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La visita a Cuba del grupo de 21 expertos del Comité Regional de validación de la eliminación de la transmisión materno-infantil de la sífilis congénita y el VIH, concluyó este viernes en La Habana, con “gran satisfacción”.

Así expresó en conferencia de prensa Ma­ssimo Ghidenelli, jefe de Unidad de Infec­cio­nes de Transmisión Sexual, VIH-Sida y He­pa­titis de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quien destacó que el tema de la eliminación vertical (madre-hijo) de enfermedades como la sífilis y el VIH, son hoy preocupaciones dentro de la agenda de salud pública mundial.

Ghidenelli subrayó que Cuba constituye el primer país que —cercano a la meta de eliminación acordada para el 2015— manifestó su intención de validar la eliminación de ambas condiciones, y confirmar que, efectivamente, los esfuerzos, las inversiones y sinergias de los diferentes programas de la salud pública estaban logrando los resultados esperados.

Esta visita forma parte de los requisitos a cumplir para el proceso de validación final, que es mucho más amplio, pero representa un paso fundamental.

El comité regional establecido por la OPS pudo visitar tres provincias del país: La Habana, Santiago de Cuba y Villa Clara, y en cada una de ellas constatar el trabajo que en esta área se despliega en consultorios médicos, policlínicos, hospitales, laboratorios y hogares maternos, donde intercambiaron tanto con profesionales de la salud, como con usuarios de los servicios, lo que incluyó la sociedad civil organizada en función de esta estrategia.

De acuerdo con el Jefe de Unidad de In­fec­ciones de Transmisión Sexual, VIH-Sida y He­pa­titis de la OPS, este comité independiente —com­puesto por varios expertos de la re­gión, de dife­rentes temas que se relacionan con la transmisión del VIH y la sífilis congénita como las áreas de laboratorio, epidemiología, derechos humanos y salud materno-infantil— tiene aho­ra la tarea de presentar a la directora general de la OPS los criterios apreciados durante el trabajo en Cuba, para poder continuar y confirmar la validación.

En este sentido, Ghidenelli explicó a Granma que “la implementación de este proceso tan complicado, ya es un resultado muy positivo. Para el mismo, tenemos una metodología y herramientas a utilizar en un contexto que se mueve, porque el sistema de salud no es algo estático. Entrar y poder ver una muestra de es­te sistema ha sido un reto, pero la misión pudo trabajar bien y de manera fluida.

“Pudimos valorar y verificar si todos los in­dicadores y elementos que contribuyen al re­sultado deseado están en orden, y en ese sentido ha sido un gran éxito. Ahora, para el resultado de la validación en sí mismo hay que esperar, pero haber completado este paso es sumamente importante, pues supone una eta­pa avanzada del proceso.

“Es muy significativo que Cuba decidiera entrar en este proceso, y ha sido una misión de alto intercambio, con mucha participación a todos los niveles del sistema de salud, desde las autoridades del ministerio, técnicos y áreas de trabajo, que de una manera u otra contribuyen al tema”, manifestó.

“Siendo un sistema tan integrado es prácticamente un escrutinio, una evaluación casi del sistema de salud frente a un resultado específico, un gran elemento de transparencia e interacción que permitió al comité trabajar y chequear hasta las historias clínicas de casos individuales”, argumentó Ghidenelli.

Adele Benzaken, copresidente del Comité de Validación, explicó a nombre de su equipo y la presidenta del Comité, Marceline Dahl-Re­gio, que ya en el año 2014 habían realizado una visita a Cuba de prevalidación, al ser el primer país en presentar su informe. “Escogimos en ese momento dos regiones fuera de La Ha­bana por su situación epidemiológica, San­tiago de Cuba y Santa Clara, que serían visitadas cada una por un equipo técnico, mientras dos quedarían en la capital.

“Este constituye el primer ejercicio del Co­mité regional al ser Cuba pionera en el proceso de validación. Es además una experiencia fundamental, y las otras regiones del mundo que están aquí como observadores también han disfrutado y aprendido mucho de esta experiencia”, dijo Benzaken.

La experta refirió que para poder llevar adelante esta misión, Cuba tuvo que cumplir con los estándares exigidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a las naciones, en cuanto a los indicadores de proceso e impacto. “Cuba cumple con ellos, porque este proceso solo ocurre cuando el país presenta datos que lo confirman”.

Benzaken destacó además que las Amé­ri­cas constituyen la única región del mundo que trabaja en función de eliminar la transmisión materno-infantil de la sífilis y el VIH en conjunto. “Eso es un plus para la región y para Cuba estar dentro del proceso de doble eliminación”.

Explicó la experta que se verificaron y confirmaron los datos del informe presentado por las autoridades cubanas y se evaluaron los servicios de atención, los laboratorios, entre otras áreas. Las observaciones realizadas fueron dis­­cutidas con el equipo local.

Al respecto, Benzaken subrayó que “el sistema de salud único e igualitario con el que cuenta Cuba constituye una de las fortalezas del país para la eliminación de las condiciones mencionadas”.

Según la OMS, para certificar que un país eliminó la transmisión materno infantil de sífilis congénita, debe tener, entre otros indicadores, una tasa de transmisión igual o menor de 0,5 por cada mil nacidos vivos; mientras que en el caso del VIH, debe ser igual o menor al 0.3 por mil nacidos vivos en el año.