20140821023705-cuba-china-ib.jpg


8:27:58 p.m.

Por José Luis Rodríguez*

Como se ha informado, durante la reciente visita del presidente chino, Xi Jinping, a Cuba, se firmaron 29 acuerdos que abarcan un conjunto de esferas de significativa importancia para nuestro país. No es la primera ocasión en que resalta la trascendencia de nuestras relaciones económicas con el país asiático.

Sin embargo, no abundan los trabajos que permitan tener una idea más completa de estas relaciones. De ahí la conveniencia de realizar un breve recuento para valorar sus perspectivas actuales.

A partir del establecimiento de relaciones diplomáticas, el comercio de Cuba con China se desarrolló rápidamente y en condiciones favorables entre 1960 y 1965. No obstante, los errores asociados con la Revolución Cultural en la nación asiática conllevaron a una reducción en el perfil de las relaciones con la Isla, fenómeno que se extendería hasta inicios de los años 80.

Ya a partir de 1988, con la creación de la Comisión Intergubernamental Cuba-China para las Relaciones Económicas y Comerciales, se iniciaría una nueva etapa para el desarrollo de estos vínculos.

De tal modo, durante los años 90 el intercambio comercial con China ocupó los lugares segundo y tercero en las importaciones cubanas y el peso en el intercambio comercial total del país pasó del 4,7% en 1990 al 8,2% en 1995, y se mantuvo en 7,6% en el año 2000.

Adicionalmente, en ese período difícil la nación asiática acordó la posposición del pago de la deuda en 1995, y continuó brindando créditos comerciales para el desbalance del intercambio durante todo el decenio, el cual pasó a realizarse en moneda libremente convertible en 1999.

A partir del año 2000 el comercio continuó desarrollándose, manteniéndose China en el segundo lugar, al crecer su participación al 10,2% del comercio exterior cubano en 2005. Como parte del impulso a esta relación, en 2004 se creó el Grupo de Trabajo Conjunto Cuba-China para la Cooperación en la Biotecnología.

Durante la segunda mitad de los años 2000, el intercambio comercial con China alcanzó una cota máxima en 2007, cuando llegó a representar el 17,8% del total y el 25,2% de las exportaciones cubanas –básicamente compuestas por azúcar, níquel y medicamentos, incluyendo productos de la biotecnología–, al tiempo que las importaciones llegaban a 1 518 millones de dólares, el 15,1% del total.

A partir de 2004 se recibieron importantes créditos comerciales que puntualmente permitieron avanzar rápidamente en actividades económicas y sociales de importancia para Cuba.

En este sentido, la Isla se benefició de un crédito de 200 millones de dólares para ampliar las telecomunicaciones, lo cual incidiría en la posibilidad de extender la transmisión televisiva por un mayor número de canales, y otro por 150 millones de dólares para producir los televisores ATEC-HAIER en el país.

En el marco de esta expansión –y particularmente en lo referido a la compra de efectos electrodomésticos como parte del proceso conocido como Revolución Energética, diseñado para el ahorro de electricidad en esos años– se suscribió en 2006 un Memorándum de Entendimiento mediante el cual se creó un techo de financiamiento con vistas a cubrir operaciones comerciales de corto, mediano y largo plazo por 1 800 millones de dólares.

Como parte de estos recursos fue posible comenzar el proceso de recapitalización del transporte de pasajeros, primero con mil ómnibus Yutong para largas distancias y después para el transporte urbano, hasta alcanzar 5 348 vehículos por un valor de 370 millones de dólares. A ello se añadiría la compra inicial de 12 locomotoras, así como transporte especializado y de carga general.

También cabe apuntar que en 2004 se acordó un aplazamiento por diez años para el pago sin intereses de la deuda pendiente de liquidación de los años 1990 a 1994.

Una proporción similar en el comercio de Cuba con China y su crecimiento se mantuvo hasta 2010. No obstante, entre 2011 y 2013 se aprecia una tendencia al descenso en el peso de las exportaciones cubanas a China, las que disminuyeron 32,6% hasta 2012, mientras que las importaciones aumentaban 1,1%, lo cual llevó a un incremento en 236 millones en el déficit comercial cubano.

Un análisis de la etapa más reciente no estaría completo si no se examinan también las particularidades de la inversión extranjera en las relaciones con China y su impacto para ambos países. (Continuará) 

(Fuente: CC) 

*El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (La Habana). En el análisis de las relaciones entre Cuba y China en el ámbito económico, se apoya en varios trabajos elaborados por el Dr. Julio Díaz Vázquez sobre el tema, publicados entre otros medios en el Observatorio de la política china. Casa Asia y en www.politica-china.org