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9:21:26 p.m. 

En la esquina santaclareña de las calles Céspedes y Maceo un parque cobra vida en honor a Los Beatles: el Abbey Road. 

Constructivamente ya está listo, y solo faltan las obras de la plástica y otro grupo de detalles que convertirán a este sitio en una plaza cultural, en una ciudad que durante décadas ha mantenido activa la Peña de Los Beatles, más allá del lugar donde pudieran reunirse quienes a pesar de los años mantienen vivo el recuerdo de los cuatro de Liverpool que  estremecieron al mundo durante los fabulosos años 60 del pasado siglo. 

La idea se le ocurrió hace aproximadamente dos años al arquitecto y proyectista principal del “Little” Abbey Road , Guillermo Pérez Alonso, animado por el sueño constante de reanimar el ruinoso recodo donde existió una bodega, devenida basurero del populoso barrio en el Centro Histórico de la capital provincial. 

Allí el Guille pensó en rescatar la descarga y retomar el espacio mensual en este sitio al aire libre. Hizo el proyecto, y recibió Mención en los Salones Provincial y Nacional de Arquitectura en 2013. 

«Siempre tuvimos un público numeroso y estable en la peña, y aún muchos se preguntan por qué dejó de funcionar. Por eso, visualizamos la oportunidad con esta esquina. Quisimos reflejar algo diferente, con identidad particular, no la copia de otros microparques que ya existían. Lo concebimos en bien de la comunidad, en función de los vecinos y sus necesidades. Un ambiente propicio para enamorar, conversar o encontrarse, pero matizado con una programación cultural sistemática y variada que le otorgue vida, porque, aclaro, no será exclusivo para la temática de Los Beatles». 

El proyecto del Guille armoniza con otros elementos artísticos a cargo del escultor Alcides Rivera, cuya presencia no resulta espontánea, pues siempre estuvo vinculado a la peña. En la idea, también intervinieron el ingeniero Liván Díaz Llanes, y Wilfredo Rodríguez Álvarez, director del grupo teatral Dripy, impulsores ambos de la peña dedicada a Los Beatles. 

El nombre Abbey Road obedece a la famosa calle de Londres, cercana a los estudios de grabación, donde se tomó la foto de portada del undécimo álbum de Los Beatles que lleva el mismo nombre, y en el cual aparecen ellos caminando en fila sobre un paso peatonal o cebra.  

«Tomamos referentes del color, las texturas de los materiales constructivos, la arquitectura de ese lugar. Los colores rojos, ocres y amarillos en las paredes tienen relación con el escudo inglés, por ejemplo. Empleamos una serie de símbolos, desde los materiales hasta la pintura, que guardan estrecha relación con esta esquina londinense. La propuesta de vegetación será a partir de la hiedra, una planta de origen inglés». 

Las obras de la plástica se incluirán próximamente, y estarán representadas por cuatro conjuntos con diferentes piezas. Serán esculturas en metal planas, con volumetría, adosadas a la pared. En uno de los nichos se pretende recrear los cuatro rostros de Los Beatles que identifican al álbum Let it be; en un segundo, se posicionará una colorida obra relacionada con Yellow Submarine, y en el muro central, detrás del estrado, se recreará el cruce de la cebra en Abbey Road. 

«El acto inaugural queremos que ocurra a propósito de una fecha vinculada con Los Beatles, que sea una inauguración por el espacio y para quienes van a disfrutar de él». 

Muchos vecinos han reflejado su conformidad con el acogedor espacio. Otros preguntan su finalidad al transitar por allí. Sus impulsores apuestan por que el parque Abbey Road se convierta en un lugar para el teatro callejero, la trova, las actividades infantiles, la danza, el pequeño formato.

Quizás sean los adolescentes y jóvenes deseosos de escuchar aquellas canciones que hicieron historia en tiempo de sus padres, quienes se adueñen de la nueva plaza, en una ciudad marcada por el cosmopolitismo de sus habitantes, y el noctambulismo de quienes gustan de sorprender el amanecer. 

La última palabra la dictará el tiempo. Sin duda el Abbey Road resultará un sitio propicio para quienes tengan una guitarra en mano y prefieran la iluminación tenue de faroles en un ambiente agradable y bohemio, relativamente alejado del tumultuoso parque Vidal. 

(Fuente: Vanguardia)