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La marcha del Estado Islámico parece imparable y, después de adueñarse hace dos días de la ciudad estratégica de Palmira, en Siria, realiza nuevos ataques desde Ramadi, en Irak, acercándose a otros diez kilómetros a Bagdad.

Mientras tanto los qaedistas del Frente al Nusra, junto a otros grupos armados fundamentalistas, infringieron otro golpe duro a las fuerzas sirias, ocupando un ex hospital transformado en cuartel en la ciudad noroccidental de Jisr al Shughur, donde estaban asediados hace semanas 200 soldados, cuya suerte permanece por el momento desconocida.

El Estado Islámico reivindicó también un atentado suicida en una mezquita chiíta en Arabia Saudita que provocó al menos 19 muertos.

 El freno del avance de las fuerzas yihadistas vino de la mano de 18 bombardeos aéreos de la coalición internacional conducida por Estados Unidos contra los sitios de los combatientes islamistas en Irak y en Siria en el lapso de 24 horas.

Para analizar una estrategia que evidentemente necesita una revisión, el 2 de junio se reunirán en París los ministros de Exteriores de los 20 países que integran la coalición, además del premier iraquí, Haidar al Abadi. "El gobierno italiano está preocupado no sólo por lo que sucede en Siria sino también por la tal vez más amenazante situación en Irak", destacó el canciller de ese país, Paolo Gentiloni. En tanto, el presidente de Francia, Francois Hollande, pide "actuar" contra el "peligro", incluido el que los milicianos del EI destruyan las ruinas de Palmira.

Por el momento, Karim Hendili, responsable de la UNESCO para el mundo árabe, dijo a ANSA que "no resulta que haya actividad en el sitio arqueológico", aunque el alarma persiste.

Para Hendili, la situación en Palmira parece haber vuelto a la calma tras el retiro del ejército sirio. "La prioridad de los guerrilleros era el control de la ciudad, ahora que lo asumieron no resulta que haya ejercicios de movimiento en el sitio. Pero estamos preocupados respecto de lo que podría suceder", afirmó.

En cuanto a los daños mencionados el jueves por la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, Hendili precisó que se trata de "daños colaterales debidos a los combates entre gubernamentales y fundamentalistas" algunos de los cuales habrían afectado partes del sitio, aunque no es posible establecer cuáles.

El EI reaccionó hoy a los gritos de alarma de la suerte del sitio arqueológico acusando a Occidente de preocuparse "por las piedras" y no de los "cuerpos lacerados de los niños" en los bombardeos del régimen.

El eslogan está acompañado por una composición fotográfica en la cual se adjuntan a imágenes de Palmira las fotos de cuerpos de niños sin vida y en el suelo, en un charco de sangre.

La importancia estratégica de Palmira, situada frente a la carretera desde Homs a Deyr az Zor que corta el país en la directriz oeste-este, explica la decisión de los yihadistas de adueñarse de la ciudad.

En Palmira desataron una caza para capturar y matar a soldados, miembros de las fuerzas de seguridad y sus colaboradores.

Según un activista local, son 280 los militares asesinados en las últimas 48 horas, mientras en la web circulan los videos de decapitación de soldados.

En Irak, mientras las fuerzas gubernamentales y las milicias de voluntarios chiítas y sunnitas preparan la contraofensiva para intentar de recuperar Ramadi, un nuevo ataque fue cometido por los yihadistas hacia el este, en dirección a Bagdad, que está a 100 kilómetros.

El EI cruzó el jueves las líneas defensivas iraquíes en Husaiba, cerca de 10 kilómetros de la ciudad.

En tanto, se supo que está vivo el periodista británico John Cantlie, luego de varios meses, rehén de los yihadistas usado como megáfono para su propaganda que, desde la revista del EI, Dabiq, predice un futuro ataque de dimensiones catastróficas en Estados Unidos, con el uso de una bomba nuclear "importada" de Pakistán o de "algunas toneladas de explosivos".

(Fuente: ANSA)