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10:05:19 a.m.

Diferentes países de América Latina expresan gestos de solidaridad con el pueblo de Venezuela y su gobierno, y rechazan “la grosera amenaza del presidente Obama”.

Caracas amaneció este martes en calma a pesar de la amenaza que des­de el norte se cierne sobre esta tierra. La vida comercial y social de la capital venezolana no se ha paralizado y las personas en la calle continúan su quehacer diario.

Sin embargo, la gente anda “alerta, porque es la primera vez que ellos (Estados Unidos) presionan así tan seriamente”, como expresa a Granma una señora quien se identifica como Natividad.

Ella forma parte de la brigada que todos los días mantiene limpio el céntrico boulevard de Sabana Grande. A su lado se encuentra su compañero de labores Juan Carlos Ochoa, quien primero disfruta su guayoyo (café típico venezolano) y duda antes de hablar, pero luego sostiene que “Chávez nos enseñó a no dejarnos intimidar por nadie y por eso tenemos que restearnos (frase coloquial con la que los venezolanos denotan su apoyo a algo o alguien) con la Revolución”.

“Esta vaina (palabra coloquial para nombrar cosas, antes tenía un significado vulgar) me preocupa, pero estoy tranquilo”, acota. Ellos retoman sus implementos después del descanso y prosiguen su trabajo.

Mientras conversamos con estas personas pasa una mujer de unos 40 años que, por su imagen a primera vista, aparenta pertenecer a un estrato social más alto.

No dice su nombre, mas interrumpe y exclama que ella “no le da bola a la Revo­lución ni a los chavistas”, pero eso de que “Estados Unidos pretenda intervenir aquí no lo veo bien”. Su tono es de preocupación, y comenta que “nuestros problemas los tenemos que resolver nosotros mismos, no nadie de afuera”.

Estas breves opiniones de distinto corte po­lítico, simbolizan los casi 30 millones de venezolanos que fueron catalogados por Estados Unidos como una “inusual y extraordinaria amenaza para la seguridad nacional”.

(Fuente: Granma)