts. Esperamos para este año poder batir este difícil record de cantidad de material audiovisual.


—¿Además de las presentaciones habituales en el Submarino Amarillo, en que otros lugares se presenta SLP?

—Las presentaciones habituales en el Submarino Amarillo nos gustan mucho porque el público es maravilloso. Un público sano, amante de la buena música y muy agradecido. Sin embargo, en este lugar no podemos tocar nuestros temas originales a plenitud.

“Disfrutamos mucho entonces los espacios de los sábados alternos en el Bertolt Brecht, donde ya la afluencia de público es notable, y donde sí podemos ofrecer a la audiencia nuestra obra. También nos pueden encontrar en Fábrica de Arte como parte de la programación habitual del lugar.

“Nos presentamos en el Lobby Bar el Pórtico del Hotel Parque Central todos los martes. Un espacio que disfrutamos mucho porque lo hacemos en formato acústico, y hacemos versiones tanto de los covers que interpretamos como de nuestros temas originales. Otros eventos y presentaciones son más específicas de cada mes en particular”.

—En mayo de este año la banda SLP cumplió cuatro años ¿Cómo valorarían brevemente todo este tiempo? ¿Qué podremos esperar de SLP para este año y para posteriores?


—Sinceramente, hemos hecho mucho con mucho trabajo y con muchas cosas en contra. Nos falta muchísimo por hacer pero, por suerte, tenemos unas fuerzas y unas ganas de trabajar inmensas. Así que para este año pueden esperarlo todo, más música, más videos, más conciertos, algunos de ellos fuera de La Habana, donde también hay personas que nos escuchan y se interesan por nuestra música. Y eso es algo que no puedo dejar de agradecer infinitamente: las personas que nos siguen a los conciertos, en las redes sociales, que dan su feedback después de cada presentación, que nos elogian y también nos sugieren…”

—Una última pregunta: ¿Qué opinión te merece los conciertos ofrecidos aquí en La Habana por The Dead Daisies y The Rolling Stones?

—Yo nunca había visto un concierto como el de Rolling Stones: era increíble, era muy grande. Había toda una mezcla de emociones en la gente: euforia por la energía, las luces, el sonido petrificantemente impecable y potente, alegría por la aparición de semejantes personajes en el escenario después de siete horas de espera en el césped, tristeza por aquellos que pasaron su juventud sin poder escuchar si quiera esa música y ahora de repente verlos en vivo. En general, ambos fueron inspiradores y alimentaron el espíritu del Rock and Roll en Cuba y el de los cubanos amantes del género.