20140907150225-sofia-loren-cumple-80-anos.jpg


8:55:04  

Para Sofía Loren llegó el momento de contarse a sí misma "sin filtros" y el resultado de esa decisión es "Ieri, oggi, domani. Mi vida", la autobiografía que sale el próximo miércoles en Italia y otros 8 países , tras una charla exclusiva con la actriz. "Soy finalmente yo en primera persona", dijo Loren.

El libro (Rizzoli), de más de 300 páginas y un insert de 64 con fotografías, es una revisión sobre los comienzos de su carrera, cuando todavía no era Loren, sino Scicolone.

Saldrá el próximo miércoles 10 simultáneamente en Italia, Brasil, Bulgaria, Francia, Alemania, Holanda, Rusia, España y luego en República Checa. Desde el 4 de diciembre estará en librerías de Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña y a comienzos de 2015 en Polonia.

"Existen muchas biografías no autorizadas, a veces llenas de cosas no ciertas. Llegando a este importante cumpleaños (el 20 de septiembre), pensé que podía valer la pena contarme al público directamente, sin filtros".

Allí, la actriz de "Ieri, oggi, domani" (Vittorio De Sica, 1963) reproduce su primera vez en Cinecittá, con un Mervyn Leroy que le habla en inglés, antes de que la seleccionara para "Quo Vadis" (1951): "Es tu primera vez en Cinecittá?", "Sí". "Leíste Quo Vadis?", "Sí". "Cuántos años tienes", "Sí".

Después de reírse, vino la propuesta de un pequeño papel: "Recuerdo todavía las luces, los gritos, el calor sofocante. Cientos y cientos de personas en pie durante horas moviéndose de un lado a otro. No siempre eran bien tratadas. Cuando estaba frente a la cámara, tenía la ilusión de que me encuadraran también a mí, pero en realidad yo estaba fuera de foto, era un detalle marginal en un cuadro majestuoso".

La actriz no siempre se sintió a sí misma como la figura que luego se convirtió.

"La mayoría de las veces me sentía pequeña pequeña, pero sabía que si estaba en lugar justo, con mucha paciencia y mucha tenacidad podría hacerlo", evocó.

También jovencísima, pero ya famosa, estaba en un papel menor también Elizabeth Taylor, que tenía apenas unos años más que yo.

Los miraba a Robert Taylor y Deborah Kerr ("los había admirado tantas veces en el cine-teatro Sacchini"), que le parecía "un sueño el solo poder respirar el mismo aire" que ellos en el set.

"Pero cada rosa tiene su espina, y lo feo debía todavía llegar. Una vez, cuando el director pasaba revista al elenco, después de 'Villani' fue el turno de 'Scicolone'", contó. Pero en lugar de presentarse una sola persona con ese apellido, se presentaron dos: "Una era yo, la otra, la esposa de mi padre".

"No recuerdo cómo fue la dinámica de los hechos luego, pero no olvido la profunda mortificación que probé en ese momento. Yo era poco más que una niña y no tenía interés en las intrigas de los grandes. Qué hacía con ese apellido sin el afecto del hombre que lo llevaba", relató.

Cuando las dos "Scicolone" aparecieron, la esposa de su padre se enfureció. La madre de Sophia estaba también allí.

"Mi madre me defendió como pudo. El verdadero culpable, como siempre, era el ausente. Yo estaba callada y no sabía qué hacer", dijo.

La actriz tenía ante todo algo presente: Con esas cincuenta mil liras, "comeríamos durante dos semanas. ¿Pero después?".

Un día, Romilda, su madre, le sugirió a la joven Sophia que quizás los sueños de actriz iban a ser solo eso.

"Mirándome a los ojos me dijo, 'Sofi, quizás llegó el momento de regresar a casa'. Y yo que era una muchacha, no me dejé sugestionar por sus justos temores. 'Qué dices mammina, tenemos que quedarnos aquí, debemos insistir", revivió.

Y entonces se quedaron en Roma. "Quizás fue una luz en mi mirada que la convenció de que tenía razón. Y le confirmó que el sueño, su sueño, era también el mío", concluyó Loren.

(Fuente: ANSA