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La leyendo en torno suyo se afirmó en los primeros dos decenios del siglo XX, cuando impresionó a todos por su extraordinaria capacidad de liberarse de esposas, cadenas y camisas de fuerza. Recientemente, de hecho, un bisnieto suyo volvió a poner sobre el tapete la hipótesis de envenenamiento y pidió la exhumación del cuerpo.

El célebre ilusionista y escapista húngaro Harry Houdini, realizaba hace noventa años su último viaje, hacia la muerte. Sucedió el 31 de octubre de 1926, día de Halloween (día de Brujas), cuando con solo 52 años su vida quedó truncada por una peritonitis. Pocos días antes se había presentado en Detroit, Michigan, a pesar de tener 40 grados de fiebre e ignorando síntomas de la enfermedad.

Erik Weisz, tal su verdadero nombre de origen judío (modificado luego por Erich Weiss cuando su familia emigró a Estados Unidos), es considerado el escapista más famoso de la historia, cuyos trucos asombraron a miles de personas.

Había nacido en Budapest en 1874 y cuando tenía cuatro años se trasladó con su familia a Estados Unidos. Ya en la adolescencia comenzó a ensayar técnicas de ilusionismo pero la fama le llegó cuando empezó a exhibirse como escapista y eligió el nombre artístico de Harry Houdini, como tributo al mago francés Jean Eugéne Robert-Houdin.

La leyendo en torno suyo se afirmó en los primeros dos decenios del siglo XX, cuando impresionó a todos por su extraordinaria capacidad de liberarse de esposas, cadenas y camisas de fuerza.

Pero se consagró definitivamente en 1913 con el número de la cámara de tortura china: permanecía suspendido cabeza abajo en una caja de vidrio y acero repleta de agua y cerrada con llave. En los años siguientes se dedicó también a una suerte de actividad de "cazafantasmas" en el intento de desenmascarar a mediums y parapsicólogos para develar su fraude.
Sostuvo sus teorías en contra del espiritismo hasta el final.

De hecho, antes de morir, hizo un pacto con su esposa Bess, a quien le dijo que si era posible la contactaría a través de un mensaje en código pactado entre ellos ("Rosabelle, responde, habla, reza, responde, mira, habla, responde, responde, habla").

Por eso, durante los diez años posteriores a su muerte, cada noche de Halloween, la mujer celebró una sesión espiritista para verificar aquel pacto.
Finalmente, tras la última sesión fallida, Bess apagó la vela diciendo: "Mi última esperanza se fue. No creo que Houdini pueda volver a mí. Mantuve viva la llama junto a la fotografía de Houdini durante diez años, pero llegó el momento de apagarla. Buenas noches Harry".

El mito de Houdini jamás se apagó. A su figura le dedicaron películas, documentales, libros y se especula incluso sobre su muerte. Recientemente, de hecho, un bisnieto suyo volvió a poner sobre el tapete la hipótesis de envenenamiento y pidió la exhumación del cuerpo. En el momento de su muerte, en cambio, más que de envenenamiento se dijo que la muerte del mago se produjo por un golpe que le propinó un estudiante de la McGill University de Montreal, en Canadá.

Es que Houdini consentía esa práctica para mostrar sus músculos y su fuerza, solo que en aquella ocasión el golpe lo pudo haber tomado por sorpresa, sumado al hecho que no sabía que sufría apendicitis.

El gran escapista del siglo XX fue sepultado en el Machpelah Cementery, en Queens. En su lápida está esculpido el logo de la Sociedad Estadounidense de Magos. Cada año, esa institución realiza una ceremonia en el aniversario del día de su fallecimiento. Y hace pocos días colocó una lápida frente a la casa donde Houdini pasó su infancia, en la calle 79, en Manhattan.

(Fuente: ANSA)