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6:20:23 a.m. 

La fuerte presión de la Iglesia católica en torno al proyecto del gobierno de aprobar en la Constitución las uniones homosexuales surtió efecto y el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro) a aplazó indefinidamente la discusión del tema en el Congreso. 

Temeroso de caer todavía más en las preferencia de los votantes, a dos años de los comicios presidenciales del 2018, donde algunos analistas pronostican que podría ser derrotado, el PRI prefirió dar marcha atrás en este proyecto. 

La propuesta del presidente Enrique Peña lanzada en mayo pasado le habían dado amplio respaldo entre los sectores más liberales de la sociedad, pero le ganó la maledicencia de los más conservadores. 

El jefe de la bancada oficialista en el Senado, Emilio Gamboa, señaló que "el tema no genera consenso" en la Cámara de Diputados y "no es prioridad" para su grupo parlamentario "ni tampoco para el país". 

"El matrimonio igualitario está en la cancha de los diputados. No veo el tema como prioritario. Mi impresión es que hoy en el país no es un tema que esté presionando la sociedad mexicana para sacarlo adelante", afirmó. 

La iniciativa de Peña busca incorporar a la Constitución el derecho a las uniones entre personas del mismo sexo, que sólo se ha aprobado en siete de los 32 estados del país (la capital, Quintana Roo, Coahuila, Morelos, Colima, Michoacán y Jalisco). 

Gamboa señaló que debido a la fuerte polvareda que ha generado la propuesta, no se incluirá en la agenda legislativa del período ordinario del Congreso que inicia el 1 de septiembre. 

El PRI perdió en las elecciones de noviembre último las elecciones regionales de junio pasado en 7 de los 12 estados donde estuvo en disputa la gobernación y la fuerte caída de la popularidad del presidente en los últimos cuatro meses (de 30 a 23%) activó las alertas sobre el riesgo de una derrota en los comicios del 2018. 

Para colmo, el año próximo habrá elecciones en el Estado de México, que gobernó Peña antes de saltar a la presidencia, y es la "joya de la corona" no sólo por ser el más poblado del país, con más de 15 millones de habitantes, sino el que acapara el 12% del total de votantes potenciales en el país.   

Decidido a no poner en riesgo las dos grandes contiendas electorales que se avecinan, el PRI decidió aplicar el freno a una reforma que ha atizado la irritación de la poderosa jerarquía católica, que respaldo las masivas movilizaciones de rechazo proyectadas por grupos de derecha. 

Por ejemplo, para el 10 de septiembre próximo se anunciaron marchas en todas las capitales provinciales del país para defender el "matrimonio natural", convocadas por el Frente Nacional por la Familia. 

Dos semanas después, el día 24, está previsto que las movilizaciones confluyan en la ciudad de México, donde los grupos conservadores buscan demostrar su fuerza y lanzar una apuesta a fondo contra la polémica propuesta. 

El arzobispo primado de México, Norberto Rivera, proclamó hace poco que los fieles no deben reconocer el matrimonio entre parejas del mismo sexo, ni siquiera "por moda". 

México, el segundo país más católico del mundo, se muestra aún dividido sobre el tema y una encuesta del diario El Financiero en julio pasado arrojó que 53% de los mexicanos está en desacuerdo con la iniciativa de Peña y sólo y 36% está de acuerdo, la mayoría personas de menos de 30 años. 

Pero en la misma jerarquía católica tampoco hay unanimidad total en contra de las uniones gays. 

Así, el influyente dirigente jesuita David Fernández, rector de la Universidad Iberoamericana, uno de los principales ateneos privados del país, publicó hace unos días un artículo a favor de la iniciativa. 

"En el debate actual una pregunta central es si la unión de personas del mismo sexo es matrimonio u otra cosa. No lo sé. 

Pero me pregunto: ¿discriminarlos es auténticamente humano, digno de un Dios fiel a lo que ha creado y rebosante de misericordia?", argumentó.  

(Fuente: ANSA)