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9:00:19 p.m. 

Muchos estadounidenses claman hoy por la prohibición de la venta de armas de asalto como única respuesta razonable a la matanza ocurrida el domingo último en Orlando, Florida. 

Hoy, entre lamentos y recriminaciones de la población y de los políticos, crece el cuestionamiento a derechos constitucionales que hacen de la cultura de las armas algo único en Estados Unidos y ayuda a la prevalencia de la violencia armada, aprovechada por algunos para atemorizar a sus compatriotas. 

El columnista del The Washington Post, Eugene Robinson, aborda esa idea y subraya que aunque se enmiende la Constitución otra respuesta haría más daños a las libertades de los estadounidenses. 

Mantener las armas de combate de tipo militar fuera de las manos de maníacos, señala, no debe ser una idea polémica. 

La segunda enmienda consagra el derecho a poseer y portar armas, y el Tribunal Supremo ha dictaminado que se trata de un derecho individual, no colectivo, agrega. 

El tribunal dejó claro, sin embargo, que esto no excluye las medidas razonables de control de armas, algo a lo que se oponen los republicanos que son mayoría en el Congreso. 

Al respecto, puntualiza, el Congreso debería prohibir inmediatamente la venta de armas a cualquier persona que tenga antecedentes de enfermedades mentales o se crea vinculado a posiciones extremistas. 

Por otra parte, no faltan los que utilizan la tragedia de Orlando para fines electorales, y por ejemplo, el republicano Donald Trump, acuña ya una política de miedo para aterrorizar a los estadounidenses y presentarse como "el salvador del mundo" con ideas cargadas de xenofobia y anti-islamismo. 

El plan del seguro nominado a las elecciones de noviembre, es atacar al gobierno y a la potencial candidata demócrata, Hillary Clinton, por estar presuntamente promoviendo políticas que ponen en peligro a los ciudadanos.

Pero, esa línea de acción está en la curda floja, ya que son los republicanos los que se oponen al control de armas en el país, mientras los demócratas exigen a los legisladores del partido rojo unir sus esfuerzos para impedir que los sospechosos de terrorismo compren armas, o en caso contrario enfrentar las consecuencias.

Este lunes el partido azul dijo que retomará una ley que permitiría que el FBI niegue la compra de estos artefactos a personas en las listas de vigilados por terrorismo, una propuesta que fracasó en diciembre ante la oposición de los rojos.

Aunque habrá debate sobre el tema, no se espera que el llamado Grand Old Party ceda en su oposición a variar algo que consideran un derecho y que hasta ahora fue motivo de polarización entre los estadounidenses.

(Fuente: PL) 

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