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8:26:58 a.m. 

En Cuba una de cada cuatro personas mayor de 15 años fuma. Y con su humo, termina perjudicando, por estar expuestos, a más de la mitad de la población del país. Así lo informó una encuesta aplicada por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP). 

El tabaquismo se confirma así como un grave problema de salud en el archipiélago, pues semejante incidencia repercute en el constante crecimiento de las muertes y los padecimientos por cáncer, según alertan los especialistas.

En Cuba el tabaquismo es el responsable de más del 80 % de la incidencia y muerte por cáncer de pulmón que cada año mata a unos cinco mil habitantes y se detecta una cifra similar en esa localización.

Al parecer siguen cayendo en saco roto las campañas divulgativas que se trasmiten sobre todo por la televisión o el rotundo “Fumar, mata” que aparece en las cajetillas. La experiencia de muchos años en varios países ha venido demostrando que la publicidad negativa no siempre logra sus propósitos.

Un estudio publicado en 2014 en la Revista cubana de Salud Pública, informaba que cada uno de los fumadores en Cuba, como promedio, consume al año 1 405 unidades. Eso implica que en Cuba arden más de 3 100 millones de unidades cada año. 

A pesar de que al comienzo del Período Especial de la década del 90 el cigarro fue catalogado como un producto suntuoso, y su precio se elevó desde 1.60 hasta el precio de los 7.00 CUP por cajetilla, siguió siendo accesible. Entre 1990 y 2010 el consumo per cápita de cigarrillos disminuyó solo alrededor de un 30 por ciento, a pesar de la crisis.

Por décadas se distribuía en Cuba una cantidad pequeña y muy barata de cigarros en la cuota racionada. Pero “por la libreta ya no viene hace años”, diría un cubano cualquiera refiriéndose a la cartilla de racionamiento que ya no beneficia a las personas que padecen esta adicción.

Con el auge del turismo y del mercado paralelo en divisas aumentó la oferta de cigarrillos nacionales o extranjeros con marcas que se comercializan solo en CUC.

Entre el total de fumadores cubanos, que rondan los 2 millones 250 mil, algunas tendencias configuran un perfil. Considerando el nivel educacional los universitarios son quienes menos fuman, mientras que si se compara por grupos de edades el mayor número está entre los 40 y 50 años. 

Cuba es probablemente uno de los países del mundo donde es más fácil fumar. La mayoría de los fumadores no son rechazados socialmente y siguen utilizando los espacios públicos sin apenas restricciones. Las autoridades sanitarias en el pasado han intentado limitar este comportamiento, pero pudo más la indisciplina social y la falta de firmeza a la hora de aplicar medidas que contradigan las costumbres arraigadas por la fuerza del tiempo.

Algunos señalan que las campañas antitabaco en Cuba suponen un conflicto ético, pues mientras dentro del país se promueve el fin del consumo, cada año se exportan unos 400 millones de dólares por ese producto. 

Mientras tanto, la urgencia sanitaria queda soslayada por la inercia de la mayoría y la despreocupación de los consumidores por acabar de romper su propia dependencia. Para gran parte de estos últimos el debate comienza y termina solo en determinar si el cigarro que vende al menudeo el viejito del barrio (para sumar ingresos a su magra jubilación) es uno de la marca “Criollos” fabricado en Holguín o en Ranchuelo, y no en cuánto tiempo demorará en aparecer el cáncer de pulmón.

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