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7:44:20 p.m. 

Por Pedro Hernández Soto 

La Habana está que arde, Industriales fue barrido por Matanzas. El Matanzas que dirige Víctor Mesa. El Víctor Mesa que muchos aficionados y fanáticos locales ofendían cuando jugaba para los equipos de la zona central del país. 

Y en qué momento, en la apretadísima discusión por clasificar para las semifinales. En el mano a mano con Holguín, Villa Clara y Pinar del Río. En la segunda parte del campeonato que se ha comportado como un verdadero cachumbambé. 

¿Qué no ha sido un cambia-cambia? Busque, revise y vea la relación de quienes han estado en el primer lugar. Menos Holguín, cada uno de ellos ha ostentado la primacía. Unos más tiempo que otros pero la han disfrutado cuatro de los «cinco conjuntos en pugna». 

Y por supuesto, los seguidores del equipo «insignia del deporte nacional» (perdonen mi tozudez pero pienso que ese título le pertenece por entero al CUBA) están muy pero que muy disgustados. Creo es su derecho pero estoy en desacuerdo con aquellos que siempre trata de buscar las causas de las derrotas en extraños al equipo. Y de modo principal en los árbitros. Ellos pagan la culpa, la maldita culpa. 

¿Quieren ejemplos? Pues tomemos el encuentro de antenoche en el Victoria de Girón matancero. 

Industriales con hombre en segunda. En turno nada más y nada menos que Yulieski Gourriel, el mejor bateador adarme por adarme de la pelota cubana. Es claro, le dan la base por bolas. Comparece en el plato el cuarto bate: Lisbán Correa. Ante todo un cuestionamiento: ¿Es el bateador apropiado para ser el cuarto madero en ese equipo? 

Viene a batear, a empujar carreras, es su obligación de acuerdo al juego, a su posición en el orden al bate. Y cuando le hacen un lanzamiento bueno para dar un gran batazo, lo deja pasar impunemente. ¡Ah, la culpa, la maldita culpa…! 

En el noveno inning, juego empatado, Matanzas home club, pone hombre en segunda por tubey de Yariel Duque, y trae como emergente al peligrosísimo Yasiel Santoya, lo transfieren para primera,  el relevista es Yohandry Portal. Se supone que un relevista viene a dominar. Pues qué pasó, le da pelotazo a José Miguel Fernández y llena las almohadillas. 

Vargas ordena una alineación defensiva nueva, inaudita para el beisbol: cuadro cerrado con cinco infielders y dos jardineros, tal como si fuera un juego de softball. Hoy algunos me lo calificaron como un verdadero disparate frente al bateador en turno, un joven de poca experiencia pero de mucho tacto y que está entre los de mejor promedio ofensivo en esta segunda parte del campeonato: al turno Víctor V. Mesa. 

Y ya en dos bolas y dos strikes, en un lanzamiento dudoso hay una decisión de bola por el árbitro de home. Muchas veces un bateador deja pasar un lanzamiento porque cree que es malo, mientras muchos, muchísimos (con excepción del bateador) piensan que debió hacerle swing pues estaba en una buena zona…. Y hasta en alguna que otra ocasión el director le llama la atención en tal sentido, son apreciaciones muy personales. 

Volvamos al desafío: el pitcheo que decidía, Portal lo tira contra el suelo, de bounce al catcher: base por bolas, carrera forzada… Matanzas anota una y deja al campo a Industriales. ¡Ah, la culpa, la maldita culpa…! 

Terminadas las hostilidades, Vargas muy disgustado, salió al campo de juego, protestó, gritó, fue hasta las cercanías del dogout del conjunto visitador -que es por donde entran y salen los árbitros-, tiró la gorra contra el suelo y algunos tuvieron que interponerse pues iba tras el umpire de home. Todo por el envió dudoso que cantó. ¡Ah, la culpa, la maldita culpa…! 

Por último, ¿cuántos hombres dejaron en bases Industriales anoche? ¿Cuántos bateadores no cumplieron con su trabajo y fallaron con compañeros en circulación, a la hora buena? ¡Ah, la culpa, la maldita culpa…! 

¿Entonces el culpable de la derrota industrialista fue el arbitrante, por la decisión de un lanzamiento? ¡Ah, la culpa, la maldita culpa…! 

(Fuente: cafemezclado)

 

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