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6:19:40 a.m. 

La delegación nacional que asistirá al evento está encabezada por el ministro de relaciones exteriores y miembro del Buró Político del Partido, Bruno Rodríguez Parrilla. La ceremonia norteamericana en La Habana se efectuará en otra fecha aún por precisar entre las autoridades de ambos países. (Foto: En la Sección de Intereses en Washington se removió la placa anterior que dará paso a la identificación como Embajada de Cuba). 

El próximo lunes se escucharán las notas del Himno Nacional y será izada en Washington la bandera cubana para marcar la reapertura oficial de nuestra embajada en Estados Unidos, en una ceremonia “solemne y breve” a la que asistirá una treintena de personalidades de nuestro país y cerca de medio millar de invitados, aseguró ayer una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex). 

Cuando comience a correr el primer segundo del 20 de julio quedarán oficialmente restablecidas las relaciones entre ambos países y las actuales Secciones de Intereses en La Habana y Washington se convertirán en embajadas, explicó el subdirector general de Estados Unidos de la Cancillería, Gustavo Machín. 

En el caso de Cuba, la ceremonia oficial de reapertura se hará el mismo día 20 en horas de la mañana. 

La delegación nacional que asistirá al evento está encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores y miembro del Buró Político del Par­tido, Bruno Rodríguez Parrilla, el primer canciller cubano que realiza una visita oficial a Estados Unidos en más de medio siglo. 

Durante su estancia, Rodríguez Parrilla será recibido por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, anunció Machín. 

A la ceremonia en la Calle 16, donde está enclavada hace casi un siglo la casa que funcionó como embajada y luego como Sección de Intereses cubana, asistirán también una treintena de personalidades de la política, la cultura, la juventud, las ciencias y el deporte de nuestro país. 

Entre ellos figuran Ana María Mari Machado, vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular; los miembros del Consejo de Estado, Miguel Barnet Lanza, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba; Miriam Nicado García, rectora de la Universidad de Ciencias Informáticas; Ileana Amparo Flores Morales, directora de la empresa José Valdés Reyes y Yaramis Armenteros Medina, directora adjunta de la Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos del Minsap; así como Josefina Vidal Ferreiro, directora general de Estados Unidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores, quien ha presidido la delegación negociadora cubana en las conversaciones entre ambos países. 

Otras personalidades cubanas que estarán presentes son Eusebio Leal Spengler, diputado e Historiador de la ciudad de La Habana; Ricardo Alar­cón de Quesada, expresidente del Parlamento cubano; Ramón Sán­chez Parodi, quien fue el primer jefe de la sección de intereses de Cuba en Estados Unidos y Ramón Pez Ferro, asaltante al Cuartel Moncada y expresidente de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asam­blea Nacional del Poder Popular. 

Estarán presentes también los artistas Alexis Leiva Machado (Kcho) y Silvio Rodríguez Domínguez, así como uno de los miembros del contingente Henry Reeve que combatió la epidemia del Ébola en África occidental, Ronald Hernández. 

Entretanto, la ceremonia norteamericana en La Habana se efectuará en otra fecha aún por precisar entre las autoridades de ambos países. 

La misión cubana también ha invitado a cerca de medio millar de personas que han trabajado a lo largo de todos estos años para mejorar la relación entre los dos países, dijo Machín y precisó que en Es­tados Unidos hay muchísima gente convencida de que La Habana y Washington deben mantener una relación diferente. 

Ante una pregunta sobre la posibilidad de invitar a otros políticos estadounidenses que se oponen a los pasos que han dado los dos países para acercar posiciones, en es­pecífico algunos de origen cubano como Mar­co Rubio, Machín dijo que uno “no invita a su casa a personas que solo quieren hacer daño y evitar que avances”. “Es un contrasentido, no están invitados”, aseguró. 

El final de una etapa y el comienzo de otra 

El restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas es un hecho significativo que da cumplimiento a lo acordado por los presidentes de Cuba y de Estados Unidos el pasado 17 de diciembre, apuntó el diplomático cubano. 

En un paso histórico, el próximo 20 de julio los actuales jefes de las secciones de intereses, el cubano José Ramón Cabañas y el estadounidense Jeffrey DeLaurentis, pasarán a ser Encargados de Negocios al frente de embajadas plenas. 

Machín se refirió a las “complejidades” que existen en el sistema norteamericano para la designación de un embajador y dijo que hay procedimientos que deben ser cumplidos en ambos países. Aclaró en ese sentido que el nombramiento de embajadores no tiene que darse al unísono. 

Respecto al futuro comportamien­to de las nuevas embajadas, Ma­chín destacó que el pasado 1ro. de julio, cuando los presidentes intercambiaron cartas para anunciar el acuerdo para el restablecimiento de relaciones, ambos abordaron el compromiso de respetar los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, en particular las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares. 

Asimismo, resaltó el significado de las palabras de Obama en la pasada Cumbre de las Américas, cuando expresó que su país no estaba en el negocio del cambio de régimen en Cuba. 

“Ahora falta ver en la práctica la manifestación de esa voluntad”, dijo y recordó que hay señales en el Congreso de Estados Unidos, especialmente en la Cámara de Representantes, para aumentar los montos dedicados históricamente para actividades subversivas contra nuestro país, bajo el paraguas de programas a favor de la democracia. 

El diplomático cubano ratificó que el restablecimiento de relaciones será la culminación de una primera fase y el inicio de un proceso mucho más largo y complejo hacia la normalización de los nexos bilaterales. 

En ese sentido, ratificó que es imposible avanzar en ese camino sin el levantamiento del bloqueo. 

Machín mencionó otros puntos que Cuba ha puesto en la mesa para esta nueva etapa, como la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guan­tánamo, el cese de las transmisiones radiales y televisivas ilegales, la eliminación de los programas dirigidos a promover la subversión y la desestabilización internas, y la com­pensación al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados a causa de las políticas de Estados Unidos. 

“Son problemas que van a tomar tiempo”, mencionó. 

Por la parte estadounidense ha trascendido que el tema de las compensaciones por las nacionalizaciones de propiedades al comienzo de la Revolución es un punto de interés. 

Machín explicó que las partes no han acordado aún cómo, cuándo y dónde se llevará a cabo el diálogo sobre estos temas a partir de ahora, ni su formato. 

Dijo que parte del nuevo proceso es decidir si las partes se concentrarán en un solo punto o abordarán varios a la vez, o si se hará en un formato de comisiones o en delegaciones particulares, entre otras fórmulas específicas. 

Machín, con una larga trayectoria di­plomática enfocada en Estados Unidos, aseguró que él, en lo personal, no es pesimista respecto al futuro.

“Los presidentes tomaron una decisión y ahora estamos en condiciones para discutir la búsqueda de solución a los problemas que se han ido acumulando en 56 años”. 

Respecto al avance que ha habido en algunos aspectos puntuales de la política norteamericana hacia Cuba en los meses posteriores al 17 de diciembre, Machín dijo que se han tomado medidas en la dirección correcta pero aún son limitadas. 

El presidente Obama conserva amplias prerrogativas ejecutivas para influir sobre la aplicación práctica del bloqueo, aunque es el Congreso quien tiene la potestad para levantarlo, dijo. 

Sobre la posibilidad de que resulte ganador en las próximas elecciones generales un presidente contrario al cambio de política hacia Cuba, que eche por tierra las medidas de Obama, Machín recordó que las decisiones tomadas hasta ahora go­zan de un apoyo mayoritario de la población estadounidense. 

“El próximo mandatario tendrá la responsabilidad de tomar las acciones que considere correctas y respeten la voluntad y el deseo de ambos pueblos”.

Cuba reitera su voluntad de seguir avanzando en el proceso hacia la normalización de relaciones con Estados Unidos, concluyó. 

(Fuente: Granma)

 

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