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11:39:12 p.m.

Fiel a su estirpe de gimnasta persistente y seguro, el cubano Manrique Larduet, afirmó: “Iré con todo el próximo día 10 a las competencias de máximo acumulador y a las finales de las paralelas y barra fija”.

“Veremos qué pasa, porque aumentaré el grado de dificultad de mis selecciones”, aseveración hecha como si fuera un veterano, pues no dejó espacio a la duda ni se vio preocupado en ningún momento por la presencia en la misma eliminatoria del japonés Kohei Uchimura, cinco veces medallista olímpico y 19 mundial, a quien aventajó en las paralelas y las anillas durante la porfía correspondiente a la primera de las tres subdivisiones vistas en la Arena Olímpica de Río.

Sus valores para incluirse en el concurso de máximos acumuladores lo ubicaron en el lugar 15 entre 24 clasificados, con 86.814, mientras en las paralelas concluyó cuarto al ritmo de 15.766 unidades, y en la barra fija entró en el octavo escaño, gracias a 15.116.

Después de realizar una encomiable labor en la clasificatoria, el santiaguero dijo haberse sentido cómodo en su primera aparición en el escenario de este evento estival. “Yo no me fijo en quiénes tengo de rivales cuando compito, por eso tampoco me presiono, hago lo mío con tranquilidad”, sentenció.

Si finalmente Larduet ganara alguna presea, ese lauro se uniría a la plata en la porfía del all around y el bronce en barra fija durante la final por aparatos correspondiente al Mundial de Glasglow 2015.

El cubano se ganó las simpatías de las miles de personas que repletaron la Arena Olímpica de Río, por la limpieza en sus ejecuciones, en medio de una lid donde en el mismo grupo rivalizaron el medallista panamericano Josimar Calvo, de Colombia, y las escuadras completas de Japón, Brasil, Holanda y Sudcorea.

En cambio, Randy Lerú confesó que abrió un poco presionado en los ejercicios sobre el suelo, después de lo cual experimentó una mejoría, pero no lo suficiente para colarse entre los 24 dispuestos tras el título de máximo acumulador. “Pude hacerlo mejor en las paralelas y la barra”, confesó apesadumbrado Lerú.

El entrenador Carlos Gil, quien ha conducido el crecimiento de Larduet en este deporte donde la originalidad y el virtuosismo han de cautivar a los jueces en pos de lograr altas calificaciones, afirmó que la estrategia fue competir para clasificar, sin enseñar la otra parte del arsenal preparado.

“Nosotros intercambiamos opiniones constantemente, yo no le impongo criterio alguno, ahora mismo llegamos a la conclusión de que llevaríamos a la final los elementos incorporados para exigirles a los oponentes al máximo. Tenemos mucha confianza en ellos”, argumentó Gil.

(Fuente: Granma)


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