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8:25:51 a.m.

En Cuba las tormentas eléctricas aumentan de abril a noviembre, y siempre es bueno alertar sobre este fenómeno de la Naturaleza ante el cual muchas personas permanecen indiferentes, fundamentalmente  los más jóvenes.

"En nuestro país se producen anualmente por lo menos 60 fallecimientos de personas por los efectos del rayo, sin conocerse la cantidad de lesionados", divulgó Reniel Suárez, especialista del Instituto de Geofísica y Astronomía (IGA).

 Suárez agregó que en este país del Caribe las "centellas", como también son llamadas aquí las descargas eléctricas, causan 5,9 muertes por millón de habitantes, mientras que en esa lista en el área Panamá ocupa la segunda posición con 4,9, seguida de Perú con 2,3 y Colombia con 1,6.

La advertencia del experto de la entidad, que está subordinada al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, probablemente está relacionada con la indiferencia con la cual las "jóvenes generaciones" asumen las tormentas eléctricas.

Una crónica radial reciente criticó que mucha gente no suele, por ejemplo, salir del mar en estos meses de vacaciones de verano boreal "cuando truena".

"Ojalá que me parta un rayo", una exclamación que hace décadas usaban muchos cubanos cuando enfrentaban un problema que pareciera sin solución, está ahora en desuso. Paradójicamente no hay ningún "dicho" popular que se ocupe actualmente y de manera particular de los rayos.

"No creo que me pueda pasar nada", explicó Pedro Ruiz, estudiante de 18 años de edad a ANSA. "Nunca he visto a nadie afectado por un rayo", agregó. Su breve y parcial experiencia al respecto lo lleva a "arreglar la antena del televisor en la azotea cuando está tronando" o permanecer, como tantos, en el mar, bajo la tormenta.

Es además una escena común en ciertas calles de barrios populosos en La Habana ver a adolescentes e incluso niños "bañándose en el aguacero" mientras los rayos suenan.

El experto Suárez dijo que "la alta densidad de descargas eléctricas por kilómetro cuadrado, así como el nivel de desconocimiento e información de cómo mitigar y manejar la ocurrencia de este fenómeno atmosférico", son elementos importantes e ignorados que causan tragedias.

Subrayó que "en su trayectoria un rayo alcanza temperaturas superiores a 27 mil grados centígrados y se propaga a 340 metros por segundo, por lo que su intensidad o corriente en miliamperios (mA) provocan efectos sobre el cuerpo humano".

Recordó que un miliamperio, es 1/1000 de un amperio, o sea la milésima parte de esta unidad de medida de la corriente eléctrica.

Hasta 1mA es imperceptible a las personas y más de 500 mA existe la posibilidad de fibrilación y aumento de la parálisis de centros nerviosos y quemaduras internas, aclaró el especialista. "Estamos en total desventaja ante los rayos", expuso.

Mirta Hernández, ama de casa de 76 años de edad, dijo que "ni los pararrayos son efectivos" cuando "las centellas comienzan a caer". Por ello, recurre, dice, a "trucos", como no andar descalza y si es posible pasar la tormenta "acostada en la cama".

Pero su método preferido es "rezar" a su santo favorito. "Eso resultó infalible hasta ahora", estimó.

(Fuente: ANSA)