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La producción de bioproductos en Cuba es una industria que crece y se multiplica y tiene como antecedente más cercano el surgimiento de la crisis económica que devino tras la desaparición del socialismo en Europa del Este y de la URSS, los principales socios entonces de Cuba.

Basada en la disponibilidad de ingentes insumos de fertilizantes y plaguicidas químicos y otros medios requeridos, el brusco desplome del bloque socialista redujo de la noche a la mañana la producción agrícola. No quedó otra alternativa que acudir a abonos tradicionales y el control biológico de las plagas, y en esa dirección puso buena parte de la actividad investigativa de las instituciones existentes.

Comenzó así el empleo de métodos tradicionales—incluida la tracción animal— y el desarrollo de la producción urbana de alimentos mediante organopónicos y otras instalaciones.

Pero no hay mal que por bien no venga, como asegura el refrán popular. Pasados los años del ya distante Período Especial que puso a prueba la capacidad de supervivencia de toda una nación, Cuba multiplica la fabricación masiva de bioproductos con fines agrícolas, y brinda además apoyo al desarrollo de la agricultura de naciones africanas y latinoamericanas. 

Biofertilizantes, bioplaguicidas y bioestimulantes se producen hoy bajo el sello del Grupo Empresarial de Producciones Biofarmacéuticas y Químicas (Labiofam), conjuntamente con los institutos de investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar (Icidca) y Fundamentales de la Agricultura Tropical (Inifat), y otros centros.

Por los magníficos resultados en cuanto a la calidad y comercialización de sus producciones, Labiofam acelera los trabajos de construcción de varias plantas bioproductoras en el país, una de ellas aledaña a su sede central en la capital, en avanzada etapa de ejecución; y otras dos ubicadas en las provincias Villa Clara y Granma, en el centro y oriente de esta isla.

José Antonio Fraga, fundamenta la importancia de los bioproductos: Dados los efectos dañinos sobre los terrenos y la salud humana del uso excesivo de plaguicidas y fertilizantes químicos, el mundo tiene la obligación —y Cuba es un ejemplo de lo que se puede hacer— de ir sustituyendo esos productos por los de tipo biológico compatibles con el medio ambiente.

El espectro de las investigaciones y producciones de Labiofam, abarca fármacos veterinarios, medicamentos destinados a la salud humana, como los desarrollados para la lucha contra el cáncer, la elaboración de nuevas vacunas virales, producción de microalgas, y de biolarvicidas para el control de enfermedades, entre otros.

(Fuente: Prensa Latina)