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10:42:41 p.m. 

La planta se emplazará en el municipio de María Elena, en la región de Antofagasta, 1.340 kilómetros al norte de Santiago, en pleno desierto de Atacama, el más árido del planeta y donde el sol brilla casi todo el año. 

Será capaz de ofrecer electricidad limpia las 24 horas del día, algo clave en la norteña Antofagasta, donde la industria minera, en constante expansión, ya absorbe 90 por ciento de la generación para la producción básicamente de cobre. 

Evitara, además, la emisión de 643.000 toneladas de dióxido de carbono al año, equivalentes a las emisiones de 357.000 vehículos circulando durante un año. También podrá abastecer la totalidad del consumo residencial de la región. 

Para su funcionamiento, la planta no utilizará paneles, sino una serie de 10.600 espejos (heliostatos) de 140 metros cuadrados de tamaño, que siguen al sol en dos ejes, y que reflejarán su luz y calor a una sola torre de 243 metros de altura. 

El proyecto, entrará en operación en 2017 y tendrá una vida útil de generación de 30 años. 

Su costo será de 1.000 millones de dólares, a los que se habrá que sumar unos 750.000 dólares adicionales para a la construcción de una planta fotovoltaica que duplicará la potencia generada a 210 megavatios. 

Este tipo de planta es capaz de generar y acumular energía y, en la práctica, significa que pueden operar las 24 horas gran parte del año, solo en base a la energía del sol. 

Su generación se puede combinar con otros combustibles, por ejemplo gas natural, para asegurar un 100 por ciento de accesibilidad. Esto significa que se genera la potencia que se requiere según demanda del sistema en el momento que se requiere. 

(Fuente: IPS /Tierramérica)