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Estados Unidos adora las armas. Esa es una realidad. Un 69% de la población confiesa haber disparado alguna vez y un 47% reconoce que tiene al menos un arma en su casa, según encuestas de Gallup.

Es tan grave la cantidad de víctimas como consecuencia del uso de armas de fuego en EE.UU., que el escritor y periodista especializado en derechos civiles Henry Porter ha llegado a sugerir que el país se encuentra sumergido en una guerra civil, lo cual no parece descabellado si se observa desde las estadísticas que aportan numerosos estudios y survey.

Lo cierto y demostrable es que los problemas provocados por el uso civil de las armas de fuego y su letalidad, van cada día en aumento, y Obama no es capaz —ni lo será en lo que resta de su mandato— de revertir la situación del descontrol del uso de armas de fuego en su país.

Los últimos tiroteos— incluyendo el más reciente, protagonizado por Bryce Williams, contra dos periodistas en el momento en que grababan una transmisión en vivo en el suroeste de Virginia—, son muestras de que “Estados Unidos se encuentra en un callejón sin salida”, y de que se requiere "la intervención de la comunidad internacional para detener la carnicería”.

Al menos eso es lo que escribió Porter en The Guardian, hace ya un par de años, a raíz del tiroteo  en una base naval de EE.UU. y que costó la vida a doce personas, de ahí su planteamiento: "Como ciudadanos del mundo es posible que tengamos que exigir el fin de sufrimiento inimaginable de las víctimas y de sus familias, de igual modo que Estados Unidos hace en los casos de conflictos civiles que ocurren en el mundo".

Ahora,  ante el asesinato de la reportera Alison Parker, de 24 años, y el camarógrafo Adam Ward, de 27 años, cabe recurrir a horripilantes cifras globales, pues según el Servicio de Investigación del Congreso y el sitio de estadísticas icasualties.org en las batallas libradas por EE.UU., desde la de Lexington (1775) hasta las operaciones recientes en Afganistán, han muerto 1.171.177 personas.

Mientras tanto, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades y el FBI, desde 1963 el número de muertes como consecuencia del uso de armas de fuego, incluido el suicidio, asciende a 1.384.171 personas. 

Resulta que durante los últimos 45 años en EE.UU. han muerto por arma de fuego 212.994 personas más que en todas las guerras que involucran a EE.UU. Una cifra aterradora que debió tener en cuenta el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, cuando tras el asesinato los dos periodistas en Virginia dijo que: “Hay algunas cosas de sentido común que solo el Congreso puede hacer y que sabemos que tendrían un impacto tangible en la reducción de la violencia armada (…) algo demasiado común en comunidades pequeñas y grandes de todo EE UU”.

Fue tras la matanza de 20 niños y 6 adultos en 2012 en una escuela de Connecticut, cuando Obama anunció el plan más restrictivo en dos décadas para controlar el uso de armas, pero su iniciativa fracasó en el Congreso.

Obama pretendía extender el control de antecedentes a todas las transacciones comerciales de armas, prohibir los rifles de asalto y limitar el número de balas. Varios tiroteos recientes han reabierto entre algunos legisladores y grupos sociales el debate sobre los resquicios existentes en el sistema de antecedentes.

Como promedio, cada día 297 personas en Estados Unidos reciben disparos de armas de fuego, de las cuales 89 resultan ser fatales según la Campaña Brady contra la Violencia de las Armas. Pero, además, con 321 millones de habitantes, se calcula que existen  270 millones de armas de uso privado, lo que se traduce en una media de nueve armas por cada diez ciudadanos. Es la proporción más alta del mundo, y duplica la proporción de Yemen, el segundo país en la clasificación.

¿Cambiará algún día la ley de armas en una nación con un largo y familiar historial de asesinatos y masacres con armas de fuego, en un país donde la Asociación Nacional del Rifle (NRA) cuenta con más de cuatro millones de miembros, y toda la política de los últimos 20 años ha sido dirigida a los defensores de los derechos de los dueños de armas? 

Otros países han respondido a este tipo de masacres y tiroteos endureciendo las leyes que regulan la posesión de armas. El acceso a las armas de fuego en países como Reino Unido se limitó tras la masacre de Hungerford en 1987, y las armas de fuego fueron efectivamente prohibidas tras el tiroteo de una escuela en Dublane en 1996.

Australia ha introducido una nueva ley de armas después de la muerte a tiros de 35 personas en Port Arthur, Tasmania. En Finlandia, que tiene una de las regulaciones de armas más relajadas y que cuenta con un álto índice de posesión de armas de fuego, se establecieron restricciones en permisos de armas después de que un tiroteo en una escuela dejara un balance de 11 muertos.

Pero no todas estas atrocidades han desencadenado la misma respuesta. En Noruega, donde las restricciones de armas ya eran fuertes, no se endurecieron las leyes de armas después de los ataques perpetrados por Anders Behring Breivik en 2011.

En realidad me resulta muy difícil imaginar que el Congreso de EE.UU apruebe una nueva ley sobre armas. Incluso proponiéndoselo  Barack Obama son muchas las barreras institucionales en el camino.

Habría que superar toda una serie de limbos legales. La ley Brady, por ejemplo, firmada por el presidente Bill Clinton en 1993, requiere que se compruebe el pasado de los compradores de armas, para evitar que las adquieran personas con registros criminales o historiales de enfermedad mental. Pero el 40% de las ventas de armas no están sujetas a esta legislación porque tienen lugar entre individuos particulares, incluyendo ferias de armas o a través de internet.

Jared Loughner, quien hirió a la congresista estadounidense Gabrielle Giffords y mató a seis personas durante un tiroteo en 2011 en Arizona, compró una pistola Glock 19 a pesar de haber tenido altercados con la policía y ser expulsado de la universidad por su comportamiento errático. Aún así nunca fue encarcelado o se le realizó un examen mental. 

El propio presidente de EE.UU., poco después de la matanza de Charleston, reconoció que en todos los países hay gente violenta y mentalmente inestable, pero que la diferencia radica, precisamente  en que no en todos los países se accede con tanta facilidad a las armas.

Fue el pasado junio. Obama hizo nuevo llamamiento a favor de un mayor control de las armas en su país Un joven de 21 años defensor de la “supremacía blanca” acabó con la vida de nueve personas en una iglesia frecuentada por la comunidad negra. (Ironías del destino, la cólera suscitada por esa matanza es una de las razones que invoca el asesino de Roanoke para justificar su gesto).

En dos mandatos, Obama no ha conseguido convencer al Congreso, dominado por los republicanos y muy influenciado por el potente lobby de la Asociación Nacional del Rifle.

Sin grandes esperanzas, el campo demócrata sigue presionando para una reforma de la legislación. La segunda enmienda es uno de los asuntos en los que la Administración Obama se ha topado con un muro.

El presidente tampoco ha conseguido convencer a la opinión pública. Según un sondeo realizado a finales de 2014 por primera vez hay más estadounidenses que apoyan la tenencia de armas, concretamente un 52%, que partidarios de aumentar los controles, cuya cifra ronda el 46%.

En resumen, el control de las armas de fuego, es una quimera en Estados Unidos. Los casos serán cada día más graves, numerosos, y en lo adelante grabados en celulares y difundidos por You Tube, como para que todos los vean y ¿aprendan? o se (in) sensibilicen. ¡Grimoso!

 Algunos datos que ayudan a comprender la gravedad y lo difícil de la situación:

  • En 2011, 467.000 ciudadanos fueron víctimas de un delito cometido con arma de fuego en EEUU. Cada día, mueren asesinadas a tiros 33 personas (Fuente: Boureau of Justice Statistics). 
  • Cada año, 100.000 estadounidenses reciben una herida de bala de los que más de 30.000 fallecen anualmente. La mayoría son suicidios, y hay más de 12.000 asesinatos (Fuente: National Center for Injury Prevention and Control). 
  • Unos 3.000 niños mueren anualmente por heridas provocadas por armas de fuego. Los niños negros tienen cinco veces más posibilidades de morir tiroteado que un niño blanco (Fuente: National Center for Injury Prevention and Control). 
  • EEUU es a la vez y con diferencia el principal exportador y el principal importador de armas de fuego. España está entre los 12 principales exportadores del mundo en 2012 (Fuente: Small Arms Survey). 
  • En EEUU hay 88,8 armas de fuego por cada 100 habitantes, unos 280 millones en total (Fuente: GunPolicy.org). 
  • Se calcula que el valor anual de las transferencias internacionales lícitas de armas pequeñas y ligeras, incluidas piezas de repuesto, accesorios y munición alcanza los 8.500 millones de dólares (unos 6.500 millones de euros). Solo el comercio lícito de visores de armas supera los 350 millones de dólares (Fuente: Small Arms Survey). 
  • El 75% de las armas de fuego pequeñas están en manos de civiles. En 2007, de los 875 millones que había en todo el mundo, los civiles poseían unos 650 millones y el resto estaban en manos de ejércitos y fuerzas de seguridad (Fuente: Small Arms Survey). 
  • El mes de noviembre ha marcado el récord histórico de venta de armas de fuego en EEUU (Fuente: Smith&Wesson). 
  • La violencia generada por las armas de fuego provocan cada año 100.000 millones de dólares en pérdidas para EEUU (Fuente: Gun Violence: The Real Costs). 
  • La Asociación Nacional del Rifle ingresó 24 millones de dólares en su último ejercicio conocido, el de 2010 (Fuente: The Lancet). 

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