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Según expertos, el de este año hace parte de uno de los tres más fuertes desde 1950. 

El actual fenómeno meteorológico del Niño, el más fuerte de los últimos tres lustros, está en curso de convertirse en uno de los más potentes de los últimos 65 años y seguirá intensificándose hasta finales de año. 

Por esta razón, la Organización Mundial de la Meteorología (OMM) pidió que se extremen las medidas de prevención al presentar el último boletín sobre este fenómeno, en el que avisa sobre las condiciones meteorológicas extremas, que se exacerbarán en los próximos tres meses. 

El Niño es un fenómeno natural que se genera por la interacción entre el océano y la atmósfera en las zonas oriental y central del Pacífico ecuatorial. 

Las estimaciones apuntan a que, en lo que queda de año, la temperatura de la superficie del agua en las zonas central y oriental del Pacífico tropical superará la temperatura normal en dos grados Celsius, por lo que el presente episodio del Niño es uno de los tres más fuertes registrados desde 1950. 

El problema mayor recae en que las condiciones meteorológicas del planeta se han alterado a causa del cambio climático y las condiciones no son las mismas que hace tres lustros: tendencia general hacia un aumento de la temperatura oceánica en todo el mundo, pérdida de hielo marino en el Ártico y merma de más de un millón de kilómetros cuadrados de nieve en el hemisferio norte. 

La OMM teme que la interacción entre el calentamiento global y el fenómeno del Niño puedan tener efectos desconocidos y muy perniciosos. 

En lo que va de este 2015, el Niño ha contribuido a una gran sequía en América Central y se teme que en partes de América del Sur, especialmente en Ecuador y Perú, pueda provocar los mismos desastres que en el último gran episodio entre 1997-1998. 

En esa ocasión, la zona central de Ecuador y Perú sufrieron un nivel de precipitaciones más de diez veces superior al normal, lo que provocó inundaciones, una fuerte erosión y deslizamientos de lodo con pérdida de vidas, destrucción de viviendas e infraestructuras y daños al suministro de alimentos. 

Asimismo, el episodio de este año ha contribuido a una estación de ciclones tropicales muy activa en las cuencas occidental y oriental del Pacífico norte. 

(Fuente: eltiempo)