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11:29:23 p.m.   

 Dayaris Mestre vio el podio olímpico tan cerca, pero tan cerca, que no pudo alcanzarlo.

Cuando solo restaban dos minutos y con ventaja de dos penalizaciones sobre la kazaja Galbadrakh Otgontsetseg, cometió un gravísimo error táctico que la privó de una bien luchada medalla de bronce.En la misma jornada Pau, como llaman a la argentina Paula Pareto, se alzó con una merecidísima corona de laurel.

Después de un inicio incierto —su entrenador Armando Padrón expresó que siempre comienza muy por debajo—, ante una modesta adversaria como Asa­ramanitra Ratiarison, la muchacha de Sancti Spíritus mostró su mejor nivel para doblegar a la española Julia Figueroa, ocupante de la quinta posición del ranking mundial por ventaja de wazari y juko, para después doblegar en su propio patio a la campeona de Londres hace cuatro años, la brasileña Sara Menezes, cuarta del listado del orbe.

En ambos combates Mestre tuvo en el rigor físico y el ritmo que le impuso a sus más avezadas oponentes, las clave del éxito. Ya en semifinales tropezó con la sudcoreana Bokyeong Jeong, octava en la relación del planeta y a nuestro juicio la competidora que hasta ese entonces había actuado con más limpieza sobre el tatami, con un judo fluido y de excelencia técnica en el momento táctico preciso. En su duelo con la cubana trabajó así y dos wazaris de pulcritud técnica mandaron a Dayaris a la disputa del bronce con la kazaja Otgontsetseg.

“No puedo decir que me siento totalmente satisfecha, quería mi medalla y la tuve en las manos, pero cometí un error grave cuando iba delante y la kazaja me barrió”, dijo Mestre casi sin poder articular palabras y tras un gesto con los periodistas: “perdónenme por no haberlos atendidos en la zona mixta cuando salí de ese pleito…”.

En mi opinión, ella tuvo una gran competencia. Incluso creo que fue más allá de sus posibilidades y lo hizo porque, como dijimos, está preparada para enfrentar las altas demandas. Pero sobre todo, porque creo que se superó a sí misma, justo en el momento cumbre. Sin embargo, en los instantes cruciales es imprescindible la exactitud milimétrica en el orden táctico y en ese punto, falló.

Por ejemplo, ante una judoca como Jeong es muy peligroso una ofensiva sin control, porque en el judo el oponente aprovecha el movimiento de ataque de su rival para imprimirle velocidad al suyo. Y la asiática esperó tranquila la embestida, aseguró dominar la manga de la espirituana y los dos wazari llegaron de la misma manera. La falla a la que se refiere Mestre en la porfía por el bronce fue diferente. Con la ventaja volvió a atacar, pero con mucha fragilidad en sus puntos de apoyo, de hecho la vimos dar un pequeño salto que la dejó en un solo pie en el tatami y en ese recibió el contragolpe de su rival para acabar con las ilusiones.

¿Viste muy cerca el premio de bronce y la ansiedad te jugó una mala pasada? Le preguntamos.

“Sí, estuvo muy cerca y tal vez no alcancé la mayor concentración en ese momento, quedaban solo dos minutos”, aseguró todavía con un dejo de sollozo en su rostro.

Padrón tuvo palabras de elogios para su alumna. “Tuvo un buen desempeño, se midió a cuatro mujeres entre las ocho primeras del mundo. Aquí judocas más ranqueada que ella, como la propia Menezes, se fueron sin preseas. El nivel fue muy alto y ella respondió. Desafortunadamente en la tarde no estuvo como en la mañana y se privó de lo que sería una recompensa al esfuerzo realizado aquí, durante su preparación y en la ardua lucha por la clasificación”, apuntó el preparador.

“No sé qué pasará en el futuro, si regreso o no a las competencias, lo que si tengo seguro es que ahora voy a formar mi familia, es lo que más deseo”, dijo esta brava guerrera de 29 años, quien quiso reconocer a la argentina Pareto. “Me siento muy contenta, es mi amiga, hablamos en la Villa de una posible final entre nosotras, no pudo ser, pero estoy muy feliz por su triunfo. Toda mi admiración para ella”.

Si alguien definió con nitidez la actuación de Mestre fue su compañera Idalys Ortiz, la campeona olímpica superpesada de Londres 2012. “Se batió con las mejores del mundo, lo que pasa es que a veces no valoramos en toda su magnitud y dimensión lo que significa un quinto lugar en unos Juegos de este tipo.

Con el brazo sobre su compañera, como lo hace una hermana, le preguntamos a Idalys cómo veía su competencia del próximo viernes 12 “Cómo quieren que la vea, qué les voy a decir. Aquí todo el mundo viene a darlo todo, a ganar. Es decir, cualquiera sea el organigrama, solo pienso en vencer, combate a combate, hasta el final. La lucha será ardua”.

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